Caná de Galilea
La historia
El Señor se prepara a volver a Galilea, después de haber conquistado los primeros discípulos. Había dos caminos, uno por Perea y otro por Samaría. Viaje a pie de tres días, desde la ribera del Jordán, cerca del sitio de su bautizo. Escogió este segundo camino. Había una razón especial: pasaba por Caná y allí vería a su Madre que iba a asistir a una fiesta de matrimonio.
El viaje
Viaje de esfuerzo, a pie como todos los viajes de Cristo, por caminos áridos, pedregosos, polvorientos... Toda la vida de Cristo es un gran esfuerzo. Nada de molicie. Nacido en una cueva, su primera cama es un pesebre, luego de niño tiene que emprender en brazos de sus padres el rudo viaje a Egipto; vuelto a Nazareth, la vida de trabajo en el taller. Trabajo de esfuerzo: arados, bancos... Sale a la vida pública y lo vemos en el desierto árido, solo con las bestias salvajes, las grandes aves que cruzarían graznando sobre ese terreno muerto; pasa a vivir en una choza, o quizás al aire libre junto al río: "Los pájaros tienen nido, las zorras cuevas... el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza"(Mt 8,20). De ahí lo vemos emprender este viaje de tres días... Luego dormirse en el bote de Pedro, recostando su cabeza sobre las cuerdas; dormir en el monte, sentarse rendido de cansancio junto al pozo de Jacob, recorrer los trigales hambriento, tanto que sus discípulos frotan las espigas para comer algo... Cuando multiplicó los panes, se fue a aquel monte para poder descansar, pero siguió trabajando.















