Catecismo nº 2 – 3
PROLOGO
La vida del hombre: conocer y amar a Dios - II
Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA
I. La vida del hombre: conocer y amar a Dios
2 Para que esta llamada resonara en toda la tierra, Cristo
envió a los apóstoles que había escogido, dándoles el mandato de anunciar el
Evangelio: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a
guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos
los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20).
Fortalecidos con esta misión, los apóstoles "salieron a predicar por todas
partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales
que la acompañaban" (Mc 16,20).
3 Quienes con la ayuda de Dios, han acogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a ella, se sienten por su parte urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la Buena Nueva. Este tesoro recibido de los Apóstoles ha sido guardado fielmente por sus sucesores. Todos los fieles de Cristo son llamados a transmitirlo de generación en generación, anunciando la fe, viviéndola en la comunión fraterna y celebrándola en la liturgia y en la oración (cf. Hch 2,42).
Punto 2:
Para que esta llamada resonara en toda la tierra,
Cristo envió a los apóstoles que había escogido, dándoles el mandato de
anunciar el Evangelio: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con
vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20).
Fortalecidos con esta misión, los apóstoles "salieron a predicar por todas
partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales
que la acompañaban" (Mc 16,20).
Hay una convocación,
Dios tiene este plan universal salvífico y para llevarlo a efecto, Él convoca,
Él viene a reunir a todas las naciones para que contemplen su gloria y Él nos
convoca.
Es decir, hay una
imagen, una imagen entrañable que es la que San Ignacio de Loyola utiliza in
sus ejercicios espirituales, se sirve de ella, que es la imagen de Cristo Rey y
él hace una meditación en los Ejercicios Espirituales llamada la meditación del
Rey Eternal, hay un Rey Eternal y un rey terrenal. San Ignacio, dentro del sentido
del s. X, s. XI, en el que él vive, que tiene esa especie de cultura
caballeresca, de sentido caballeresco, una cultura también militar, una cultura
del honor, una cultura de la conquista, se sirve di esa imagen para utilizarla
y para proyectarla en la voluntad salvífica universal que tiene Cristo.
Y san Ignacio viene a
decir: imagínate un rey (claro, nosotros, estas imágenes caballerescas,
militares, etc. les tenemos una cierta antipatía quizás en nuestra cultura
porque también hemos sido el siglo hemos sufrido los totalitarismos, después de
la experiencia nazi, de la experiencia comunista, hay una cierta alergia en nuestra
cultura a esas imágenes caballerescas o militares, piro aquí lo importante no es
nuestra sensibilidad sino vamos a intentar servirnos de la imagen para ir a
Jesucristo).
