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martes, 25 de febrero de 2020

«En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» Cuaresma 2020 Francisco

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2020

«En nombre de Cristo os pedimos 
que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20)



Queridos hermanos y hermanas:

El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso.

1. El Misterio pascual, fundamento de la conversión

La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma. En este se resume el Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo» (Exhort. ap. Christus vivit, 117). Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10). En cambio, si preferimos escuchar la voz persuasiva del «padre de la mentira» (cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del sinsentido, experimentando el infierno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva.

Por eso, en esta Cuaresma 2020 quisiera dirigir a todos y cada uno de los cristianos lo que ya escribí a los jóvenes en la Exhortación apostólica Christus vivit: «Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez» (n. 123). La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren.

2. Urgencia de conversión

domingo, 11 de marzo de 2018

En este tiempo de Cuaresma, es importante reflexionar sobre la parábola del rico epulón y de Lázaro - San Juan Pablo II


MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1991



Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

La Encíclica Rerum novarum de Leon XIII, cuyo centenario se está conmemorando, ha abierto un nuevo capítulo en la doctrina social de la Iglesia. Una constante de esta enseñanza es la firme invitación al compromiso solidario, encaminado a superar la pobreza y el subdesarrollo en que viven millones de seres humanos.

Aunque los bienes de la creación estén destinados a todos, hoy una gran parte de la humanidad está sufriendo todavía el peso intolerable de la miseria. En esta situación son necesarias una caridad y una solidaridad concretas, como lo he afirmado en la Encíclica Sollicitudo rei socialis, señalando cuán urgente sea dedicarse al bien de los demás y estar dispuestos a olvidarse de sí mismos – según el evangelio – para servir a los demás en vez de explotarlos en beneficio propio.

1. En este tiempo de Cuaresma volvemos a dirigirnos a Dios rico en misericordia, fuente de todo buen para pedirle que cure nuestro egoísmo, nos dé un corazón nuevo y un espíritu nuevo.

La Cuaresma y el tiempo pascual nos sitúan ante la actitud de total identificación de Nuestro Señor Jesucristo con los pobres. El Hijo de Dios, que se hizo pobre por amor nuestro, se identifica con aquellos que sufren, lo cual está expresado claramente en sus propias palabras: «Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25, 40).

sábado, 10 de marzo de 2018

Abrir totalmente la mente y el corazón para escuchar la voz del Señor que invita a volver a Él en novedad de vida, y a ser cada vez más sensibles a los sufrimientos de quienes nos rodean - San Juan Pablo II


MENSAJE DEL PAPA
 SAN JUAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1990



Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

1. Como cada año, al acercarse la Cuaresma, se me ofrece la ocasión de dirigirme a vosotros para invitaros a sacar provecho de este momento favorable, de este «tiempo de salvación» (cf. 2 Cor 6, 2) para que sea vivido por todos intensamente en su doble dimensión de conversión a Dios y de amor a los hermanos. La Cuaresma, en efecto, nos invita a abrir totalmente la mente y el corazón para escuchar la voz del Señor que invita a volver a Él en novedad de vida, y a ser cada vez más sensibles a los sufrimientos de quienes nos rodean.

Este año quisiera proponer, con especial empeño, a la común reflexión el problema de los refugiados y exiliados. En efecto, su enorme y creciente número constituye una dolorosa realidad en el mundo en el cual vivimos, y no se limita solamente a algunas regiones, sino que se ha extendido ahora a casi todos los continentes.

viernes, 9 de marzo de 2018

El ayuno generoso y voluntario de los que siempre poseéis el alimento os permitirá compartir la privación con tantos otros que carecen de él - San Juan Pablo II


MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1989


  
«El pan nuestro de cada día, dánosle hoy» (Mt 6, 11). Con esta petición se inicia la segunda parte de la oración que Jesús mismo enseñó a sus discípulos y que todos los cristianos repetimos fervorosamente cada día.

De labios de todos los hombres y mujeres de las distintas razas humanas que componen la gran comunidad cristiana, brota armoniosamente esta súplica al Padre que está en los cielos con diferente entonación, pues son muchos los pueblos que más que una súplica serena y confiada, están lanzando un grito de angustia y dolor porque no han podido satisfacer el hambre física por carecer realmente de los alimentos necesarios.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Dejaros llevar por el Espíritu de Dios, que es capaz de romper las cadenas del egoísmo y del pecado - San Juan Pablo II


MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1988


Amados hermanos y hermanas en Cristo:

Con gozo y esperanza quisiera, por medio de este Mensaje de Cuaresma, exhortaros a la penitencia, que producirá en vosotros abundantes frutos espirituales para una vida cristiana más dinámica y una caridad más efectiva.

El tiempo de Cuaresma, que marca profundamente la vida de todas las comunidades cristianas, favorece el espíritu de recogimiento, de oración, de escucha de la Palabra de Dios; estimula la respuesta pronta y generosa a la invitación que hace el Señor por medio del Profeta: «el ayuno que yo quiero es éste: partir tu pan con el que tiene hambre, dar hospedaje a los pobres que no tienen techo... Entonces clamarás al Señor y él te responderá, gritarás y él te dirá: aquí estoy» (Is 58, 6.7.9).

La Cuaresma de 1988 se desarrolla en el contexto del Año mariano, y en los umbrales del tercer milenio del nacimiento de Jesús, el Salvador.

Contemplando la maternidad divina de María, que llevó en su seno virginal al Hijo de Dios y cuidó con especial solicitud la infancia de Jesús, me viene a la mente el drama doloroso de tantas madres que ven frustradas sus esperanzas y alegrías por la temprana muerte de sus hijos.

martes, 6 de marzo de 2018

Tiempo de la conversión, tiempo de la Verdad que nos «hará libres» - San Juan Pablo II


MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1987



Amadísimos hermanos y hermanas en Cristo:

«A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada» (Lc 1, 53).

Estas palabras que la Virgen María pronunció en su Magníficat son a la vez una alabanza a Dios Padre y una llamada que cada uno de nosotros debe acoger en su corazón y meditar en este tiempo de Cuaresma.

Tiempo de la conversión, tiempo de la Verdad que nos «hará libres» (Jn 8, 32), porque no podemos engañar a aquél que escruta «corazones y entrañas» (Sal 7, 10). Ante Dios nuestro Creador, ante Cristo nuestro Redentor, ¿de qué podemos estar orgullosos? ¿Qué riquezas o qué talentos podrían darnos alguna superioridad?

María nos enseña las verdaderas riquezas, las que no pasan, las que vienen de Dio. Nosotros debemos desearlas, tener hambre de ellas, abandonar todo lo que es ficticio y pasajero, para recibir estos bienes y recibirlos en abundancia. Convirtámonos; abandonemos la vieja levadura (cf. 1 Cor 5, 6) del orgullo y de todo lo que lleva a la injusticia, al menosprecio, al afán de poseer nosotros dinero y poder.

lunes, 5 de marzo de 2018

La caridad no vacila, porque es la expresión de nuestra fe - San Juan Pablo II


MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1986


Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

El Evangelio nos da la ley de la caridad, muy bien definida por las palabras y ejemplos constantes de Cristo, el buen Samaritano. Él nos pide que amemos a Dios y a todos nuestros hermanos, sobre todo los más necesitados. La caridad, en verdad, nos purifica de nuestro egoísmo; derriba las murallas de nuestro aislamiento; abre los ojos y hace descubrir al prójimo que está a nuestro lado, al que está lejos y a toda la humanidad. La caridad es exigente pero confortadora, porque es el cumplimento de nuestra vocación cristiana fundamental y nos hace participar en el Amor del Señor.

Nuestra época, como todas, es la de la caridad. Ciertamente, las ocasiones para vivir esta caridad no faltan. Cada día, los medios de comunicación social embargan nuestros ojos y nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos nuestros menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeídos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristianos, que queremos vivir el Evangelio y el grande y único mandamiento del Amor.

miércoles, 28 de febrero de 2018

¿Cómo manifestar de un modo concreto nuestra conversión y nuestro espíritu de penitencia en este tiempo de preparación a la Pascua? - San Juan Pablo II


MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1985


Queridos hermanos y hermanas:

También este año deseo en este tiempo de Cuaresma, hablaros de la angustiosa situación creada en el mundo por el hambre. Cuando a centenares de millones de personas les falta el alimento, cuando millones de niños quedan irremediablemente marcados para el resto de su vida y miles de entre ellos mueren, no puedo callarme, no podemos quedarnos en silencio o inoperantes.

Sabemos que ayudas cuantiosas son enviadas por Gobiernos, Organizaciones internacionales y Asociaciones a las víctimas de esta penuria de alimentos, sin que, por desgracia, todos puedan recibir lo que les salvaría. ¿Pero no podría lograrse que un esfuerzo tan importante pudiera ser decisivo, a fin de atacar de manera más definitiva las causas de este flagelo que azota a escala mundial?

Cierto que las causas naturales, como las intemperies y los largos períodos de sequía son actualmente inevitables, mas sus consecuencias serían a menudo menos graves, si los hombres no añadieran sus errores y a veces sus injusticias. ¿Ha sido hecho todo lo posible para prevenir, al menos en parte, los nefastos efectos de las intemperies, así como para asegurar la justa y rápida distribución de los alimentos y de las ayudas? Hay por otra parte, situaciones intolerables; pienso en la de los agricultores que no reciben la justa retribución por su duro trabajo; pienso también en la de los campesinos despojados de sus tierras productivas por personas o grupos ya abundantemente provistos que acumulan fortunas al precio del hambre y del sufrimiento de los demás. ¡Cuántas otras causas y situaciones de hambre podrían ser citadas!

¿En una misma familia pueden unos comer hasta la saciedad mientras que hermanos y hermanas suyos son excluidos de la mesa? Pensar solamente en aquellos que sufren no es suficiente. En este tiempo de Cuaresma, la conversión del corazón nos llama a unir el ayuno con la oración, para vivificar con la caridad de Dios las iniciativas que las exigencias de la justicia hacia el prójimo nos inspiran.

martes, 27 de febrero de 2018

El espíritu de penitencia, de compartimiento y de ayuno debe traducirse en gestos concretos - San Juan Pablo II

MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1984



Amadísimos hermanos y hermanas en Cristo:

¡Cuantas veces hemos leído y escuchado el texto conmovedor del capítulo veinticinco del Evangelio según San Mateo: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria..., dirá... Venid, benditos de mi Padre... porque tuve hambre, y me disteis de comer...»!

Sí, el Redentor del mundo comparte el hambre de todos los hombres, sus hermanos. Sufre con los que no pueden alimentar sus cuerpos: todas las poblaciones víctimas de la sequía o de las malas condiciones económicas, todas las familias perjudicadas por el paro o por la inseguridad del empleo. Y no obstante, nuestra tierra puede y debe alimentar a todos sus habitantes desde los niños de tierna edad hasta las personas ancianas, pasando por todas las categorías de trabajadores.

domingo, 25 de febrero de 2018

¡Sed todos y cada uno artífices nuevos e infatigables de la Caridad de Cristo! - San Juan Pablo II

MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1983


Amadísimos hijos e hijas:

«Y todos los que creían vivían unidos, teniendo todos sus bienes en común; pues vendían sus posesiones y haciendas y las distribuían entre todos según la necesidad de cada uno» (Act 2, 44-45).

Estas palabras de San Lucas tienen gran eco en mi corazón, cuando nos disponemos a celebrar el período litúrgico de la Cuaresma: semanas ofrecidas por la Iglesia a todos los cristianos, con el fin de ayudarles a reflexionar sobre su identidad profunda de hijos del Padre Celestial y de hermanos de todos los hombres y encontrar un nuevo impulso a saber compartir concreta y generosamente, pues Dios mismo nos ha llamado a basar nuestras vidas en la Caridad.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Penitencia y conversión: este es el camino, no triste sino liberador, de nuestro tiempo cuaresmal - San Juan Pablo II

MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1982


Amadísimos hijos e hijas:

«¿Y quién es mi prójimo?» (Lc 10, 29)

Os acordáis: es con la parábola del Buen Samaritano como Jesús responde a la pregunta de un doctor de la Ley, quien acaba de confesar lo que él acostumbra a leer en la Ley: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo».

Cristo es el Buen Samaritano; él es el primero en acercarse a nosotros, el que nos ha hecho su prójimo para socorrernos, curarnos y salvarnos: «... se anonadó, tomando la forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres; y en la condición de hombre se humilló, hecho obediente, hasta la muerte y muerte de cruz» (Flp 2, 7-8).

martes, 20 de febrero de 2018

La cuaresma es un tiempo de verdad - San Juan Pablo II

MENSAJE DEL PAPA
 SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1981



Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de verdad.

En efecto, el cristiano, invitado por la Iglesia a la oración, a la penitencia y al ayuno, a despojarse de sí mismo interior y exteriormente, se coloca ante su Dios y se reconoce, se descubre de nuevo.

«Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te convertirás» (palabras de imposición de la ceniza). Acuérdate, hombre, de que no eres llamado solamente a las realidades de los bienes terrestres y materiales que pueden desviarte de lo esencial. Acuérdate, hombre, de tu vocación primordial: vienes de Dios y vuelves a Dios, yendo hacia la resurrección que es el camino trazado por Cristo. «El que no toma su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo» (Lc 14, 27).

Tiempo de verdad profunda, que convierte, da esperanza –volviendo a poner todo en su justo lugar– calma y hace nacer el optimismo.

domingo, 18 de febrero de 2018

Preparémonos a dejarnos enriquecer por la gracia de la Resurrección desembarazándonos de todo falso tesoro - San Juan Pablo II

MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1980



Cada año, en el umbral de la Cuaresma, el Papa se dirige a todos los miembros de la Iglesia y les exhorta a vivir bien este tiempo que se nos ofrece, para prepararnos a una verdadera liberación.

El espíritu de penitencia y su práctica nos conducen a desprendernos sinceramente de todo lo que poseemos de superfluo, y a veces incluso de lo necesario, y que nos impide “ser” verdaderamente lo que Dios quiere que seamos: «donde está tu tesoro, allí estará tu corazón» (Mt 6, 21). ¿Está nuestro corazón apegado a las riquezas materiales, al poder sobre los demás, a las sutilezas egoístas de dominio? En tal caso tenemos necesidad de Cristo Liberador Pascual que, si lo queremos, puede liberarnos de las ataduras de pecado que nos atenazan.

sábado, 17 de febrero de 2018

¿Qué significa hoy la Cuaresma? - San Juan Pablo II

MENSAJE DEL PAPA
SAN JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA DE 1979




Vosotros os preguntaréis: «¿Qué significa hoy la Cuaresma?». La privación siempre relativa de la alimentación –pensaréis vosotros– no tiene gran sentido, cuando tantos hermanos y hermanas nuestros, víctimas de guerras o catástrofes, sufren de veras física y moralmente.
El ayuno se refiere a la ascesis personal, siempre necesaria, pero la Iglesia pide a los bautizados imprimir una huella especial en este tiempo litúrgico. La Cuaresma tiene, pues, un significado para nosotros: debe manifestar a los ojos del mundo que todo el Pueblo de Dios, porque es pecador, se prepara con la penitencia a revivir litúrgicamente la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Este testimonio público y colectivo tiene su origen en el espíritu de penitencia de cada uno de nosotros y nos impulsa también a profundizar interiormente este comportamiento y a motivarlo mejor.

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