jueves, 28 de diciembre de 2017

Los Santos Inocentes - Himnos de la liturgia



Oficio de lectura

Tanto al tirano le place
hacer de su orgullo ley,
que por deshacer a un Rey
un millar de reyes hace.

Por matar a un enemigo
siembra de sangre Belén,
y en Belén, casa del trigo,
no muere un Rey, nacen cien.

Y así su cólera loca
no puede implantar su ley,
pues quiere matar a un Rey
y corona a cuantos toca.

La furia del mal así
no puede vencer jamás,
pues, cuando me hiere a mí,
estás tú, Señor, detrás.


Estás para convertir
en corona cada muerte,
para decimos que el fuerte
es el que sabe morir. Amén.

Laudes

Oye turbado el tirano
que ha nacido un Soberano por su mal;
un niño que es Rey eterno,
que nace pobre en invierno y en portal.

Aquellos magos de Oriente
le trajeron de repente la noticia;
y, loco de furia extraña,
con sangre las cunas baña su sevicia.

Y, en golpe de odio y espada,
la furia de la nevada cercenó
capullos de mariposas,
y de rosales las rosas deshojó.

De Raquel, roto el gemido
y el sollozo contenido y sosegado,
rojo llanto de congojas
en esas mañanas rojas ha dejado.

Danos, por tu Hijo amado,
arrojar, Padre, el pecado de la guerra;
pon la paz en la bonanza
y que reine la esperanza en la tierra. Amén.


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