domingo, 26 de mayo de 2019

Ira - Paciencia - Piedad - 7x7 Mons. Munilla 1/7

Ira - Paciencia - Piedad Mons. Munilla 1/7
en San Pablo Extramuros (Roma)


Mons. Munilla realizó ante los jóvenes de la Diócesis de San Sebastián que peregrinaron a finales de julio de 2018 a Roma, la catequesis de los 7 pecados capitales - 7 virtudes contrarias - 7 dones del Espíritu Santo, iniciada por San Felipe Neri en 1540. En cada una de las 7 iglesias romanas se explica un pecado capital, con su respectiva virtud contraria, y don del Espíritu Santo relacionado.

Cosas católicas - 27 Hijos de Dios


¿Se puede heredar algo más que la estrella de la muerte
o 6 billones de euros?

Filiación Divina – Vocación a la Vida Eterna

sábado, 25 de mayo de 2019

Misas de la Virgen María introducción e índice


"Misas de la Virgen": introducción e índice


El 15 de agosto de 1986, solemnidad de la Asunción de la Virgen, en una feliz iniciativa aprobada por San Juan Pablo II, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, promulgó el ejemplar Collectio Missarum de Beata Maria Virgine ("Misas de la Virgen"), en el que recopiló 46 formularios de Misas marianas, de nueva y vieja factura, con textos propios, bíblicos y eucológicos. Las fuentes principales de esta venerable obra son los misales propios de Iglesias particulares y de Institutos religiosos, como así también, el Misal Romano. (Misas de la Virgen. Orientaciones generales -en adelante, OG-, 20).

Estas "Misas", que en nada modifican las normas del Año litúrgico actual, pueden emplearse en los Santuarios marianos, y en otras comunidades eclesiales, principalmente en los sábados del Tiempo Ordinario, pero también en las ferias de este mismo tiempo (Cf. OG, 21, 22).

Los formularios propuestos se corresponden con los diferentes tiempos litúrgicos y a ellos se ordenan. Hay tres formularios para el Tiempo de Adviento, seis para el de Navidad, cinco para el de Cuaresma, cuatro para el de Pascua y veintiocho para el Ordinario). Los de este último Tiempo están distribuidos en tres secciones: La primera se refiere a once títulos marianos tomados de las Sagradas Escrituras o que expresan la relación de María con la Iglesia. La segunda consta de nueve formularios en los que la Virgen es honrada con títulos que expresan su intervención en la vida espiritual de los fieles. La última sección está integrada por ocho formularios que celebran a María con títulos que expresan su "misericordiosa intercesión en favor de los fieles". 

Las "Misas de la Virgen" están distribuidas en dos volúmenes; uno contiene los textos eucológicos; el otro, el leccionario (Cf. OG, 24, 25).
Haciendo “clic”  en cada misa se redirecciona a la entrada que contiene la misma

Misa de la Virgen XLVI La Virgen María, Puerta del Cielo


Misas de la Virgen XLVI (Tiempo Ordinario XXVIII):
"La Virgen María, Puerta del Cielo"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


El último formulario de estas Misas de la Virgen María celebra a la Madre de Cristo que acompaña bondadosa al Pueblo de Dios que hace camino hacia la Patria celestial.
Esta Misa tiene un marcado carácter escatológico, que es propio de toda celebración eucarística; en efecto, la asamblea de los fieles, al celebrarla, contempla «la ciudad santa, la nueva Jerusalén... , arreglada como una novia que se adorna para su esposo» y escucha la voz del Señor, que dice desde el trono celestial: «Todo lo hago nuevo» (cf. 1ª Lectura, Ap 21, 1-5a). Esta futura situación de la Iglesia se ha cumplido ya en Santa María, Virgen y Esposa, hermosa, sin mancha ni arruga (cf. Ef 5, 27). Por esto, los fieles suben alegres «a la Casa del Señor», donde celebrarán por siempre su Nombre (cf. Salmo responsorial Sal 121 [122], 1-2.3-4.8-9). Se les manda estar vigilantes y despiertos para salir al encuentro del Esposo con las lámparas encendidas, a fin de que, cuando se abra la puerta, sean admitidos al Banquete nupcial (cf. Evangelio, Mt 25, 1-13). 
En la Misa se celebra en primer lugar a Cristo, a Quien el Padre ha hecho, en su bondad, «Puerta de salvación y de vida» (Co; cf. Jn 10, 7); Jesús, en efecto, es «la Puerta de la vida eterna» (Prefacio), por Quien se nos abren «las puertas de la Jerusalén celeste» (Oración colecta).
Ya desde la edad llamada de los santos Padres de la Iglesia, la metáfora de la «puerta», expresada con la palabra latina porta o sus sinónimos ostium, ianua, limen,se aplica a la Santísima Virgen para ilustrar su función de Nueva Eva, su Maternidad virginal, o su intercesión suplicante en favor de los fieles.  En el formulario la Santísima Virgen es celebrada como:

Misas de la Virgen XLV La Virgen María, Reina de la paz


Misas de la Virgen XLV (Tiempo Ordinario XXVII):
"La Virgen María, Reina de la paz"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


A causa de su íntima y estrecha relación con el Hijo, «Príncipe de la paz» (cf. Antífona de entrada, Is 9, 6; 1ª Lectura, Is 9, 1-6), la Santísima Virgen ha sido venerada cada día más como «Reina de la paz»: en algunos Calendarios de Iglesias particulares y de Institutos religiosos se halla la memoria de la Santísima Virgen, «Reina de la paz».  Conviene recordar que Benedicto XV, en el año 1917, en plena guerra europea, mandó añadir a las Letanías lauretanas la invocación «Reina de la paz».
En esta Misa se conmemora la cooperación de la Virgen en la reconciliación o «paz» entre Dios y los hombres realizada por Cristo:
- en el misterio de la Encarnación, ya que la humilde Esclava del Señor, «al recibir el anuncio del arcángel Gabriel, / concibió en su seno virginal al Príncipe de la paz» (Prefacio, cf. Evangelio, Lc 1,26-38), el cual «nos devolvió la paz, reconciliando consigo el Cielo y la Tierra» (Antífona de comunión);
- en el misterio de la Pasión, ya que «ella es la Madre fiel/que se mantuvo intrépida, en pie, junto a la Cruz / donde el Hijo, para salvarnos, / pacificó con su Sangre el universo» (Prefacio);
- en el misterio de Pentecostés, ya que la Santísima Virgen es la «alumna de la paz,  / que, orando con los apóstoles, / esperó... el Espíritu de la paz, de la unidad, / de la caridad y del gozo» (Prefacio).
Al celebrar la memoria de la Virgen María, Reina de la paz, la asamblea de los fieles pide a Dios que, por su intercesión, conceda a la Iglesia y a la familia humana:
- el Espíritu de caridad: «Permanezcamos unidos en el amor fraterno» (Oración colecta); «Concédenos, Señor, tu Espíritu de caridad» (Oración después de la comunión);

viernes, 24 de mayo de 2019

Misa de la Virgen XLIV La Virgen María, Salud de los enfermos


Misas de la Virgen XLIV (Tiempo Ordinario XXVI):
"La Virgen María, Salud de los enfermos"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


La «salvación de Dios» abarca al hombre entero, su cuerpo, su alma y su espíritu, no sólo mientras peregrina aquí en la Tierra, sino también, y principalmente, cuando se convierte en ciudadano del Cielo. Por la salvación realizada por Cristo en el Espíritu Santo, cambia radicalmente la condición del hombre: la opresión se convierte en libertad, la ignorancia en conocimiento de la verdad, la enfermedad en salud, la tristeza en alegría, la muerte en vida, la esclavitud del pecado en participación de la naturaleza divina. Sin embargo, en este mundo el hombre no puede alcanzar la salvación total y perfecta, ya que su vida está sujeta al dolor, a la enfermedad, a la muerte. La «salvación de Dios» es Jesucristo en persona, a quien el Padre envió al mundo como Salvador del hombre y médico de los cuerpos y de las almas, tal como la liturgia lo llama, reproduciendo en cierto modo unas palabras de San Ignacio de Antioquía (cf. Ad Ephesios VII, 2: S Ch 10, p. 74). Él, durante los días de su vida terrena, movido por su misericordia, curó a muchos enfermos, librándolos también con frecuencia de las heridas del pecado (cf. Mt 9, 2-8; Jn 5, 1-14).
También la Santísima Virgen, por ser Madre de Cristo, Salvador de los hombres, y Madre de los fieles, socorre con amor a sus hijos cuando se hallan en dificultades. Por esto, los enfermos acuden a ella con frecuencia -muchas veces visitando los santuarios a ella dedicados-, para recibir, por su intercesión, la salud. En los santuarios marianos existen muchos testimonios de esta confianza de los enfermos en la Madre de Cristo.
Entre los títulos con que los fieles aquejados de enfermedad veneran a la Santísima Virgen, destaca el de «Salud de los enfermos», por obra principalmente de los religiosos de la Congregación de Regulares Servidores de los Enfermos, que han hecho popular este título, y en cuya iglesia de Santa María Magdalena, dedicada en la Urbe, se venera una imagen insigne por la devoción de los fieles y por los milagros. 
En la liturgia de la palabra se lee el cántico de Isaías sobre el «Siervo del Señor» (1ª Lectura, Is 53, 1-5. 7-10), que «soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores» (v. 4), Y cuyas «cicatrices nos curaron» (v. 5).
La asamblea de los fieles responde bendiciendo al Señor, que «cura todas (nuestras) enfermedades» (Salmo responsorial, 102 [103], la. 3b).
En la lectura evangélica se proclama el fragmento de San Lucas sobre la Visitación de María a su parienta Isabel (Evangelio, Lc 1, 39-56), para que los fieles, contemplando a la Santísima Virgen, que, llena de fe, alabando la misericordia de Dios, se apresura a visitar a la madre del Precursor, se sientan impelidos a imitar su solicitud en la atención a los hermanos y hermanas enfermos.
En la liturgia eucarística se glorifica a Dios Padre, que ha dado a la Santísima Virgen por patrona y ejemplo a los fieles enfermos:
- patrona, porque «brilla como señal de salvación y de celestial esperanza / para los enfermos que invocan su protección» (Prefacio);

Misa de la Virgen XLIII La Virgen María de la Merced


Misas de la Virgen XLIII (Tiempo Ordinario XXV):
"La Virgen María de la Merced"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


Entre las familias religiosas dedicadas con vínculo especial a la Madre de Cristo, se cuenta la Orden de Nuestra Señora, la Virgen María de la Merced, que fundó San Pedro Nolasco (+1256) para la redención de los cautivos cristianos, en el año 1218, en Barcelona, después de haber consultado a San Raimundo de Peñafort (+1275) y a Jaime I (+1276), rey de Aragón.
La Santísima Virgen es venerada con el título «de la Merced», sobre todo en los territorios de Aragón y Cataluña, y en muchos lugares de la América latina.
El formulario, teniendo en cuenta la finalidad para la que fue instituida la Orden mercedaria, celebra en primer lugar a Cristo, «Redentor de los hombres (Oración colecta), que «nos mereció con su Sacrificio» «la verdadera libertad de hijos» (Oración colecta).
Luego conmemora a la Santísima Virgen que, por ser la esclava del Señor (cf. Lc 1, 38) y estar totalmente· entregada a la obra del Hijo redentor (cf. LG 56), es llamada con razón «Dispensadora de los tesoros de la redención» (Prefacio).
En la Misa la Santísima Virgen es celebrada como:
- nueva Judit, ya que así como la antigua Judit, con gran valentía, liberó al pueblo del asedio de Holofernes, así María, luchando contra la Serpiente primordial, trajo el bien al pueblo de Israel y a toda la Iglesia (cf. 1ª Lectura 15, 8-10. 14; 16, 13-14);
- profetisa de la redención de Israel, ya que, convertida en voz de su pueblo, proclamó la grandeza del Señor, que, acordándose de su misericordia, había auxiliado a Israel, redimiéndolo de la esclavitud del pecado (cf. Antífona de entrada, Lc 1, 46a. 54-55a);
- asociada a la Pasión de Cristo, ya que la Santísima Virgen, que estuvo junto a su Hijo desde su «humilde Nacimiento»; estuvo también «asociada a su Pasión junto a la Cruz» (Prefacio); con razón, pues, se toma para la lectura evangélica el texto de San Juan sobre la presencia de la Virgen junto a la Cruz del Señor (Evangelio, Jn 19,25-27);

jueves, 23 de mayo de 2019

Misa de la Virgen XLII La Virgen María, Auxilio de los cristianos


Misas de la Virgen XLII (Tiempo Ordinario XXIV):
"La Virgen María, Auxilio de los cristianos"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


La Iglesia ha experimentado muchas veces la valiosísima ayuda de la Madre de Dios en las persecuciones promovidas por los enemigos de la fe cristiana. Por esto, ya desde los primeros tiempos de la era cristiana, prevaleció la costumbre de invocar a la Santísima Virgen en tiempo de persecución con el título de «Auxilio de los cristianos».
Cuando Pío VII (+1823), expulsado de la Sede de Pedro por la fuerza de las armas, se hallaba detenido bajo estrecha vigilancia, y toda la Iglesia rogaba intensamente por él por la intercesión de la Santísima Virgen, sucedió de improviso que el Sumo Pontífice fue liberado y, habiendo regresado a Roma, fue restituido al Solio pontificio el día 24 de mayo de 1814.
Por este motivo, Pío VII estableció una fiesta en honor de la Virgen Madre bajo el apelativo de «Auxilio de los cristianos», para que se celebrara perpetuamente en Roma el día 24 de mayo, feliz aniversario de su regreso a la Urbe. Esta fiesta se celebra en muchas Iglesias particulares e Institutos religiosos, principalmente en la Sociedad de San Francisco de Sales, fundada por San Juan Bosco (+1888).
La primera lectura de esta Misa recuerda la gran batalla que, por designio de Dios, se ha establecido, desde los orígenes del género humano, entre la Mujer y la Serpiente. Se propone efectivamente:
- o bien Génesis 3, 1-6. 13-15, donde resuenan las amenazadoras palabras de Dios a la Serpiente y el primer anuncio de la futura victoria del Hijo de la Mujer: «Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón» (v. 15);
- o bien Apocalipsis 12, 1-3a. 7-12ab. 17, donde se narra proféticamente la batalla del enorme dragón o serpiente primordial (cf. vv. 3. 9) contra la Mujer vestida de sol, coronada con doce estrellas (cf. v. 1) y contra «el resto de su descendencia, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús» (v. 17), esto es, contra la Iglesia representada en la visión de la Virgen María.
La lectura del Evangelio (Jn 2, 1-11) muestra el auxilio que la Santísima Virgen presta sin cesar a la Iglesia -significada en los discípulos que creen en Jesús (cf. v. 11) y en los que toman parte en el banquete de bodas (cf. v. 2)-, fortaleciendo la fe de los cristianos y socorriéndolos en sus necesidades.

Misa de la Virgen XLI La Virgen María, Madre del Consuelo


Misas de la Virgen XLI (Tiempo Ordinario XXIII):
"La Virgen María, Madre del Consuelo"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO



Los hechos por los que Dios omnipotente y misericordioso viene en ayuda de su pueblo sometido a la opresión o al destierro, reciben en la Sagrada Escritura el nombre de «consuelo de Dios». El supremo Consuelo de los hombres es Cristo, a quien el Padre, cuando se cumplió el tiempo, envió al mundo para vendar los corazones desgarrados (cf. 1ª Lectura, Is 61, 1-3. 10-11).
También Santa María Virgen es llamada y venerada con razón como «Madre del consuelo» o «Consoladora de los afligidos»ya que por medio de ella Dios envió «el consuelo a (su) pueblo: Jesucristo, nuestro Señor» (Oración colecta).
Ella, cuando estuvo junto a Cristo que sufría en la Cruz, soportando un dolor inmenso, mereció de manera especial la felicidad que el Evangelio promete a los que lloran (cf. Evangelio 1, Mt 5,5); y después que el Señor la ha consolado con la Resurrección de Jesús, ella puede consolar a sus hijos en cualquier lucha (cf. Antífona de entrada, 2 Co 1, 3-5).
Después de la Ascensión de Cristo, «estando en oración con los apóstoles, / pidió ardientemente y esperó confiada / el Espíritu del consuelo y de la paz» (Prefacio, cf. Evangelio 2, Jn 14, 15-21. 25-27).
Además, después de su Asunción al cielo, no cesa de interceder con amor de madre por los hombres, afligidos por la tribulación. Por esto, en la Constitución sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II leemos: «La Madre de Jesús... precede con su luz al pueblo de Dios peregrinante, como signo de esperanza segura y de consuelo» (LO 68).

Misa de la Virgen XL La Virgen María, Madre de la Divina Providencia


Misas de la Virgen XL (Tiempo Ordinario XXII):
"La Virgen María, Madre de la Divina Providencia"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO



El año 1744 Benedicto XIV (+ 1758) concedió a la Congregación de Clérigos Regulares de san Pablo (Barnabitas) la Misa en honor de Santa María Virgen «Madre de la Divina Providencia», venerada en Roma, en la iglesia de San Carlos, llamada vulgarmente «ai Catinari», para ser celebrada el sábado antes del tercer domingo de noviembre. Esta memoria la celebran también muchos otros Institutos religiosos. 
Con este título se celebra la función que Dios, cuya «providencia... nunca se equivoca» (Oración colecta), encomendó a la Santísima Virgen, para que fuera:
- bondadosísima Madre (Oración sobre las ofrendas) de Cristo, ya que, en el «providencial designio» de Dios, «la bienaventurada Virgen María... engendró al Salvador del mundo» (Prefacio);
- Madre providente (Prefacio) de los hombres, «confiados a ella por Jesucristo en la Cruz» (Prefacio);
- Dispensadora de gracia (Prefacio); ella, en efecto, que en Caná de Galilea suplicó al Hijo en favor de los esposos (cf. Evangelio, Jn 2,1-11; cf. Prefacio), «ahora, entronizada como Reina a la derecha de su Hijo, / atiende a las necesidades de toda la Iglesia» (Prefacio).
La Santísima Virgen, por tanto, es llamada «Madre de la Divina Providencia» porque Dios providentísimo nos la ha dado como Madre providente, para que con su intercesión nos proveyera de los bienes celestiales. A semejanza de Dios, que no puede olvidarse de su pueblo (cf. Antífona de entrada, Is 49, 15), más aun, que lo consuela como una madre, la Santísima Virgen se compadece de nosotros (cf. Antífona de entrada), intercede por nosotros (cf. Oración colecta, Oración sobre las ofrendas, Oración después de la comunión), atiende a las necesidades de la Iglesia (cf. Prefacio), nos llena de consuelo (cf. 1ª Lectura, Is 66, 10-14).

Misa de la Virgen XXXIX Santa María, Reina y Madre de Misericordia


Misas de la Virgen XXXIX (Tiempo Ordinario XXI):
"Santa María, Reina y Madre de Misericordia"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO



El título de este formulario abarca dos características que con frecuencia se atribuyen a la Santísima Virgen, llenas ambas de atractivo y muy gratas a los fieles: «Reina de misericordia» y «Madre de misericordia».
El título de «Reina de misericordia» (cf. Antífona de entrada, Oración colecta 2, Al) celebra la bondad, la generosidad, la dignidad de la Santísima Virgen, la cual, elevada al cielo, cumpliendo en su persona lo que prefiguraba la reina Ester (cf. 1ª Lectura, Est 4, 17), «ruega incesantemente» (Prefacio) a su Hijo por la salvación del pueblo, que acude a ella confiadamente en sus tribulaciones y peligros. La Santísima Virgen, por tanto, es la «Reina clemente» (Prefacio; cf. Oración después de la comunión) «que, habiendo experimentado (la) misericordia (de Dios) / de un modo único y privilegiado, / acoge a todos los que en ella se refugian» (Prefacio; cf. Oración después de la comunión); por esto, es saludada con razón como «consuelo de los penitentes y esperanza de los pecadores» (Antífona de entrada).
Con el título de «Madre de misericordia» (cf. Oración colecta 1, Prefacio, Oración sobre las ofrendas), que al parecer atribuyó por primera vez a la Santísima Virgen san Odón (+ 942), abad de Cluny (cf. Vita Odonis 1, 9: PL 133,47), es celebrada con razón Santa María, porque dio a luz para nosotros a Jesucristo, misericordia visible del invisible Dios misericordioso, y porque es Madre espiritual de los fieles, llena de gracia y de misericordia: la Santísima Virgen «es llamada "Madre de la misericordia" -dice san Lorenzo de Brindis-, esto es, misericordiosísima, Madre clementísima, Madre ternísima, amantísima» (Mariale, Sermo secundus super «Salve Regina», 111: Opera omnia, 1,Taller tipográfico del Seminario, Padua 1928, p. 391). La Madre de Jesús, en efecto, ahora que está en el cielo, presenta las necesidades de los fieles al Hijo, al que, cuando estaba en la Tierra, suplicó en favor de los esposos de Caná (cf. Evangelio, Jn 2, 1-11).

miércoles, 22 de mayo de 2019

Misa de la Virgen XXXVIII La Virgen María, Madre y Reina de la unidad


Misas de la Virgen XXXVIII (Tiempo Ordinario XX):
"La Virgen María, Madre y Reina de la unidad"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO

  
El ejemplo de Cristo orando al Padre «para que todos sean uno» (Evangelio 2, Jn 17,21) apremia a todos sus discípulos para que también ellos rueguen fervorosamente por la unidad de los cristianos.
La Iglesia Católica, inflamada en el celo por la unidad de los cristianos, e incluso de todos los hombres, suplica a Dios, por intercesión de la Virgen María, que «todos los pueblos» se reúnan «en un mismo pueblo de la nueva Alianza» (Oración colecta). Porque la Iglesia está persuadida de que la causa de la unidad de los cristianos atañe a la función de maternidad espiritual de Santa María Virgen (cf. León XIII, Carta encíclicaAdiutricem populi: AAS 28 [1895-1896], p. 135). De ahí que el beato  Pablo VI, más de una vez, dio a la Santísima Virgen el apelativo de «Madre de la unidad» (cf. Insegnamenti di Paolo VI, 111, p. 69).
El formulario de esta Misa celebra en primer lugar a Dios, «fuente de la unidad y origen de la concordia» (cf. Oración colecta); luego recuerda al Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo (cf. 1ª Lectura [o bien], 1Tm 2,5), el cual, la víspera de su Pasión, rogó al Padre por los discípulos para que fueran completamente uno (cf. Evangelio 2, Jn 17,20-26); Y también conmemora a la Santísima Virgen, que, en determinados acontecimientos de la salvación relacionados con el «misterio de la unidad», tuvo un papel destacado:

Misa de la Virgen XXXVII La Virgen María, Madre de la santa esperanza


Misas de la Virgen XXXVII (Tiempo Ordinario XIX):
"La Virgen María, Madre de la santa esperanza"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO

El Concilio Vaticano II, en la conclusión de la Constitución dogmática Lumen gentium, afirma que la Santísima Virgen «en esta tierra, hasta que llegue el Día del Señor (cf. 2P 3, 10), precede con su luz al pueblo de Dios que peregrina, como signo de esperanza segura y de consuelo» (LG 68). Estas palabras se repiten casi literalmente en el Prefacio de la Misa de la Asunción de la Virgen Santísima (cf. Misal Romano, Prefacio 15 de agosto).
La Iglesia, al considerar la función de la Santísima Virgen en la historia de la salvación, la llama con frecuencia «esperanza nuestra» (Antífona final «Dios te salve, Reina y Madre»; Himno Laudes 8 de diciembre) y «madre de la esperanza» (cf. Himno Oficio de Lectura latino 21 de noviembre; cf. Si 24, 24); se alegra del nacimiento de Santa María Virgen, que «fue para el mundo esperanza y aurora de salvación» (Oración después de la comunión 8 de septiembre); pensando en su Maternidad salvadora, canta suplicante: «Aeternae vitae ianua, / aurem nobis aeeomoda, / per quam spes vitae rediit, / quam Eva peccans abstulit» (Himno Vísperas 22 de agosto); en el misterio de la gloriosa Asunción contempla a la Santísima Virgen corno «esperanza segura de salvación», que brilla para los fieles «en medio de las dificultades de la vida» (cf. Himno Laudes latino 15 de agosto). El día 9 de julio, en algunas Iglesias particulares se celebra la memoria de Santa María Virgen, madre de la santa esperanza, en especial en la Congregación de la Pasión de Jesucristo, de cuyo Proprium missarum, Curia General CP, Roma 1974, pp. 21-22, se han tomado algunos textos de este formulario.

Misa de la Virgen XXXVI La Virgen María, Madre del Amor hermoso


Misas de la Virgen XXXVI (Tiempo Ordinario XVIII):
"La Virgen María, Madre del Amor hermoso"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


En el Missale Romanum (ed. 1962), que estuvo en vigor hasta la promulgación del Missale reformado según las normas del Concilio Vaticano II (ed. 1970), en la sección Pro aliquibus locis, el día 8 de mayo (antes, el 31 de mayo), se halla la Misa Beatae Mariae Reginae sanctorum omnium et Matris pulchrae dilectionis (pp. 157-158). 
La expresión «madre del amor hermoso» aparece en el libro del Eclesiástico 24, 24 (según el texto latino de la Nova Vulgata): «Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, del conocimiento y de la esperanza santa», y desde el siglo X se ha empleado con frecuencia en las Misas de Santa María.
La Iglesia, en esta Misa, según la tradición tanto del Oriente como del Occidente, celebrando el misterio y la función de Santa María, contempla con gozo su espiritual belleza. La belleza es el resplandor de la santidad y de la verdad de Dios, «fuente de toda belleza (Oración colecta 2), e imagen de la bondad y de la fidelidad de Cristo, «el más bello de los hombres» (Oración colecta 1; Sal 44 [45], 3).
En el formulario la Santísima Virgen es llamada «hermosa» por tres razones: porque, por el hecho de ser «Llena de gracia» (Evangelio, Lc 1, 28) y «adornada con los dones del Espíritu Santo» (Oración colecta 3), «resplandece toda hermosa / ... gloria de (su) Hijo y compendio de virtudes» (Oración colecta 2); porque amó a Dios, al Hijo hermoso y a todos los hombres con un amor hermoso, esto es, un amor virginal, de Esposa y de Madre; porque participó hermosamente en el misterio de la Concepción y del Nacimiento de Cristo y en el de su Muerte y Resurrección (cf. Prefacio), es decir, se adhirió con fuerza y con suavidad, con armonía y con fidelidad al designio salvador de Dios.
Para celebrar la hermosura espiritual de Santa María, el formulario emplea figuras e imágenes bíblicas y patrísticas, usadas en la sagrada liturgia. En efecto, en la persona de Santa María, que es «toda hermosa» y en la cual «no hay ... defecto» (cf. Salmo responsorial Ct 4, 7), se encuentran, elevadas al máximo, las egregias virtudes de las mujeres del Antiguo Testamento: la hermosura y el amor de la esposa del Cantar de los cantares (cf. Antífona de entrada 2, Ct 6, 10; Salmo responsorial); la belleza y la sensatez de Judit (cf. Antífona de comunión 1, Jdt 11, 21); el esplendor y la gracia de la Reina, esposa del Rey mesiánico (cf. Antífona de comunión 2, Sal 44 [45], 3).

martes, 21 de mayo de 2019

Misa de la Virgen XXXV La Virgen María, Amparo de la fe


Misas de la Virgen XXXV (Tiempo Ordinario XVII):
"La Virgen María, Amparo de la fe"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO



La Santísima Virgen es la mujer insigne por su fe, la discípula que en cierto modo recopila en su persona y reverbera los elementos principales de la enseñanza cristiana (cf. LO 65), Madre que sostiene y protege la fe de sus hijos.
Mujer insigne por su fe: Isabel, la madre del Precursor, la proclamó dichosa porque había creído en el mensaje divino (cf. Lc 1, 45); por la fe concibió al Hijo de Dios; apoyada en la fe siguió a Jesús y soportó su Muerte junto a la Cruz; movida por la fe creyó que Él resucitaría y esperó la venida de la Promesa del Padre.
Discípula que recopila en sí los dogmas de la fe: la Santísima Virgen, «habiendo entrado íntimamente en la historia de la salvación, en cierta manera une y refleja en sí las más grandes exigencias de la fe», como enseña el Concilio Vaticano II (LG 65); su Concepción Inmaculada demuestra la libertad y munificencia de Dios al elegir los instrumentos de salvación y de gracia ; su consentimiento en la obra de la Encarnación salvadora manifiesta el sentido y la eficacia de la cooperación del hombre en el designio divino de salvación; su parto virginal hace patente que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre; su vida santa y su condición -ya que fue virgen, esposa, madre- esbozan los rasgos de la Iglesia; su Asunción al cielo es figura anticipada de la gloria futura del hombre.
Madre que sostiene la fe de sus hijos: Santa María, que reina gloriosa en el Cielo, actúa misteriosamente en la Tierra, mostrando a sus hijos el camino de la verdad. Por esto, ha sucedido muchas veces que aquellos fieles que nunca han dejado de amar y dar culto a la Madre de Cristo, a pesar de encontrarse privados de todo auxilio espiritual, han conservado íntegra la fe.

Misa de la Virgen XXXIV La Virgen María, Causa de nuestra alegría


Misas de la Virgen XXXIV (Tiempo Ordinario XVI):
"La Virgen María, Causa de nuestra alegría"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO


Cristo Jesús, que vino al mundo para traer a los hombres la paz y la alegría (cf. Jn 15, 11; 17, 13), al nacer llenó de alegría a unos humildes pastores (cf. Lc 2, 10), al resucitar de entre los muertos alegró a los discípulos (cf. Jn 20, 20; Lc 24, 41), al subir al cielo dejó a los apóstoles en un estado de gran alegría (cf. Lc 24, 52); sentado a la derecha del Padre envió sobre la Iglesia naciente el Espíritu de caridad y de alegría (cf. Ga 5, 22).
La Iglesia esposa puso siempre su alegría en Cristo Esposo y lo ha amado con una alegría cada vez más intensa. Cuando Jesús vino a nosotros por medio de María, la Iglesia fue comprendiendo gradualmente que la Santísima Virgen, por su cooperación en la Encarnación del Verbo, es la causa, origen y fuente de tanta alegría; además, ha experimentado que la tristeza que Eva, por su desobediencia, había introducido en el mundo, María, por su obediencia, la había convertido en alegría; de ahí que empezara a venerarla con el título de «Causa de nuestra alegría». El culto a Santa María Virgen bajo este título se propagó principalmente en Francia y Canadá (Notre Dame de Liesse).
El formulario recuerda los acontecimientos de salvación que Dios ha realizado por Cristo en el Espíritu Santo, y que fueron causa de alegría para la Santísima Virgen, para la Iglesia y para el género humano. Se celebra principalmente:
- la elección de Santa María, que desde la eternidad «ha encontrado gracia ante Dios» (Antífona de entrada, cf. Lc 1, 30) Y fue elegida por Él como morada divina («yo vengo a habitar dentro de ti» [1ª Lectura, Za 2, 14]), «ciudad de Dios» a la que «el correr de las acequias alegra» (Antífona de comunión, Sal 45 [46], 5); por esto, en cuanto ciudad-esposa, ha sido vestida de «un traje de gala» y envuelta «en un manto de triunfo» (cf. 1ª Lectura [o bien], Is 61, 10). De ahí que en la Misa resuenan con frecuencia expresiones de alegría: «Alégrate, Virgen María» (Antífona de entrada, cf. Lc 1, 28); «Alégrate y goza, hija de Sión» (1ª Lectura, Za 2, 14); «Dios te salve, ... / alegría del género humano» (Aleluya);
- el nacimiento de la Santísima Virgen, que «anunció la alegría a todo el mundo» (Prefacio);

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