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viernes, 13 de septiembre de 2013

Cristo y la Iglesia. Problemas actuales de la teología. Consecuencias para la catequesis - Card. Joseph Ratzinger


El misterio de Dios, creador y redentor, debe aparecer en toda su grandeza

I. PROBLEMAS ACTUALES DE LA TEOLOGÍA. LA SEPARACIÓN ENTRE JESÚS Y CRISTO: 1. Construcción de un «Jesús histórico» detrás del Jesús de los evangelios - 2. Incomprensión de la doctrina cristiana de la redención - 3. Pérdida de la imagen de Dios: la imagen deísta del mundo y sus consecuencias: a) Cambio radical en la idea de culto y de liturgia - b) Transformación de la teología moral: dualismo entre naturaleza e historia - II. CONSECUENCIAS PARA LA CATEQUESIS. PRIMACÍA DEL CONTENIDO SOBRE EL MÉTODO: 1. El misterio de Dios y la fe en la creación - 2. El Cristo de los evangelios como el verdadero Jesús - 3. Comunidades donde viva la fe 

      La situación de la fe y de la teología en Europa se caracteriza hoy, sobre todo, por una desmoralización eclesial. La antítesis «Jesús sí, Iglesia no» parece típica del pensamiento de una generación. No sirve de mucho el intento de destacar los aspectos positivos de la Iglesia y su condición inseparable de Jesús. Para entender la precariedad real de la fe en nuestro tiempo hay que ahondar más. Porque detrás de esa difundida contraposición entre Jesús y la Iglesia late un problema cristológico. La verdadera antítesis que hemos de afrontar no se expresa con la fórmula «Jesús sí, Iglesia no»; habría que decir «Jesús sí, Cristo no», o «Jesús sí, Hijo de Dios no». Asistimos a una verdadera ola de adhesión a Jesús en las más diversas tonalidades: Jesús en el cine, Jesús en la ópera rock, Jesús como bandera de opciones políticas... Todos estos fenómenos expresan formas de entusiasmo o de pasión religiosa que se reclaman de la figura misteriosa de Jesús y de su fuerza interna, pero desentendiéndose de lo que la fe de la Iglesia y la fe de los evangelistas —que fundamenta la primera— dicen sobre Jesús. Este aparece como uno de los «hombres decisivos» que existieron en la humanidad, en expresión de Karl Jaspers. Lo que atrae de él es lo humano; el reconocerlo como Hijo unigénito de Dios parece alejarlo de nosotros, arrebatarlo hacia lo inaccesible e irreal y someterlo a la administración del poder eclesiástico. La separación entre Jesús y Cristo es, a la vez, separación entre Jesús e Iglesia: se deja a Cristo a cargo de la Iglesia; parece ser obra suya. Al relegarlo, se espera rescatar a Jesús y, con él, una nueva forma de libertad, de «redención».

I. Problemas actuales de la teología. La separación entre Jesús y Cristo

      Si la verdadera crisis está en la cristología y no en la eclesiología, hay que preguntar por qué ocurre esto. ¿Cuáles son las raíces de esta separación entre Jesús y Cristo, tema ya abordado abiertamente en la primera Carta de Juan, que denuncia a los que dicen que Jesús no es el Cristo (2, 22; 4, 3), equiparando los títulos de «Cristo» e «Hijo de Dios» (2, 22.23; 4, 15; 5, 1). Juan tacha de anticristos a los que niegan que Jesús es el Cristo; quizá sea este el origen y sentido del nombre «Anticristo»: estar contra Jesús, el Cristo; negarle el predicado de Cristo.

martes, 7 de mayo de 2013

La revelación sobrenatural

La Revelación
es absolutamente necesaria
para conocer el orden sobrenatural,
al que Dios se dignó elevarnos

1 LA RELIGIÓN REVELADA O REVELACIÓN
1.1 Naturaleza de la Revelación
a) Noción
La Revelación es la manifestación que Dios hace a los hombres en forma extraordinaria, de algunas verdades religiosas, imponiéndoles la obligación de creerías.
Se dice: "en forma extraordinaria", para distinguirla del conocimiento natural y ordinario que alcanzamos por la razón.
Generalmente Dios revela así: manifiesta las verdades que desea se conozcan a algún hombre elegido por El, le manda que las enseñe a los demás, y comprueba con milagros que en verdad El las reveló.
"Sólo Dios puede otorgarnos un conocimiento recto y pleno de Sí mismo, revelándose a Sí mismo como Padre, Hijo y Espíritu Santo, de cuya vida eterna estamos llamados por la gracia a participar aquí, en la tierra, en la oscuridad de la fe, y, después de la muerte, en la luz sempiterna" (Pablo VI, El Credo del Pueblo de Dios, n. 9).
b) Revelaciones públicas y privadas
Hablando en un sentido general, podemos distinguir dos clases de revelaciones: la Revelación pública y las Revelaciones privadas.
lo. Revelación pública es la que ha hecho Dios directamente para la utilidad de todo el género humano. Por ejemplo, la hecha a Moisés en el Sinaí y la efectuada por Nuestro Señor Jesucristo.
2o. Revelaciones privadas son las que ha hecho a algunas personas para su utilidad particular.
Ejemplos: las hechas a Santa Gertrudis, a Santa Teresa de Jesús, a Santa Margarita María cuando Nuestro Señor le pidió el establecimiento de la fiesta del Sagrado Corazón y de la devoción de los primeros viernes, etc.
La Revelación pública ha sido hecha por Dios directamente para la utilidad de todo el género humano, e impone la obligación de aceptarla a todos los hombres.
Las revelaciones privadas directamente son hechas para la utilidad particular, y no imponen la obligación de aceptarlas sino a las personas a quienes fueron hechas, o a las personas que tienen plena certeza de ellas, lo que ocurre raras veces.
Respecto a las revelaciones privadas conviene advertir:

domingo, 5 de mayo de 2013

La Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia - Mons. Luis Francisco Ladaria Ferrer

La Sagrada Escritura
y el Magisterio de la Iglesia

Luis Francisco Ladaria Ferrer
En el congreso
 "La Sagrada Escritura en la Iglesia"
Madrid, 8 de Febrero de 2011
Arzobispo Secretario de la
Congregación para la Doctrina de la Fe
De dos maneras se puede entender el enunciado del tema que se me ha propuesto. Lo que el Magisterio de la Iglesia ha dicho sobre la Sagrada Escritura o las relaciones que existen entre una u otro. En realidad los dos aspectos están en íntima relación y no se pueden tratar el uno sin el otro. Por tanto estudiaremos las dos cuestiones en su conexión mutua.
El canon de las Escrituras
Trataremos en primer lugar de una cuestión en la que la interrelación de Escritura y Magisterio, sin olvidar la Tradición, aparece clara: la fijación del canon de las Escrituras.  La importancia decisiva de la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia y en concreto como la fuente y la base de su doctrina y de su fe ha sido algo de hecho incuestionado e incuestionable desde los primeros momentos de la Iglesia naciente. Los primeros cristianos aceptan como algo normativo también para ellos el cuerpo que ahora nosotros llamamos el Antiguo Testamento. Nuestro "Nuevo Testamento" es prueba de ello. Es convicción de la iglesia apostólica que a partir de Cristo se entienden las Escrituras de Israel de un modo más completo, pero también, por otra parte, ellas prestan una ayuda decisiva a la comprensión de Cristo en cuanto ofrecen un marco para interpretar su figura y su obra salvadora. Cristo se coloca por una parte en continuidad con el Antiguo Testamento, pero por otra significa una radical novedad en cuanto lo trasciende. En todo caso el cristianismo naciente ha recibido de la fe de Israel la idea de un cuerpo de escritos que posee una autoridad normativa.
La vida espontánea va siempre por delante de la reflexión. Antes de que se forme explícitamente la idea de un "Nuevo" Testamento que se coloca al lado de los Escritos de Israel los Padres y escritores eclesiásticos empiezan a citar también, atribuyéndoles autoridad, los Evangelios y los escritos apostólicos. Ya la segunda carta de Pedro (2 Pe 3,16) nos ofrece un testimonio importante al mencionar un grupo de escritos, las cartas paulinas, que son colocadas al mismo nivel que las "otras Escrituras": «...como en todas las cartas en las que habla de estas cosas. En estas hay algunas cosas difíciles de comprender, que los ignorantes y los inciertos desvían, al igual que las otras Escrituras, para su perdición». Ya los Padres apostólicos parecen dar testimonio de un cuerpo que se ha recibido y al que no se puede quitar ni añadir nadase han de cumplir los mandamientos del Señor[1] (Did. 4,13; 8,8, controlar). En los finales del siglo II y comienzos del III los padres y escritores eclesiásticos de primera importancia (Ireneo, Tertuliano, Clemente Alejandrino) conocen y citan, reconociéndoles normatividad, prácticamente todos los escritos del corpus neotestamentario. Se considera de gran importancia el llamado fragmento de Muratori, que se considera comúnmente de finales del siglo II, que conoce ya casi todos los escritos de nuestro Nuevo Testamento (faltan Hebreos, las dos cartas de Pedro, una de Juan, Santiago).

martes, 23 de abril de 2013

La interpretación de las Sagradas Escrituras que debe ser siempre confrontada, integrada y autenticada por la tradición viva de la Iglesia - Papa Francisco

DISCURSO DEL
SANTO PADRE
 FRANCISCO
A LOS MIEMBROS
DE LA PONTIFICIA
COMISIÓN BÍBLICA
Viernes 12 de abril de 2013

Eminencia,
venerados hermanos,
queridos miembros de la Pontificia Comisión Bíblica:

          Con alegría os recibo al final de vuestra asamblea plenaria anual. Doy las gracias al presidente, arzobispo Gerhard Ludwig Müller, por sus palabras de saludo y la concisa exposición del tema que ha sido objeto de atenta reflexión en el curso de vuestros trabajos. Os habéis reunido nuevamente para profundizar un tema muy importante: la inspiración y la verdad de la Biblia. Se trata de un tema que concierne no sólo a cada creyente, sino a toda la Iglesia, porque la vida y la misión de la Iglesia se fundan en la Palabra de Dios, la cual es alma de la teología y, a la vez, inspiradora de toda la existencia cristiana.
          Las Sagradas Escrituras, como sabemos, son el testimonio escrito de la Palabra divina, el memorial canónico que atestigua el acontecimiento de la Revelación. La Palabra de Dios, por lo tanto, precede y excede a la Biblia. Es por ello que nuestra fe no tiene en el centro sólo un libro, sino una historia de salvación y sobre todo a una Persona, Jesucristo, Palabra de Dios hecha carne. Precisamente porque el horizonte de la Palabra divina abraza y se extiende más allá de la Escritura, para comprenderla adecuadamente es necesaria la constante presencia del Espíritu Santo que «guiará hasta la verdad plena» (Jn 16, 13). Es preciso situarse en la corriente de la gran Tradición que, bajo la asistencia del Espíritu Santo y la guía del Magisterio, reconoció los escritos canónicos como Palabra dirigida por Dios a su pueblo y nunca dejó de meditarlos y descubrir en ellos las riquezas inagotables. El Concilio Vaticano II lo ratificó con gran claridad en la constitución dogmática Dei Verbum: «Todo lo dicho sobre la interpretación de la Escritura queda sometido al juicio definitivo de la Iglesia, que recibió de Dios el encargo y el oficio de conservar e interpretar la Palabra de Dios» (n. 12).

miércoles, 17 de abril de 2013

¿Son históricos los escritos de San Lucas del Nuevo Testamento? - Mons. Dr. Miguel Antonio Barriola

Historicidad de los Libros Sagrados
Por Mons. Dr. Miguel Antonio Barriola

          Problemas exegéticos en torno a la historicidad.
Especial estudio de los escritos de Lucas.
          Exposición realizada en el salón de conferencias
del Seminario Religioso «María, Madre del Verbo Encarnado»,
con ocasión de la Jornada Bíblica "Biblia y Hermenéutica".
San Rafael, 28 de septiembre de 1998
I - Fe cristiana e historia.
          Ninguna religión, fuera de la judeocristiana, considera el intercambio de Dios con el hombre como inserto en los anales del tiempo. Es casi un lugar común afirmar que los hebreos han sido los primeros en oponer a una concepción cíclica del tiempo otra lineal; aquellos también que valorizaron la historia como Epifanía de Dios.
          El hecho es notorio, cuando, en la síntesis más apretada de nuestra vida creyente, el "Símbolo de la fe", nos encontramos con el nombre de Poncio Pilato, como factor capaz de fechar el meollo mismo de nuestra redención.
          También ha sido una adquisición de las reflexiones más recientes la diferenciación de la ciencia histórica y su método respecto a los procesos de análisis de las ciencias exactas.
          Aquella no sale en busca de acontecimientos químicamente puros, sin que en su enfoque no intervenga la apreciación subjetiva de los testigos y de los historiadores. Esa clase de objetividad no condice con el material que se somete a estudio. Para ser objetivos con sucesos humanos es menester tener en cuenta lo subjetivo.
          Ahora bien, la historia bíblica está toda ella empapada de entusiasmo kerigmático, de modo que se encuentra en las antípodas de una ciencia histórica, practicada sine ira et studio, según la consigna de Tácito. Los autores de la Sagrada Escritura, los evangelistas, no tratan con indiferencia el anuncio del que son portadores, sino con el encendido celo de predicar hasta desde los tejados (cf. Lc 12, 3).

sábado, 26 de enero de 2013

III Domingo durante el año (ciclo c) - P. Raniero Cantalamessa

¿Los evangelios
son relatos históricos?
P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
  
Nehemías 8, 2-4a.5-6.8-10;
I Corintios 12, 12-31a;
Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

          Antes de empezar el relato de la vida de Jesús, el evangelista Lucas explica los criterios que le han guiado. Asegura que refiere hechos transmitidos por testigos oculares, verificados por él mismo con «comprobaciones exactas» para que quien lee pueda darse cuenta de la solidez de las enseñanzas contenidas en el Evangelio. Esto nos ofrece la ocasión de ocuparnos del problema de la historicidad de los Evangelios.
          Hasta hace algún siglo, no se mostraba entre la gente el sentido crítico. Se tomaba por históricamente ocurrido todo lo que era referido. En los últimos dos o tres siglos nació el sentido histórico por el cual, antes de creer en un hecho del pasado, se somete a un atento examen crítico para comprobar su veracidad. Esta exigencia ha sido aplicada también a los Evangelios.
          Resumamos las diversas etapas que la vida y la enseñanza de Jesús atravesaron antes de llegar a nosotros.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Para san Jerónimo, un criterio metodológico fundamental en la interpretación de las Escrituras era la sintonía con el magisterio de la Iglesia. - Benedicto XVI

BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 14 de noviembre de 2007

San Jerónimo (2)
          Queridos hermanos y hermanas:
          Continuamos hoy la presentación de la figura de san Jerónimo. Como dijimos el miércoles pasado, dedicó su vida al estudio de la Biblia, hasta el punto de que mi predecesor el Papa Benedicto XV lo reconoció como "doctor eminente en la interpretación de las sagradas Escrituras". San Jerónimo subrayaba la alegría y la importancia de familiarizarse con los textos bíblicos: "¿No te parece que, ya aquí, en la tierra, estamos en el reino de los cielos cuando vivimos entre estos textos, cuando meditamos en ellos, cuando no conocemos ni buscamos nada más?" (Ep. 53, 10).
          En realidad, dialogar con Dios, con su Palabra, es en cierto sentido presencia del cielo, es decir, presencia de Dios. Acercarse a los textos bíblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues "ignorar la Escritura es ignorar a Cristo". Es suya esta famosa frase, citada por el concilio Vaticano II en la constitución Dei Verbum (n. 25).

jueves, 27 de septiembre de 2012

"Señales de peligro" - Card. Josph Ratzinger

«Una teología individualista» - Una catequesis hecha añicos -Quiebra del vínculo entre Iglesia y Escritura - «El Hijo reducido, el Padre olvidado» - Dar su lugar al pecado original

 

«Una teología individualista»

          De la crisis de la fe en la Iglesia como misterio, donde el Evangelio vive, confiado a una jerarquía querida por el mismo Cristo, el cardenal ve descender, como lógica consecuencia, la crisis de confianza en el dogma propuesto por el Magisterio:
          «Gran parte de la teología parece haber olvidado que el sujeto que hace teología no es el estudioso individual, sino la comunidad católica en su conjunto, la Iglesia entera.  De este olvido del trabajo teológico como servicio eclesial se sigue un pluralismo teológico que en realidad es, con frecuencia, puro subjetivismo, individualismo que tiene poco que ver con las bases de la tradición común.  Parece que ahora el teólogo quiere ser a toda costa “creativo”; pero su verdadero cometido es profundizar, ayudar a comprender y a anunciar el depósito común de la fe, no “crear”.  De otro modo, la fe se desintegra e n una serie de escuelas y corrientes a menudo contrapuestas, con grave daño para el desconcertado pueblo de Dios.           En estos años, la teología se ha dedicado enérgicamente a armonizar la fe con los signos de los tiempos, a fin de descubrir nuevos caminos para la transmisión del cristianismo.  Muchos, sin embargo, han llegado a convencerse de que estos esfuerzos han contribuido frecuentemente más a agravar la crisis que a resolverla.  Sería injusta generalizar esta afirmación, pero sería también falso negarla pura y simplemente».
          Dice, continuando su diagnóstico: «En esta visión subjetiva de la teología, el dogma es considerado con frecuencia como una jaula intolerable, un atentado a la libertad del investigador.  Se ha perdido de vista el hecho de que la definición dogmática es un servicio a la verdad, un don ofrecido a los creyentes por la autoridad querida por Dios.  Los dogmas —ha dicho alguien— no son murallas que nos impiden ver, sino, muy al contrario, ventanas abiertas al infinito».

sábado, 15 de septiembre de 2012

La confesión de Pedro - Benedicto XVI

En los tres Evangelios sinópticos, aparece como un hito importante en el camino de Jesús el momento en que pregunta a los discípulos acerca de lo que la gente dice y lo que ellos mismos piensan de Él (cf. Mc 8, 27-30; Mt 16, 13-20; Lc 9, 18-21). En los tres Evangelios Pedro contesta en nombre de los Doce con una declaración que se aleja claramente de la opinión de la «gente». En los tres Evangelios, Jesús anuncia inmediatamente después su pasión y resurrección, y añade a este anuncio de su destino personal una enseñanza sobre el camino de los discípulos, que es un seguirle a Él, al Crucificado. Pero en los tres Evangelios, este seguirle en el signo de la cruz se explica también de un modo esencialmente antropológico, como el camino del «perderse a sí mismo», que es necesario para el hombre y sin el cual le resulta imposible encontrarse a sí mismo (cf. Mc 8, 31-9.1; Mt 16, 21-28; Lc 9, 22-27). Y, finalmente, en los tres Evangelios sigue el relato de la transfiguración de Jesús, que explica de nuevo la confesión de Pedro profundizándola y poniéndola al mismo tiempo en relación con el misterio de la muerte y resurrección de Jesús (cf. Mc 9, 2-13; Mt 17, 1-13; Lc 9, 28-36).

lunes, 20 de agosto de 2012

Los errores modernistas - San Pío X - Pascendi

Carta Encíclica
“PASCENDI”
Del Sumo Pontífice
San Pío X
Sobre las doctrinas
de los modernistas

Gravedad de los errores modernistas - Exposición de las doctrinas modernistas (La fe - El dogma - Los libros sagrados - La Iglesia - La evolución) - Causas y remedios - Táctica modernista - Remedios eficaces

Introducción
Al oficio de apacentar la grey del Señor que nos ha sido confiada de lo alto, Jesucristo señaló como primer deber el de guardar con suma vigilancia el depósito tradicional de la santa fe, tanto frente a las novedades profanas del lenguaje como a las contradicciones de una falsa ciencia. No ha existido época alguna en la que no haya sido necesaria a la grey cristiana esa vigilancia de su Pastor supremo; porque jamás han faltado, suscitados por el enemigo del género humano, «hombres de lenguaje perverso»(1), «decidores de novedades y seductores»(2), «sujetos al error y que arrastran al error»(3).
Gravedad de los errores modernistas
1. Pero es preciso reconocer que en estos últimos tiempos ha crecido, en modo extraño, el número de los enemigos de la cruz de Cristo, los cuales, con artes enteramente nuevas y llenas de perfidia, se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el reino de Jesucristo. Guardar silencio no es ya decoroso, si no queremos aparecer infieles al más sacrosanto de nuestros deberes, y si la bondad de que hasta aquí hemos hecho uso, con esperanza de enmienda, no ha de ser censurada ya como un olvido de nuestro ministerio. Lo que sobre todo exige de Nos que rompamos sin dilación el silencio es que hoy no es menester ya ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados.

jueves, 9 de agosto de 2012

La naturaleza de la oración cristiana y los modos erroneos de hacer oración

CONGREGACIÓN PARA
LA DOCTRINA DE LA FE

CARTA A LOS OBISPOS
DE LA IGLESIA CATÓLICA

SOBRE ALGUNOS ASPECTOS
DE LA MEDITACIÓN CRISTIANA
La oración cristiana a la luz de la revelación – Modos erróneos de hacer oración – El camino cristiano de la unión con Dios – Cuestiones de método – Métodos psicofísicos-corpóreos – “Yo soy el camino”

I. Introducción
1. El deseo de aprender a rezar de modo auténtico y profundo está vivo en muchos cristianos de nuestro tiempo, a pesar de las no pocas dificultades que la cultura moderna pone a las conocidas exigencias de silencio, recogimiento y oración. El interés que han suscitado en estos años diversas formas de meditación ligadas a algunas religiones orientales y a sus peculiares modos de oración, aun entre los cristianos, es un signo no pequeño de esta necesidad de recogimiento espiritual y de profundo contacto con el misterio divino. Sin embargo, frente a este fenómeno, también se siente en muchos sitios la necesidad de unos criterios seguros de carácter doctrinal y pastoral, que permitan educar en la oración, en cualquiera de sus manifestaciones, permaneciendo en la luz de la verdad, revelada en Jesús, que nos llega a través de la genuina tradición de la Iglesia.

martes, 31 de julio de 2012

La Revelación Divina. Apuntes sobre la Constitución dogmática Dei Verbum - Concilio Vaticano II


Conferencia dictada en el ciclo de conferencias
Vigencia y Proyección del Concilio Vaticano II - A 30 años

Card. Augusto Vargas Alzamora
Arzobispo de Lima y Primado del Perú

Lima 26 de enero de 1996

La Dei Verbum su historia y su doctrina – La Revelación su naturaleza y su transmisión - La inspiración divina y la verdad de la Sagrada Escritura - La interpretación de la Sagrada Escritura – Antiguo y Nuevo testamentos – La sagrada Escritura en la vida de la Iglesia - Perspectivas para el tiempo adveniente

1. Introducción

Ante todo deseo saludar a los asistentes y expresar mis felicitaciones a los organizadores de este importante ciclo de conferencias sobre el Concilio Vaticano II, que se desarrolla a poco de haberse conmemorado el trigésimo aniversario de la culminación de sus labores.
La fundamental importancia del Concilio para la vida del Pueblo de Dios es inocultable. La Iglesia vive hoy desde la perspectiva conciliar, desde aquel recogimiento del que hablaba Pablo VI, «para, viviendo en sí misma y por medio del Espíritu Santo, comprender mejor la Palabra eficaz de Cristo, para escrutar más profundamente el misterio, es decir, la presencia y el plan de Dios junto a sí y en su interior, y para alimentar cada vez más en sí el fuego de la fe, que es la fuerza misteriosa en la que se apoya su firmeza y su sabiduría, y el fuego del amor, que le impulsa a cantar las alabanzas de Dios sin interrupción» 1 . Hoy se ve claro que el Concilio no ha sido sólo un acontecimiento eclesial decisivo, sino que además él vive en la vida y misión de la Iglesia de estos tiempos de Nueva Evangelización.

sábado, 23 de junio de 2012

Leer la Palabra de Dios en comunión con la Iglesia

Conferencia del
cardenal Piacenza
sobre la Palabra
y el sacerdocio

A los sacerdotes
 de lengua española
de Estados Unidos

“La Palabra de Dios en la vida del sacerdote”
Acerca de la recepción de la
Exhortación apostólica postsinodal
Verbum Domini de Benedicto XVI

Querido Señor Arzobispo:
          Queridos sacerdotes y amigos:
La Exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini representa un paso fundamental en el camino de recepción de la Constitución apostólica Dei Verbum del Concilio ecuménico Vaticano II.
          En ese sentido, siempre es bueno recordar que la única auténtica hermenéutica del gran acontecimiento conciliar es la de la continuidad y de la reforma.
          Lo recordó explícitamente el Santo Padre en el Discurso para el intercambio de felicitaciones con ocasión de la Navidad a la Curia Romana del 22 de diciembre de 2005, dando de ese modo, precisamente al principio de Su Pontificado, la indicación de un gran tema que hay que afrontar siempre.
          No existen dos Iglesias católicas, una preconciliar y una postconciliar; ¡si así fuera, la segunda sería ilegítima!
          En la única Iglesia católica, instituida por Nuestro Señor Jesucristo sobre la roca de Pedro y sobre el fundamento de los Apóstoles, es necesario reconocer una profunda unidad histórica, doctrinal y teológica.
          Para que una doctrina pueda ser acogida no debe representar una ruptura con el pasado o con todo el cuerpo doctrinal, sino que debe ser su desarrollo natural, orgánico.

jueves, 3 de mayo de 2012

Inspiración de la Palabra de Dios y la Sagrada Tradición

MENSAJE DEL
SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
AL PRESIDENTE
DE LA
PONTIFICIA
COMISIÓN BÍBLICA
Al venerado hermano
Cardenal William Levada
Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica

          Me complace enviarle a usted, venerado hermano, al cardenal Prosper Grech, O.S.A., al secretario y a todos los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica mi cordial saludo con ocasión de la asamblea plenaria anual que se celebró para tratar el importante tema «Inspiración y verdad de la Biblia».
          Como sabemos, esta temática es fundamental para una correcta hermenéutica del mensaje bíblico. Precisamente la inspiración como acción de Dios hace que en las palabras humanas se exprese la Palabra de Dios. Por consiguiente, el tema de la inspiración es decisivo para una adecuada aproximación a las Sagradas Escrituras. En efecto, una interpretación de los textos sagrados que descuidara u olvidara su inspiración, no tendría en cuenta su característica más importante y valiosa, o sea, su proveniencia de Dios. En mi exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini recordé, además, que «los padres sinodales han destacado la conexión entre el tema de la inspiración y el de la verdad de las Escrituras. Por eso, la profundización en el proceso de la inspiración llevará también sin duda a una mayor comprensión de la verdad contenida en los libros sagrados» (n. 19).

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