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lunes, 7 de marzo de 2022

La guerra en el Catecismo de la Iglesia Católica y en el Compendio del Catecismo

 


Catecismo de la Iglesia Católica

La defensa de la paz

La paz

2302 Recordando el precepto: “No matarás” (Mt 5, 21), nuestro Señor pide la paz del corazón y denuncia la inmoralidad de la cólera homicida y del odio:

La ira es un deseo de venganza. “Desear la venganza para el mal de aquel a quien es preciso castigar, es ilícito”; pero es loable imponer una reparación “para la corrección de los vicios y el mantenimiento de la justicia” (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 158, a. 1, ad 3). Si la ira llega hasta el deseo deliberado de matar al prójimo o de herirlo gravemente, constituye una falta grave contra la caridad; es pecado mortal. El Señor dice: “Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal” (Mt 5, 22).

2303 El odio voluntario es contrario a la caridad. El odio al prójimo es pecado cuando se le desea deliberadamente un mal. El odio al prójimo es un pecado grave cuando se le desea deliberadamente un daño grave. “Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial...” (Mt 5, 44-45).

2304 El respeto y el desarrollo de la vida humana exigen la paz. La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra, sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad. Es la “tranquilidad del orden” (San Agustín, De civitate Dei 19, 13). Es obra de la justicia (cf Is 32, 17) y efecto de la caridad (cf GS 78, 1-2).

2305 La paz terrenal es imagen y fruto de la paz de Cristo, el “Príncipe de la paz” mesiánica (Is 9, 5). Por la sangre de su cruz, “dio muerte al odio en su carne” (Ef 2, 16; cf Col 1, 20-22), reconcilió con Dios a los hombres e hizo de su Iglesia el sacramento de la unidad del género humano y de su unión con Dios. “El es nuestra paz” (Ef 2, 14). Declara “bienaventurados a los que construyen la paz” (Mt 5, 9).

2306 Los que renuncian a la acción violenta y sangrienta y recurren para la defensa de los derechos del hombre a medios que están al alcance de los más débiles, dan testimonio de caridad evangélica, siempre que esto se haga sin lesionar los derechos y obligaciones de los otros hombres y de las sociedades. Atestiguan legítimamente la gravedad de los riesgos físicos y morales del recurso a la violencia con sus ruinas y sus muertes (cf GS 78).

Evitar la guerra

miércoles, 21 de octubre de 2020

La homosexualidad en el Catecismo de a Iglesia Católica , Compendio y YouCat

 


Catecismo de la Iglesia Católica

ARTÍCULO 6
EL SEXTO MANDAMIENTO

«No cometerás adulterio» (Ex 20, 14; Dt 5, 17).

«Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5, 27-28).

I. “Hombre y mujer los creó...” 

2331 “Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen [...] Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión” (FC 11).

“Dios creó el hombre a imagen suya; [...] hombre y mujer los creó” (Gn 1, 27). “Creced y multiplicaos” (Gn 1, 28); “el día en que Dios creó al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó “Hombre” en el día de su creación” (Gn 5, 1-2).

2332 La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro.

2333 Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja humana y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos.

2334 «Creando al hombre “varón y mujer”, Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer» (FC 22; cf GS 49, 2). “El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal” (MD 6).

2335 Cada uno de los dos sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. La unión del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del Creador: “El hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” (Gn 2, 24). De esta unión proceden todas las generaciones humanas (cf Gn 4, 1-2.25-26; 5, 1).

2336 Jesús vino a restaurar la creación en la pureza de sus orígenes. En el Sermón de la Montaña interpreta de manera rigurosa el plan de Dios: «Habéis oído que se dijo:  “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”» (Mt 5, 27-28). El hombre no debe separar lo que Dios ha unido (cf Mt 19, 6).

La Tradición de la Iglesia ha entendido el sexto mandamiento como referido a la globalidad de la sexualidad humana.

 

Castidad y homosexualidad

martes, 18 de febrero de 2020

Constitución Apostólica Fidei Depositum que promulga el Catecismo de la Iglesia Católica


CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA

«FIDEI DEPOSITUM»

por la que se promulga y establece,
después del Concilio Vaticano II,
y con carácter de instrumento de derecho público,
el Catecismo de la Iglesia Católica


A los Venerables Hermanos Cardenales, Arzobispos, Obispos, Presbíteros, Diáconos y demás miembros del Pueblo de Dios

JUAN PABLO II, OBISPO,
SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS
PARA PERPETUA MEMORIA

1. Introducción
Conservar el depósito de la fe es la misión que el Señor confió a su Iglesia y que ella realiza en todo tiempo. El Concilio Ecuménico Vaticano II, inaugurado hace treinta años por mi predecesor Juan XXIII, de feliz memoria, tenía como propósito y deseo hacer patente la misión apostólica y pastoral de la Iglesia, y conducir a todos los hombres, mediante el resplandor de la verdad del Evangelio, a la búsqueda y acogida del amor de Cristo que está sobre toda cosa (cf. Ef 3, 19).

A esta asamblea el Papa Juan XXIII le fijó como principal  tarea la de custodiar y explicar mejor el depósito precioso de la doctrina cristiana, con el fin de hacerlo más accesible a los fieles de Cristo y a todos los hombres de buena voluntad. Para ello, el Concilio no debía comenzar por condenar los errores de la época, sino, ante todo, debía dedicarse a mostrar serenamente la fuerza y la belleza de la doctrina de la fe. «Confiamos que la Iglesia —decía él—, iluminada por la luz de este Concilio, crecerá en riquezas espirituales, cobrará nuevas fuerzas y mirará sin miedo hacia el futuro [...]; debemos dedicarnos con alegría, sin temor, al trabajo que exige nuestra época, prosiguiendo el camino que la Iglesia ha recorrido desde hace casi veinte siglos» [1].

lunes, 28 de octubre de 2019

El primer mandamiento en el Catecismo de San Pío X


CAPITULO II: DE LOS MANDAMIENTOS QUE MIRAN A DIOS

1º.- Del primer mandamiento


351.- ¿Por qué se dice al principio: YO SOY EL SEÑOR DIOS TUYO? - Al principio de los mandamientos se dice: Yo soy el Señor Dios tuyo para que entendamos que Dios, por ser nuestro Creador y Señor, puede mandarnos lo que quiera, y nosotros, sus criaturas, estamos obligados a obedecerle.

352.- ¿Qué nos ordena Dios con las palabras del primer mandamiento: AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS? - Con las palabras del primer mandamiento, Dios nos ordena que le reconozcamos, adoremos, amemos y sirvamos a El solo, como a nuestro supremo Señor.

353.- ¿Cómo se cumple el primer mandamiento? - El primer mandamiento se cumple con el ejercicio del culto interno y externo.

354.- ¿Qué es culto interno? - Culto interno es la honra que a Dios se da con las facultades del espíritu únicamente; a saber, con el entendimiento y la voluntad.

Superstición, idolatría, adivinación y magia en el Catecismo de la Iglesia Católica


III. “No habrá para ti otros dioses delante de mí”


2110 El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Único Señor que se ha revelado a su pueblo. Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, por exceso, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión.

La superstición

2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

La idolatría

miércoles, 29 de mayo de 2019

Declaración de fe «¡No se turbe vuestro corazón!» (Juan 14,1) - Cardenal Müller


«¡No se turbe vuestro corazón!» (Juan 14,1)

Ante la creciente confusión en la enseñanza de la doctrina de la fe, muchos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de la Iglesia Católica, me han pedido dar testimonio público de la verdad de la Revelación. Es tarea de los pastores guiar a los que se les ha confiado por el camino de la salvación. Esto sólo puede tener éxito si se conoce este camino y ellos mismos siguen adelante. Acerca de esto la palabra del apóstol nos indica: «Porque sobretodo os he entregado lo que yo también recibí» (1 Co 15,3). Hoy en día muchos cristianos ya no son conscientes ni siquiera de las enseñanzas básicas de la fe, por lo que existe un peligro creciente de apartarse del camino que lleva a la vida eterna. Pero sigue siendo tarea propia de la Iglesia conducir a las personas a Jesucristo, luz de las naciones (cf. LG 1). En esta situación se plantea la cuestión de la orientación. Según Juan Pablo II, el Catecismo de la Iglesia Católica es una «norma segura para la doctrina de la fe» (Fidei Depositum IV). Fue escrito con el objetivo de fortalecer a los hermanos y hermanas en la fe, cuya fe es ampliamente cuestionada por la «dictadura del relativismo»1.
1. El Dios uno y trino, revelado en Jesucristo
La personificación de la fe de todos los cristianos se encuentra en la confesión de la Santísima Trinidad. Nos hemos convertido en discípulos de Jesús, hijos y amigos de Dios por el bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. La diferencia de las tres personas en la unidad divina (254) marca una diferencia fundamental con respecto a otras religiones en la creencia en Dios y en la imagen del hombre. En la confesión a Jesucristo los espíritus se dividen. Él es verdadero Dios y verdadero hombre, engendrado según su naturaleza humana por el Espíritu Santo y nacido de la Virgen María. El Verbo hecho carne, el Hijo de Dios, es el único redentor del mundo (679) y el único mediador entre Dios y los hombres (846). En consecuencia, la Primera Carta de san Juan describe como Anticristo al que niega su divinidad (1 Juan 2,22), ya que Jesucristo, el Hijo de Dios, es desde la eternidad un ser con Dios, su Padre (663). La recaída en antiguas herejías, que veían en Jesucristo sólo a un buen hombre, a un hermano y amigo, a un profeta y a un moralista, debe ser combatida con clara determinación. Él es ante todo el Verbo que estaba con Dios y es Dios, el Hijo del Padre, que asumió nuestra naturaleza humana para redimirnos y que vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Lo adoramos sólo a Él como el único y verdadero Dios en unidad con el Padre y el Espíritu Santo (691).
2. La Iglesia

sábado, 23 de junio de 2018

San Juan Bautista en el Catecismo de la Iglesia Católica




523 San Juan Bautista es el precursor (cf. Hch 13, 24) inmediato del Señor, enviado para prepararle el camino (cf. Mt 3, 3). "Profeta del Altísimo" (Lc 1, 76), sobrepasa a todos los profetas (cf. Lc 7, 26), de los que es el último (cf. Mt 11, 13), e inaugura el Evangelio (cf. Hch 1, 22; Lc 16,16); desde el seno de su madre ( cf. Lc 1,41) saluda la venida de Cristo y encuentra su alegría en ser "el amigo del esposo" (Jn 3, 29) a quien señala como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). Precediendo a Jesús "con el espíritu y el poder de Elías" (Lc 1, 17), da testimonio de él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio (cf. Mc 6, 17-29).

524 Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: "Es preciso que él crezca y que yo disminuya" (Jn 3, 30).

miércoles, 4 de abril de 2018

La vida eterna en las preguntas del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica


«CREO EN LA VIDA ETERNA»


207. ¿Qué es la vida eterna?
La vida eterna es la que comienza inmediatamente después de la muerte. Esta vida no tendrá fin; será precedida para cada uno por un juicio particular por parte de Cristo, juez de vivos y muertos, y será ratificada en el juicio final.

208. ¿Qué es el juicio particular?
Es el juicio de retribución inmediata, que, en el momento de la muerte, cada uno recibe de Dios en su alma inmortal, en relación con su fe y sus obras. Esta retribución consiste en el acceso a la felicidad del cielo, inmediatamente o después de una adecuada purificación, o bien de la condenación eterna al infierno.

209. ¿Qué se entiende por cielo?
Por cielo se entiende el estado de felicidad suprema y definitiva. Todos aquellos que mueren en gracia de Dios y no tienen necesidad de posterior purificación, son reunidos en torno a Jesús, a María, a los ángeles y a los santos, formando así la Iglesia del cielo, donde ven a Dios «cara a cara» (1 Co 13, 12), viven en comunión de amor con la Santísima Trinidad e interceden por nosotros.
«La vida subsistente y verdadera es el Padre que, por el Hijo y en el Espíritu Santo, derrama sobre todos sin excepción los dones celestiales. Gracias a su misericordia, nosotros también, hombres, hemos recibido la promesa indefectible de la vida eterna» (San Cirilo de Jerusalén).

210 ¿Qué es el purgatorio?

martes, 3 de abril de 2018

Creo en la vida eterna - Cielo, purgatorio e infierno en el Catecismo de la Iglesia Católica


PRIMERA PARTE
LA PROFESIÓN DE LA FE

SEGUNDA SECCIÓN:
LA PROFESIÓN DE LA FE CRISTIANA

CAPÍTULO TERCERO
CREO EN EL ESPÍRITU SANTO

ARTÍCULO 12
“CREO EN LA VIDA ETERNA”


1020 El cristiano que une su propia muerte a la de Jesús ve la muerte como una ida hacia Él y la entrada en la vida eterna. Cuando la Iglesia dice por última vez las palabras de perdón de la absolución de Cristo sobre el cristiano moribundo, lo sella por última vez con una unción fortificante y le da a Cristo en el viático como alimento para el viaje. Le habla entonces con una dulce seguridad:
«Alma cristiana, al salir de este mundo, marcha en el nombre de Dios Padre Todopoderoso, que te creó, en el nombre de Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que murió por ti, en el nombre del Espíritu Santo, que sobre ti descendió. Entra en el lugar de la paz y que tu morada esté junto a Dios en Sión, la ciudad santa, con Santa María Virgen, Madre de Dios, con san José y todos los ángeles y santos [...] Te entrego a Dios, y, como criatura suya, te pongo en sus manos, pues es tu Hacedor, que te formó del polvo de la tierra. Y al dejar esta vida, salgan a tu encuentro la Virgen María y todos los ángeles y santos [...] Que puedas contemplar cara a cara a tu Redentor» (Rito de la Unción de Enfermos y de su cuidado pastoral, Orden de recomendación de moribundos, 146-147).
I. El juicio particular

lunes, 22 de enero de 2018

¿Quién celebra en la Liturgia Católica?

OFICINA PARA LAS CELEBRACIONES LITÚRGICAS
DEL SUMO PONTÍFICE

¿Quién celebra? (CEC nn. 1136-1144)



El Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), invocando la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium (cf. n. 8), enseña que “en la liturgia terrena preguntamos y tomamos parte en un anticipo de la liturgia celestial que se celebra en la Ciudad Santa de Jerusalén” (n. 1090). Teniendo este conocimiento puramente teológico, a continuación, confirma que “los que celebran el culto litúrgico, ya están de alguna manera, más allá de los signos, en la liturgia celestial, donde la celebración es enteramente comunión y fiesta” (n. 1136). Y añade: “En esta Liturgia eterna el Espíritu y la Iglesia nos hacen participar, cuando celebramos, en los sacramentos, el misterio de la salvación” (n. 1139).

La acción litúrgica entonces no termina sólo en su dimensión histórica. Más bien, es una prueba (cf. Juan Pablo II, Audiencia general, 28 de junio de 2000), un pálido reflejo de la realidad, sin embargo (cf. Benedicto XVI, Homilía en la celebración de las Vísperas en la Catedral de Notre-Dame de París, 12 de septiembre de 2008), de lo que se lleva a cabo en las alturas sin cesar. La liturgia eclesial, por lo tanto, no es sólo una imitación más o menos fiel de la liturgia celeste, ni mucho menos una celebración de forma paralela o alternativa. Más bien, significa y representa una concreta manifestación sacramental de la liturgia eterna.

viernes, 8 de diciembre de 2017

La Inmaculada Concepción en el Catecismo de la Iglesia Católica



 ... nació de la Virgen María

487 Lo que la fe católica cree acerca de María se funda en lo que cree acerca de Cristo, pero lo que enseña sobre María ilumina a su vez la fe en Cristo.

La predestinación de María

488 "Dios envió a su Hijo" (Ga 4, 4), pero para "formarle un cuerpo" (cf. Hb 10, 5) quiso la libre cooperación de una criatura. Para eso desde toda la eternidad, Dios escogió para ser la Madre de su Hijo a una hija de Israel, una joven judía de Nazaret en Galilea, a "una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María" (Lc 1, 26-27):
«El Padre de las misericordias quiso que el consentimiento de la que estaba predestinada a ser la Madre precediera a la Encarnación para que, así como una mujer contribuyó a la muerte, así también otra mujer contribuyera a la vida» (LG56; cf. 61).

489 A lo largo de toda la Antigua Alianza, la misión de María fue preparada por la misión de algunas santas mujeres. Al principio de todo está Eva: a pesar de su desobediencia, recibe la promesa de una descendencia que será vencedora del Maligno (cf. Gn 3, 15) y la de ser la madre de todos los vivientes (cf. Gn 3, 20). En virtud de esta promesa, Sara concibe un hijo a pesar de su edad avanzada (cf. Gn 18, 10-14; 21,1-2). Contra toda expectativa humana, Dios escoge lo que era tenido por impotente y débil (cf. 1 Co 1, 27) para mostrar la fidelidad a su promesa: Ana, la madre de Samuel (cf. 1 S 1), Débora, Rut, Judit, y Ester, y muchas otras mujeres. María "sobresale entre los humildes y los pobres del Señor, que esperan de él con confianza la salvación y la acogen. Finalmente, con ella, excelsa Hija de Sión, después de la larga espera de la promesa, se cumple el plazo y se inaugura el nuevo plan de salvación" (LG55).

La Inmaculada Concepción

viernes, 27 de octubre de 2017

Doctrina sobre las indulgencias y el modo de ganarlas

DOCTRINA SOBRE LAS INDULGENCIAS
Y EL MODO DE GANARLAS

(Del Catecismo de la Iglesia Católica
Y el Código de Derecho Canónico)


Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica

312. ¿Qué son las indulgencias?
1471-1479
1498
Las indulgencias son la remisión ante Dios de la pena temporal merecida por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa, que el fiel, cumpliendo determinadas condiciones, obtiene para sí mismo o para los difuntos, mediante el ministerio de la Iglesia, la cual, como dispensadora de la redención, distribuye el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos.

Catecismo de la Iglesia Católica

1471. La doctrina y la práctica de las indulgencias en la Iglesia están estrechamente ligadas a los efectos del sacramento de la Penitencia.

Qué son las indulgencias

“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos.”

“La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente.”

“Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias”.

Las penas del pecado

viernes, 21 de julio de 2017

Síntesis del Catecismo en breves preguntas y respuestas


Síntesis del Catecismo en preguntas
- PRÓLOGO
- PRIMERA PARTE: LA PROFESIÓNDE FE
- PRIMERA SECCIÓN: "CREO" -"CREEMOS"
- CAP. I: EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS
- CAP. II: DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
- CAP. III: LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS
- SEGUNDA SECCIÓN: LA PROFESIÓNDE LA FE CRISTIANA
- CAP. I: CREO EN DIOS PADRE
- CAP. II: CREO EN JESUCRISTO, HIJO ÚNICO DE DIOS
- CAP. III: CREO EN EL ESPIRITU SANTO
- SEGUNDA PARTE: LA CELEBRACIÓNDEL MISTERIO CRISTIANO
- PRIMERA SECCIÓN: LA ECONOMÍASACRAMENTAL
- CAP. I: EL MISTERIO PASCUAL EN EL TIEMPO DE LA IGLESIA
- CAP. II: LA CELEBRACIÓNSACRAMENTAL DEL MISTERIO PASCUAL
- SEGUNDA SECCIÓN: LOS SIETE SACRAMENTOS DE LA IGLESIA
- CAP. I: LOS SACRAMENTOS DE LA INICIACIÓNCRISTIANA
- CAP. II: LOS SACRAMENTOS DE CURACIÓN
- CAP. III: LOS SACRAMENTOS AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
- CAP. IV: OTRAS CELEBRACIONES LITÚRGICAS
- TERCERA PARTE: LA VIDA EN CRISTO
- PRIMERA SECCIÓN: LA VOCACIÓNDEL HOMBRE, LA VIDA EN EL ESPÍRITU
- CAP. I: LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA
- CAP. II: LA COMUNIDAD HUMANA
- CAP. III: LA SALVACIÓNDE DIOS: LA LEY Y LA GRACIA
- SEGUNDA SECCIÓN: LOS DIEZ MANDAMIENTOS
- CAP. I: "AMARÁSAL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA Y CON TODAS TUS FUERZAS"
- CAP. II: AMARÁSA TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO
- CUARTA PARTE: LA ORACIÓNEN LA VIDA CRISTIANA
- PRIMERA SECCIÓN: LA ORACIÓNEN LA VIDA CRISTIANA
- CAP. I: LA REVELACIÓNDE LA ORACIÓN. LA LLAMADA UNIVERSAL A LA ORACIÓN
- CAP. II: LA TRADICIÓNDE LA ORACIÓN
- CAP. III: LA VIDA DE ORACIÓN
- SEGUNDA SECCIÓN: LA ORACIÓNDEL SEÑOR: "PADRE NUESTRO"

1.- ¿Qué es el catecismo?
Es un don de Dios y de la Iglesia a todos los cristianos y hombres de buena voluntad.
2.- ¿Por qué se llama de la Iglesia universal?
Porque vale para todos los fieles católicos en cualquier parte del mundo.

PRÓLOGO
3.- ¿De qué trata el catecismo?
De cuatro cosas (13).
4.- ¿Cuáles son?
Primera, lo que debemos creer o el credo; segunda, lo que debemos celebrar o la liturgia; tercera, cómo debemos vivir o los mandamientos; y cuarta, cómo debemos orar o el padrenuestro.

PRIMERA PARTE: LA PROFESIÓNDE FE
PRIMERA SECCIÓN: "CREO" -"CREEMOS"
CAPÍTULO PRIMERO: EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS
5.- ¿Qué significa creer?
Creer es la respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega a él(26).
6.- ¿Por qué el hombre puede responder a Dios?
Porque el hombre es un ser religioso por naturaleza y vocación(44).
7.- ¿Qué quiere decir que es religioso?
Que el hombre está hecho para vivir en amistad con Dios, en quien encuentra su felicidad (45).
8.- ¿Qué quiere decir por naturaleza?
Que el hombre puede conocer a Dios por la luz natural de la razón(36).
9.- ¿Qué quiere decir por vocación?
Que el hombre es llamado por Dios para que le conozca y le ame (27).
10.- ¿Podemos los hombres hablar de Dios?
Sí, podemos, por medio de nuestro lenguaje humano, por muy imperfecto que sea (48).
11.- ¿Por qué los cristianos debemos hablar de Dios?
Porque sin Dios, la vida del hombre no tiene sentido (49).

CAPÍTULO SEGUNDO: DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

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