sábado, 21 de diciembre de 2013

IV Domingo de Adviento (ciclo A) - San Juan Crisóstomo

HOMILÍAS SOBRE SAN MATEO

Para ser de los que se salvan y no de los que son abrasados. A la verdad, no hay rocío más agradable que no ser dominado por la codicia de la riqueza y contarse entre los pobres. Los que han pisoteado la codicia de la riqueza son los más ricos de todos, al modo que los jóvenes hebreos, que despreciaron al rey, fueron más gloriosos que el rey. Así tú, si desprecias las cosas del mundo, valdrás más que todo el mundo, a ejemplo de aquellos santos de quienes no era digno el mundo, búrlate de los bienes presentes por que merezcas alcanzar los del cielo. De este modo serás aquí glorioso y gozarás los bienes por venir, por la gracia y amor de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea gloria y poder por los siglos de los siglos. Amén.

HOMILIA 5

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta, diciendo: Mirad que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le llamarán de nombre Emmanuel (Mt 1, 22 ss).

DEBEMOS RUMIAR LA PALABRA DIVINA

1. A muchos les oigo decir: Mientras estamos en la iglesia escuchando la palabra de Dios, nos sentimos recogidos; pero apenas salimos de allí, el fuego se apaga y nos volvemos otros. ¿Qué pudiéramos, pues, hacer para que esto no suceda? Consideremos la causa por qué sucede. ¿De dónde, pues, nos viene tan grande cambio? Ese cambio nos viene de que no empleamos el tiempo en lo que conviene, de que fomentamos el trato de hombres perversos. Al retirarnos de la reunión litúrgica, no debiéramos arrojarnos inmediatamente a cosas que no dicen con ella, sino tomar, apenas llegados a casa, el Libro santo en nuestras manos y convidar a nuestras mujeres e hijos a tomar parte en el fruto de lo que se nos ha dicho. Sólo entonces debiéramos poner mano en los asuntos de la vida. Cuando salís del baño, no os echáis inmediatamente por esas plazas, por miedo de perder en ellas el refrigerio que en el baño gozasteis. Lo mismo—y con mucha más razón—habría que hacer al salir de la iglesia. Pero la verdad es que hacemos lo contrario, y de ahí viene que lo perdamos todo. Porque, no estando aún bien arraigado el fruto de lo que hemos oído, viene el torrente impetuoso de las cosas exteriores y lo arrastra todo en su torbellino. Pues para que esto no suceda, al retiraros de la iglesia, ninguna ocupación tengáis por más necesaria que la meditación de lo que en ella habéis oído. ¿No fuera suma incongruencia dedicar cinco o seis días a lo temporal y consagrar uno solo, mejor dicho, ni una pequeña parte de uno solo, a lo espiritual? ¿No veis a nuestros niños cómo durante todo el día se estudian las lecciones que se les han dado? Lo mismo hemos de hacer también nosotros. De nada nos servirá venir a la iglesia, si el día que venimos nos llevamos, como quien dice, el agua en un cántaro roto; de nada, si no ponemos en guardar lo que se nos dice el mismo cuidado que mostramos en la guarda del oro y de la plata. Le dan a un hombre unos denarios, y se los mete luego en su bolsillo y se lo cierra muy bien cerrado; nosotros recibimos sentencias más preciosas que el oro y que las perlas, nosotros tenemos en la mano tesoros del Espíritu Santo, y no vamos a esconderlos en las recámaras de nuestra alma, sino que dejamos que sin más ni más se nos escurran de nuestra mente. ¿Quién nos tendrá ya compasión, si somos nosotros mismos nuestros peores enemigos, si nosotros mismos nos precipitamos en tamaña pobreza? Pues por que así no suceda, démonos a nosotros mismos, a nuestras mujeres e hijos, una ley irrevocable de consagrar un día entero de la semana a oír y meditar la palabra de Dios. De este modo vendréis mejor preparados para lo que queda por decir, y por una parte nuestro trabajo será menor y vuestro provecho mayor, si escucháis lo que sigue llevando en la memoria lo anteriormente dicho. No es pequeña parte para que entendáis lo que se os dice ver con precisión la trama de los pensamientos que yo os expongo. Por eso, como no es posible decirlo todo en un solo día, vosotros habéis de hacer una especie de cuerda e ir anudando en vuestra memoria lo que en muchos días se os expone, y de tal modo habéis de disponerlo en vuestra alma, que aparezca entero el panorama de las Escrituras. Ahora, pues, recordad lo que el último día os dije y pasemos al asunto que hoy nos proponemos.

LA PROFECÍA DE ISAÍAS: MIRAD QUE UNA VIRGEN CONCEBIRÁ

2. ¿Qué texto, pues, nos proponemos comentar hoy? Todo esto, empero, sucedió por que se cumpliera lo que el Señor había dicho por boca del profeta... Aquí, cuanto le fue posible, dio el ángel un fuerte grito, digno del milagro que nos contaba: ¡Todo esto sucedió! Vio el piélago y abismo del amor de Dios, realizado lo que jamás se esperaba, suspendidas las leyes de la naturaleza y hecha la reconciliación; vio cómo el que estaba más alto de todos descendió al que estaba más bajo de todos, cómo se había derribado la pared medianera, cómo se habían eliminado los obstáculos, cómo se habían cumplido muchas más maravillas, y, cifrando en una sola palabra el milagro, dijo: Todo esto sucedió por que se cumpliera lo que el Señor había dicho por boca del profeta. No pienses—nos dice el ángel— que se trata de decretos de ahora. Todo estaba de antiguo prefigurado. Es lo que Pablo procuraba mostrar en todas partes.

IV Domingo de Adviento (ciclo A) San Agustín

CONCEPCIÓN DE CRISTO
ACTITUD DE SAN JOSÉ 

Las burlas, pues, de quienes intentan minar la autoridad del Evangelio, como para sugerirnos a nosotros el haberles dado crédito sin razón, van contra esto: Desposada María, su madre, con José, hallóse antes de vivir juntos que María había concebido del Espíritu Santo. Pero José, su marido, como era justo, no quiso difamarla y trató de abandonarla clandestinamente. Sabía, en efecto, no estar ella encinta de él, y, en consecuencia, túvola por adúltera. Como era justo, dice la Escritura, no quiso difamarla, o sea, divulgar el hecho, según traen muchos códices; y pensó dejarla clandestinamente. Túrbase como esposo; mas, como justo, no se muestra cruel. Tanta santidad se le atribuye a este varón, que ni le place tener consigo a una adúltera ni osó castigarla publicando su deshonra. Pensó, se dice, dejarla clandestinamente, pues ni quiso castigarla ni sacar el hecho a luz. Ponderad bien lo genuino de su santidad. No la perdonaba, en efecto, porque desease tenerla consigo; muchos perdonan a sus mujeres adúlteras, y siguen con ellas, adúlteras y todo, para satisfacción de la carnal concupiscencia. Este varón justo, al revés, no quiere tenerla consigo; luego no la quiere carnalmente; pero rehúsa castigarla, se compadece de ella y la perdona. ¿Dónde reluce su santidad? En no seguir con la adúltera, porque no se piense la perdona con miras sensuales, y en no castigarla y delatarla. ¡Maravilloso testigo, a fe, de la virginidad de su esposa!

viernes, 20 de diciembre de 2013

Lo esencial de la Navidad - Mons. Tihamér Tóth

Lo esencial de la Navidad
Mons. Tihamér Tóth
En “El mensaje de navidad”
(5 Final)

No hay fiesta más hermosa y más entrañable que la Navidad. ¿A qué se debe que sea así? ¿A la alegría ingenua de los niños? ¿Al bonito árbol de Navidad? ¿A la cena en familia? ¿A los estupendos regalos? No. Todo ello es algo accesorio en la fiesta; no es lo esencial. Lo que más importancia es el contenido del mensaje angélico que nos traen los ángeles: «Vengo a daros una gran noticia, que será de grandísimo gozo para todo el pueblo: Hoy os ha nacido... el Salvador, que es Cristo» (Lc 2, 10-111).

Lo esencial de la Navidad es el gozo que expresan estas pocas palabras: el Hijo de Dios se ha hecho hombre para salvarnos. Basta con que no le pongamos obstáculos a la gracia, para que Cristo nos cure y habite en nuestras almas.

Sí; Cristo llevó a término la gran obra de nuestra Redención. Pero nosotros debemos colaborar con Él. Hemos de prepararnos para recibirle.

«Hemos de colaborar con la gracia», es decir, hemos de seguir las inspiraciones de la gracia sin poner condiciones. Porque Cristo precisa de nuestra colaboración para poder redimirnos.

Todos estamos invitados al portal de Belén para adorar al Niño-Dios, incluso los que se sientan más pecadores y miserables.

La Navidad no son los regalos, ni unos días fiesta, sino la Redención que nos trae Jesucristo.

jueves, 19 de diciembre de 2013

¿Con Cristo o sin Cristo? - Mons. Tihamér Tóth

¿Con Cristo o sin Cristo?
Mons. Tihamér Tóth
En “El mensaje de navidad” (4) 

Noche santa, la noche de Navidad... Hace casi dos mil años que se obró un prodigio asombrosamente sublime: el Creador infinito del mundo apareció en forma de niño en este diminuto orbe terráqueo... Y lo que de El dice el Evangelio sigue siendo verdad —por desgracia— aun hoy día: «Vino a su propia casa, y los suyos no le recibieron.»

Ciertamente, la humanidad de entonces no sabía todavía —¿cómo podía saberlo?— quién era aquel recién nacido, un niño desconocido de Belén. No podía saber todavía que desde aquel momento no le quedaba a la humanidad otra alternativa que escoger entre estos dos extremos: Con Cristo o sin Cristo.

No hay otro camino, no hay otra forma de vida, no hay otra posibilidad: o con Cristo hacia las alturas, hacia lo noble y lo bueno, hacia una vida digna del hombre..., o, sin Cristo, hacia los abismos, hacia la desesperación, hacia la destrucción de la cultura y de la vida del hombre.

Hoy día ya lo sabemos. Hoy día ya lo experimentamos con dolor. Nunca lo vio tan claro el hombre como en la lucha fratricida de nuestros tiempos. Cristo vino a nosotros, pero nosotros no Le recibimos, no quisimos convertirnos, acogerlo en nuestro corazón...; pues bien: ya empezamos a ver la suerte que nos espera por haberle negado.

Hoy constatamos que una gran parte de la humanidad ha caído en el pesimismo... no aspira a otra cosa más que a gozar lo más posible de esta vida. Pero ¿de dónde procede este pesimismo? De aquellos que no hace mucho tiempo creían en el progreso continuo e ilimitado. «Vamos progresando, estamos en las vías del desarrollo, no conocernos paradas en este continuo avanzar», tal fue el optimismo infundado de una humanidad embriagada de su progreso material. Vino luego el pesimismo de los desilusionados: « Este mundo no tiene solución. Incluso el cristianismo no ha podido mejorar este mundo ni una tilde en estos dos milenios transcurridos. En este mundo no existe más que una ley: la del poder y la fuerza. El más fuerte sigue aprovechándose del más débil. El más astuto sigue burlándose del ingenuo. ¿Dónde está ese amor predicado por Cristo? ¿Dónde está la compasión, la justicia de que tanto se habla? »

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Mensaje de Belén - Mons. Tihamér Tóth

Altar sobre el lugar de nacimiento del Redentor (Belén)
Mensaje de Belén
Mons. Tihamér Tóth
En "El mensaje de navidad" (3)

¡Noche de Navidad!... ¡Es el natalicio de Cristo, «Príncipe de la paz»...! Y no obstante, ¡qué lejos de nosotros está la paz de Cristo!

¡Noche de Navidad!... Natalicio del Redentor del género humano, quien por amor a nosotros, por nuestra salvación, bajó de los cielos... Y con todo, una gran parte de la humanidad no sabe todavía que ha sido redimida.

¿Qué sucede con nosotros, Dios mío? ¿Qué ocurre? ¿Qué maldita sordera es la nuestra para no oír el mensaje que nos trae la Navidad? Porque sin duda nuestro mal consiste en no querer prestar atención a las palabras del Hombre-Dios que vino a nosotros, en no haber comprendido su mensaje.

Uno de los mejores maestros de la pintura cristiana, Fray Angélico, representa en uno de sus frescos el momento en que Jesucristo bajó después de su muerte a los infiernos —según dice el Credo— para sacar las almas de los justos y llevarlas a Dios. En el cuadro se ve abrir una pesada puerta de hierro; una claridad deslumbradora inunda la cárcel y los justos, que hacía tiempo esperaban a Cristo, caminan hacia El, que extiende sus manos, llenas de resplandor. Todos ellos vivieron honradamente, pasando como justos, pero vivieron antes de Cristo y sólo en Cristo encuentran su plenitud.

Ciertamente, antes de la venida de Cristo, muchos hombres hicieron grandes esfuerzos por ser mejores, por ser más virtuosos, pero al hacerlo no podían dejar de tener también muchas imperfecciones. Le faltaba la gracia de Cristo, Camino, Verdad y Vida.

martes, 17 de diciembre de 2013

Noche silenciosa, noche santa - Mons. Tihamér Tóth

Noche silenciosa ,noche santa
Mons. Tihamér Tóth
En “El mensaje de navidad” (2) 

Noche silenciosa, noche santa..., noche bendita y misteriosa, noche de Navidad.

Hace dos milenios que brilló una estrella sobre las campiñas de Belén, y desde entonces su fulgor inunda de luz cada año la Nochebuena, y se vuelve a oír el mismo cántico que los ángeles entonaron en esa noche santa: «Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad».

Es invierno, hace frío, es de noche... en el establo de Belén nace un Niño. Es el Hijo de Dios, que ha bajado a nosotros y se ha revestido de carne mortal, y todo, por nuestro amor.

Noche santa de la Navidad... ¿Sabemos realmente lo que significa? ¿Un árbol iluminado del que cuelgan regalos, pastores vestidos con su pelliza, trineos, paisajes nevados, villancicos... ? ¿No es más que esto la Navidad? ¿Una buena cena en que se reúne toda familia, una fiesta entrañable, deseos de paz y felicidad... ? ¿No es más que esto la Navidad? ¡Ah! No, no es esto la Navidad... Todo esto no es más que la fachada.

Solamente quien cae en la cuenta de lo que ha significado para el mundo el nacimiento del Niño-Dios en Belén, puede celebrar de veras la fiesta de la Navidad. Procuremos, por tanto, desentrañar el misterio bendito de esta noche sin igual. Tratemos de comprender este triple y trascendental pensamiento:

I. ¿Qué era el mundo antes de la venida de Cristo?

II. ¿Qué ha llegado a ser por Cristo?

III. ¿Qué sería del mundo sin Cristo?

lunes, 16 de diciembre de 2013

El sensus fidelium no se puede confundir con la realidad sociológica de una opinión mayoritaria - Papa Francisco

DISCURSO DEL
SANTO PADRE
FRANCISCO
A LOS MIEMBROS DE LA
COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL
Viernes 6 de diciembre de 2013 

Queridos hermanos y hermanas:
Os acojo y os saludo cordialmente al final de vuestra sesión plenaria. Agradezco al presidente, monseñor Müller, las palabras que me ha dirigido también en nombre de todos vosotros. Este encuentro me ofrece la ocasión de agradeceros el trabajo que habéis realizado durante el último quinquenio y reafirmar la importancia del servicio eclesial de los teólogos para la vida y la misión del pueblo de Dios.
Como habéis afirmado en el reciente documento «La teología hoy: perspectivas, principios, criterios», la teología es ciencia y sabiduría. Es ciencia, y como tal utiliza todos los recursos de la razón iluminada por la fe para penetrar en la inteligencia del misterio de Dios revelado en Jesucristo. Y es, sobre todo, sabiduría: en la escuela de la Virgen María, que «conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón» (Lc 2, 19), el teólogo busca iluminar la unidad del designio de amor de Dios y se compromete a mostrar cómo la verdad de la fe forma una unidad orgánica, armoniosamente articulada. Además, al teólogo le corresponde la tarea de «auscultar, discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la palabra divina, a fin de que la Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma más adecuada» (Concilio Vaticano II, constitución pastoral Gaudium et spes, 44). Los teólogos son, pues, «pioneros» —esto es importante: pioneros. ¡Adelante!—. Pioneros del diálogo de la Iglesia con las culturas. Pero ser pioneros también es importante porque algunas veces se puede pensar que se quedan atrás, en el cuartel… No, ¡en la frontera! Este diálogo de la Iglesia con las culturas es un diálogo crítico y al mismo tiempo benévolo, que debe favorecer la acogida de la Palabra de Dios por parte de los hombres «de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas» (Ap 7, 9).

domingo, 15 de diciembre de 2013

A Quién cantan los ángeles de Belén - Mons. Tihamér Tóth

¡A Quién cantan
los ángeles de Belén!
Mons. Tihamér Tóth
En “El Mensaje de Navidad” (1)

Por todo el orbe se encienden luces en esta noche silenciosa y estrellada. Noche misteriosa, noche santa, llena de cantos angélicos, de fulgor de estrellas, de risas infantiles, de pastores con pellizas y de alegría encantadora y sagrada.

Caen blancos copos de nieve, la tierra se cubre de un manto blanco. Se acerca la hora de medianoche... En el resto del año ya duermen todos a estas horas; pero en esta noche, que va del 24 al 25 de diciembre, la gente que espera ilusionada la Misa de medianoche.

En esta noche misteriosa queda derrotada para siempre la fuerza de las tinieblas: porque en todas las iglesias, a medianoche, de todos los labios brota este cántico de alegría: «Jesucristo ha nacido, ¡alegrémonos!»

Hace dos milenios que resuena el cántico de los ángeles de Belén. ¿Quién es ese Niño que ha nacido hoy? ¿Por qué no podemos olvidarlo después de dos mil años? ¿Por qué, ciertamente, no lo pueden olvidar los que le aman y los que le odian?

Si El no hubiese sido más que hombre, uno entre millones y millones que han vivido en esta tierra, este hecho asombroso sería siempre un enigma insoluble. A todos olvidamos..., pero a El no.

Máximas sobre la alegría de San Juan Bosco

La alegría
"Don Bosco" 
·        “Para nosotros la base de toda santidad consiste en estar siempre alegre.”
·        “Alegría, estudio y piedad: es el mejor programa para hacerte feliz y que más beneficiará tu alma.”
·        “Muéstrate siempre alegre, pero que tu sonrisa sea sincera.”
·        “Para ser bueno basta practicar tres cosas y todo te resultará a pedir de boca. ¿Cuáles son estas tres cosas? Alegría, estudio y piedad.”
·        “Mi mayor satisfacción es verte alegre”
·        “Estando siempre alegres ni cuenta nos daremos qué pronto pasa el tiempo.”

III domingo de adviento (ciclo a) Guión Litúrgico

Entrada:
Hermanos: Alegrémonos. El Señor viene a salvarnos. Viene a liberarnos del mal y del pecado, a brindarnos fortaleza y sostener nuestra esperanza. Debemos estar siempre alegres porque el Señor está cerca. Nos disponemos a celebrar esta eucaristía poniéndonos de pie y cantando…

sábado, 14 de diciembre de 2013

III domingo de adviento (ciclo a) Benedicto XVI

BENEDICTO XVI
ÁNGELUS
III Domingo de Adviento
16 de diciembre de 2007 

Queridos hermanos y hermanas: 

"Gaudete in Domino semper", "estad siempre alegres en el Señor" (Flp 4, 4). Con estas palabras de san Pablo se inicia la santa misa del III domingo de Adviento, que por eso se llama domingo "Gaudete". El Apóstol exhorta a los cristianos a alegrarse porque la venida del Señor, es decir, su vuelta gloriosa es segura y no tardará. La Iglesia acoge esta invitación mientras se prepara para celebrar la Navidad, y su mirada se dirige cada vez más a Belén. En efecto, aguardamos con esperanza segura la segunda venida de Cristo, porque hemos conocido la primera.

El misterio de Belén nos revela al Dios-con-nosotros, al Dios cercano a nosotros, no sólo en sentido espacial y temporal; está cerca de nosotros porque, por decirlo así, se ha "casado" con nuestra humanidad; ha asumido nuestra condición, escogiendo ser en todo como nosotros, excepto en el pecado, para hacer que lleguemos a ser como él.

Por tanto, la alegría cristiana brota de esta certeza:  Dios está cerca, está conmigo, está con nosotros, en la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad, como amigo y esposo fiel. Y esta alegría permanece también en la prueba, incluso en el sufrimiento; y no está en la superficie, sino en lo más profundo de la persona que se encomienda a Dios y confía en él.

III domingo de adviento (ciclo a) Juan Pablo II

DE LA HOMILÍA DEL
SANTO PADRE
JUAN PABLO II
 Domingo 16 de diciembre de 2001 
"El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa" (Is 35, 1).
Una insistente invitación a la alegría caracteriza la liturgia de este tercer domingo de Adviento, llamado domingo "Gaudete", porque precisamente "Gaudete" es la primera palabra de la antífona de entrada. "Regocijaos", "alegraos". Además de la vigilancia, la oración y la caridad, el Adviento nos invita a la alegría y al gozo, porque ya es inminente el encuentro con el Salvador.
En la primera lectura, que acabamos de escuchar, encontramos un verdadero himno a la alegría. El profeta Isaías anuncia las maravillas que el Señor realizará en favor de su pueblo, liberándolo de la esclavitud y conduciéndolo de nuevo a su patria. Con su venida, se realizará un éxodo nuevo y más importante, que hará revivir plenamente la alegría de la comunión con Dios.
Para los que están desanimados y han perdido la esperanza resuena la "buena nueva" de la salvación:  "Gozo y alegría seguirán a los rescatados del Señor. Pena y aflicción se alejarán" (cf. Is 35, 10).

III domingo de adviento (ciclo a) Catena Aurea

Mateo 11,2-11
Y habiendo oído Juan en la cárcel las obras de Cristo, envió a dos de sus discípulos, y le dijo: "¿Eres Tú el que has de venir o esperamos a otro?" Y respondiendo Jesús, les dijo: "Id y anunciad a Juan lo que habéis oído y lo que habéis visto: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados, y bienaventurado el que no fuere escandalizado en Mí".
Después que se marcharon ellos comenzó Jesús a hablar a las turbas acerca de Juan. "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿A una caña agitada por el viento? ¿A un hombre vestido de ropas delicadas? Mirad, los que visten ropas delicadas están en las casas de los reyes; ¿pero qué fuisteis a ver? ¿A un Profeta? Aun os digo y más que a un Profeta, porque éste es de quien está escrito: Mira: Yo envío a un ángel mío ante tu rostro, y éste preparará tu camino delante de ti".
"Os digo, en verdad, no nació entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan Bautista; pero el que es menor en el reino de los cielos, es mayor que él".
 
Glosa
Puso antes el evangelista la manera con que los discípulos y el pueblo habían sido instruidos mediante los milagros y la doctrina de Cristo. Ahora hace ver cómo llegó esa instrucción a los discípulos de Juan, que parece tenían cierta emulación con Cristo y por eso dice: "Y habiendo oído Juan en la cárcel", etc.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 6,1
Debemos preguntar por qué Juan, Profeta y más que Profeta, que había señalado al Señor cuando venía al bautismo, diciendo: "He aquí el Cordero de Dios, he aquí el que quita los pecados del mundo", envía desde la cárcel a sus discípulos a preguntar: "¿Eres Tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?" ( Jn 1,29), como si no supiera quién era al que había él mismo designado y como si no conociese a quien había él mismo proclamado en las profecías, en el bautismo y en la presentación que él mismo hizo.

San Ambrosio, in Lucam, 7,19
Algunos entienden este pasaje de esta manera: Juan era un gran Profeta que había conocido a Cristo y que había anunciado el perdón de los pecados; pero como piadoso Profeta no creyó que había de morir Aquel cuya venida tenía anunciada. Dudó, pues, no en la fe, sino en la piedad; también dudó Pedro: "Sedme propicio, Señor, no se verificará esto" ( Mt 16,22).

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 36,2-3
Pero no era esto posible, porque no ignoraba Juan esta circunstancia que él mismo había profetizado, cuando dijo: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo": llamándole Cordero publica su muerte, porque El ha hecho desaparecer el pecado mediante su Cruz. ¿Cómo, pues, había de ser un gran Profeta el que ignora las cosas propias de los Profetas? Porque dice Isaías: "Fue llevado a la pasión como una oveja" ( Is 53,7), etc.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Los médicos aprueban un milagro por la intercesión de Pablo VI

La Consulta de la Congregación para las Causas de los Santos ha declarado inexplicable la cura de un feto. La beatificación está más cerca para el Pontífice originario de Brescia

La consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos, presidida por el doctor Patrizio Polisca –médico personal de Benedicto XVI y ahora de Francisco-- declaró ayer “inexplicable” la cura ocurrida gracias a la intercesión de Juan Bautista Montini, Papa Pablo VI. Ahora el presunto milagro deberá ser validado por teólogos y cardenales, antes de la aprobación del Pontífice, pero la parte más difícil ha sido superada; se puede con facilidad preveer que la beatificación de Montini será un hecho en los próximos meses.

El postulador de la causa, padre Antonio Marrazzo, había elegido desde hace tiempo, entre las indicaciones de causas recibidas, un caso de curación que resultó ser, según los primeros exámenes, “inexplicable”. Hace un año, el 20 de diciembre de 2012, Papa Ratzinger proclamaba la “heroicidad de la virtud” de Pablo VI, cerrando así el proceso canónico. Para la beatificación servía solamente el reconocimiento de un milagro.

El presunto milagro que Marrazzo ha decidido presentar a la consulta tiene que ver con la curación de un feto que se llevó a cabo a principios de los años noventa en California. Durante el embarazo, los médicos habían encontrado graves problemas en el feto y, por las consecuencias a nivel cerebral que se dan en estos casos, los médicos habían sugerido que la única posible solución era el aborto. La mujer no escuchó el consejo de los médicos y se encomendó a la intercesión de Pablo VI, el Papa que en 1968 escribió la encíclica “Humanae vitae”.

Roma Dulce Hogar - Libro Completo (Dr. Scott Hahn y Kimberly Hahn) Testimonio de la conversión a la fe católica


jueves, 12 de diciembre de 2013

Oración a la Virgen de Guadalupe - Juan Pablo II


ORACIÓN DE JUAN PABLO II
A LA VIRGEN DE GUADALUPE

 

¡Oh Virgen Inmaculada
Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración que con filial confianza te dirigimos,
y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

 

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso,
a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.
Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos,
nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

El mensaje guadalupano, es un hecho religioso de primera magnitud, que ha marcado de manera determinante los caminos de la evangelización en el continente americano - Juan Pablo II

SANTA MISA EN EL
450° ANIVERSARIO
DE LAS APARICIONES
DE NUESTRA SEÑORA
DE GUADALUPE

HOMILÍA DE JUAN PABLO II
Sábado 12 de diciembre de 1981
 

Señores Cardenales,
queridos Hermanos en el Episcopado,
amadísimos hermanos y hermanas:

1. Con la celebración de esta Eucaristía he querido participar con vosotros, junto al altar del Señor, en un acto de homenaje filial a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la que el pueblo mexicano se acerca especialmente en estos días, al conmemorar los 450 años de la presencia de María Santísima de Guadalupe en el Tepeyac.

Vuelvo así, peregrino de fe, como aquella mañana del 27 de enero de 1979, a continuar el acto mariano que tuve en el Santuario del pueblo de México y de toda América Latina, en el que desde hace siglos se ha mostrado la maternidad de María. Por ello, siento que este lugar sagrado donde nos encontramos, la Basílica de San Pedro, se alarga con la ayuda de la imagen televisada hasta la Basílica guadalupana, siempre corazón espiritual de México y de modo particular en esta singular circunstancia.

Pero no sólo allí, y ni siquiera en toda la Nación mexicana, resuena este latido de fe cristiana, mariana y eclesial, sino que son tantísimos los corazones que, desde todas las Naciones de América, de norte a sur, convergen en peregrinación devota hacia la Madre de Guadalupe.

Muestra de ello es la significativa participación en este acto, al unísono con las gentes de sus respectivos pueblos, de los representantes de los países latinoamericanos y de la Península Ibérica, unidos por comunes lazos de cultura y devoción mariana.

Bien querría que mi presencia entre vosotros hubiera sido también física; mas no siendo posible, os he enviado como Legado mío al Cardenal Secretario de Estado Agostino Casaroli, para que sea una prolongación mía durante estas celebraciones y signo de mi particular benevolencia.

2. El mensaje guadalupano y la presencia de la venerada Imagen de Nuestra Señora que preside su nuevo Templo, como lo hiciera por cerca de tres siglos en la anterior basílica, es un hecho religioso de primera magnitud, que ha marcado de manera determinante los caminos de la evangelización en el continente americano y ha sellado la configuración del catolicismo del pueblo mexicano y sus expresiones vitales.

Esa presencia de María en la vida del pueblo ha sido una característica inseparable de la arraigada religiosidad de los mexicanos. Buena prueba de ello han sido las muchedumbres incesantes que, a lo largo de los siglos pasados, se han ido turnando a los pies de la Madre y Señora, y que allí se han renovado en su propósito de fidelidad a la fe cristiana. Prueba evidente son también los casi ocho millones de personas que anualmente peregrinan hacia su Templo, así como la presencia de María en tantos hogares, fábricas, caminos, iglesias y montañas del país.

Ese hecho guadalupano encierra elementos constitutivos y expresivos que contienen profundos valores religiosos y que hay que saber potenciar para que sean, cada vez más, canales de evangelización futura. Me limitaré a pergeñar tres aspectos que revisten un particular significado.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Beato Rolando Rivi, seminarista mártir de 14 años


Queridos hermanos y hermanas:

“Ayer, en Módena, fue proclamado beato Rolando Rivi, un seminarista de esa tierra, Emilia, asesinado en 1945, cuando tenía 14 años, por odio a su fe, culpable sólo de llevar la sotana en ese período de violencia desencadenada contra el clero, que levantaba la voz para condenar en nombre de Dios las masacres de la inmediata posguerra. Pero la fe en Jesús vence el espíritu del mundo. Demos gracias a Dios por este joven mártir, heroico testigo del Evangelio. Muchos jóvenes de 14 años tienen hoy ante sus ojos este ejemplo: un joven valiente, que sabía dónde debía ir, conocía el amor de Jesús en su corazón y dio la vida por Él. Un hermoso ejemplo para los jóvenes.”

Papa Francisco al finalizar el rezo del Ángelus el 6 de octubre de 2013

 
Rolando nació en 1931 en San Valentino, cerca de Castellarano (Reggio Emilia), como el segundo de los tres hijos de Roberto y Albertina, granjeros de profunda fe y religiosidad. Muy pronto sitió la vocación sacerdotal, e ingresó en 1942, con sólo once años, en el seminario de Marola. El 1 de octubre lo apuntó como el día más feliz: fue cuando tomó la sotana.


Solía animar a sus compañeros con estas palabras: "Un día, con la ayuda de Dios, seremos sacerdotes. Yo seré misionero. Quiero llevar a Jesús a quienes no Le conocen. Nuestro deber como sacerdotes es rezar mucho y salvar almas para llevarlas al paraíso".


Los meses más duros

En 1944, cuando Italia cambió de bando en la Segunda Guerra Mundial y fue invadida por los alemanes, el adolescente Rivi tuvo que abandonar los estudios, porque los nazis cerraron el centro y dispersaron a los seminaristas enviándolos a sus casas.


Fuera del seminario y sin haber recibido ni las órdenes menores, Rolando no tenía obligación de llevar la sotana, pero siguió haciéndolo mientras mantenía su colaboración con la Acción Católica y daba catequesis en la iglesia. Y eso que los tiempos eran peligrosos. En su región había numerosas partidas comunistas que realizaban acciones de sabotaje contra los alemanes, pero que preparaban también el futuro del país mostrando su odio a la Iglesia, con el asesinato de varios sacerdotes.

martes, 10 de diciembre de 2013

Oración, sacrificio, formación y acción - Pablo VI

Del discurso de Pablo VI
en la Asamblea de la
Acción Católica Italiana
23 de septiembre de 1973

 
Valor de la oración: Ella es “el alma de todo apostolado” y, por tanto, si faltase, la Acción Católica quedaría privada de su espina dorsal. Tened, por ende, una sólida vida litúrgica y sacramental, centrada en torno a la piedad eucarística y a la asidua participación en la Misa. Pero no olvidéis, tampoco, las formas tradicionales, que tantos frutos han dado en la formación de los grupos dirigentes y las filas de los miembros de la Acción Católica: ejercicios y retiros espirituales, horas de adoración, rosario diario para expresar la propia límpida y viril devoción mariana.
 
Necesidad del sacrificio: en un momento en que la mentalidad permisiva y hedonista parece haber debilitado la voluntad con la exaltación del instinto y del capricho, es necesario recordar el compromiso común – y especialmente de los jóvenes, tan generosos por naturaleza- con respecto al significado del sacrificio como valor formativo de la persona humana. La Acción Católica italiana ha tenido el gran mérito en el pasado de formar como una mentalidad y una escuela de fuertes voluntades, templadas en el dominio de sí; ha enseñado un amor al sacrificio que no tiene nada que ver con los postulados, por altos que sean, de ciertas filosofías antiguas y modernas y de nobilísimas religiones no cristianas, sino que se comprende únicamente a la luz de la Cruz, en la aplicación del paulino adimpleo ea quae desunt passionum Chrsti (Col. 1, 24) (completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo): es decir, en un amor ardiente y silencioso, dulce y apasionado, a Cristo crucificado, que nos ha redimido con su don de amor.

Para todo templo y para toda ceremonia litúrgica lo más importante es la adoración - Papa Francisco

PAPA FRANCISCO
Para qué se va al templo
Viernes 22 de noviembre de 2013
 
Fuente L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 48, viernes 29 de noviembre de 2013
El templo existe «para adorar a Dios». Y precisamente por esto es «punto de referencia de la comunidad», compuesta por personas que son ellas mismas «un templo espiritual donde habita el Espíritu Santo». Una meditación sobre el «verdadero sentido del templo» propuesta por el Papa Francisco en la homilía de la misa que celebró el viernes 22 de noviembre, por la mañana, en la capilla de la Casa de Santa Marta.
Como de costumbre la reflexión del Pontífice se inspiró en la liturgia de la Palabra, en particular, en el pasaje tomado del primer libro de los Macabeos (4, 36-37. 52-59) —que habla de la nueva consagración del templo realizada por Judas— y del pasaje evangélico de Lucas que relata la expulsión de los vendedores del templo (19, 45-48).
La de Judas Macabeo —explicó— no fue la primera consagración y purificación del templo, que, en las vicisitudes de la historia, fue también «destruido» durante las guerras, tal es así que «recordamos cuando Neemías reconstruye el templo». Y así Judas Macabeo, después de la victoria, piensa en el templo: «Nuestros enemigos están vencidos; subamos, pues, a purificar el santuario y a restaurarlo». Una purificación y una nueva consagración necesarias «porque los paganos habían utilizado el santuario para su culto». Por lo tanto «se debía purificar y volver a consagrar».

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