Carta pastoral
PARA GESTAR NUEVOS CRISTIANOS
“MONSTRA TE ESSE MATREM”
(Muéstrate como Madre)
Mons. Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares
Septiembre 2020
INTRODUCCIÓN
EL PRIMER ANUNCIO CRISTIANO EN LA PASTORAL
Algunos datos bíblicos
Definición del primer anuncio cristiano
Condiciones para una pastoral del primer anuncio cristiano
Los responsables y destinatarios del primer anuncio
LA NATURALEZA DE LA INICIACIÓN CRISTIANA
EL PRIMER ANUNCIO CRISTIANO EN LA FAMILIA, LA ESCUELA Y LA
PARROQUIA
La familia
La escuela
La parroquia
a) La catequesis de los niños
b) La liturgia
c) El primer anuncio cristiano a los adolescentes y jóvenes
Conclusión
UN JUBILEO SIGNIFICATIVO: LA VIRGEN DE LA VICTORIA DE LEPANTO
La batalla de Lepanto
Un Año Jubilar
Nuestra batalla
LA ORACIÓN DEL SANTO ROSARIO
INTRODUCCIÓN
Durante el presente
curso se cumplirán, D.m., los cincuenta años de mi ordenación sacerdotal (8 de
julio de 1971) y los veinticinco años de mi consagración episcopal (14 de abril
de 1996). Esta larga trayectoria se me presenta como una ocasión de gracia para
recordar con gratitud los dones de Dios siempre inmerecidos, para reconocer con
humildad todas mis deficiencias, errores y pecados y, también, para hacer
memoria de la asistencia divina y de la experiencia acumulada a lo largo de
estos años.
Desde mi más tierna
infancia fui educado por mis padres, por mis maestros y por la tradición de mi
pueblo (Cocentaina, Alicante) en un amor grande a la Santísima Virgen María con
la advocación de Virgen del Milagro (la Mare de Deu). Era costumbre entre mis
paisanos visitar diariamente el santuario de la Virgen, invocarla en cualquier
ocasión, particularmente en los momentos decisivos de la vida, y celebrarla
juntos como Madre con verdadera alegría y entusiasmo. En aquellos momentos a nadie
extrañaba que a los seis años ya supiera rezar el Santo Rosario con las
letanías en latín.
Recién nacido fui
consagrado a la Virgen y Ella me ha acompañado como buena Madre a lo largo de
toda mi vida. Para mí la piedad mariana ha sido algo connatural y Ella ha sido
siempre mi intercesora y mi punto de referencia en la fe. Por eso al tener que
escoger un lema para mi episcopado no pude menos que recurrir al himno Ave
maris stella (Salve, estrella del mar) en el que se dice en una de las estrofas
Monstra te esse matrem (Muestra que eres Madre).
Tengo que aclarar,
sin embargo, que, si observáis mi escudo episcopal, esta maternidad va referida
tanto a la Virgen María como a la Iglesia. Por eso en el escudo observaréis la
referencia al bautismo (una cruz sobre las aguas), la simbología eucarística
del colegio de San Juan de Ribera donde estudié la teología, y la
representación del Espíritu Santo (la paloma con siete rayos – siete dones)
junto al anagrama de la Virgen (la A superpuesta a la M).
Más allá de las connotaciones
biográficas, en el escudo episcopal quise poner de manifiesto la importancia de
la gestación de los cristianos (lo que llamamos iniciación cristiana) a través
del ministerio de la Iglesia (la familia-iglesia doméstica y la comunidad
cristiana), que tiene su modelo en la Virgen quien, con su fiat (hágase),
concibió por obra del Espíritu Santo y dio a luz al Hijo de Dios, al Redentor
del hombre.
Fui ordenado
sacerdote a los veinticuatro años y en mi primer nombramiento fui enviado como
coadjutor a la parroquia de San Juan Bautista de Manises, ciudad cercana a
Valencia. Cuando celebraba la Santa Misa la Iglesia estaba llena de niños,
jóvenes, matrimonios y adultos. Cualquier acto que se organizaba en la
parroquia era multitudinario, todavía en 1971. Estuve sólo dos años, el tiempo
suficiente para visitar a todas las familias en sus casas. Inmediatamente
comprendí que el gran punto de apoyo para la transmisión de la fe y la custodia
de la tradición católica era la familia.
En las propias casas teníamos la preparación del Bautismo con celebraciones muy cuidadas a las que acudían los parientes. Del mismo modo la preparación individualizada de los novios, más allá de los cursos prematrimoniales, era también en las casas. Con el paso del tiempo, fruto de las visitas, organizamos varios grupos de matrimonios siguiendo un plan establecido de oración familiar y formación que incluía retiros y ejercicios espirituales.


