San Martín de Porres, humilde mulato peruano
Por José María Iraburu
Martín niño - Martín muchacho - Martín dominico - Un fraile humilde - Orante y penitente - Vencedor del Demonio - Hermano dominico, pobre y obediente - Hermano enfermero - Apostolados de fray Martín - El hermano dominico - San Juan Macías (1585-1645) - Fray Martín y los pobres - Bilocación y sutileza - Fray Martín y los animales - La muerte de un santo - El milagro de su perfecta santidad - Santa Rosa de Lima, terciaria dominica (1586-1617) - Santa Mariana de Jesús (1618-1645) - Lima, Ciudad de Santos
Martín niño
En el año 1962 fue
canonizado en Roma, con gran alegría del mundo cristiano, fray Martín de
Porres, peruano mulato y dominico. En ese mismo año Jesús Sánchez Díaz y José
María Sánchez-Silva publicaron las biografías suyas, que aquí seguimos. E 2 Don
Juan Porres, hidalgo burgalés, caballero de la Orden Militar de Alcántara,
estando en Panamá, se enamoró de una joven negra y convivió con ella. Cuando se
trasladó al Perú, buscando en la cabeza del virreinato obtener alguna
gobernación, se la llevó consigo, y allí, en Lima, nació su hijo Martín, de tez
morena y rasgos africanos. No quiso reconocerlo como hijo, y en la partida de
bautismo de la iglesia de San Sebastián se lee: «Miércoles 9 de diciembre de
1579 baptice a Martin hijo de padre no conocido y de Ana Velazquez, horra
[negra libre] fueron padrinos Jn. de Huesca y Ana de Escarcena y firmelo.
Antonio Polanco». Dos años después nació una niña, Juana, ésta con rasgos de
raza blanca.
Ana Velázquez fue una
buena madre y dio cuidadosa educación cristiana a sus dos hijos, que no
asistían a ningún centro docente, aunque en Lima había muchos. Con ellos vivía
sola, y el padre, que estaba destinado en Guayaquil, de vez en cuando les
visitaba, proveía el sustento de la familia y se interesaba por los niños.
Viendo la situación
precaria en que iban creciendo, sin padre ni maestros, decidió reconocerlos
como hijos suyos ante la ley, y se los llevó consigo a Guayaquil, donde se
ocupó de ellos como padre, dándoles maestros que les instruyeran. Un día,
teniendo ocho años Martín y seis Juanita, iban de paseo con su padre, y se
encontraron con su tío abuelo don Diego de Miranda, que preguntó quiénes eran
aquellos niños. Don Juan contestó: «Son hijos míos y de Ana Velázquez. Los
mantengo y cuido de su educación».
Don Juan, a los cuatro
años de tener consigo a sus hijos en Guayaquil, fue nombrado gobernador de
Panamá. Dejó entonces sus hijos con su madre en Lima, les dio una ayuda
económica suficiente, y confió a los tres al cuidado de don Diego de Miranda.
Martín muchacho









