Catecismo 10 - 12. PRÓLOGO
Fin y destinatarios de este catecismo
Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA
10 No es
extraño, por ello, que, en el dinamismo del Concilio Vaticano II (que el Papa
Pablo VI consideraba como el gran catecismo de los tiempos modernos), la
catequesis de la Iglesia haya atraído de nuevo la atención. El Directorio
general de la catequesis de 1971, las sesiones del Sínodo de los Obispos
consagradas a la evangelización (1974) y a la catequesis (1977), las
exhortaciones apostólicas correspondientes, Evangelii nuntiandi (1975)
y Catechesi tradendae (1979), dan testimonio de ello. La sesión
extraordinaria del Sínodo de los Obispos de 1985 pidió "que sea redactado
un catecismo o compendio de toda la doctrina católica, tanto sobre la fe como
sobre la moral" (Relación final II, B, a, 4). El Santo Padre, Juan
Pablo II, hizo suyo este deseo emitido por el Sínodo de los Obispos
reconociendo que "responde totalmente a una verdadera necesidad de la
Iglesia universal y de las Iglesias particulares" (Discurso de clausura
del Sínodo, asamblea extraordinaria, 7 de diciembre de 1985). El Papa dispuso
todo lo necesario para que se realizara la petición de los padres sinodales.
III. Fin y
destinatarios de este Catecismo
11 Este catecismo
tiene por fin presentar una exposición orgánica y sintética de los contenidos
esenciales y fundamentales de la doctrina católica, tanto sobre la fe como
sobre la moral, a la luz del Concilio Vaticano II y del conjunto de la
Tradición de la Iglesia. Sus fuentes principales son la sagrada Escritura, los
santos Padres, la Liturgia y el Magisterio de la Iglesia. Está destinado a
servir "como un punto de referencia para los catecismos o compendios que
sean compuestos en los diversos países" (Sínodo de los Obispos 1985, Relación
final II, B, a, 4).
12 El presente
catecismo está destinado principalmente a los responsables de la catequesis: en
primer lugar a los Obispos, en cuanto doctores de la fe y pastores de la
Iglesia. Les es ofrecido como instrumento para la realización de su tarea de
enseñar al Pueblo de Dios. A través de los Obispos, se dirige a los redactores
de catecismos, a los sacerdotes y a los catequistas. Será también de útil
lectura para todos los demás fieles cristianos.
Para escuchar el programa Aquí
Punto 10
Nos encontramos dentro
del prólogo del catecismo. Después de haber hablado sobre los fundamentos
principales de la fe católica, ahora el catecismo dedica algunos puntos a
explicaciones prácticas, cómo se elaboró, cómo ha de ser leído.
El punto 10 dice:
No es extraño por ello
que en el dinamismo del Concilio Vaticano II que el Papa Pablo VI consideraba
como el gran catecismo de los tiempos modernos la catequesis de la Iglesia haya
traído de nuevo la atención, el Directorio General de la Catequesis, el año
1971, las sesiones del Sínodo de los Obispos consagradas a la Evangelización,
1974, a las catequesis, 1977, las Exhortaciones Apostólicas correspondientes
“Evangelio nunciandi”, 1975, “Catechesi Tradendae”, 1979, dan testimonio de
ello todas ellas. La sesión extraordinaria del Sínodo de los Obispos de 1985
pidió que sea redactado un catecismo o compendio de toda la doctrina católica,
tanto sobre la fe como sobre la moral. El Santo Padre Juan Pablo II hizo suyo
este deseo emitido por el Sínodo de los Obispos reconociendo que responde
totalmente a una verdadera necesidad de la Iglesia Universal y de las iglesias
particulares. El Papa dispuso todo lo necesario para que se realizara la
petición de los padres sinodales.
Este catecismo que
explicamos en Radio María, y que Radio María ha incluido dentro de su carisma
para que una de sus principales finalidades sea en todo el mundo explicar el
catecismo de la Iglesia Católica, ha nacido, este espíritu catequético, ha
nacido en el Concilio Vaticano II.
El Concilio Vaticano
II tenía un dinamismo y el dinamismo que tenía era el de salir al encuentro del
mundo, ya que obviamente hay un cambio cultural muy grande en la segunda mitad
del siglo XX en la que se encuadra el Concilio Vaticano II, además hemos de
hacer ese acto de fe. Juan XXIII tuvo la inspiración de convocar el Concilio
Vaticano II y estamos viviendo una gran crisis que sería muy superior si el
Concilio Vaticano II no hubiera sido convocado, porque en él, se dio un diálogo
entre la Iglesia y la sociedad que iba cambiando con el riesgo de romper con
sus raíces cristianas y, gracias al Concilio Vaticano II, al esfuerzo de entrar
en contacto, comunicación, diálogo, fe, cultura, a pesar de la gran crisis que
hemos padecido, tenemos instrumentos muy válidos para continuar adelante. Hay
algunos que han pensado equivocadamente que el Concilio Vaticano II ha sido la
causa de la crisis en la Iglesia Católica, y esto no es así, sino que el
Concilio se produjo en un momento de una inflexión muy grande cultural, nos
fijamos en el famoso Mayo del 68 que supone una ruptura con la tradición de
Europa y tiene lugar a los tres años de la clausura del Concilio Vaticano II y
a pesar de que la Iglesia se había capacitado mucho para el diálogo, esa
vorágine que se produce crea una gran crisis. Ha habido interpretaciones muy
simplistas, muy reductoras del Concilio Vaticano II como si hubiese sido una
ruptura con la tradición, pero hemos de decir que este catecismo que explicamos
ha salido de una vocación de salir al encuentro, la Iglesia ha querido salir al
encuentro de una cultura que tiene unas raíces cristianas pero que tiene la
dificultad de cómo vivirlas en esta sociedad tan cambiante.
A los 20 años de la clausura del Concilio Vaticano II se convocó un Sínodo extraordinario de los Obispos, un Sínodo para evaluar cómo iban las cosas. Obviamente los padres sinodales fueron conscientes de que el Concilio Vaticano II estaba teniendo unas dificultades muy serias a la recepción porque había muchos que lo estaban interpretando en una clave rupturista, en una clave de ruptura, como si el Concilio Vaticano II hubiese venido a romper con la Iglesia preconciliar y como si todo lo preconciliar se ha llegado a convertir en una especie de insulto, todo lo anterior al concilio está totalmente caduco… y no, el Concilio Vaticano II viene a reformar “Eclesia sempre reformanda”, la Iglesia siempre está en reforma, pero no viene a romper, viene a reformar.











