viernes, 24 de enero de 2020

Máximas Marianas de San Juan Bosco


MARIANAS


- La devoción y el amor a María Santísima es una gran protección y un arma poderosa contra las asechanzas del demonio.

- Aun cuando María os obtuviera muchas gracias, de nada os servirían, si no os consiguiera la de no caer en pecado mortal.

- Estad seguros de que cuanto más puras sean vuestras miradas y palabras, tanto más agradaréis a la Virgen María y mayores gracias os obtendrá Ella de su divino Hijo y Redentor nuestro.

- Si queréis, amados jovencitos, ser los verdaderos amigos de Jesús y María, debéis no tan sólo huir de los escandalosos, sino esforzaros con el buen ejemplo a reparar el gran mal que éstos hacen a las almas.


- Si María favorece tanto a este miserable cuerpo, ¿cuántos favores no concederá a las almas que la invocan?  

- Si todos los hombres fuesen verdaderamente devotos de María, qué felicidad habría en este mundo.  

- Con la frecuente comunión vosotros mereceréis ser muy queridos de Dios y de los hombres y María Santísima os concederá la gracia de no morir sin los Santos Sacramentos al fin de la vida.

- Humildad, obediencia y castidad os harán gratos a María Santísima.  

- En todos los peligros invocad a María y os aseguro que seréis librados.

- Es casi imposible llegar a Jesús, si no es por medio de María.  

- María quiere la realidad, no las apariencias.

- Nuestra Madre concede grandes favores, a los que hacen bien su novena.

- Seamos devotos, sobre todo, de María Santísima; invoquémosla de corazón y Ella nos protegerá.

- Desgraciadamente peregrinamos aún por este valle de lágrimas y estamos lejos de la patria celeste y de nuestra querida Madre; sin embargo confiemos en Ella, invoquemos a María, con toda piedad, que es toda bondad para con nos otros.  

- Asistir con devoción a la Santa Misa, visitar a Jesús Sacramentado, recibir la Comunión Sacramental o al menos hacerla espiritual, son prácticas de sumo agrado a Maria y un conducto eficaz para obtener gracias especiales.

- A nuestra Congregación la conduce Dios y la protege Maria Santísima.

- Propagad constantemente la devoción a María Santísima Auxiliadora y a Jesús Sacramentado. (Recuerdos a los primeros misioneros)

- (Recomendación de Don Bosco moribundo) CUANDO HABLEIS O PREDIQUEIS, INSISTID SOBRE LA DEVOCION A MARIA SANTíSIMA.

- Vosotros ni remotamente podéis daros cuenta qué privilegio tan grande es haber ingresado en el oratorio. En nombre de Dios os lo aseguro: Basta que un joven entre en una casa salesiana para que la Virgen Santísima lo tome inmediatamente bajo su protección especial.

- La Santísima Virgen María continuará protegiendo nuestra Congregación y las obras salesianas, si seguimos poniendo toda nuestra confianza en Ella y nos esforzamos en propagar su culto.

- Publíquese, dígase y predíquese por todos los medios, que María Auxiliadora ha obtenido y obtendrá gracias particulares y aún extraordinarias y milagrosas, a los que ayudan cristianamente a la juventud en peligro, con obras, consejos, con el buen ejemplo o simplemente con la oración.

- La fiesta de la Santísima Virgen y más aun sus solemnidades, sus novenas, sus triduos, el mes a Ella consagrado, sean siempre fervorosamente inculcados en público y en privado; con folletos, con libros, con medallas, con imágenes, con publicar o simplemente contar gracias y bendiciones que nuestra celeste Bienhechora concede a cada instante a la humanidad doliente.

- En charlas particulares gánense las confidencias indistintamente de todos los alumnos: evítense las amistades. particulares y la parcialidad entre los alumnos; cuando ocurran solemnidades o simplemente fiestas en honor de la Virgen, no se deje pasar la oportunidad sin anunciarlo.

- La Virgen Santísima nos consiga de su Divino Hijo, días de paz y acierto, a fin de poder amar y servir a Dios en la tierra y gozar un día la bienaventuranza en el cielo.

- (Don Bosco al fin de su vida): Recomendad la frecuente comunión y la devoción a María Santísima Auxiliadora.

- Para obtener una gracia especial. la jaculatoria más eficaz es ésta: María Auxiliadora, rogad por nosotros.

- En el cielo nos quedaremos gratamente sorprendidos al conocer todo lo que María Auxiliadora ha hecho por nosotros en la tierra.

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