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miércoles, 12 de julio de 2017

Instrucción sobre la “moral de situación" - Santo Oficio

Instrucción del Santo Oficio 

Contra doctrinam

Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio 

Instrucción sobre la “moral de situación2

Todos los Ordinarios y de los profesores 
en los seminarios y ateneos,
o aquellos que enseñan en las Universidades de estudios,
y para profesores de las casas de estudios religiosos
(2 de febrero de 1956)

Cardenal Giuseppe Pizzardo

Contrario a la doctrina moral y su aplicación que es tradicional en la Iglesia Católica, se ha empezado a difundir en el extranjero en muchas regiones, incluso entre los católicos, un sistema ético que va generalmente con el nombre de una cierta “moral de situación”, y la cual, según ellos, no se basa en los principios de la ética objetiva (que en última instancia tiene sus raíces en el “Ser” en sí), sino que no está meramente sujeta al mismo límite en cuanto ética objetiva, sino que la trasciende.
Los autores que siguen este sistema sostienen que la norma decisiva y última de la conducta no es el orden objetivo correcto, determinado por la ley de la naturaleza conocida con certeza de dicha ley, sino un cierto juicio íntimo y la luz de la mente de cada individuo; por medio de los cuales, en la situación concreta en la que se encuentra, aprende lo que debería hacer.
Y así, según ellos, esta última decisión que hace un hombre no es, como enseña la ética objetiva dictada por maestros autores de gran de peso, la aplicación de la ley objetiva a un caso particular, que al mismo tiempo toma en cuenta y sopesa de acuerdo a las reglas de prudencia las circunstancias particulares de la “situación”, sino esa luz interna inmediata y juicio. En última instancia, al menos en muchos asuntos, este juicio no se mide, no se debe ni se puede medir, en lo que respecta a su rectitud y verdad objetiva, por cualesquiera normas objetivas situadas fuera del hombre e independientes de su persuasión subjetiva, sino que es completamente autosuficiente.
Según estos autores, el concepto tradicional de la “naturaleza humana” no es suficiente; sino que debe recurrirse al concepto de naturaleza humana “existente”, que en muchos aspectos no tiene valor absolutamente objetivo, sino sólo un valor relativo y, por tanto, inconstante, excepto, tal vez, por esos pocos factores y principios que se refieren a la naturaleza humana metafísica (absoluta e inmutable).

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