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sábado, 20 de junio de 2020

Meditaciones después del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 71


Sábado después del Corpus

APARICIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
EN FIGURA DE PALOMA


Vi el Espíritu que descendía del cielo como paloma (Jn 1, 32).

¿Por qué el Espíritu Santo apareció en figura de paloma más bien que en la de otra especie? Para simbolizar las cualidades de los bautizados:

1º) Por la sencillez de la paloma; porque la paloma es sencilla. Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas (Mt 10, 16). Mas porque el Espíritu Santo nos hace contemplar al que es uno, es decir, a Dios, nos hace sencillos; por esto aparece en figura de paloma. A la verdad, dice San Agustín, apareció también en figura de fuego sobre los apóstoles reunidos, porgue hay algunos que son sencillos, pero tibios; otros son fervorosos, pero maliciosos. Para que los bautizados por el Espíritu Santo abandonen todo dolo, el Espíritu Santo aparece en figura de paloma; y para que su sencillez no se entibie con la frialdad, aparece en forma de fuego.

sábado, 6 de junio de 2020

Meditaciones después del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 56


Sábado después de Pentecostés

EFECTOS ATRIBUIDOS AL ESPÍRITU SANTO
CON RELACIÓN A LAS DÁDIVAS QUE DIOS NOS DA


I. El Espíritu Santo es quien revela los misterios secretos. En efecto; es propio de la amistad revelar sus secretos al amigo. La amistad es una fusión de sentimientos; ella hace, por decirlo así, un solo corazón de dos corazones, y parece que no sacáramos del corazón lo que revelamos al amigo. Por eso dice el Señor a los discípulos: No os llamaré ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; mas a vosotros os he llamado amigos, porque os he hecho conocer todas las cosas que he oído de mi Padre (Jn 15, 15). Si, pues, por el Espíritu Santo somos constituidos amigos de Dios, convenientemente se dice que los misterios divinos son revelados a los hombres por el Espíritu Santo. Por eso dice el Apóstol: Está escrito: Que ojo no vio, ni oreja oyó, ni en corazón de hombre subió lo que preparó Dios para aquéllos que le aman; mas Dios nos lo reveló a nosotros por su Espíritu (1 Cor 2, 9-10).

II. Por el Espíritu Santo expresamos los misterios divinos. El hombre habla de lo que conoce; y es justo que por el Espíritu Santo el hombre hable de los misterios divinos, según aquello del Apóstol: En espíritu habla misterios (1 Cor 14, 2), y San Mateo dice: No sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros (10, 20). Por eso se dice en el símbolo acerca del Espíritu Santo: que habló por los profetas.

viernes, 5 de junio de 2020

Meditaciones después del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 55


Viernes después de Pentecostés

DESCENSO Y PERMANENCIA DEL ESPÍRITU SANTO


Vi el Espíritu que descendía... y reposó sobre él (Jn 1, 32).

La presencia del Espíritu Santo en el bautismo de Cristo realizado por San Juan, se armoniza con el bautizado y el bautismo. Con el bautizado,  porque así como el hijo que procede del Padre manifiesta al Padre, como dice el Evangelista: He manifestado tu nombre a los hombres (Jn 17, 6), así el Espíritu Santo, que procede del Hijo, manifiesta al Hijo, según se lee en el Evangelio de San Juan: Él me glorificará; porque de lo mío tomará (16, 14).

La presencia del Espíritu Santo se armoniza con el bautismo, porque el bautismo de Cristo es la inauguración del nuestro. Mas nuestro bautismo es consagrado por la invocación de la Santísima Trinidad, luego lo que nosotros invocamos en nuestro bautismo estuvo presente en el bautismo de Cristo: El Padre en la voz, el Espíritu Santo en la paloma, el Hijo en la naturaleza humana.

Dice que descendía. Porque existe un doble espíritu: el del mundo y el de Dios. El espíritu del mundo es, efectivamente, el amor del mundo, que no procede de arriba, antes bien, desde abajo asciende hasta el hombre y hace descender a éste; pero el espíritu de Dios, es decir, el amor de Dios, desciende de arriba hasta el hombre y lo hace subir con él: Nosotros no hemos recibido el espíritu de este mundo, sino el Espíritu que es de Dios (1 Cor 2, 12).

miércoles, 3 de junio de 2020

Meditaciones después del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 53


Miércoles después de Pentecostés

MULTIPLICIDAD DE FRUTOS
QUE DIMANAN DEL ESPÍRITU SANTO


Son muchos los frutos que nos vienen del Espíritu Santo.

1º) Purifica de los pecados. La razón de ello es que corresponde sanar a quien toca constituir.

El alma es creada por el Espíritu Santo, porque Dios lo hace todo por él; pues Dios creó todas las cosas por amor a su propia bondad. Amas todas las cosas que son, y ninguna aborreces de aquellas que hiciste (Sab 11, 25). San Dionisio dice: "El amor divino no permitió que él estuviese sin germen." Luego es necesario que sean restaurados por el Espíritu Santo los corazones de los hombres destruidos por el pecado. Enviarás tu espíritu, y serán criados; y renovarás el semblante de la tierra (Sal 103, 30). No es de admirar que purifique el Espíritu Santo, porque todos los pecados son perdonados por amor. Perdonados le son sus muchos pecados, porque amó mucho (Lc 7, 47). La caridad cubre todas las faltas (Prov 10, 12).

martes, 2 de junio de 2020

Meditaciones después del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 52


Martes después de Pentecostés

PROPIEDADES DEL ESPÍRITU SANTO


El Espíritu donde quiere sopla; y oyes su voz, mas no sabes de dónde viene, ni adónde va; así es todo aquél que es nacido de Espíritu (Jn 3, 8).

I. Cuatro cimas se indican aquí acerca del Espíritu Santo:

1º) Su poder: El espíritu donde quiere sopla. Al libre albedrío de su potestad inspira donde quiere y cuando quiere, ilustrando los corazones. Si fuese ministro del Padre y del Hijo, no soplaría donde quisiese, sino donde le fuere ordenado.

2º) La manifestación del Espíritu Santo (cuando se dice: Y oyes su voz). Hay dos voces del Espíritu Santo: una que habla interiormente en el corazón del hombre, como dice el Profeta: Oiré lo que el Señor Dios me hable (Sal 84, 9). Otra con la que habla el Espíritu Santo en la Escritura, o por medio de los predicadores, según lo que se dice en San Mateo: No sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre, que habla en vosotros (10, 20). Esta voz la escuchan también los infieles y pecadores.

lunes, 1 de junio de 2020

Meditaciones después del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 51


Lunes después de Pentecostés

CÓMO NOS MUEVE EL ESPÍRITU SANTO HACIA DIOS


I*. Cosa muy propia de la amistad es, sin duda, conversar con el amigo. Ahora bien, la conversación del hombre con Dios tiene lugar por medio de la contemplación, como decía el Apóstol: Nuestra conversación está en los cielos. Si, pues, el Espíritu Santo nos hace amadores de Dios, síguese que a él también debemos el llegar a ser contempladores de Dios, como leemos en la segunda carta a los Corintios, 3, 18: Así todos nosotros, registrando a cara descubierta la gloria del Señor, somos transformados de claridad en claridad en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2 Cor 3, 18).

II. Es también propio de la amistad sentirse feliz en presencia del amigo, alegrarse de sus dichos y hechos, y encontrar en él consuelo en todas las aflicciones; por eso en las tristezas buscamos principalmente el consuelo en los amigos. Y como quiera que el Espíritu Santo nos constituye amigos de Dios, y hace que él habite en nosotros y nosotros en él, síguese que recibamos de Dios, por el Espíritu Santo, gozo y consuelo contra todas las adversidades y pruebas del mundo. Por eso el Espíritu Santo es llamado por el Señor Paráclito, esto es, Consolador.

domingo, 31 de mayo de 2020

El Espíritu es como el Viento - Canción


El Espíritu es como el viento,
sopla donde quiere y oyes su voz,
pero no sabes de dónde viene ni adónde va.
Hay que ser como hoja seca y dejarse llevar.


Espíritu Santo, ven a nosotros...
(ven a nosotros...)
Don del Amor, ven a nosotros...
(ven a nosotros...)
Fuente de gracia, ven a nosotros...
(ven a nosotros...)
Consolador, ven a nosotros...
(ven a nosotros...)
Santificador, ven a nosotros...
(ven a nosotros...)
Alma de la Iglesia, ven a nosotros...
(ven a nosotros...)

Ven, Espíritu Santo creador _ Canción


Ven, Espíritu Santo Creador

Ven, Espíritu Santo Creador,
a visitar nuestro corazón;
repleta con tu gracia viva y celestial
nuestras almas, que tú creaste por amor.

Tú que eres llamado Consolador,
don del Dios Altísimo y Señor,
vertiente viva, fuego que es la caridad,
y también espiritual y divina unción.

Meditaciones del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 50


Domingo de Pentecostés

EL DON DE DIOS ALTÍSIMO


I. Compete a una persona divina ser don y darse. Pues lo que se dona tiene aptitud y habitud, ya respecto de aquél por quien se da, ya de aquél a quien se da; toda vez que no sería dado por alguno si no fuera de él y además se da a uno para que sea de éste. Ahora bien, una persona divina se dice ser de alguien, o por razón de origen, como el Hijo es del Padre, o porque alguno la tiene. Tener decimos al disponer libremente y usar o disfrutar de algo a nuestro arbitrio. De este modo sólo la criatura racional unida a Dios puede tener una persona divina; las demás criaturas pueden ser movidas por una persona divina mas no hay en ellas aptitud para gozar de su posesión y usar de su efecto. La criatura racional llega alguna vez a ello, como cuando participa del Verbo divino y del Amor procedente, y hasta poder libremente conocer de verdad a Dios y amarlo como se debe.

Pentecostés (Espíritu Santo ven) - Valivan

sábado, 30 de mayo de 2020

Meditaciones del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 49


Sábado de la séptima semana de Pascua

DIVERSAS OPERACIONES DEL ESPÍRITU SANTO


Y el Consolador, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, él os enseñará todas las cosas (Jn 14, 26).

Aquí se advierten tres cosas.

I. Hay una descripción del mismo Espíritu Santo, pues es llamado Consolador, Espíritu y Santo. Es Consolador, porque nos consuela en las tristezas que proceden de las perturbaciones de este mundo. Y esto lo hace en cuanto es amor, que nos lleva a amar a Dios y nos da idea de su grandeza, lo cual nos mueve a padecer con alegría las afrentas, como se lee en los Hechos de los Apóstoles: Pero ellos salieron gozosos de delante del concilio, porque habían sido hallados dignos de sufrir afrentas por el nombre de Jesús (Hech 5, 41). Porque, siendo el Espíritu Santo amor de Dios, nos hace despreciar las cosas terrenas y unirnos a Dios, por lo cual excluye de nosotros el dolor y la tristeza, y nos da la alegría de las cosas divinas. Nos consuela además de las tristezas de los pecados pasados; y esto lo hace en cuanto nos da la esperanza de perdón.

Es Espíritu, porque mueve los corazones a obedecer a Dios. Y porque este vocablo Espíritu envuelve cierta idea de impulsión, pues todo movimiento produce un efecto conforme a su principio, como la calefacción da calor, se deduce que el Espíritu Santo hace semejantes a aquél de quien es Espíritu, a aquéllos a quienes es enviado, y por lo tanto, siendo Espíritu de la Verdad, enseña toda verdad. Y como es el Espíritu del Hijo, hace hijos.

Decenario al Espíritu Santo Día 10º


Secuencia de Pentecostés

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
Don, en tus dones espléndido.
Luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, Dulce Huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
Divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo.
Lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y
danos tu gozo eterno.

viernes, 29 de mayo de 2020

Meditaciones del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 48


Viernes de la séptima semana de Pascua

EL ESPÍRITU SANTO NO SE DA AL MUNDO


A quien no puede recibir el mundo, porque ni lo ve, ni lo conoce (Jn 14, 17).

I. El Señor llama aquí mundo a los amadores del mundo. Éstos, mientras aman al mundo, no pueden recibir al Espíritu Santo, que es amor de Dios. Nadie puede amar a Dios y al mundo con un amor que les considere como un fin, como dice San Juan: Si alguno ama al mundo, la caridad del Padre no está en él (1 Jn 2, 15). Pues dice San Gregorio: "El Espíritu Santo inflama todo lo que llena en el deseo de las cosas invisibles." Y porque los corazones mundanos solamente aman las cosas visibles, el mundo no recibe a aquél, pues no se mueve a amar lo invisible. Ciertamente, cuanto más se dilatan hacia afuera los corazones mundanos en sus deseos, más se estrechan para recibir al Espíritu Santo.

II. Cristo da la razón por la cual el Espíritu Santo no se da al mundo, cuando dice: Porque ni lo ve, ni lo conoce. Pues los dones espirituales no se dan si no son deseados. La divina sabiduría toma la delantera a los que la codician (Sab 6, 14). Pero los dones no son deseados si no son conocidos de algún modo.

Decenario al Espíritu Santo Día 9º

Secuencia de Pentecostés

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
Don, en tus dones espléndido.
Luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, Dulce Huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
Divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo.
Lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y
danos tu gozo eterno.

jueves, 28 de mayo de 2020

Decenario al Espíritu Santo Día 8º


Secuencia de Pentecostés

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
Don, en tus dones espléndido.
Luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, Dulce Huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
Divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo.
Lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Meditaciones del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 47


Jueves de la séptima semana de Pascua

PREPARACIÓN PARA RECIBIR AL ESPÍRITU SANTO


Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogare al Padre, y os dará otro Consolador (Jn 14, 15-16).

I. Los discípulos tenían necesidad de una doble preparación: el amor del corazón y la obediencia en la acción. El Señor supone que ellos tenían una de las dos y por eso dice: Si me amáis, y esto se ve en que os entristecéis por mi partida. Pero les ordena otra cosa futura, diciendo: Guardad mis mandamientos, como si dijese: No mostréis el amor que me tenéis con lloros, sino con la obediencia a mis mandamientos, pues ésta es la señal evidente del amor. Esas dos cosas preparan al recibimiento del Espíritu Santo. Ya que, siendo el Espíritu Santo amor, no se da sino a los que aman. Yo amo a los que me aman (Prov 8, 17). También se da a los obedientes: Sobre quien descansa mi Espíritu, etc. (Is 11, 2).

miércoles, 27 de mayo de 2020

Decenario al Espíritu Santo Día 7º


Secuencia de Pentecostés

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
Don, en tus dones espléndido.
Luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, Dulce Huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
Divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo.
Lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

martes, 26 de mayo de 2020

Decenario al Espíritu Santo Día 6º


Secuencia de Pentecostés

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
Don, en tus dones espléndido.
Luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, Dulce Huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
Divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

lunes, 25 de mayo de 2020

Decenario al Espíritu Santo Día 5º


Secuencia de Pentecostés

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
Don, en tus dones espléndido.
Luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, Dulce Huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
Divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

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