martes, 10 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 10


Martes de la segunda semana

LA ENCARNACIÓN NO HUBIERA SIDO CONVENIENTE
AL PRINCIPIO DEL MUNDO

Imagen relacionada

Se   lee   en   la   epístola   a   los   Gálatas   (4,   4):  Mas   cuando   vino   el cumplimiento del tiempo, envió Dios a su Hijo; y la Glosa explica que el cumplimiento del tiempo  es la época prefijada por Dios Padre para enviar a su Hijo, y puesto que Dios definió todo por su sabiduría, luego Dios se encarnó en el tiempo más conveniente, y por tanto no fue conveniente que se encarnase desde el principio del género humano.

Como quiera que la obra de la Encarnación se ordena principalmente a la reparación de la naturaleza humana por la abolición del pecado, es evidente que no convino que Dios se hubiese encarnado desde el principio del género humano, antes del pecado; porque la medicina no se da sino a los ya enfermos, y por eso dice el mismo Señor: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos, porque no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mt 9, 12).

Tampoco fue conveniente que Dios se encarnase inmediatamente después del pecado.


1º) Por la condición del pecado humano, que había provenido de la soberbia; por lo cual el hombre debía ser libertado de modo que, humillado, reconociese que necesitaba de un libertador. Por eso dice la Glosa: Dios con gran prudencia determinó que su Hijo no fuese enviado inmediatamente después de la caída del hombre. Primeramente lo dejó con la libertad de albedrío en la ley natural, para que así conociese las fuerzas de su naturaleza; y, habiendo sido, así, desleal, recibió la ley; mas dada ésta creció la enfermedad, por vicio, no de la ley, sino de la naturaleza, para que conocida de ese modo su enfermedad, llamase al médico y buscase el auxilio de la gracia.

2º) A causa del orden de la promoción al bien, según el cual se procede de lo imperfecto a lo perfecto; por lo cual dice el Apóstol: No antes lo que es espiritual, sino lo que es animal; después lo que es espiritual. El primer hombre de la tierra, terreno; el segundo hombre del cielo, celestial (1 Cor 15,46-47).

3º) Por la dignidad del Verbo encarnado, pues dice la Glosa sobre ello: Mas cuando vino el cumplimiento del tiempo (Gal 4, 4): Cuanto mayor fuera el Juez que venía, tanto más larga serie de pregones debía precederle.

4º) Para que no se enfriase el fervor de la fe con la dilación, puesto que hasta el fin del mundo se enfriará la caridad de muchos. Por esta razón se dice: Mas cuando viniere el Hijo del hombre, ¿pensáis que hallará fe en la tierra? (Lc 18, 8).

La caridad tarda en socorrer al amigo, salvadas empero la oportunidad de los negocios y la condición de las personas; porque si un médico diera al enfermo la medicina apenas principia la enfermedad, aprovecharía menos y le perjudicaría más que le favorecería. Y por esto el Señor no ofreció desde el principio al género humano el remedio de la Encarnación, para que no lo des preciase por soberbia, si antes no conocía su enfermedad.
(3ª, q. I, a. V)


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total

contador

Free counters!