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lunes, 5 de octubre de 2020

A este mundo angustiado, Jesucristo quiso recordar el amor de su Corazón misericordioso, a través de la voz de Santa Faustina Kowalska

 


La confianza en la Misericordia de Dios es especialmente necesaria hoy en día, en un mundo que se distingue por los logros científicos y técnicos, pero que, al mismo tiempo, está marcado por una profunda crisis moral; así aparece en las preguntas de nuestros contemporáneos, planteadas por el Cardenal A. Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, en el Sínodo de los Obispos de Europa: “¿Sobre qué construir la vida y la ciudad? ¿Sobre qué verdades, qué valores morales, qué motivaciones vitales? " Hoy, observa el prelado, “con preocupante frecuencia, la respuesta parece ser la siguiente: sobre ninguna verdad, sobre ningún valor permanente, sobre ningún ideal que no sea el del beneficio inmediato de lo que la vida puede ofrecer agradable. (8 de octubre de 1999).

Esta pérdida de hitos y sentido de la vida engendra angustia y miedo. “Si nos preguntamos por las raíces de esta actual situación de desesperación”, dijo el cardenal Rouco Verula, “nos vemos llevados a considerar la concepción moderna del hombre. Lo convierte en el centro absoluto de la realidad, haciéndolo ocupar falsamente el lugar de Dios. Olvida que no es el hombre quien hace a Dios, sino Dios quien hace al hombre. El olvido de Dios llevó al abandono del hombre ... Fuera de Jesucristo, no sabemos qué es realmente Dios, la vida, la muerte o nosotros mismos. No es de extrañar que una cultura sin Dios acabe convirtiéndose también en una cultura sin esperanza, porque sólo en Él, que es el Amor eterno y creador, el corazón de

Un mensaje para el mundo

A este mundo angustiado, Jesucristo quiso recordar el amor de su Corazón misericordioso, a través de la voz de una mujer modesta, desconocida, que desempeñaba las funciones de cocinera, jardinera y portera de su convento. Le dirigió estas palabras, sorprendentes y reconfortantes: “Te envío, con mi Misericordia, a toda la humanidad. No quiero castigar a la humanidad que sufre, sino curarla, estrecharla contra mi Corazón misericordioso ... Habla a todo el mundo de mi Misericordia ». Esta humilde religiosa, Sor Faustina Kowalska, fue canonizada el 30 de abril de 2000 por el Papa Juan Pablo II.

Hélène Kowalska, tercera de diez hijos, nació el 25 de agosto de 1905 en Glogow (Polonia). Viva, ansiosa, alegre como un pinzón, Hélène se divierte como los demás niños del pueblo. A los siete, Dios la llamó por su nombre: “Por primera vez”, escribió más tarde, “escuché claramente la voz de Dios en mi alma, invitándome a la vida perfecta. Sin embargo, no siempre fui dócil con él ”( Petit Journal). En la escuela destaca por su inteligencia. Pronto, sin embargo, fue necesaria su ayuda en casa y, a la edad de nueve años y medio, cambió su bolso de colegiala por un cayado de pastourelle. A los 14, Hélène se fue a trabajar en una granja vecina. Después de un año de servicio devoto, amable y concienzudo, le declaró a su madre: "¡Mamá, debo convertirme en monja!" La respuesta es un rotundo "no". Los Kowalskis no pudieron cubrir el costo de armar un ajuar, que era necesario en ese momento para ingresar al convento. Hélène vuelve al servicio en la ciudad de Lodz. Cuando cumple 18 años, la joven vuelve a suplicar a sus padres que le permitan cumplir con su vocación. Mismo rechazo.

sábado, 22 de febrero de 2020

Espiritualidad Bíblica 16 - Misericordioso y Benigno es el Señor - Mons. Dr. Juan Straubinger



2. HACIA EL PADRE


2.3. MISERICORDIOSO Y BENIGNO ES El SEÑOR
(Sal. 102, 8).


I

Alguien que, por una rápida infección en la cara se halló a un paso de la muerte sin perder el conocimiento, ha narrado las angustias de ese momento para el que quiere prepararse al juicio de Dios. Sentía necesidad de dormir, pero luchaba por no abandonarse al sueño, porque tenía la sensación de que éste era ya la muerte y que en cuanto se durmiese despertaría en el fuego del purgatorio si no ya en el infierno. Aunque había hecho confesión general y recibido los sacramentos le faltaba todo consuelo, y la certeza de la futura pena se le imponía como una necesidad de justicia, pues tenía, claro está, conciencia de haber pecado muchas veces, pero no la tenía de haberse justificado suficientemente ante Dios.

Una religiosa enfermera, a quien le confió esa tremenda angustia espiritual, no hizo sino confirmarle esos temores, como si debiera estar aún muy satisfecho si ese fuego no fuese el del infierno.

Salvado casi milagrosamente de aquel trance —agrega—, consulté con un sacerdote, que me aconsejó leer y estudiar el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, y allí encontré lo que asegura la paz del alma, pues al comprender que "nadie es bueno sino uno, Dios" (Luc. XVIII, 19), comprendí que sólo por la misericordia podemos salvarnos y que en eso precisamente consiste nuestro consuelo, en que podemos salvarnos por los méritos de Jesucristo, pues para eso se entregó El en manos de los pecadores.

Maravillosa e insuperable verdad, que nos llena más que ninguna otra de admiración, gratitud y amor hacia Jesús y hacia el Padre que nos lo dió. Ella quedará grabada para siempre en el alma que haya meditado este misterio de la misericordia divina.

domingo, 12 de abril de 2015

Misericordiae Vultus

BULA DE CONVOCACIÓN
DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO
DE LA MISERICORDIA
FRANCISCO
OBISPO DE ROMA
SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS
A CUANTOS LEAN ESTA CARTA
GRACIA, MISERICORDIA Y PAZ

1. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico de misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona[1] revela la misericordia de Dios.
2. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado.
3. Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por esto que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.
El Año Santo se abrirá el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal. Por esto pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor (cfr Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona. En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.
El domingo siguiente, III de Adviento, se abrirá la Puerta Santa en la Catedral de Roma, la Basílica de San Juan de Letrán. Sucesivamente se abrirá la Puerta Santa en las otras Basílicas Papales. Para el mismo domingo establezco que en cada Iglesia particular, en la Catedral que es la Iglesia Madre para todos los fieles, o en la Concatedral o en una iglesia de significado especial se abra por todo el Año Santo una idéntica Puerta de la Misericordia. A juicio del Ordinario, ella podrá ser abierta también en los Santuarios, meta de tantos peregrinos que en estos lugares santos con frecuencia son tocados en el corazón por la gracia y encuentran el camino de la conversión. Cada Iglesia particular, entonces, estará directamente comprometida a vivir este Año Santo como un momento extraordinario de gracia y de renovación espiritual. El Jubileo, por tanto, será celebrado en Roma así como en las Iglesias particulares como signo visible de la comunión de toda la Iglesia.

viernes, 13 de abril de 2012

ALABANZAS A LA DIVINA MISERICORDIA

Que el alma titubeante lea estas consideraciones sobre la Misericordia Divina y recobre la confianza.

LETANIAS A LA MISERICORDIA DIVINA

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos, Cristo óyenos
Cristo escúchanos, Cristo escúchanos
Dios Padre Celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres Un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA - CANTADA

Coronilla de La Divina Misericordia: como rezarla

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