sábado, 9 de marzo de 2013

Domingo IV de cuaresma (ciclo c) - San Ambrosio

El hijo pródigo
No temamos haber despilfarrado el patrimonio de la dignidad espiritual en placeres terrenales. Porque el Padre vuelve a dar al hijo el tesoro que antes poseía, el tesoro de la fe, que nunca disminuye; pues, aunque lo hubiese dado todo, el que no perdió lo que dio, lo tiene todo. Y no temas que no te vaya a recibir, porque Dios no se alegra de la perdición de los vivos (Sb 1, 13). En verdad, saldrá corriendo a tu encuentro y se arrojará a tu cuello —pues el Señor es quien levanta los cora­zones (Sal 145, 8) —, te dará un beso, que es la señal de la ter­nura y del amor, y mandará que te pongan el vestido, el anillo y las sandalias. Tú todavía temes por la afrenta que le has causado, pero Él te devuelve tu dignidad perdida; tú tienes miedo al castigo, y El, sin embargo, te besa; tú temes, en fin, el reproche, pero Él te agasaja con un banquete. Y ahora, exa­minemos ya la parábola misma.

viernes, 8 de marzo de 2013

Domingo IV de cuaresma (ciclo c) Guión Litúrgico

ENTRADA:
Hermanos: La Cuaresma es un tiempo de gracia para que nuestra vida cristiana pueda ser purificada y acercándonos más a Dios nos dejemos reconciliar por Él.. Para dar comienzo a la celebración de la Eucaristía, nos ponemos de pie y cantamos...

jueves, 7 de marzo de 2013

Benedicto XVI se retira para luchar con los dragones

          La historia de la Iglesia conoce unos cuántos casos de monjes que terminaron Papas… y un solo caso inverso, que hoy nos ha tocado presenciar: un Papa que se hace monje, que ingresa libremente a la fortísima raza de los cenobitas, como dice san Benito.
          No va por menos, sino por más; no se baja de la cruz, sino que trepa más alto: audazmente ha dado un paso adelante (no al costado) para afrontar los inmensos retos de la Iglesia con mejor armamento que el que le posibilitaba la sede de Pedro: la plegaria, la omnipotencia suplicante. Como dice un famoso texto de Chesterton: al revés de lo que se cree, cuando las cosas andas realmente mal, ya no se necesita al hombre práctico; es la hora del contemplativo. Por eso este inmenso Papa que Dios nos ha regalado deja el valle y sube a la montaña.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Los sacerdotes y el año de la fe - Card. Mauro Piacenza

Mensaje a los Sacerdotes
con ocasión
de la inauguración
del Año de la fe
Queridísimos Hermanos:
         el próximo 11 de octubre el Santo Padre Benedicto XVI, con una solemne concelebración, inaugurará el Año de la Fe, dedicado con ocasión del Cincuentenario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II y del Vigésimo Aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. Se trata de dos eventos de extraordinaria importancia, que están íntimamente unidos: el Concilio, en efecto, es interpretado auténticamente por el Catecismo y este último es, realmente, el “Catecismo del Concilio” al que es necesario acudir siempre, para poner en práctica las auténticas reformas que el Espíritu Santo sugirió a la Iglesia y que los Padres conciliares señalaron con autoridad en los Textos de aquella noble reunión.
         Los sacerdotes, en toda circunstancia y cualquiera que sea el ministerio que les han confiado los respectivos Ordinarios, deben siempre considerarse “en cura de almas”, y es parte integrante de tal cura animarum, el ejercicio testimonial y doctrinal del Munus docendi.

martes, 5 de marzo de 2013

Hacia una renovada pastoral de las vocaciones al sacerdocio ministerial - Conferencia Episcopal Epañola

Índice
Sumario
Introducción
1. El encuentro con Cristo
1.1. Contexto sociocultural actual
       Nuevas oportunidades
1.2. Llamados al encuentro con Cristo
       El comienzo de la vida cristiana
1.3. Alentar la esperanza en los jóvenes
       El ser humano, en busca de esperanza
1.4. Educar a los jóvenes en la fe
       Fundamentos de la educación en la fe
2. La llamada al sacerdocio
 
2.1. La llamada a la vida en Cristo
       Dimensión eclesial y comunitaria
2.2. La vocación sacerdotal
2.3. El camino de las mediaciones
      El discernimiento vocacional
3. Lugares de llamada y propuestas para la acción pastoral
 3.1. Lugares y ambientes propicios para la llamada
       3.1.1. Parroquia y comunidades cristianas
       3.1.2. La familia
       3.1.3. Instituciones de educación y ámbitos formativos
       3.1.4. Eventos diocesanos, nacionales e internacionales
 3.2. Algunas propuestas pastorales
      Oración
      Palabra de Dios
      Vida sacramental
      Catequesis
      Perspectiva de la pastoral con jóvenes: llamada a la santidad
      Plantear la vida como vocación
      Monaguillos
      Actividades lúdico-deportivas
      Delegación de pastoral vocacional
      Plan Diocesano de pastoral vocacional
      Centro Diocesano de pastoral vocacional
      Centro Nacional de pastoral vocacional
 
3.3. La fuerza del testimonio
      Importancia del testimonio en el anuncio del Evangelio
      El valor del testimonio en el evangelio de la vocación
      Final: una llamada a la esperanza

lunes, 4 de marzo de 2013

Benedicto XVI ha ejercido el “officium amoris” hasta el límite de sus fuerzas - Card. Rouco Varela

Homilía del Emmo. y Rvdmo.
 D. Antonio Mª Rouco Varela
Cardenal Arzobispo de Madrid
en la
Misa de Acción de Gracias
por el Pontificado de
Su Santidad Benedicto XVI
Catedral de La Almudena
 3 de marzo de 2013
(Ex 3, 1-8a.13-15; Sal 102; 1 Cor 10, 1-6.10-12; Lc 13,1-9)

Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor:
1. Desde las 20,00 horas del pasado viernes, día 28 de febrero, al retirarse al silencio del estudio, de la reflexión y sobre todo de la oración, el que desde el 19 de abril del año 2005 había sido Obispo de Roma, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia Universal, Su Santidad Benedicto XVI, la sede y oficio de Sucesor de Pedro ha quedado vacante. Es una hora para la Iglesia extendida por todo el orbe verdaderamente excepcional. Lo sucedido resulta difícil, por no decir imposible de comprender en todo lo que significa para el presente y el futuro de la Iglesia e, incluso, de toda la familia humana para aquél que lo considere con puntos de vista meramente humanos o los criterios propios del mundo. La Iglesia no es el resultado o producto de iniciativas humanas, ni se sostiene ni apoya en el poder del hombre, tampoco en su capacidad organizativa y ni siquiera en los sistemas jurídicos que pudiera diseñar según su propio arbitrio. No, el mundo interior en el que vive y del que vive la Iglesia, incluso su estructura externa −la Palabra, los Sacramentos, y el Ministerio Apostólico− proceden del Señor Jesucristo, su Cabeza y Pastor invisible: ¡su divino Fundador! En su presencia indefectible, se fundamenta y descansa; y del Espíritu Santo, por Él enviado, alimenta ininterrumpidamente su vida. “La barca de Pedro” −expresión tan querida y usual en los Padres y en la Tradición doctrinal y espiritual de la Iglesia− puede atravesar por tormentas y por aparentes soledades como las que hayamos podido experimentar estos días de una cierta orfandad pastoral; pero el Señor, su invisible timonel, se encuentra en ella vigilando y asegurando que su travesía nos conduzca al buen puerto de un nuevo y fecundo capitulo de su historia divino-humana más que milenaria. Un capítulo, en el que brillará con creciente intensidad el esplendor de la verdad de Jesucristo, el Salvador del hombre: ¡el capítulo de la nueva Evangelización! La luz de su Evangelio, que disipa todas nuestras oscuridades e incertidumbres personales y colectivas, nos infundirá al mirar al futuro de nuestros hijos la clarividencia de la fe, la fuerza de la esperanza y el ardor del amor auténtico que tanto necesitamos para afrontar victoriosamente el reto de la crisis histórica ante la que nos encontramos. Una crisis de verdadera y fraterna humanidad: ¡crisis del hombre que dio la espalda a Dios!

domingo, 3 de marzo de 2013

También al Cónclave hay que mirarlo con los ojos de la fe. Mons. Aguer

Palabras de
Mons. Héctor Aguer
en el programa televisivo
“Claves para
un Mundo Mejor”
2 de marzo de 2013

Hace muchos años ya, leí la “Historia de los Papas”, de Ludwig von Pastor, una obra monumental que en la edición española llega a 39 tomos, y me llamó la atención, sobre todo en el estudio que allí se hace de la época del Renacimiento y en los siglos XVI y XVII, cómo en los Cónclaves para elección del Sumo Pontífice se ejercían presiones e influencias tremendas, especialmente por parte de las potencias de entonces.
Los embajadores de los Príncipes, como se los llamaba, trataban de introducirse mediante mensajes y mensajeros en las deliberaciones, con riesgo de violar el secreto en el Cónclave para satisfacer los propósitos también de sus mandantes. Era, sobretodo, tradicional la disputa entre el emperador y el rey de Francia competían en influir en la elección del Papa porque uno y otro pensaban que un Papa favorable a su respectiva política europea podría satisfacer sus ambiciones de hegemonía.
Ese problema se ha presentado muchas veces en la historia de la Iglesia y de una manera, muy distinta, pero también efectiva, se hace notar hoy.

sábado, 2 de marzo de 2013

Domingo III de cuaresma (ciclo c) - Catena Aurea

Lucas 13, 1-9
Y en este mismo tiempo estaban allí unos que le decían nuevas de los Galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios de ellos. Y Jesús les respondió diciendo: "¿Pensáis que aquellos Galileos fueron más pecadores que todos los otros por haber padecido tales cosas? Os digo que no: Mas si no hiciereis penitencia, todos pereceréis de la misma manera. Así como también aquellos diez y ocho hombres, sobre los cuales cayó la torre de Siloé, y los mató: ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que moraban en Jerusalén? Os digo que no: Mas si no hiciereis penitencia, todos pereceréis de la misma manera".
Y decía también esta semejanza: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña y fue a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al que labraba la viña: Mira, tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo hallo: Córtala, pues, ¿para qué ha de ocupar aún la tierra? Mas él respondió y le dijo: Señor, déjala aún este año y la cavaré alrededor y la echaré estiércol. Y si con esto diere fruto, bien; y si no, la cortarás después".

Glosa, aequivalenter, non expresse
Después de hacer mención de las penas de los que pecan, habla muy oportunamente del castigo de algunos pecadores, para que sirva de ejemplo a los demás. Por eso dice: "Y en este mismo tiempo estaban allí unos que le decían nuevas de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios de ellos".

San Cirilo, in Cat. graec. Patr
Eran los sectarios de Judas de Galilea, de los que hace mención San Lucas en los Hechos de los apóstoles ( Hch 5,36) diciendo que no se debía llamar señor a nadie. Por lo que muchos de ellos, que no reconocían al César como a señor, fueron castigados por Pilato. Decían también que no convenía ofrecer a Dios otras víctimas que las designadas en la ley de Moisés, por lo que prohibían ofrecer las víctimas establecidas por el pueblo por la salud del emperador y del pueblo romano. Indignado Pilato por esto contra ellos, mandó sacrificarlos entre las mismas víctimas que se ofrecían según la ley, de modo que la sangre de los que ofrecían se mezcló con la de las víctimas ofrecidas. Y creyendo el vulgo que estos galileos habían padecido con justicia este castigo porque habían escandalizado al pueblo y excitado el odio de los súbditos contra los magistrados, contaron esto al Salvador deseando conocer lo que opinaba sobre ello. Y el Señor dijo que obraban mal. Sin embargo, no dijo que los que padecían estas penas fueran peores que los que no las padecían. Por lo cual prosigue: "Y Jesús les respondió diciendo: ¿Pensáis que aquellos galileos fueron más pecadores que todos los otros?", etc.

Domingo III de cuaresma (ciclo c) - Benedicto XVI

HOMILÍA DEL
SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
Domingo 7 de marzo
de 2010

          Queridos hermanos y hermanas:
          "Convertíos, dice el Señor, porque está cerca el reino de los cielos" hemos proclamado antes del Evangelio de este tercer domingo de Cuaresma, que nos presenta el tema fundamental de este "tiempo fuerte" del año litúrgico: la invitación a la conversión de nuestra vida y a realizar obras de penitencia dignas. Jesús, como hemos escuchado, evoca dos episodios de sucesos: una represión brutal de la policía romana dentro del templo (cf. Lc 13, 1) y la tragedia de dieciocho muertos al derrumbarse la torre de Siloé (v. 4). La gente interpreta estos hechos como un castigo divino por los pecados de sus víctimas, y, considerándose justa, cree estar a salvo de esa clase de incidentes, pensando que no tiene nada que convertir en su vida. Pero Jesús denuncia esta actitud como una ilusión: "¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo" (vv. 2-3). E invita a reflexionar sobre esos acontecimientos, para un compromiso mayor en el camino de conversión, porque es precisamente el hecho de cerrarse al Señor, de no recorrer el camino de la conversión de uno mismo, que lleva a la muerte, la del alma. En Cuaresma, Dios nos invita a cada uno de nosotros a dar un cambio de rumbo a nuestra existencia, pensando y viviendo según el Evangelio, corrigiendo algunas cosas en nuestro modo de rezar, de actuar, de trabajar y en las relaciones con los demás. Jesús nos llama a ello no con una severidad sin motivo, sino precisamente porque está preocupado por nuestro bien, por nuestra felicidad, por nuestra salvación. Por nuestra parte, debemos responder con un esfuerzo interior sincero, pidiéndole que nos haga entender en qué puntos en particular debemos convertirnos.

Domingo III de cuaresma (ciclo c) - San Agustín

La higuera estéril
(Lc 13, 6-13)

La higuera es el género humano. Los tres años son los tres tiempos: uno antes de la ley, otro durante la ley y el tercero bajo la gracia. No es desacertado entender simbolizado en la higuera al género humano, pues el primer hombre, al pecar, cubrió sus vergüenzas con hojas de higuera, ocultando de esta manera los miembros de donde nacimos. Los miembros que antes del pecado eran motivo de gloria, después de él se convirtieron en ocasión de vergüenza. En efecto, estaban desnudos y no se avergonzaban, pues no tenían de qué antes de haber cometido el pecado. No podían avergonzarse tampoco de las obras de su creador, porque ningún mal procedente de sus obras había contaminado aún las obras buenas del Creador. De ahí nació, por tanto, el género humano: el hombre del hombre, el culpable del deudor, el mortal del mortal y el pecador del pecador. Este árbol simboliza a aquellos que se negaron siempre a dar fruto. La segur amenazaba las raíces de tal árbol. Intercede el colono, se aplaza el castigo, ofreciendo en cambio una ayuda. El colono que intercede es todo santo que dentro de la Iglesia ruega por cuantos están fuera de ella. ¿Y qué significa: Señor, perdónale también por este año? Es decir, en este tiempo de gracia perdona a los pecadores, perdona a los infieles, perdona a los estériles, perdona a los infructuosos. Cavaré alrededor, le echaré un cesto de abono; y si diere fruto, bien; si no, vendrás y lo cortarás. Vendrás, pero ¿cuándo? En el juicio. Vendrás, pero ¿cuándo? Entonces vendrá a juzgar a vivos y a muertos. En el entretiempo se concede el perdón. ¿Qué significado tiene cavar un hoyo alrededor, sino enseñar la humildad y la penitencia? El hoyo es tierra de abajo. El cesto de abono has de entenderlo en buen sentido. Es estiércol, pero produce fruto. El estiércol del agricultor es el dolor del pecador. Los que hacen penitencia, sí lo entienden bien y la hacen de verdad, la hacen en el estiércol. Así, pues, a este árbol se le dice: Haced penitencia; llegó el reino de los cielos.

Domingo III de cuaresma (ciclo c) Guión Litúrgico

ENTRADA:
Hermanos: La penitencia, es joya de la vida espiritual que nos hace recordar nuestra condición de pecadores, por eso es necesario que, cerca ya la mitad de la Cuaresma, recuperemos su sentido místico preguntándonos qué hemos estado haciendo estas semanas para encausar nuestras vidas. Convertirnos significa reconocer que el pecado que muchas veces detestamos también está en nosotros; que el mal es una realidad y que solamente la gracia de Dios nos ayuda a purificarnos de nuestros pecados. Comenzamos la celebración de la Santa Misa cantando...

viernes, 1 de marzo de 2013

Poesía sobre el Papado - P. Leonardo Castellani

El Papado

Extraña, vive Dios, la dinastía
que fundó un pescador en Galilea.
Sin armas, a las armas desafía
y es débil e inmortal como una idea.

A sus pies ¡las catervas, a porfía
la asaltan con el hacha y con la tea
y ella de noche reza; y luego el día
a enterrar sus émulos emplea.

jueves, 28 de febrero de 2013

Benedicto XVI promete 'incondicional obediencia' al futuro Papa

Las últimas palabras del pontificado de Benedicto XVI al llegar a Castelgandolfo - Soy un simple peregrino que inicia la última etapa en esta tierra

28/02/2013 Partida de S.S. BenedictoXVI del Vaticano a Castel Gandolfo

Ya hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia al próximo Papa - Benedicto XVI al despedirse de los cardenales




Palabras del

Papa Benedicto XVI

al despedirse

de los cardenales

en la sala Clementina

Ciudad del Vaticano

Venerados y queridos hermanos. Con gran alegría os acojo y le presento a cada uno de ustedes mi cordial saludo. Agradezco al cardenal Angelo Sodano, que como siempre ha sabido hacerse intérprete de los sentimientos de todo el Colegio, cor ad cor loquitur. Gracias eminencia, de corazón
Y quiero decirles tomando referencia la experiencia de los discipulos de Emmaus, que también para mi fue una alegría caminar con ustedes, estos años en la luz de la presencia del Señor Resucitado.
Como dije ayer delante de miles de fieles, que llenaron la plaza de San Pedro, vuestra cercanía y vuestro consejo fueron de gran ayuda en mi ministerio.
En estos ocho años hemos vivido con fe momentos bellísimos de luz radiosa en el camino de la Iglesia, junto a momentos en los que alguna nube se volvió densa en el cielo. Hemos buscado de servir a Cristo y a su Iglesia, con amor profundo y total que es el alma de nuestro ministerio. Hemos donado esperanza, aquella que nos viene de Cristo, quien sólo puede iluminar el camino.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Última audiencia general de Benedicto XVI - No abandono la cruz, sigo de un nuevo modo junto al Señor Crucificado


          “Como el apóstol Pablo en el texto bíblico que hemos escuchado, yo también siento en mi corazón que ante todo tengo que dar gracias a Dios que guía a la Iglesia y la hace crecer, que siembra su Palabra y alimenta así la fe en su Pueblo. En este momento mi corazón se expande y abraza a la Iglesia extendida por todo el mundo, y doy gracias a Dios por las "noticias" que en estos años de ministerio petrino he recibido sobre la fe en el Señor Jesucristo, y sobre la caridad que circula realmente en el cuerpo de la Iglesia y hace que viva en el amor, y sobre la esperanza que nos abre y nos orienta hacia la plenitud de la vida, hacia la patria celestial”.
          Siento que os llevo a todos conmigo en la oración, en un presente que es de Dios, en el que recojo cada uno de los encuentros, cada uno de los viajes, cada visita pastoral. Todo y todos reunidos en oración para confiarlos al Señor, porque tenemos pleno conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría e inteligencia espiritual, y por qué nos comportamos de una manera digna de Él y de su amor, llevando fruto en toda buena obra.

martes, 26 de febrero de 2013

Los Papas que renunciaron al pontificado


RODOLFO VARGAS RUBIO
Papas que renunciaron al pontificado
(De Enciclopedia Católica)

Benedicto XVI deja su Palio sobre la urna de las reliquias de San Celestino V
Papa San Clemente I (88-96)
Exiliado en el Ponto, Asia Menor, por el Emperador Nerva, renunció al Pontificado pero no sin antes indicar el nombre de Evaristo para sucederlo. Clemente padeció el martirio en 97. Se le arrojó al Mar Negro encadenado a un ancla.

Papa San Ponciano (230-235)
Amigo y protegido del Emperador Hipólito de Roma, heredó el cisma de Hipólito de Roma, erigido en Antipapa. Ambos fueron exiliados en Cerdeña y forzados a trabajar en las mimas de Tavolato. Se reconciliaron, y ambos renunciaron al pontificado para permitir a la Iglesia de Roma la elección de un nuevo Pastor, que fue el papa San Antero.

lunes, 25 de febrero de 2013

Carta a los seminaristas para la cuaresma 2013 - Card. Mauro Piacenza

Carta a los seminaristas
para la santa Cuaresma
13 de febrero de 2013
Miércoles de Ceniza


Queridos Seminaristas:
La santa Cuaresma que estamos para celebrar  es un momento fuerte del año que nos ha sido dado para prepararnos a recoger mejor los frutos del misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús. Estos frutos se resumen en las virtudes que resplandecen en el acto extremo, tremendo y sublime al mismo tiempo, del don del Hijo de Dios, humillado y azotado, en la Cruz: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga (...). El que pierda su vida por mí, la salvará» (Lc 9, 23.24). Esta palabra interpela a todo bautizado que pretende vivir con autenticidad la propia llamada a ser cristiano, que es llamada a la santidad. Pero de manera muy singular exhorta a que la viva totalmente quien ha sido elegido por Dios a continuar la misión de Cristo Maestro, Cabeza y Pastor:  «Llamó a su lado a los que quiso (...) para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios» (Mc 3, 13-15). Por esto, cada joven que entra en el Seminario como bautizado, y sobre todo como llamado, debe saber meditar y hacer propia esta palabra. 

Carta a los Sacerdotes para la cuaresma 2013 - Card. Mauro Piacenza

Carta a los sacerdotes
para el inicio de la Cuaresma
13 de febrero de 2013
Miércoles de Ceniza


Queridos Sacerdotes:
La santa Cuaresma es un tiempo de gracia durante el cual la Iglesia invita a todos sus hijos a prepararse para comprender y recibir mejor el significado y los frutos del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en el misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección:  «El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor» (Is 61, 1-2). “Tiempo de gracia” es aquel tiempo  en el que Dios  Padre, en su infinita misericordia, derrama en todos los hombres de buena voluntad, por medio de su Espíritu Santo, todo beneficio espiritual y material útil  para un ulterior progreso en el camino de perfección cristiana, que es tensión hacia una total y completa configuración al Hijo: «Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo» (Rm 8, 28-29).  Para que todo sea posible, Él mismo quiere morar en nuestra vida, y aún más, desea que nuestra persona se transfigure hasta tal punto que podamos decir que quien nos ve puede percibir – en nuestro pensar y en nuestro actual – los rasgos de Jesús: «Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. Yo no anulo la gracia de Dios» (Gal 2, 19-21).

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