lunes, 9 de marzo de 2020

Máximas de San Juan Bosco sobre la muerte


MUERTE


- Trabajemos como si nunca tuviéramos que morir y vivamos como si tuviésemos que desaparecer a cada instante.

- Nunca he oído que alguno haya estado contento a la hora de la muerte del mal que hubiera cometido.

- A la hora de la muerte te arrepentirás de haber perdido tanto tiempo, sin ningún provecho para tu alma.

- Estad preparados y no confiéis en vuestra salud.

- Los asuntos del alma se arreglan con tiempo. ¿Quién sabe si te llegue a faltar?


- La muerte no espera a ninguno.

- Como es la vida, tal es la muerte.

- En el momento de la muerte se debe haber obrado y no pretender obrar entonces.

- En el momento de la muerte recogeremos cuanto hayamos sembrado durante la vida.

- El que quiera pasar bien su último instante en este mundo, viva cristianamente bien.

- Solamente aquellos que se comportan mal y no se acercan nunca o raramente a los Sacramentos, tienen que. temer a la muerte.

- Hay que hacer todas las cosas de tal manera que en cualquier momento que nos llegue la muerte nos encuentre preparados.

- Quien bien obra en la vida, se encontrará tranquilo a la hora de la muerte. Como es la vida, así es la muerte.

- ¿Si tuvieses que morir en este momento, a dónde irías?

- Los que piensan poco en la muerte, cuando se acerca, tiemblan y sienten miedo.

- Pensad al acostaros, si la muerte os sorprendiere durante esa noche, ¿qué sería de vuestra alma?

- A la hora de la muerte las cosas se juzgan de muy diverso punto de vista.

- En presencia de la muerte cesan las risas.

- En el momento de la muerte, lo que más consuela es el bien que hubiéremos hecho y las demás cosas sólo nos causarán angustias.

- ¿Excusas? ¿Habrá argumentos para tranquilizarte a la hora de la muerte?

- La muerte viene como ladrón. Inesperadamente. Luego ¿estás preparado para la gran sorpresa?

- Para decidir sobre la vocación es aconsejable imaginarse el momento de la muerte; ahí se ve lo que es realidad y lo que es vanidad.

- Las mejores decisiones se toman poniéndose en el momento de la muerte.

- La muerte para los buenos cristianos no es separación, sino ausencia temporal, para volverse a encontrar luego; así que, paciencia, si alguien nos precede.

- No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, porque quien sabe si mañana ya no tengas tiempo. El ejercicio de la buena muerte consiste principalmente en hacer la confesión y comunión como si fuese la última de nuestra vida.

- Si el oratorio va bien, debo atribuirlo especialmente al ejercicio de la muerte.

- El ejercicio de la buena muerte y la frecuente comunión son la clave de todo.

- Observad las Reglas. No dejéis jamás de hacer el Ejercicio mensual de la Buena Muerte.

- Además de las Reglas, obsérvese especialmente las prácticas de piedad y entre éstas, como recuerdo especial, deseo se haga bien el Ejercicio de la Buena Muerte. Os aseguro que siguiendo bien este ejercicio mensual, se puede estar tranquilo de la salvación del alma y tener la certeza de que está en el verdadero camino de su salvación.

- Bienaventurado quien a la hora de la muerte tiene el consuelo de haber hecho buenas obras en vida.

- Hay dos posibilidades para el hombre después de su muerte; el infierno, donde se sufren toda clase de males y el paraíso, donde se gozan todos los bienes.

- Los tres enemigos del hombre son: la muerte (que lo sorprende); el tiempo (que huye); y el demonio que lo tienta con sus lazos.

- Amigo mío, todo se paga y se consigue con el dinero, menos alejar la muerte que no se puede sobornar.

- Ruega al ángel de tu guarda, que te venga a consolar y a asistir en la hora de tu muerte.

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