viernes, 20 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 20


20 de diciembre

CUATRO UTILIDADES DE LA ENCARNACIÓN

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Las utilidades de la Encarnación del Señor son cuatro.

1ª) Exaltación de la naturaleza humana. ¿Quién me dará, se lee en el Cantar de los Cantares, que te halle fuera? (8, 1). La Glosa comenta así: dentro estaba el amado, cuando en el principio era el Verbo; fuera, cuando el Verbo se hizo carne. Para que te bese, es decir, para que te vea cara a cara, y te hable de boca a boca; y ya nadie me desprecie, la Glosa añade: después que vino Cristo infundiendo a los suyos el espíritu de libertad; entonces la Iglesia es honrada por los Ángeles. Por lo cual dijo el ángel a Juan que quería adorarlo: Guárdate, no lo hagas, porque yo siervo soy contigo (Apoc 22, 9). Y el Papa San León dice: Reconoce, oh cristiano, tu dignidad, y hecho partícipe de la naturaleza divina, no vuelvas a la antigua vileza con una vida degenerada.

2ª) Adopción de los hijos. Envió Dios a su Hijo para que recibiésemos la adopción de hijos (Gal 4, 4-5). San Agustín dice: "El Hijo de Dios se hizo hijo del hombre para hacer a los hombres hijos de Dios." Y en otro lugar: "El hijo único hizo muchos hijos de Dios. Pues compró para sí a los hermanos con su propia sangre; reprobado, rehabilitó; vendido, redimió; injuriado, honró; ajusticiado, vivificó; sin duda alguna te dará sus bienes el que no desdeñó recibir de ti males."


Debe advertirse que la filiación adoptiva es una especie de semejanza de la filiación natural. El Hijo de Dios procede naturalmente del Padre como Verbo intelectual, siendo uno con el Padre.

Ahora bien, la criatura es asimilada al Verbo eterno según la unidad que él tiene con el Padre, la cual se verifica por la gracia y la caridad. Por lo cual el Señor pide al Padre: Ruego que también sean ellos una cosa en nosotros, así como tú, Padre, en mí, y yo en ti (Jn 17, 21). Esta semejanza perfecciona la adopción porque de ese modo se debe la herencia a los asimilados.

3ª) Refección interna del alma. Dice San Agustín; "Para que el hombre comiese el pan de los Ángeles, se hizo hombre el creador de los Ángeles." Y San Bernardo: "El maná descendió del cielo, alégrense los hambrientos." Sobre las palabras del Evangelio: Echado en un pesebre (Lc 2, 12) dice la Glosa: para saciarnos con el trigo de su carne.

4ª) Acrecentamiento de la bienaventuranza. Quien por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos (Jn 10, 9). Y San Agustín añade: "Dios se hizo hombre, para hacer bienaventurado al hombre, para que el hombre se entregase totalmente a Él, para que el hombre le diese todo su amor, y al verle en carne con los sentidos corporales, los sentidos del alma le vieran por la contemplación de la divinidad. Y aquí está todo el bien del hombre, ya entre, ya salga (que nazca o muera), encontrará pastos en su Creador; fuera, en la carne del Salvador; dentro, en la divinidad del Creador."

(De humanitate Christi)


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