martes, 14 de mayo de 2019

Misa de la Virgen XIV La Virgen María, Madre de la Reconciliación


Misas de la Virgen XIV (Cuaresma V):
"La Virgen María, Madre de la Reconciliación"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO


El tiempo de Cuaresma tiene un carácter bautismal y penitencial a la vez (cf. SC 109). Por esto ya desde el Miércoles de Ceniza resuena en la liturgia la voz del Apóstol: «En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5, 20). Este texto aparece también en esta Misa (1ª Lectura, 2 Co 5, 17-20).
En la reconciliación de los hombres con Dios, la Iglesia ha ido conociendo cada vez más claramente el papel de Santa María Virgen. En los primeros siglos, los santos Padres, al tratar del misterio de la Encarnación del Verbo, afirman con frecuencia que el seno virginal de la Madre del Señor fue el lugar donde se realizó la «paz» entre Dios y los hombres. Con esta doctrina armoniza muy bien el magisterio de los Romanos Pontífices de nuestro tiempo: la Santísima Virgen, enseña san Juan Pablo II, «por su maternidad divina fue hecha colaboradora de Dios en la misma obra de la reconciliación» (Exhortación apostólica postsinodal Reconciliatio et paenitentia, 35: AAS 77 [1985], p. 275).

lunes, 13 de mayo de 2019

Misa de la Virgen XIII La Virgen María, confiada como Madre a los discípulos


Misas de la Virgen XIII (Cuaresma IV):
"La Virgen María, confiada como Madre a los discípulos"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Las palabras de Jesús al morir en la Cruz «Ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,26-27), la Iglesia las recibe como un testamento particular, en el cual Cristo, el Señor, «confió a todos los discípulos como hijos» a la Virgen Madre (León XIII, Carta encíclica Octobri mense: ASS 24 [1891-1892], p. 195) Y encomendó a los discípulos que la veneraran como Madre. De ahí que «se establece entre la Virgen y los fieles discípulos un fuerte vínculo de amor» (Prefacio), que esta Misa pone de relieve y celebra.
Encomienda de los discípulos. En primer lugar se glorifica a Dios, que «da a María un puesto en la Iglesia, como madre feliz de hijos» (Antífona de entrada, cf. Sal 112 [113], 9); santa María es llamada «Madre de los creyentes» (Prefacio), en la cual los fieles encuentran refugio seguro (cf. Prefacio), y una y otra vez se conmemora a Jesucristo, que «nos entregó como hijos» a la Virgen Madre (Oración después de la comunión, cf. ea, Oración sobre las ofrendas, Prefacio). La «encomienda» forma parte del misterio de la Pasión de Cristo y del sufrimiento compartido de la Virgen; por esto la liturgia recuerda a la Santísima Virgen «junto a la cruz ... mirando compadecida las heridas del Hijo, / sabiendo que por Él vendría la redención para todos» / (Versículo antes del evangelio), y el Apóstol pone en su boca aquellas palabras: «Lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna» (Antífona de comunión, 2 Tm 2, 10); teniendo presente a María, la liturgia propone a los fieles el ejemplo de aquella madre admirable de los Macabeos que, «viendo morir a sus siete hijos, ...lo soportó con entereza, esperando en el Señor» (1ª Lectura, 2 M 7, 1. 20-29).

domingo, 12 de mayo de 2019

Misas de la Virgen XII La Virgen María junto a la Cruz del Señor II


Misas de la Virgen XII (Cuaresma III)
"La Virgen María junto a la Cruz del Señor II"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO


Esta Misa, al celebrar la Pasión salvadora de Cristo, recuerda también la parte que tuvo la Santísima Virgen en la consecución de la salvación de los hombres. María, en efecto, por el hecho de ser Madre de Cristo «por obra del Espíritu Santo» (Prefacio), compartió la Pasión (cf. Prefacio) de su Hijo y fue asociada a ella (cf. Oración colecta 1, Oración colecta 2).
Al principio de la Misa resuena la voz de Simeón, que, resumiendo en unas mismas palabras la suerte del Hijo y de la Madre, anuncia que Cristo será como una bandera discutida y que una espada de dolor traspasará el alma de la Virgen (Antífona de entrada, Lc 2, 34-35). 
En los textos eucológicos se recuerda el designio de salvación, por el que Dios ha «asociado los dolores de la Madre a la Pasión de (su) Hijo» (Oración colecta 1, cf. Oración colecta 2) y ha querido que «la nueva Eva estuviera junto a la Cruz del nuevo Adán» (Prefacio). 
Con razón se celebra a la Santísima Virgen por sus sufrimientos compartidos, ya que ella estuvo junto a la Cruz del Señor (Evangelio, Jn 19, 25-27), «firme en la fe, confortada por la esperanza, abrasada por el fuego de la caridad» (Versículo antes del Evangelio); allí no dudó en exponer su vida, ante la humillación de su pueblo (1ª Lectura, Jdt 13, 17-20), Y los dolores que no sufrió al dar a luz al Hijo, los padeció, inmensos, al hacemos renacer para Dios (cf. Prefacio); por esto los fieles la glorifican, diciendo: «Dichosa tú, Virgen María, que, sin morir, mereciste la corona del martirio junto a la cruz del Señor» (Antífona de comunión 1).

sábado, 11 de mayo de 2019

Misa de la Virgen XI La Virgen María junto a la Cruz del Señor (I)


Misas de la Virgen XI (Cuaresma II):
"La Virgen María junto a la Cruz del Señor" (I)

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO



 A medida que avanza el tiempo de Cuaresma, que está organizado a semejanza del camino de Jesús hacia la ciudad santa de Jerusalén, lugar de su oblación, se hace más frecuente la contemplación del misterio de la Pasión de Cristo; de ahí que se haga más frecuente también, en el corazón de los fieles, el recuerdo del sufrimiento compartido de Santa María Virgen.
En los Propios tanto de las Iglesias particulares como de los Institutos religiosos encontramos varios formularios que celebran a la Madre participando en la Pasión del Hijo. El formulario que aquí se propone proviene, a excepción del Prefacio, del Proprium missarum Ordinis Fratrum Servorum beatae Mariae Virginis, Curia general OSM, Roma 1972, pp. 24-27.
Los textos de la Misa ilustran el misterio de la Pasión de Cristo, que, de un modo misterioso, continúa completándose en «las infinitas penas de la vida de sus miembros» (Oración colecta); por esto son adecuadas a esta celebración aquellas palabras del Apóstol: «Completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia» (Antífona de comunión, Col 1, 24).
Santa María, «Reina del cielo y Señora del mundo» (Versículo antes del evangelio), estuvo junto a la cruz del Hijo (cf. Antífona de entrada, Evangelio, Jn 19,25-27), «dolorosa» (Oración colecta), «sufriendo» (Versículo antes del evangelio), «intrépida» y «fiel» (Prefacio), cumpliendo diversas funciones de salvación y «para dar cumplimiento a las figuras antiguas» (Prefacio). En efecto, la Santísima Virgen estuvo junto al Hijo moribundo en la cruz:
- como cooperadora de la redención (cf. Oración sobre las ofrendas), asociada por sus dolores de madre al Sacrificio del Hijo, Sumo Sacerdote (cf. Oración después de la comunión);
- como nueva Eva, en la que se cumplió la profecía sobre la función salvadora de la «Mujer» (cf. Gn 3, 15; Jn 19, 26; Ap 12, 1): así como la primera mujer había contribuido «a la muerte», así la segunda -María contribuyó «a la vida» (cf. Prefacio, LG 56);

viernes, 10 de mayo de 2019

Misa de la Virgen X Santa María, discípula del Señor


Misas de la Virgen X (Cuaresma I):
"Santa María, discípula del Señor"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

El tiempo de Cuaresma es un «camino» que los fieles recorren «entregados más intensamente a escuchar la palabra de Dios y a la oración» (SC 109) y llevando la cruz con ánimo más generoso (cf. Lc 14, 27), para que, purificados interiormente, lleguen a una digna celebración de las fiestas pascuales. De este modo se convierten en auténticos discípulos de Cristo, que escuchan sus palabras y se esfuerzan por retenerlas (cf. Lc 8, 15), siguen sus huellas negándose a sí mismos (cf. Mt 16,24) y procuran estar fielmente junto a la Cruz de Jesús (cf. Jn 19, 26).
Por todo ello, si, por justa causa, se celebra la Misa de Santa María Virgen, se emplea oportunamente este formulario, en el que la Madre del Señor es venerada como «el modelo del discípulo fiel que cumple la palabra» de vida (Oración colecta). La Santísima Virgen, en efecto, que, por un don singular de Dios, fue Madre de Cristo, fue también, por una razón especialísima, su «primera y más perfecta (...) discípula» (MC 35).
Esta Misa pone de manifiesto la importancia de la «palabra de Dios» o «mensaje de salvación» en la vida de los discípulos (cf. Oración colecta, Oración después de la comunión), implora para ellos la divina sabiduría (cf. Oración sobre las ofrendas), ensalza la perfección de la ley del Señor y la justicia de sus mandamientos (Salmo responsorial, cf. Sal 18 [19], 8-11), pone ante la mirada de los fieles el Corazón de la Virgen, que guardaba las palabras del Señor (Antífona de entrada, Evangelio, Lc 2,41-52), para que sigan su ejemplo (cf. Oración después de la comunión).

jueves, 9 de mayo de 2019

Misa de la Virgen IX La Virgen María en Caná


Misas de la Virgen IX (Navidad VI):
"La Virgen María en Caná"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO


 El «signo de Caná», según la narración evangélica (Jn 2, 1-12), pertenece al misterio de la manifestación del Señor. Por esto la liturgia romana lo conmemora cada año en la solemnidad de la Epifanía del Señor: «Veneremos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy, la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy, el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy, Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvamos. Aleluya» (LH 6 enero II Vísperas antífona del Magnificat); pero también en el Tiempo Ordinario, en el domingo II del año C, celebra atentamente este «comienzo de los signos». En esta manifestación del Señor la Santísima Virgen estuvo presente y activa, y por esto la liturgia la recuerda junto al Hijo, al cantar: «por ti realizó tu Hijo el primero de sus signos; por ti el Esposo preparó el vino nuevo para su Esposa; por ti los discípulos creyeron en el Maestro» (Antífona de comunión). 
En esta Misa, por tanto, se celebra conjuntamente a Jesús, el Señor, a la Iglesia, que se reúne a partir del signo de Caná, y a Santa María Virgen:
- en primer lugar, a Cristo, el Señor, que en Caná, con el signo admirable, manifestó su gloria y se mostró a sí mismo: como el Mesías prometido por Dios (cf. Prefacio); como el Maestro, al que los discípulos se adhieren por la fe (cf. Antífona de entrada, Evangelio, Antífona de comunión); como el Señor, cuyos mandatos cumplen los sirvientes (cf. Prefacio); como el nuevo Moisés (cf. 1ª Lectura., Ex 19, 3-8a), Autor de la alianza nueva y eterna; como el Esposo, que por su esposa la Iglesia, en la hora designada, «entregó su vida en la cruz» (Prefacio), donde de su lado abierto manó sangre y agua, símbolos de la redención;
- luego a la Iglesia o comunidad de los discípulos, que se unen a Cristo por la fe (cf. Oración después de la comunión), obedecen sus preceptos (cf. Oración colecta, Prefacio), comparten las necesidades de la Iglesia y preparan la llegada del Reino «por la concordia de los espíritus» (cf. Oración después de la comunión); la Esposa amada, para quien el Esposo ofrece a diario el Banquete nupcial (cf. Prefacio);

miércoles, 8 de mayo de 2019

Misa de la Virgen VIII Santa María de Nazaret


Misas de la Virgen VIII (Navidad V)
"Santa María de Nazaret"



MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

La vida oculta que llevó Jesús en la aldea de Nazaret es un misterio de salvación y un ejemplo de santa conducta; nuestro Salvador, en efecto, pasó la mayor parte de su vida terrena en la casa de Nazaret, bajo la autoridad de María y de José (cf. Lc 2,51). La liturgia romana recuerda este misterio de salvación principalmente el domingo dentro de la octava de Navidad, cuando celebra la fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José. Algunas Iglesias particulares e Institutos religiosos veneran también con culto litúrgico a la Madre de Cristo con el título de «Santa María de Nazaret». Con este título se conmemora en primer lugar el papel que desempeñó la Santísima Virgen viviendo en Nazaret, en favor del Hijo y de su obra de salvación.
En esta Misa, por tanto, que tiene una doble serie de lecturas, se celebra:
- el misterio de la Encarnación del Verbo (cf. Prefacio, Oración colecta) y su anonadamiento, ya que «cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley» (1ª Lectura, Ga 4,4-7; cf. Oración colecta), el cual, en Nazaret, como verdadero Niño, «iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría» (Evangelio 1, Lc 2, 41-52); y vivió «bajo (la) autoridad» de sus padres (cf. Antífona de comunión, Lc 2, 51);
- la santa convivencia de la Madre con el Hijo, ya que en la casa de Nazaret «la Madre, hecha discípula del Hijo, / recibió las primicias del Evangelio, / conservándolas en el corazón y meditándolas en su mente» (Prefacio);
- la relación virginal de María con José, ya que éstos, unidos «por su estrechísimo y virginal vínculo de amor» (Prefacio), en humilde vida de oración, de silencio, de trabajo (cf. Prefacio), en la alegría (cf. Antífona de entrada), en el sufrimiento (cf. Evangelio 2, Lc 2,41-52), en la enseñanza de Cristo (cf. Antífona de comunión, Lc 2,51), vivieron como esposos;

martes, 7 de mayo de 2019

Misa de la Virgen VII Santa María en la Presentación del Señor


Misas de la Virgen VII (Navidad IV)
"Santa María en la Presentación del Señor"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

En esta Misa, que, guardando lo que el derecho prescribe, se celebra oportunamente el sábado o en las ferias más cercanas al día 2 de febrero, se recuerda la función salvadora de Santa María Virgen en el misterio de la Presentación del Señor (cf. Lc 2, 27-35). 
Santa María, que en este misterio de salvación es saludada como «la Virgen Hija de Sión» (Prefacio):
- de conformidad con la ley de Moisés (cf. Lv 12, 1-8), se sometió al rito de purificación de las parturientas, ella, la «Virgen purísima, que en (su) seno virginal castamente» engendró «al Hijo del eterno Padre» (Antífona de entrada);
- cumplió debidamente la ley de los primogénitos (cf. Ex 13, 1-2), rescatando con la ofrenda de los pobres (cf. Lc 2, 42; Oración sobre las ofrendas) al Hijo, «autor de la nueva Ley» (Oración colecta), «Redentor de todos nosotros» (Oración sobre las ofrendas), «gloria (del) pueblo Israel y luz de las naciones» (Prefacio; cf. Lc 2, 32) y «Señor y Salvador» del mundo (Antífona de comunión);
- «puesta al servicio de la obra de la salvación» (Prefacio), reconoció en el Hijo al «Cordero sin mancha / para ser inmolado en el ara de la cruz» (Prefacio) y lo ofreció al Padre.
Esta Misa, recordando la profecía de Simeón, que anunció que el Niño sería como una bandera discutida y que una espada de dolor traspasaría el Corazón de la Madre (cf. Lc 2, 34-35), celebra también la íntima unión de la Santísima Virgen con el Hijo en la obra de la salvación: «El mismo amor asocia al Hijo y a la Madre, / el mismo dolor los une / y una misma voluntad de agradarte los mueve» (Prefacio).

lunes, 6 de mayo de 2019

Misa de la Virgen VI La Virgen María en la Epifanía del Señor


Misas de la Virgen VI (Navidad III)
"La Virgen María en la Epifanía del Señor"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO




En el tiempo de la Natividad del Señor la Iglesia celebra el misterio de la aparición o manifestación del Verbo de Dios, hecho hombre, a todos los pueblos: en primer lugar a los judíos, representados por los humildes pastores, «primicias de la Iglesia de Israel» (Prefacio); luego a los paganos, de quienes los Magos son «primeros retoños de la Iglesia» (Prefacio).
Estos datos merecen especial atención en la Misa:
- la celebración de la luz, que significa la gloria de Dios Padre, que amanece sobre Jerusalén (cf. 1ª Lectura, Is 60, 1-6), que envolvió a los pastores (cf. Prefacio, Lc 2, 9). Y que de un modo admirable condujo hasta Cristo a los Magos, «guiados por la estrella» (Prefacio, cf. Evangelio, Mt 2,2.9-10, Antífona de comunión); también a Jesucristo, «gloria de Israel y luz de las naciones» (Oración colecta, cf. Lc 2, 32), que manifestado al mundo por el Padre (cf. Oración colecta), manifestó él, a su vez, al mundo la gloria del Padre (cf. Oración sobre las ofrendas);
- la celebración de la misión salvadora de Cristo. Son muchos y de gran importancia los «títulos cristológicos» que se hallan en este formulario: Cristo es Hijo de Dios (cf. Oración colecta, Oración después de la comunión) e Hijo de la Virgen (cf. Oración sobre las ofrendas, Prefacio); «la grandeza de Dios y su poden», «el Excelso», que «quiso nacer humilde» (Antífona de entrada); el «único Mediador y Salvador de todos los hombres» (Oración colecta), cuyo Nacimiento nos salva (cf. Oración después de la comunión), cuya vida estuvo consagrada totalmente a la salvación de los hombres (cf. Oración sobre las ofrendas). Por esto los pastores «reconocen a Cristo Salvador« (Prefacio) en el Hijo de la humilde Esclava, y los Magos «lo adoran como Dios, lo proclaman como Rey y lo confiesan como Redentor» (Prefacio) en el Niño que hallan con la Madre;
- la celebración del misterio de la Iglesia, esbozada en la santa ciudad de Jerusalén (cf. 1ª Lectura, Is 60, 1-6) y a la que parece significar la casa donde se encuentra el Niño con su Madre (cf. Evangelio, Mt 2, 11); esta Iglesia se basa en la fe en Cristo (cf. Oración colecta) y nace de la unión tanto de israelitas como de paganos (cf. Prefacio), ya que el Padre atrae «a la fe del Evangelio a todas las familias de los pueblos» (Prefacio);

domingo, 5 de mayo de 2019

Misa de la Virgen V La Virgen María, Madre del Salvador


Misas de la Virgen V (Navidad II):
 "La Virgen María, Madre del Salvador"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO




Con el título de La Virgen María, Madre del Salvador, se ofrece una Misa que se encuentra en el Misal Romano, Común de Santa María Virgen, en tiempo de Navidad (p. 709), cuyos textos se distinguen por su antigüedad y belleza; el Prefacio proviene del venerable Sacramentario Veronense (SV 1247).
En esta Misa, impregnada del gozo y de la luz de la Natividad del Señor, se pone de relieve:
- en primer lugar la función maternal de Santa María Virgen para con Jesucristo, que es reconocido como el Rey «que tiene un nombre eterno» (Antífona de entrada), como Hijo de Dios (Oración colecta, Prefacio, Oración después de la comunión), «Autor de la vida» (Oración colecta, cf. Hch 3, 15), «Sacramento de nuestra salvación» (Prefacio), «Luz de las naciones» (Prefacio, cf. Lc 2, 32), «Esposo» (Prefacio, cf. Sal 18 [19] A, 6), «Palabra» que «se hizo carne» (Antífona de comunión, Jn 1, 14);
- la Maternidad virginal de santa María (cf. Oración colecta), por la cual Dios entregó a los hombres «los bienes de la salvación» (Oración colecta), y también la manera admirable cómo en la Santísima Virgen «su gozo de madre se une al honor de virgen» (Antífona de entrada), de lo que se deriva su peculiar condición y dignidad, ya que «nadie ha sido semejante a ella, ni antes ni después» (Antífona de entrada);
- la perenne intercesión de la Virgen María en favor del pueblo de Dios: «Concédenos experimentar la intercesión materna / de la que nos ha dado a tu Hijo Jesucristo, / el autor de la vida» (Oración colecta);

sábado, 4 de mayo de 2019

Letanías a la Virgen de Fátima


Letanías a Nuestra Señora de Fátima


                                            Ave o clemens, ave o pia!
                                        Salve regina rosarii Fatimæ.
                                          Ave o clemens, ave o pia!                       

                                          Ave o dulcis Virgo Maria.

(las siguientes letanías pueden emplearse en la devoción privada)


Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad

Dios Padre Celestial, ten piedad
 Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedadDios Espíritu Santo Paráclito, ten piedad Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad
 
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.
Nuestra Señora de Fátima,
Gema preciosa de Portugal, 
Madre tierna de Francisco, Jacinta y Lucía,
Madre de toda la humanidad, 
Celestial Pastora de los pastores, 
Verde pradera del rebaño de Cristo,
Altísima ciudad del Dios Vivo,
Prodigio supremo del Creador,
Sabia Maestra de la adoración a Dios, 
Madre de manos orantes, 
Hija en quien el Eterno Padre se complace,

Novena a la Virgen de Fátima por las familias


Novena a la Virgen de Fátima por las familias

  

En tiempos de desesperanza, acudimos a la Madre. Junto a ella, no tememos a la noche del mundo...
“La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y de la familia. Quien defienda esta causa será combatido". (Palabras de Sor Lucía, la vidente de Fátima: Carta enviada al Cardenal Carlo Caffarra).

Introducción
El mundo actual parece ver cumplidas estas palabras proféticas de la pastorcita de Fátima. Hoy, más que nunca, el sacramento del matrimonio y la familia cristiana que en él se funda, son combatidos por sistemas políticos e ideológicos a los que incomoda y hasta repugna la sola mención de Dios.
Ante esta realidad, los cristianos debemos dar un testimonio audaz, coherente  y creíble de las enseñanzas de Jesús. Pero no es suficiente con el testimonio. Debemos orar con más perseverancia. Insistir con confianza filial, para que nuestras súplicas sean más fuertes que las de los falsos profetas del odio y la venganza, de la división y del engaño.
Inspirados por la vida y las palabras de los grandes maestros de la fe, acudamos pues, a María, Nuestra Señora de Fátima, la gran Madre de Dios y de todos los hombres, que en su entrañable amor, no nos abandona desde que, en la persona del humilde y fiel apóstol Juan, fuimos constituidos hijos suyos por el mismo Jesucristo. Ella es la veraz profetisa de los últimos tiempos y la radiante Aurora de los nuevos.
Su Manto celestial es la sagrada tienda de campaña en que nos refugiamos las ovejas dispersas del rebaño de Cristo. En su tierno regazo hallan calor materno, refugio y esperanza las familias en las que el Maligno ha sembrado semillas de odio, rencor, división y desesperanza. Por la incomparable intercesión de esta Madre bendita, obtenemos de Dios el don del anhelado perdón de nuestros pecados y la perla de la paz para nuestras almas.


NOVENA

Misa de la Virgen María IV Santa María, Madre de Dios


Misas de la Virgen IV (Navidad I):
"Santa María, Madre de Dios"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO



Esta Misa celebra el «admirable misterio» y el «inefable designio» (Prefacio) por el que el Padre misericordioso envió a su Hijo «desde el cielo al seno de la Santa Virgen» (Oración colecta 1) (cf. S. Hipólito, Traditio apostolica, 4: SCh 11 bis, p. 48), a fin de que fuera para nosotros «Palabra de salvación y Pan de Vida» (Oración colecta 1). Pero también conmemora la fe y la humildad con que Santa María lo recibió en su corazón y lo «llevó encerrado en sus entrañas» (Prefacio). Por esto la humilde Virgen de Nazaret es para nosotros un ejemplo con cuya imitación recibamos al Hijo de Dios: «recibir a Cristo como ella, / conservando sus palabras en el corazón / y celebrando con fe sus misterios» (Oración colecta 1) y, en consecuencia, lo manifestemos «con obras dignas de santidad» (Oración colecta 2) y lo confesemos «de palabra y de obra» (Oración después de la comunión).
Los textos de esta misa son como un eco de los sermones de los santos Padres y de la antigua liturgia:
-de aquella sentencia de san Agustín (+ 431), según la cual la Santísima Virgen María «concibió en su espíritu antes que en su seno» (Oración colecta 2; Sermo 25, 7: PL 46, 937), por lo que se ensalza su fe y su obediencia y se declara su espiritual parentesco con el Hijo;
-de aquella expresión de san Bernardo (+ 1153), según la cual la Santísima Virgen «si bien agradó (a Dios) por su virginidad, concibió por su humildad» (In laudibus Virginis MatrisI, 5: Opera omnia, IV, ed. Cistercienses, Roma 1966, p. 18).
Merece especial atención el Prefacio Porque por un admirable misterio, que de modo admirable pone de relieve la virginal y salvadora maternidad de santa María Virgen: «Se gozó, en efecto (santa María), de dos gracias: / se admira porque concibió virgen, / se alegra porque alumbró al Redentor». Los expertos en sagrada liturgia enumeran este Prefacio entre los más antiguos de Santa María, ya que se encuentra en el Sacramentario Paduano (SP 387).

viernes, 3 de mayo de 2019

Misa de la Virgen María III Visitación de la Bienaventurada Virgen María


Misas de la Virgen III (Adviento III): "Visitación de la Bienaventurada Virgen María"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO



El misterio de salvación, rebosante de dones celestiales, por el que la Santísima Virgen María, cubierta por la sombra del Espíritu Santo y llevando en su seno al Verbo Divino, visitó a Isabel, la liturgia romana lo celebra más de una vez: en la fiesta del día 31 de mayo, próximo el Nacimiento de Juan (día 24 de junio), y también, por una cierta íntima conexión, en el tiempo de Adviento, el día 21 de diciembre, y sobre todo el cuarto domingo del año C, en la inminencia de la Natividad del Señor.
Por esto, la Misa de la Visitación de la bienaventurada Virgen María se emplea adecuadamente cuando, en tiempo de Adviento, se ha de celebrar, por causa justa, la memoria de la Madre del Señor.
La Santísima Virgen María, al visitar a su parienta Isabel, insinúa el misterio de salvación por el que Dios «ha visitado y redimido a su pueblo» (Antífona de entrada, Lc 1, 68); es asimismo modelo de la Iglesia, la cual, «nutrida en los sacramentos divinos y llena del Espíritu Santo», visita a todos los pueblos para que «reconozcan a Cristo como su Salvador» (Oración después de la comunión).
En esta Misa se celebra a la Santísima Virgen como:
- nueva Hija de Sión, que en su seno («en medio de ti») lleva al Señor, Rey de Israel (1ª Lectura, So 3, l4-18a);
- Nueva Arca de la Alianza, que, llevando en su seno al Verbo, lleva «la salvación y el gozo a la casa de Isabel» (Oración colecta, cf. 1 Cro 13, 14);
-Nueva criatura formada por el Espíritu Santo (cf. Oración sobre las ofrendas, cf. LG 56), que, «inundada del rocío celestial» (Oración sobre las ofrendas), dio el fruto de salvación, Cristo Jesús;
-Madre del Señor, reconocida como tal por Isabel, la madre del Precursor, con sus «palabras proféticas... movida por el Espíritu Santo» (Prefacio), entregada totalmente al misterio de la redención;

jueves, 2 de mayo de 2019

Misa de la Virgen María II La Virgen María en la Anunciación del Señor


Misas de la Virgen II (Adviento II):
"La Virgen María en la Anunciación del Señor"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO


En el tiempo de Adviento la liturgia recuerda todos los días el mensaje de Gabriel a la Santísima Virgen María: «El ángel Gabriel dijo a María: "Alégrate, Llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres"» (Ant. Sex); y le suplica también cada día: «Madre del Redentor... Recibe el saludo del ángel Gabriel, y ten piedad de nosotros, pecadores» (Ant. fin).
El consentimiento de la Virgen, que, según el beneplácito de Dios, precedió a la Encarnación (cf. LG 56), tiene una gran importancia en la historia de la salvación, ya que la Encarnación del Verbo es la restauración del hombre.
Este misterio de nuestra salvación la liturgia romana lo conmemora no sólo en la solemnidad del día 25 de marzo, sino también, al acercarse la Natividad del Señor, el día 20 de diciembre y sobre todo el cuarto domingo de Adviento del año B, ya que la celebración de este misterio concuerda perfectamente con la índole y naturaleza del tiempo de Adviento.
Por esto la Misa de la Virgen María en la Anunciación del Señor se emplea con mucha propiedad siempre que, en el tiempo de Adviento, se ha de celebrar, con causa justa, la memoria de la Madre del Señor.
En este formulario se lee la profecía de la virgen que ha de dar a luz («Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo»: 1ª Lectura, Is 7, 10-14; 8, 10c) y el anuncio de Gabriel a la Virgen de Nazaret («Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo»: Evangelio, Lc 1, 26-38).

miércoles, 1 de mayo de 2019

Misa de la Virgen María I La Virgen María, estirpe escogida de Israel


Misas de la Virgen I (Adviento I):
 "La Virgen María, estirpe escogida de Israel"

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO



En el tiempo de Adviento, la liturgia romana celebra el designio de salvación por el que Dios misericordioso llamó a los patriarcas y los atrajo hacia sí con una alianza de amor, estableció la Ley por medio de Moisés, suscitó profetas y escogió a David para que de su descendencia naciera el Salvador del mundo. Los libros del Antiguo Testamento, al anunciar de antemano la Venida de Cristo, «van sacando a luz progresivamente y cada vez con mayor claridad la figura de una mujer, Madre del Redentor» (LG 55), a saber, la Virgen María, a quien la Iglesia proclama honor de Israel y excelsa Hija de Sión.
La Santísima Virgen María, que con su inocencia reparó la culpa de Eva, es «hija de Adán por su condición humana» (Prefacio); ella, que acogiendo con fe el anuncio del ángel, concibió en su seno virginal al Hijo de Dios es «descendiente de Abrahán por la fe» (Prefacio); por su estirpe es «la vara de Jesé» (Prefacio) de la cual brotó la flor, Jesucristo, nuestro Señor.

lunes, 15 de abril de 2019

Mi primer sagrario abandonado - San Manuel González García

San Manuel González García
narra su encuentro con el

primer Sagrario Abandonado



A san Manuel González se le clavó en el alma la mirada de Jesucristo en el sagrario. Jamás la pudo olvidar. En este breve vídeo, HM Televisión —con material grabado por Siervos HM Films— recoge lo que estaba en el corazón de este santo y la experiencia que le convirtió en el «obispo del sagrario abandonado». En efecto, don Manuel dedicó su vida a cuidar de las necesidades de Jesucristo en «su vida de sagrario» y hacer todo lo posible para defenderlo del abandono.

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