jueves, 28 de mayo de 2020

Para rezar en familia 28 de mayo de 2020


Para hacer oración familiar, dejamos todos previsto: apagamos los celulares y la pantalla, sin prisa por la comida, generamos un ambiente de silencio, etc. De este modo seremos una Iglesia en el hogar.
Se reúne la familia en una sala de la casa en torno una mesa, cubierta con un mantel morado o blanco, colocamos un crucifijo, una imagen de la Sagrada Familia o de la Virgen María, y en el centro la Biblia junto a una vela encendida. Los padres, o uno de ellos, son los responsables de guiar a los hijos en este momento de oración para entrar en alabanza y diálogo con Dios.



1. + Señal de la cruz

2. Ven, Espíritu Santo. Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

3. En presencia de Dios, pedimos perdón:
· Tú que eres el sumo sacerdote de la nueva Alianza: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.

· Tú que nos edificas como piedras vivas en el templo santo de Dios: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.

· Tú que has ascendido a la derecha del Padre para enviarnos el don del Espíritu: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

4. Proclamamos el evangelio de Jesucristo según san Juan 17,1b.20-26


Catequesis para mayores de 12 años
Con este Evangelio, concluye la Oración de Jesús. Hemos podido escuchar estas palabras de un Hijo a su Padre, que la Iglesia ha querido ubicar dentro de estos 10 días entre la Ascensión del Señor y la Venida del Espíritu Santo.
A modo de síntesis y conclusión, vamos a leer a Benedicto XVI en su obra Jesús de Nazaret que nos habla de la oración sacerdotal. Distingue cuatro grandes temas que surgen de esta plegaria del Hijo al Padre.
a) Ésta es la Vida eterna: la vida verdadera puede ser vivida en este tiempo y después de la muerte. Hay que abrazar desde ahora esta vida que no puede ser destruida. Se presenta como un conocimiento relacional, desde el cual el hombre se descubre como un ser viviente por la relación con quien es verdaderamente la Vida.
b) Santifícalos en la verdad: este proceso es de consagración y, a la vez, de santificación. La consagración es segregación para la misión. Esta consagración de Jesús al Padre es idéntica al hecho de la Encarnación. Expresa la unidad con el Padre y su misión en el mundo. Es una verdad purificadora y santificadora por la cual nos hace partícipes de su consagración, de su cometido sacerdotal, de su sacrificio.
c) Le he dado a conocer tu nombre: esta revelación de su nombre es un modo nuevo y radical de la presencia de Dios entre los hombres. Dios entra totalmente a estar con los hombres haciéndose presente, dado que quien ve a Jesús ve también al Padre. En Jesucristo, Dios sale al encuentro de los hombres para que ellos puedan ir hacia Él y así, conocer a Cristo significa conocer al mismo Dios.
d) Para que todos sean uno: cuatro veces repite el Señor esta petición, para lograr la unidad como Dios es uno y para que el mundo crea. La fuerza de Dios actúa en el mundo para permitir que éste pueda ´reconocerla´. Lo que pretende es que a través de la unidad de los discípulos se haga visible al mundo la verdad de su misión. Dice el Evangelio de hoy: Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno - yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.
Estas cuatro esenciales afirmaciones de la Oración de Jesús se pueden realizar solamente por obra del Espíritu Santo. El Catecismo de la Iglesia nos enseña que:
“Creer en el Espíritu Santo es profesar la fe en la tercera Persona de la Santísima Trinidad, que procede del Padre y del Hijo y «que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria». El Espíritu Santo «ha sido enviado a nuestros corazones», a fin de que recibamos la nueva vida de hijos de Dios. «Espíritu Santo» es el nombre propio de la tercera Persona de la Santísima Trinidad. Jesús lo llama también Espíritu Paráclito (Consolador, Abogado) y Espíritu de Verdad. El Nuevo Testamento lo llama Espíritu de Cristo, del Señor, de Dios, Espíritu de la gloria y de la promesa.
Son numerosos los símbolos con los que se representa al Espíritu Santo: el agua viva, que brota del corazón traspasado de Cristo y sacia la sed de los bautizados; la unción con el óleo, que es signo sacramental de la Confirmación; el fuego, que transforma cuanto toca; la nube oscura y luminosa, en la que se revela la gloria divina; la imposición de manos, por la cual se nos da el Espíritu; y la paloma, que baja sobre Cristo en su bautismo y permanece en Él.
Por medio de los sacramentos, Cristo comunica su Espíritu a los miembros de su Cuerpo, y la gracia de Dios, que da frutos de vida nueva, según el Espíritu. El Espíritu Santo, finalmente, es el Maestro de la oración.
El Espíritu Santo nos transforma y comunica una vida nueva, como le dijo el profeta Samuel a Saúl: Te invadirá el Espíritu del Señor, te convertirás en otro hombre. Y san Pablo afirma: Y todos nosotros, reflejando como en un espejo en nuestro rostro descubierto la gloria del Señor, nos vamos transformando en su propia imagen, hacia una gloria cada vez mayor, por la acción del Señor, que es Espíritu. Porque el Señor es Espíritu.
Hoy es jueves y en tres días, el sábado a la noche, celebraremos la Vigilia de Pentecostés. Podemos comenzar ya ha preparar nuestro corazón para que el Espíritu encienda y caliente nuestra alma cristiana. De este modo seremos una antorcha llameante para llevar el fuego de Dios a un mundo en tinieblas en el que muchos le dan la espalda a Dios y viven en la oscura frialdad de su ser. No dejemos de implorar ¡Ven Espíritu Santo!

Santo del día: San Germán, obispo († 576). San Germán de Paris fue Obispo de París (Francia) en el siglo VI y es recordado por su amor a los pobres, a tal punto que sus monjes se rebelaron contra él temiendo que regalara todo lo que tenían. Es recordado por convertir al catolicismo al rey franco Childeberto I y exhortarlo a erradicar las prácticas paganas que aún existían en Galia y prohibir los excesos que se llevaban a cabo en la mayoría de las celebraciones cristianas de la época. Como pastor perseveró predicando, defendió la doctrina y extendió la cristianización de las costumbres. Llevó una vida austera y de penitencia. Francia necesita que san Germán y santa Juana intercedan para renovar la fe y la vida cristiana.

Oración: “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las perversidad y asechanzas del 6 demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tu príncipe de la milicia celestial arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.”

Catequesis para menores de 12 años
· Se proclama el evangelio y se ayuda a los niños a recomponer el relato, buscando los detalles.
· Se explica desde las ideas centrales de la catequesis de adultos (el texto anterior).
· Reflexionamos las palabras: “Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.”
· En silencio meditamos con el corazón el significado de estas palabras y las compartimos.

Oración: Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo que me perdería. Hasta que alcance los brazos de Jesús, María y José.

5. Cada uno de la familia dice una acción de gracias.
Dios Padre, te damos gracias por … .

6. Ahora, cada uno hace una petición.
Dios misericordioso, te pedimos por ... .

7. Presentación de las ofrendas. En la Pascua, Jesús se ofrece como cordero sacrificado al Padre por nosotros. Ahora nosotros, unidos a Cristo, también podemos hacernos Eucaristía. En este momento, cada uno de la familia, dice cuál es la ofrenda que le presenta a Dios. Ejemplos: ayudar en casa, estudiar, rezar alguna oración, llamar a alguien para saludarlo, hacer un pequeño sacrificio, estar al servicio, etc..

8. Oramos como Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

9. Nos damos la Paz del Señor, como gesto de amor.

10. Oramos a nuestra Madre:
Dios te salve María…

11. Comunión espiritual:
Creo, Jesús mío, que estás en el Santísimo Sacramento; te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. (breve silencio).
Y ahora, como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de ti.

12. Oremos: Dios misericordioso, concédenos experimentar en todo tiempo los frutos del misterio pascual que hoy celebramos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén. Sagrada Familia de Nazaret: Ruega por nosotros.

13. Los padres se bendicen entre ellos y bendicen a los hijos, haciendo una cruz en la frente. Nos hacemos la Señal de la cruz diciendo: + El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la Vida eterna. Amen.


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