sábado, 2 de junio de 2012

Oraciones al Sagrado Corazón de Jesús para los primeros viernes

 “Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.”

Explicación de este mensaje:

Muchos Santos, cuentan cómo pecadores empedernidos han sido salvados en la hora de su muerte por haber realizado ésta u otra devoción años atrás.

Si bien es cierto que existe la libertad humana de rechazar a Dios hasta el momento final, es imposible rechazarlo cuando se aparece Jesús EN PERSONA y FRENTE A NUESTROS OJOS, alejando al maligno en sus últimos desesperados intentos por desesperarnos, y llenándonos de paz y confianza en su Divina Misericordia.

El problema en el fondo es no creer en la promesa de Jesús.

Esto no es un cheque en blanco para pecar porque, después de la Misericordia, a la que sólo se accede en vida terrena, se aplica la Justicia: deberemos pagar hasta el último pecado sin reparar, en el Purgatorio, donde se sufre más que cualquier tormento en la tierra, y también deberemos rendir cuenta de todas las buenas obras que pudimos hacer y no hicimos por nuestro egoísmo y de las almas que se pudieran perder por las gracias desaprovechadas por nuestra tibieza, al no tratar de ser santos como nos pide Jesús.
El 16 de junio de 1675, eso le dijo Jesús a Santa Margarita María de Alacoque (cuyo cuerpo permanece incorrupto a pesar de los 330 años transcurridos, fenómeno que sólo ocurre en la Iglesia Católica).

Leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica
El Corazón del Verbo encarnado
478 Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: "El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Jn 19, 34), "es considerado como el principal indicador y símbolo [...] de aquel amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres" (Pio XII, Enc.Haurietis aquas: DS, 3924; cf. ID. enc. Mystici Corporis: ibíd., 3812).
2669 La oración de la Iglesia venera y honra al Corazón de Jesús, como invoca su Santísimo Nombre. Adora al Verbo encarnado y a su Corazón que, por amor a los hombres, se dejó traspasar por nuestros pecados. La oración cristiana practica el Vía Crucis siguiendo al Salvador. Las estaciones desde el Pretorio, al Gólgota y al Sepulcro jalonan el recorrido de Jesús que con su santa Cruz nos redimió.



Aprovechemos las innumerables gracias que Jesús concede a quienes desagravian su Sagrado Corazón los primeros Viernes de mes.

Las Doce Promesas del Sagrado Corazón

1.          Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
2.          Les daré paz a sus familias.
3.          Las consolaré en todas sus penas.
4.          Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
5.          Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
6.          Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
7.          Las almas tibias se volverán fervorosas.
8.          Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
9.          Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
10.      Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
11.      Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
12.      Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.

Condiciones para ganar esta gracia:

1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal,). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón durante la semana previa.
2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

Si bien no hay una fórmula preestablecida, puede hacerse por ejemplo esta oración después de cada una de las Comuniones de los nueve primeros viernes

Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos: acuérdate de esta promesa y a mi, indigno siervo tuyo que acabo de recibirte sacramentado con este fin e intención, concededme que muera detestando todos mis pecados, creyendo en vos con fe viva, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.

PRIMER VIERNES

Yo te prometo, en el exceso de la misericordia de mi corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos los que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles mi asistencia en la hora postrera.

¡Oh buen Jesús, que prometiste asistir en vida, y especialmente en la hora de la muerte, a quien invoque con confianza tu Divino Corazón! Te ofrezco la comunión del presente día, a fin de obtener por intercesión de María Santísima, tu Madre, la gracia de poder hacer este año los nueve primeros viernes que deben ayudarme a merecer el cielo y alcanzar una santa muerte. Amén.
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS VIERNES
Jesús mío, te doy mi corazón..., te consagro toda mi vida..., en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma... y te pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a verte y gozarte en el cielo. Amén.

SEGUNDO VIERNES

Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
Jesús misericordioso, que prometiste, a cuantos invoquen confiados tu Sagrado Corazón, darles las gracias necesarias a su estado: te ofrezco mi comunión del presente día para alcanzar, por los méritos e intercesión de tu Corazón Sacratísimo, la gracia de una tierna, profunda e inquebrantable devoción a la Virgen María.
Siendo constante en invocar la valiosa providencia de María, Ella me alcanzará el amor a Dios, el cumplimiento fiel de mis deberes y la perseverancia final. Amén.
Jesús mío, te doy mi corazón..., te consagro toda mi vida..., en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma... y te pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a verte y gozarte en el cielo. Amén.

TERCER VIERNES

Pondré paz en las familias. Bendeciré los lugares donde se venera la imagen de mi Corazón.
Jesús amantísimo, que prometiste bendecir las casas donde se venera la imagen de tu Sagrado Corazón, yo quiero que ella presida mi hogar; te ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por tus méritos y por la intercesión de tu Santa Madre que todos y cada uno de los miembros de mi familia conozcan sus deberes; los cumplan fielmente y logren entrar en el cielo, llenas las manos de buenas obras.
¡Oh Jesús, que te complaces en alejar de nuestro hogar las disensiones, las enfermedades y la miseria! Haz que, nuestra vida sea una ininterrumpida acción de gracias por tantos beneficios. Amén.
Jesús mío, te doy mi corazón..., te consagro toda mi vida..., en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma... y te pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a verte y gozarte en el cielo. Amén.

CUARTO VIERNES

Seré su consuelo en todas las tribulaciones.
Jesús mío, que prometiste consuelo a cuantos a Ti acuden en sus tribulaciones: os ofrezco mi Comunión del presente día para alcanzar de Tu Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de tu Madre Santísima la gracia de venir al Sagrario a pedir fuerza y consuelo cuantas veces me visiten las penas. ¡Oh Jesús, oh María, consuela y salva a los que sufren! ¡Haz que ninguno de sus dolores se pierda para el cielo! Amén.
Jesús mío, te doy mi corazón..., te consagro toda mi vida..., en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma... y te pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a verte y gozarte en el cielo. Amén.

QUINTO VIERNES

Derramaré copiosas bendiciones en todas sus empresas.
Jesús mío, que prometiste bendecir los trabajos de cuantos invoquen confiados Tu Divino Corazón: te ofrezco la comunión del presente día para alcanzar tu vuestra Santísima Madre la gracia de que bendigas mis estudios..., mis exámenes..., mi oficio..., y todos los trabajos de mi vida.
Renuevo el inquebrantable propósito de ofrecerte cada mañana al levantarme, y por mediación de la Santísima Virgen, las obras y trabajos del día..., y de trabajar con empeño y constancia para complacerte y alcanzar en recompensa el cielo. Amén.
Jesús mío, te doy mi corazón..., te consagro toda mi vida..., en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma... y te pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a verte y gozarte en el cielo. Amén.

SEXTO VIERNES

Los pecadores hallarán en mi Corazón un océano de misericordia.
Sagrado Corazón de Jesús, siempre abierto a los pecadores arrepentidos: te ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por tus méritos infinitos y por los de tu Santísima Madre la conversión de cuantos obran mal. Te suplico, ¡buen Jesús!, inundes su corazón de un gran dolor de haberte ofendido. Haz que te conozcan y te amen. Dispénsame la gracia de amarte más y más y en todos los instantes de mi vida, para consolarte y reparar la ingratitud de quienes te olvidan. Amén.
Jesús mío, te doy mi corazón..., te consagro toda mi vida..., en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma... y te pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a verte y gozarte en el cielo. Amén.

SÉPTIMO VIERNES

Las almas tibias hallarán fervor. Las almas fervorosas llegarán presto a la perfección.
Sin tu auxilio, Jesús mío, no podemos avanzar en el camino del bien. Señor, por mediación de la Virgen María, te ofrezco la comunión de este día para que avives en mi alma el amor a tu Corazón Sagrado y concedas este amor a cuantos no lo sienten. Ayudado de tu divina gracia lucharé, Señor, para que cada semana..., cada mes..., avance un poco en la virtud que más necesito. Amén.
Jesús mío, te doy mi corazón..., te consagro toda mi vida..., en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma... y te pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a verte y gozarte en el cielo. Amén.

OCTAVO VIERNES

Daré a cuantos trabajan por la salvación de las almas el don de ablandar los corazones más endurecidos.
Sagrado Corazón de Jesús, que prometiste inspirar a los que trabajan por la salvación de las almas aquellas palabras que consuelan, conmueven y conservan los corazones; te ofrezco mi comunión de hoy para alcanzar, mediante la intercesión de María Santísima, la gracia de saber consolar a los que sufren y la gracia de volver a Ti, Señor, a los que te han abandonado.
¡Dulce Salvador mío, concédeme y ayúdame para que por medio del apostolado pueda trabajar por la salvación de las almas! ¡Son tantos y tantos los desgraciados que empujan a los demás por el camino del vicio y del infierno! Haz, Señor, que emplee toda mi vida en hacer mejores a los que me rodean y en llevarlos a Ti para que nos lleves contigo al cielo. Amén.
Jesús mío, te doy mi corazón..., te consagro toda mi vida..., en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma... y te pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a verte y gozarte en el cielo. Amén.

NOVENO VIERNES

Guardaré recuerdo eterno de cuanto un alma haya hecho a mayor gloria de mi Corazón. Los que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, de donde no será borrado.
Te ofrezco, Jesús mío, la Comunión del presente día para alcanzar la gracia de saber infundir en el alma de cuantos me rodean ilimitada confianza en tu Corazón Divino. Dame cuanto necesito para llevar a Ti a los que luchan..., a los que lloran..., a los caídos..., a los moribundos... Y dígnate, ¡oh Jesús!, escribir hoy mi nombre en tu Corazón y decir a los ángeles que rodean tu Tabernáculo: «Este nombre es el de un devoto que, amándome mucho, quiere consolarme del olvido e ingratitud de tantos hombres.» Amén.
Jesús mío, te doy mi corazón..., te consagro toda mi vida..., en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma... y te pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a verte y gozarte en el cielo. Amén.



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