Carta del
Cardenal Timothy Doland
Arzobispo
de Nueva York
La integración ha sido un tema
novedoso y consistente en el Sínodo. La Iglesia, nuestra familia espiritual,
acoge a todo el mundo, especialmente a aquellos que se sienten excluidos. Entre
estos, de los que he oído hablar a los observadores y a los padres sinodales se
encuentran los solteros, aquellos que sienten atracción por el mismo sexo, los
divorciados, los viudos, los inmigrantes que acaban de llegar a un país nuevo,
los discapacitados, las personas mayores, los confinados o las minorías
raciales y étnicas. La Iglesia es una familia que ama a todos, los acoge y los
necesita.
¿Es posible sugerir
que hay una nueva minoría en el mundo e incluso en la Iglesia?
