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domingo, 19 de julio de 2020

ANUNCIAREMOS TU REINO SEÑOR. Canto

Anunciaremos tu reino

Anunciaremos tu reino, señor
Tu reino, señor, tu reino

Reino de paz y justicia
Reino de vida y verdad
Tu reino, señor, tu reino

Reino de amor y de gracia
Reino que habita en nosotros
Tu reino, señor, tu reino

domingo, 24 de noviembre de 2019

Los Secretos del Cristo Rey del Cubilete

Historia del santuario de Cristo Rey en el Cerro del Cubilete en México

Oración de consagración a Cristo Rey del pueblo mexicano


ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A CRISTO REY

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SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, CRISTO REY DE LA PAZ, llenos de júbilo venimos hoy a postrarnos ante Ti y gozosos te proclamamos, una vez más, Rey Eterno de la Nación Mexicana. Coronamos tu frente con una diadema de corazones mexicanos, para que rijas a tu pueblo amado. Eres Rey, así lo afirmaste en tu Pasión; eres Salvador, así te manifestaste en tu Resurrección; eres el Hijo del Padre, así te reconocemos en tu divinidad; eres la Fuente del Amor, así lo expresaste al morir por nosotros en la Cruz. México, siempre fiel, desea volver a entronizar tu Corazón en todos los hogares e implantarlo en la sociedad, para rendirte el homenaje que mereces como Rey y Señor del Universo.
​
Consagramos a tu Corazón esta Iglesia que peregrina en México, con sus Obispos, Presbíteros y Diáconos, Religiosos y Religiosas y Fieles laicos, y a las nuevas vocaciones sacerdotales y de vida consagrada, para que tengan una sólida formación en el seguimiento radical de tu Evangelio y en una generosa entrega para la salvación de sus hermanos, impulsados por una profunda vida espiritual.

sábado, 23 de noviembre de 2019

VINE A ADORARTE - canción católica


Vine a adorarte

Tú eres la luz
Que brilló en las tinieblas
Abrió mis ojos pude ver
Mi corazón adora tu hermosura
Esperanza de vida eres Tú

Vine adorarte, vine a postrarme
Vine a decir que eres mi Dios
Solo Tú eres grande, solo Tú eres digno
Eres asombroso para mi
Tú eres el Rey
Grandemente exaltado

lunes, 4 de junio de 2018

Summi Pontifucatus - Primera encíclica del papa Pío XII


CARTA ENCÍCLICA
SUMMI PONTIFICATUS
DE NUESTRO SANTÍSIMO SEÑOR
PÍO
POR LA DIVINA PROVIDENCIA
PAPA XII
A LOS VENERABLES HERMANOS
PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS, OBISPOS
Y DEMÁS ORDINARIOS LOCALES
EN PAZ Y EN COMUNIÓN CON LA SEDE APOSTÓLICA

20 de octubre de 1939



1. Dios, en su secreto designio, nos ha confiado, sin mérito alguno nuestro, la dignidad y las graves preocupaciones del supremo pontificado precisamente en el año en que se cumple el cuadragésimo aniversario de la consagración del género humano al Sacratísimo Corazón del Redentor, que nuestro inmortal predecesor León XIII intimó a todo el orbe, al declinar el pasado siglo, en los umbrales del Año Santo.

2. Con suma alegría e íntimo gozo acogimos entonces como mensaje del cielo la encíclica Annum Sacrum , precisamente cuando recién ordenados de sacerdote, habíamos podido recitar el Introibo ad altare Dei (Sal 42,4) . Y ¡con qué ardiente entusiasmo unimos nuestro corazón a los pensamientos y a las intenciones que animaban y guiaban aquel acto, llevado a cabo, no sin una especial providencia, por un Pontífice que con tan profunda agudeza conocía las necesidades y los males manifiestos y ocultos de su tiempo! Por esto, no podemos dejar de manifestar nuestro agradecimiento a la divina Providencia, que ha querido hacer coincidir nuestro primer año de pontificado con un recuerdo tan trascendental y querido de nuestro primer año de sacerdocio. Aprovechando de buena gana esta oportunidad, Nos queremos que el culto debido al Rey de reyes y al Señor de los señores (1Tim 6,15; Ap 19,16) sea como la plegaria introductoria de nuestro pontificado, cumpliendo así los deseos de nuestro santo predecesor. Sea este culto también el fundamento en que se apoyan y el propósito que pretenden tanto nuestra voluntad esperanzada como nuestra enseñanza y pastoral actividad, y, finalmente, el sufrimiento de los trabajos y penas, que consagramos exclusivamente a la difusión del reino de Cristo.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Solemnidad de Nuestros Señor Jesucristo Rey del Universo - Himnos, oraciones y textos de la liturgia



Himnos

Oficio de lectura

Porque eres Hijo de Dios
y eres hijo de María,
porque eres Palabra eterna
de humana carne vestida,
porque eres el Primogénito,
del Padre la imagen viva,
eres Rey de cielo y tierra,
y ante ti todo se inclina.

Cuando el pecado
pobló de cardos y ortigas
esta tierra que tu amor
había poblado de risas,
tomaste nuestra miseria
y tomaste nuestra vida;
te hiciste pecado amargo,
te hiciste dolor y espina.

Toma en tus manos ahora
esta creación enemiga,
y devuélvenos al Padre,
criaturas buenas y limpias;
toda criatura es tu reino
por origen y conquista,
y por ello te adoramos,
camino, verdad y vida. Amén.

Laudes

sábado, 25 de noviembre de 2017

VIVA CRISTO REY - Coral do Seminário Maria Mater Ecclesiae do Brasil


Viva Cristo Rey

Un grito de guerra se escucha
en la faz de la tierra y en todo lugar
los prestos guerreros empuñan su espada
y se enlistan para pelear
para eso han sido entrenados
defenderán la verdad
y no les será arrebatado
el fuego que en su sangre está.

CORO:

Viva Cristo Rey viva Cristo Rey
el grito de guerra que enciende la tierra
viva Cristo Rey, nuestro soberano Señor
nuestro capitán y campeón, pelear por Él
esto todo un honor. 

viernes, 24 de noviembre de 2017

Jesucristo Rey del Universo (ciclo a) Guión litúrgico



ENTRADA:
Hermanos: Hoy concluimos el año litúrgico con esta gran Solemnidad en honor de Jesucristo, Rey del Universo. Cristo es el centro de la historia y hacia Él nos encaminamos. Él nos convoca, nos habla y nos hace partícipes de su banquete para santificar nuestra vida. Para iniciar la Santa Misa nos ponemos de pie y cantamos…

Jesucristo Rey del Universo (ciclo a) Catena Aurea



Mateo 25, 31-46
"Y cuando viniere el Hijo del hombre en su majestad, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su majestad: Y serán ayuntadas ante él todas las gentes y apartará los unos de los otros, como el pastor aparta las ovejas de los cabritos: Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a la izquierda. Entonces dirá el Rey a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino que os está preparado desde el establecimiento del mundo: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era huésped, y me hospedasteis; desnudo, y me cubristeis; era enfermo, y me visitasteis; estaba en la cárcel, y me vinisteis a ver. Entonces le responderán los justos, y dirán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos huésped y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te fuimos a ver? Y respondiendo el Rey les dirá: En verdad os digo, que cuando lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y para sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber. Era huésped y no me hospedasteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o huésped, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: En verdad os digo, que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis".  
"E irán éstos al suplicio eterno y los justos a la vida eterna". 

Rábano
Después de las parábolas sobre el fin del mundo expone el Señor el modo cómo será juzgado. 

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 79,1
Escuchemos esta parte sublime del discurso con la mayor compunción, grabándola profundamente en nuestra alma, pues es el mismo Jesucristo quien lo profiere del modo más terrible y claro. No dice como en las parábolas anteriores: el reino de los cielos es semejante, sino que manifestándose y revelando su propia persona dice: "Cuando viniere el Hijo del hombre en su majestad". 

San Jerónimo
El que, dos días después había de celebrar la Pascua y ser entregado al escarnio de los hombres y a la muerte de cruz, oportunamente promete el triunfo de su resurrección, para compensar el escándalo con la promesa del premio. Y es de notar que quien ha de ser visto con majestad es el Hijo del hombre. 

San Agustín, in Ioannem, 21
En forma humana, pues, le verán los impíos y los justos; porque en el juicio aparecerá con la misma forma que tomó de nosotros; pero después será visto en la forma divina que todos los fieles ansían.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Cristo Rey - Que viva mi Cristo, que viva mi Rey - Canción Católica




Que viva mi Cristo

Que viva mi Cristo que viva mi rey
Que impere doquiera triunfante su ley
Que impere doquiera triunfante su ley
Viva Cristo Rey. Viva Cristo Rey.

martes, 21 de noviembre de 2017

Christus vincit Christus regnat Christus imperat - Canción católica


Christus vincit, Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.

N.N,
Summo Pontífici
et universáli Patri
pax,vita et salus perpétua.

Christus vincit, Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.

N.N.
Episcopo Nostro
et omni clero at populo ei commísso
pax,vita et salus perpétua.

Christus vincit, Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Tu Reinarás - Canción católica


Tú Reinarás

Tú reinarás, este es el grito
que ardiente exhalan nuestra fe
Tú reinarás, oh Rey Bendito
pues tú dijiste ¡Reinaré!

Coro:
Reine Jesús por siempre
Reine su corazón
en nuestra patria,
en nuestro suelo
que es de María
la nación

Tu reinarás, dulce esperanza,
que el alma llena de placer;
habrá por fin paz y bonanza,
felicidad habrá doquier

jueves, 16 de noviembre de 2017

Novena a Cristo Rey del Universo

Novena a Cristo Rey del Universo



ACTO DE CONTRICIÓN. Dios mío y Padre mío, que sois infinitamente bueno, os amo con todo mi corazón, y por lo mucho que os amo, me pesa de haberos ofendido.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS. Omnipotente y sempiterno Dios, que quisisteis restaurar en vuestro querido Hijo, Rey del Universo, todas las cosas, concédenos que todas las familias de las Gentes disgregadas por la herida del pecado se sometan a su suavísimo imperio. Que con Vos y el Espíritu Santo vive y reina Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Rezar la oración del día de la Novena que corresponda.


DÍA PRIMERO 
"¿A quién buscáis?-¿A Jesús Nazareno? Yo soy". Señor y Rey nuestro: siempre dejas que te descubra tu amor, aun cuando tus criaturas tan amadas por Ti, te busquen para martirizarte. Sabiendo que Tú eres Jesús Nazareno, te buscamos hoy de nuevo para prenderte otra vez, mas no con cadenas y cuerdas, sino con nuestras miserias y nuestros amores, pues sabemos es lo que más ata y sujeta tu misericordioso y amante Corazón, y así preso por amor, conducirte en triunfo al trono que te han formado los corazones amantes, para que empieces tu reinado de misericordia y amor en la tierra. Amén.
Obsequio. Cumplir con fidelidad mis obligaciones por ser lazos de amor que me unen con Jesús.
Uniendo mi corazón al Corazón de Cristo Rey y mis intenciones a las suyas, rezaré: Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Eterno Padre, derrama tus misericordias sobre toda la tierra, reino de tu Hijo Jesús. Amén.
¡Oh Cristo Rey!, establece tu paz en tu reino. Amén.
Espíritu Santo, abrasa al mundo en tu purísima y ardiente amor. Amén.

Madre querida, une cada vez más y más a tu Hijo Divino, todo misericordia, con tus hijos, todo miseria. Amén.

San José, enséñanos a amar a Jesús y a María. Amén.

DÍA SEGUNDO 

domingo, 12 de noviembre de 2017

Novena a Cristo Rey - Para rezar ante Jesús Sacramentado

Novena a Cristo Rey
Para rezar ante Jesús Sacramentado



V. A Jesucristo, Rey de Reyes, venid adoremos.
R. A Jesucristo, Rey de Reyes, venid adoremos.

V. Venid, cantemos jubilosos al Señor, cantemos gozosos a la Roca de nuestra salvación.
R. A Jesucristo, Rey de Reyes, venid adoremos.

V. Porque Dios grande es el Señor, Rey grande sobre todos los dioses, que tiene en sus manos las profundidades de la tierra y suyas son también las cumbres de los montes.
R. A Jesucristo, Rey de Reyes, venid adoremos.

V. Suyo es el mar, pues Él lo hizo, suya es la tierra seca formada por sus manos. Venid, postrémonos en presencia de Él, doblemos nuestra rodilla antes el Señor, nuestro Hacedor, porque Él es nuestro Dios y nosotros el pueblo que Él apacienta, el rebaño que Él guía.
R. A Jesucristo, Rey de Reyes, venid adoremos.

Día 1°: Justo es que reine Aquél a cuyo imperio Dios sometió todo cuanto ha sido creado, para que Dios sea todo en todos. Y, cuando el Hijo haya sometido a Sí todas las cosas, entonces Él se someterá al Padre.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Cristo es el centro de todo - Papa Francisco

SANTA MISA DE CLAUSURA
DEL AÑO DE LA FE
EN LA SOLEMNIDAD DE
 NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
REY DEL UNIVERSO
HOMILÍA DEL
SANTO PADRE
FRANCISCO
Domingo 24 de
noviembre de 2013 

La solemnidad de Cristo Rey del Universo, coronación del año litúrgico, señala también la conclusión del Año de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI, a quien recordamos ahora con afecto y reconocimiento por este don que nos ha dado. Con esa iniciativa providencial, nos ha dado la oportunidad de descubrir la belleza de ese camino de fe que comenzó el día de nuestro bautismo, que nos ha hecho hijos de Dios y hermanos en la Iglesia. Un camino que tiene como meta final el encuentro pleno con Dios, y en el que el Espíritu Santo nos purifica, eleva, santifica, para introducirnos en la felicidad que anhela nuestro corazón.

Dirijo también un saludo cordial y fraterno a los Patriarcas y Arzobispos Mayores de las Iglesias orientales católicas, aquí presentes. El saludo de paz que nos intercambiaremos quiere expresar sobre todo el reconocimiento del Obispo de Roma a estas Comunidades, que han confesado el nombre de Cristo con una fidelidad ejemplar, pagando con frecuencia un alto precio.

Del mismo modo, y por su medio, deseo dirigirme a todos los cristianos que viven en Tierra Santa, en Siria y en todo el Oriente, para que todos obtengan el don de la paz y la concordia.

Las lecturas bíblicas que se han proclamado tienen como hilo conductor la centralidad de Cristo. Cristo está en el centro, Cristo es el centro. Cristo centro de la creación, del pueblo y de la historia.

Solemnidad de Cristo Rey (ciclo c) Guión Litúrgico

Entrada:
Con la solemnidad de Cristo Rey, finalizamos el año litúrgico, manifestando con esta celebración nuestro reconocimiento de Jesucristo como Rey del Universo, y recordando que es misión de la Iglesia anunciarlo y establecerlo en medio de los pueblos. Para iniciar el Santo Sacrificio de la Misa nos ponemos de pie y cantamos…

sábado, 23 de noviembre de 2013

Solemnidad de Cristo Rey (ciclo c ) Catena Aurea

Lucas 23,35-43
Mas Jesús decía: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Y dividiendo sus vestidos echaron suertes. Y el pueblo estaba mirando y los príncipes, juntamente con él, le denostaban y le decían: "A otros hizo salvos, sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios". Le escarnecían también los soldados, acercándose a El, presentándole vinagre, y diciéndole: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo".
Había también sobre El un título escrito en letras griegas, latinas y hebraicas: "Este es el rey de los judíos". Y uno de aquellos ladrones que estaban colgados, le injuriaba diciendo: "Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros". Mas el otro, respondiendo, le reprendió en esta forma: "Ni aún tú temes a Dios, estando en el mismo suplicio: y nosotros en verdad por nuestra culpa, porque recibimos lo que merecen nuestras obras; mas éste, ningún mal ha hecho". Y decía a Jesús: "Señor, acuérdate de mí cuando vinieres a tu reino". Y Jesús le dijo: "En verdad te digo, que hoy serás conmigo en el paraíso".

Teofilacto
Esto lo hacían por burla: porque ¿cuándo los príncipes así obraban, qué había de hacer el vulgo? Prosigue: "Y el pueblo estaba (el que había pedido su crucifixión) mirando (esto es, el fin), y los príncipes, juntamente con él, le denostaban".

San Agustín De conc. evang. lib. 3, cap. 13
Dijo príncipes, y no añadió "de los sacerdotes", comprendiendo así a todos los que eran jefes, y así iban incluidos también los escribas y los ancianos.

Beda
Los que aún contra su voluntad confiesan que ha salvado a otros. Prosigue: "Y decían: a otros hizo salvos; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios".

San Atanasio ut supra
No salvándose a sí mismo, sino salvando a sus creaturas, era como quería el Señor ser reconocido por Salvador: el médico no se llama de este modo cuando se cura a sí mismo, sino cuando cura a los demás. De este modo es considerado el Señor como Salvador, cuando El no necesitaba de salvación. Tampoco quería ser reconocido como tal bajando de la cruz, sino muriendo: mucho mayor es el mérito de la muerte del Salvador, respecto de los hombres, que si entonces hubiere bajado de la cruz.

Solemnidad de Cristo Rey (ciclo c) Juan Pablo II

MISA PARA LOS LAICOS
DE LA DIÓCESIS DE ROMA
QUE TRABAJAN EN
EL APOSTOLADO

HOMILÍA DEL SANTO PADRE
JUAN PABLO II

Solemnidad de Cristo Rey
Domingo 23 de noviembre de 1980

1. Regnavit a ligno Deus!

El texto evangélico de San Lucas, que se acaba de proclamar, nos lleva con el pensamiento a la escena altamente dramática que se desarrolla en el "lugar llamado Calvario" (Lc 23, 33) y nos presenta, en torno a Jesús crucificado, tres grupos de personas que discuten diversamente sobre su "figura" y sobre su "fin". ¿Quién es en realidad el que está allí crucificado? Mientras la gente común y anónima permanece más bien incierta y se limita a mirar, los príncipes, en cambio se burlaban, diciendo: A otros salvó, sálvese a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido". Como se ve, su arma es la ironía negativa y demoledora. Pero también los soldados —el segundo grupo lo escarnecían y, como en tono de provocación y desafío, le decían: "Si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo", partiendo, quizá, de las palabras mismas de la inscripción, que veían puesta sobre su cabeza. Estaban, además, los dos malhechores, en contraste entre sí, al juzgar al compañero de pena: mientras uno, blasfemaba de él, recogiendo y repitiendo las expresiones despectivas de los soldados y de los jefes, el otro declaraba abiertamente que Jesús "nada malo había hecho" y, dirigiéndose a El, le imploraba así: "Señor, acuérdate de mí, cuando estés en tu reino".

He aquí como, en el momento culminante de la crucifixión, precisamente cuando la vida del Profeta de Nazaret está para ser suprimida, podemos recoger, incluso en lo vivo de las discusiones y contradicciones, estas alusiones arcanas al rey y al reino.

2. Esta escena os es bien conocida, hermanos e hijos queridísimos, y no necesita otros comentarios. Pero es muy oportuno y significativo y, diría, es muy justo y necesario que esta fiesta de Cristo-Rey se enmarque precisamente en el Calvario. Podemos decir, sin duda, que la realeza de Cristo, como la celebramos y meditamos también hoy, debe referirse siempre al acontecimiento que se desarrolla en ese monte, y debe ser comprendida en el misterio salvífíco, que allí realiza Cristo: me refiero al acontecimiento y al misterio de la redención del hombre. Cristo Jesús —debemos ponerlo de relieve— se afirma rey precisamente en el momento en que, entre los dolores y los escarnios de la cruz, entre las incomprensiones y las blasfemias de los circunstantes, agoniza y muere. En verdad, es una realeza singular la suya, tal que sólo pueden reconocerla los ojos de la fe: Regnavit a ligno Deus!

Solemnidad de Cristo Rey (ciclo c) San Agustín

El buen ladrón 

               El Señor Jesús fue colgado en la cruz, los judíos blasfemaban, los príncipes de los sacerdotes se burlaban, y cuando la sangre de la víctima caída bajo los golpes, todavía no se había secado, el ladrón le rindió  homenaje, mientras otros movían la cabeza diciendo: ¡Si tú eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo! (Mateo 27, 10).

               Jesús no respondía  y justo manteniéndose en silencio, Él castiga a los malvados. Pero para vergüenza de los judíos, el Salvador habla a un hombre que iba a salir  en defensa de Su causa, un hombre que no es más que un ladrón, crucificado como Él, pues dos ladrones fueron crucificados con Él, uno a la derecha el otro a su izquierda. Entre ellos se encontraba el Salvador. Era como una balanza perfectamente equilibrada, en la que un platillo elevaba al ladrón creyente, el otro platillo ponía en lo bajo al ladrón incrédulo, que lo insultaba a su izquierda. El de la derecha se humilla profundamente: se tiene por culpable ante el tribunal de su propia conciencia, se vuelve,  en la cruz, su propio juez, y su confesión le hace ser su propio médico. Éstas son sus primeras palabras dirigiéndose al otro ladrón: “¿Ni siquiera temes tú?” (Lucas 23, 40).

               ¿Qué te pasa ladrón? Hasta hace poco eras un ladrón, ¡ahora reconoces a Dios! Hace poco eras un asesino, ¡ahora crees en Cristo!

               ¡Dinos ladrón, el mal que has hecho, dinos el bien que has visto hacer al Salvador!

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