domingo, 14 de julio de 2013

Domingo XV (ciclo c) Catena Aurea


Lucas 10,25-37
          Y se levantó un doctor de la ley, y le dijo para tentarle: "Maestro, ¿qué haré para poseer la vida eterna?" Y El le dijo: "En la ley, ¿qué hay escrito? ¿Cómo lees?" El, respondiendo, dijo: "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento, y a tu prójimo como a ti mismo". Y le dijo: "Bien has respondido: Haz eso, y vivirás".
          Mas él, queriéndose justificar a sí mismo, dijo a Jesús: "¿Y quién es mi prójimo?" Y Jesús, tomando la palabra, dijo: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y dio en manos de unos ladrones, los cuales le despojaron, y después de haberle herido, le dejaron medio muerto, y se fueron. Aconteció, pues, que pasaba por el mismo camino un sacerdote, y, viéndole, pasó de largo. Y asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó también de largo. Mas un samaritano, que iba su camino, se llegó cerca de él: y cuando le vio, se movió a compasión, y acercándosele, le vendó las heridas, echando en ellas aceite y vino; y poniéndole sobre su bestia, le llevó a una venta, y tuvo cuidado de él. Y otro día sacó dos denarios y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele, y cuanto gastares de más, yo te lo daré cuando vuelva. ¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo de aquél, que dio en manos de los ladrones?" "Aquél, respondió el doctor, que usó con él de misericordia". Y Jesús le dijo: "Ve y haz tú lo mismo".

Beda
El Señor había dicho antes que sus nombres estaban escritos en el cielo; de donde, como creo, el doctor de la ley tomó ocasión de tentar al Señor. Por lo que se dice: "Y se levantó un doctor de la ley, y le dijo para tentarle", etc.

San Cirilo
Había ciertos charlatanes que recorrían todo el territorio de los judíos, acusando a Cristo y diciendo que llamaba inútil a la ley de Moisés al mismo tiempo que enseñaba doctrinas nuevas. Queriendo, pues, aquel doctor de la ley seducir a Jesús para que hablase algo en contra de la ley de Moisés, se presenta tentándole, llamándole maestro y no sufriendo ser enseñado. Y como el Señor acostumbraba a hablar de la vida eterna a todos los que venían a El, el doctor de la ley se servía de sus propias palabras; y como lo tienta con astucia, no oye otra cosa que lo que Moisés había enseñado. Por eso sigue: "Y El le dijo: ¿En la ley qué hay escrito? ¿Cómo lees?"

San Ambrosio
Era uno de aquellos que creían conocer la ley, y que poseen de ella la letra pero que ignoran el espíritu; por eso, con el texto mismo de la ley les prueba que la ignoran, demostrando que la ley anunció desde el principio al Padre, al Hijo y el misterio de la encarnación del Señor. Prosigue, pues: "Y El respondiendo dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento".
 

sábado, 13 de julio de 2013

Domingo XV (ciclo c) Guión Litúrgico


ENTRADA:
Hermanos: En cada misa glorificamos a Dios ofreciendo el sacrificio de Aquel que amándonos hasta el extremo entrega su vida para salvar la nuestra. Para iniciar esta celebración nos ponemos de pie y cantamos…

Domingo XV (ciclo c) P. Leonardo Castellani

EL TURQUITO Y EL JUDÍO
(Lc 10, 25-37)

                La parábola del Buen Samaritano, que trae Lucas en X, 23, y se lee hoy, está henchida de conclusiones cristianas. Todas las parábolas lo están, naturalmente; pero en ésta las enseñanzas son no sólo diversas sino como opuestas al Talmud; al judaísmo específicamente judaico, no al mosaísmo. De ellas retendremos solamente tres, la caridad con el prójimo como una “obligación” capital y necesaria; la extensión del concepto de prójimo a todos los hombres; y una alusión poco sabrosa a los Sacerdotes y Levitas, que se le ha de haber escapado a Cristo... ¿Por qué diablos no habrá puesto como ejemplos de inmisericordes a un Banquero y a una Actriz, y no a un Sacerdote y un Levita? ¿Y por qué tengo que explicar yo delante de toda mi feligresía esta parábola que les puede dar malos pensamientos, sin poder cambiarle una sola palabra?

Domingo XV (ciclo c) San Ambrosio

El buen samaritano
(Lc. 10, 30-37)

Un hombre baja de Jerusalén a Jericó. Con objeto de explicar más claramente el pasaje que nos hemos propuesto, repasemos la historia antigua de la ciudad de Jericó. Recordemos, pues, que Jericó, como leemos en el libro que escribió Josué, hijo de Nave, era una gran ciudad amurallada, inexpugnable a las armas e inatacable; en ella vivía la prostituta Rahab, que fue la que hospedó a los exploradores que envió Josué, les ayudó con sus consejos, respondió, cuando la preguntaron sus conciuda­danos, que ya se habían ido, los escondió en su casa y, para sus­traerse ella y los suyos a la destrucción de la ciudad, ató el cordón de hilo de púrpura a la ventana; pero los inexpugnables muros de esa ciudad rodaron por el suelo al sonido de las siete trompetas de los sacerdotes a los que acompañaba el estruendo jubiloso del pueblo.

Mirad cómo cada uno tiene su propio quehacer: el ex­plorador, la vigilancia; la meretriz, el secreto; el vencedor, la fidelidad; el sacerdote, la religión; los primeros desprecian el riesgo con tal de ganar honras; aquélla ni aun en medio de pe­ligros traiciona a quienes ha recibido; el vencedor, más pre­ocupado en conservar la fidelidad que en vencer, manda ante­poner la salud de la prostituta a la ruina de la ciudad; y, por fin, el arma propia del sacerdote, que no es otra que la fuerza de la religión. ¿Quién no se admirará, y con razón, al ver que de toda la ciudad sólo se salvará el que fue ayudado por la me­retriz?

jueves, 11 de julio de 2013

En contraste con una autorrealización fácil y egocéntrica, San Benito nos invita a la sincera búsqueda de Dios - Benedicto XVI

BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 9 de abril de 2008
San Benito de Nursia

          Queridos hermanos y hermanas:
          Hoy voy a hablar de san Benito, fundador del monacato occidental y también patrono de mi pontificado. Comienzo citando una frase de san Gregorio Magno que, refiriéndose a san Benito, dice: «Este hombre de Dios, que brilló sobre esta tierra con tantos milagros, no resplandeció menos por la elocuencia con la que supo exponer su doctrina» (Dial. II, 36). El gran Papa escribió estas palabras en el año 592; el santo monje había muerto cincuenta años antes y todavía seguía vivo en la memoria de la gente y sobre todo en la floreciente Orden religiosa que fundó. San Benito de Nursia, con su vida y su obra, ejerció una influencia fundamental en el desarrollo de la civilización y de la cultura europea.
          La fuente más importante sobre su vida es el segundo libro de los Diálogos de san Gregorio Magno. No es una biografía en el sentido clásico. Según las ideas de su época, san Gregorio quiso ilustrar mediante el ejemplo de un hombre concreto —precisamente san Benito— la ascensión a las cumbres de la contemplación, que puede realizar quien se abandona en manos de Dios. Por tanto, nos presenta un modelo de vida humana como ascensión hacia la cumbre de la perfección.

miércoles, 10 de julio de 2013

Resurrección, Ascensión y Segunda Venida de Jesús

     El milagro de la resurrección es el más importante que obró Jesucristo, la prueba más clara de su divinidad, y el principal fundamento de nuestra fe.

1 DESCENSO DE CRISTO A LOS INFIERNOS
     Las palabras "bajó a los infiernos" que recitábamos en el Credo significan que el alma de Cristo, separada de su cuerpo, bajó al lugar donde los justos del Antiguo Testamento esperaban la Redención.
     La palabra "infiernos" significa los lugares inferiores. Estos son tres: a) El infierno propiamente dicho, o lugar de los condenados; b) El purgatorio, donde se purifican las almas; y c) El llamado seno de Abraham, donde los justos del Antiguo Testamento esperaban la Redención. A este lugar nos referimos ahora.
Estas almas se hallaban detenidas allí porque el cielo estaba cerrado con el pecado; y nadie podía entrar en él antes de que Cristo lo abriera, con su muerte. Y aunque no experimentaban sufrimiento alguno, era ,muy grande su deseo de ver a Dios.
     Jesucristo descendió ahí para consolar estas almas justas, hacerles saber que el misterio de la Redención se había realizado, y que pronto irían con El al cielo.

martes, 9 de julio de 2013

La evangelización se hace de rodillas - Papa Francisco

HOMILÍA DEL
SANTO PADRE
FRANCISCO
Santa Misa con seminaristas y novicios
Domingo 7 de julio de 2013
 
Queridos hermanos y hermanas:
Ya ayer tuve la alegría de encontrarme con ustedes, y hoy nuestra fiesta es todavía mayor porque nos reunimos de nuevo para celebrar la Eucaristía, en el día del Señor. Ustedes son seminaristas, novicios y novicias, jóvenes en el camino vocacional, provenientes de todas las partes del mundo: ¡representan a la juventud de la Iglesia! Si la Iglesia es la Esposa de Cristo, en cierto sentido ustedes constituyen el momento del noviazgo, la primavera de la vocación, la estación del descubrimiento, de la prueba, de la formación. Y es una etapa muy bonita, en la que se ponen las bases para el futuro. ¡Gracias por haber venido!
Hoy la palabra de Dios nos habla de la misión. ¿De dónde nace la misión? La respuesta es sencilla: nace de una llamada que nos hace el Señor, y quien es llamado por Él lo es para ser enviado. ¿Cuál debe ser el estilo del enviado? ¿Cuáles son los puntos de referencia de la misión cristiana? Las lecturas que hemos escuchado nos sugieren tres: la alegría de la consolación, la cruz y la oración.

lunes, 8 de julio de 2013

Advertencia sobre la brujería, el curanderismo y el culto umbanda - Mons. Ariel Torrado Mosconi

Recientemente la localidad argentina de Santiago del Estero ha sido el escenario de algunos ritos esotéricos que han visto la luz pública y han ocasionado la preocupación en su población, dado que se ha difundido el tema a través de los medios de comunicación. En este contexto, un obispo católico ha hablado claro, además de comentar también un suceso que acabó con la muerte de una niña tras un ritual umbnada. Recogemos a continuación las informaciones más destacadas, extraídas de la prensa de Argentina.
“Ante los hechos lamentables de diversas acciones supersticiosas y ritos satánicos que frecuentemente debemos lamentar en nuestra provincia es necesario recordar las enseñanzas de la Iglesia al respecto… Este tipo de accionar los va llevando a lo que comúnmente se denomina un lavado de cerebro que hace que se pierdan los parámetros inhibitorios de una persona normal”, sostuvo monseñor Ariel Torrado Mosconi, obispo auxiliar de la Diócesis de Santiago del Estero.
Perversión de la religiosidad
El prelado se manifestó con suma preocupación sobre los hechos que ocurren en la localidad de Maco, al sur de la ciudad, y que fueron revelados recientemente por El Liberal. Llamando a recordar lo que dice la Iglesia sobre este tema, el obispo enfatizó que “los trabajos de superchería son una verdadera perversión de la religiosidad”. También hizo hincapié en los perjuicios que generan estas prácticas a las personas que se las involucra en sus prácticas.

domingo, 7 de julio de 2013

DOmingo XIV (ciclo c) - Vaticano II

Concilio Vaticano II
Decreto
Apostolicam Actuositatem
Capítulo I
Vocación de los laicos al apostolado

Participación de los laicos en la misión de la Iglesia
2. La Iglesia ha nacido con el fin de que, por la propagación del Reino de Cristo en toda la tierra, para gloria de Dios Padre, todos los hombres sean partícipes de la redención salvadora, y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo. Toda la actividad del Cuerpo Místico, dirigida a este fin, se llama apostolado, que ejerce la Iglesia por todos sus miembros y de diversas maneras; porque la vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado. Como en la complexión de un cuerpo vivo ningún miembro se comporta de una forma meramente pasiva, sino que participa también en la actividad y en la vida del cuerpo, así en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, “todo el cuerpo crece según la operación propia, de cada uno de sus miembros” (Ef., 4,16).Y por cierto, es tanta la conexión y trabazón de los miembros en este Cuerpo (Cf. Ef., 4,16), que el miembro que no contribuye según su propia capacidad al aumento del cuerpo debe reputarse como inútil para la Iglesia y para sí mismo.
En la Iglesia hay variedad de ministerios, pero unidad de misión. A los Apóstoles y a sus sucesores les confirió Cristo el encargo de enseñar, de santificar y de regir en su mismo nombre y autoridad. Mas también los laicos hechos partícipes del ministerio sacerdotal, profético y real de Cristo, cumplen su cometido en la misión de todo el pueblo de Dios en la Iglesia y en el mundo.
En realidad, ejercen el apostolado con su trabajo para la evangelización y santificación de los hombres, y para la función y el desempeño de los negocios temporales, llevado a cabo con espíritu evangélico de forma que su laboriosidad en este aspecto sea un claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres. Pero siendo propio del estado de los laicos el vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, ellos son llamados por Dios para que, fervientes en el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento.

Domingo XIV (ciclo c) Catena Aurea

Lucas 10,1-12.17-20
          Después de esto señaló el Señor también otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí a toda ciudad y lugar, a donde El había de venir. Y les decía: "La mies ciertamente es mucha, mas los trabajadores son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe trabajadores a ella".
          "Id: he aquí que yo os envío, como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado, ni saludéis a nadie por el camino".
          "En cualquier casa que entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa: y si hubiere allí hijo de paz, reposará sobre él vuestra paz, y si no, se volverá a vosotros. Y permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan: porque el trabajador es digno de su salario. No paséis de casa en casa. Y en cualquier ciudad en que entrareis, y os recibieren, comed lo que os pusieren delante; y curad a los enfermos que en ella hubiere, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Mas si en la ciudad en que entrareis no os recibieren, saliendo por sus plazas, decid: Hasta el polvo, que se nos ha pegado de vuestra ciudad, sacudimos contra vosotros; sabed, no obstante, que se ha acercado el reino de Dios. Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma, que para aquella ciudad".
          Y volvieron los setenta y dos con gozo, diciendo: "Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre". Y les dijo: "Veía a Satanás que caía del cielo como un relámpago: Ved que os he dado potestad de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os dañará; mas en esto no os gocéis, porque los espíritus os están sujetos; mas gozaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos".

San Cirilo
Había dicho el Señor, por medio de sus profetas, que la predicación del Evangelio no sólo se extendería a todos los pueblos de Israel, sino también a todos los gentiles. Por esto el Señor no sólo escogió doce apóstoles, sino que instituyó también otros setenta y dos. Por lo que se dice: "Y después de esto señaló el Señor también otros setenta y dos", etc.
 
Beda
Oportunamente fueron enviados setenta y dos, porque había de predicarse el Evangelio a otras tantas naciones en el mundo. Y así como antes había escogido doce, a causa de las doce tribus de Israel, así ahora éstos son escogidos para enseñar a las gentes de fuera.

sábado, 6 de julio de 2013

Domingo XIV (ciclo c) Guión litúrgico

ENTRADA:
Hermanos: Nos hallamos reunidos en el nombre del Señor, dispuestos a seguirlo como sus fieles discípulos. Él mismo nos llama y nos envía para dar frutos en los diversos ámbitos de la sociedad, adonde quiere que seamos voz y presencia suya. Para iniciar el Santo Sacrificio de la Misa nos ponemos de pie y cantamos...

Domingo XIV (ciclo c) - Juan Pablo II

 De la homilía de
JUAN PABLO II
en Bucaramanga Colombia
el 6 de julio de 1986

Los laicos convocados a una nueva evangelización
"La gracia y la paz sea con vosotros de parte de Dios Padre y de Nuestro Señor Jesucristo" (Gal 1,3).
En la narración del evangelista San Lucas que acabamos de oír, el Señor designa y envía setenta y dos discípulos a todos los pueblos y lugares donde Él pensaba ir. Además de los Apóstoles y siguiendo su testimonio, muchos otros son llamados y enviados por el Señor para que, a lo largo de los siglos y hasta nuestros días, fueran precursores, mensajeros y testigos que anuncien la presencia y llegada de Cristo y proclamen el advenimiento del Reino de Dios.
Vosotros formáis parte de esa multitud ininterrumpida de discípulos que, de generación en generación, y en todos los pueblos y ciudades, en todas las culturas, ambientes y naciones, son testigos y pregoneros de la cercanía de ese reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz (cfr. Lumen Gentium, 36).

Domingo XIV (ciclo c) - San Ambrosio

Misión de los 72 discípulos
(Lc 10,1-24)

He aquí que yo os envío como corderos en medio de lobos. Esto es lo que les dice a esos 72 discípulos a quienes designó y envió de dos en dos delante de Él. ¿Por qué razón los envió de dos en dos? Porque de dos en dos, es decir, macho y hembra, habían sido introducidos los animales en el arca; y aunque este número era inmundo por naturaleza, no obstante, había sido purificado por el misterio de la Iglesia. Esto fue completado por aquellas palabras que San Pedro escuchó cuando le dijo el Espíritu Santo: lo que Dios ha purificado no lo llames impuro (Hch 10,15). Y advierte que esto se refería a los gentiles, ya que ellos atienden más a una sucesión de filiación corporal que a la espiritual. Pero también a éstos los purificó el Señor y les hizo herederos de su pasión.
Por eso, una vez que hubo enviado a sus discípulos a su mies, que, aunque había sido sembrada por la palabra de Dios, sin embargo, necesitaba el trabajo del cultivo y el cuidado de un operario, con el fin de que las aves del cielo no acabaran con la semilla sembrada, dijo: He aquí que yo os envío como corderos en medio de lobos.
En verdad, estas dos clases de animales son tan enemigos, que una de ellas devora a la otra. Pero el Buen Pastor hace que su grey no tema a los lobos, y por eso sus discípulos son enviados, no como presas, sino como distribuidores de gracia; pues la solicitud del Buen Pastor consigue que los lobos no puedan atreverse a dañar a los corderos. Y así envió a los corderos entre los lobos para que se cumpliera aquello de: Entonces pacerán juntos los lobos y los corderos (Is 64,25).

viernes, 5 de julio de 2013

Lumen Fidei - Primera Encíclica del Papa Francisco

CARTA ENCÍCLICA
LUMEN FIDEI

DEL SUMO PONTÍFICE
FRANCISCO

A LOS OBISPOS
A LOS PRESBÍTEROS Y A LOS DIÁCONOS
A LAS PERSONAS CONSAGRADAS
Y A TODOS LOS FIELES LAICOS

SOBRE LA FE
 
          1. La luz de la fe: la tradición de la Iglesia ha indicado con esta  expresión el gran don traído por Jesucristo, que en el Evangelio de san Juan se presenta con estas palabras: « Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas » (Jn 12,46). También san Pablo se expresa en los mismos términos: « Pues el Dios que dijo: “Brille la luz del seno de las tinieblas”, ha brillado en nuestros corazones » (2 Co 4,6). En el mundo pagano, hambriento de luz, se había desarrollado el culto al Sol, al Sol invictus, invocado a su salida. Pero, aunque renacía cada día, resultaba claro que no podía irradiar su luz sobre toda la existencia del hombre. Pues el sol no ilumina toda la realidad; sus rayos no pueden llegar hasta las sombras de la muerte, allí donde los ojos humanos se cierran a su luz. « No se ve que nadie estuviera dispuesto a morir por su fe en el sol »[1], decía san Justino mártir. Conscientes del vasto horizonte que la fe les abría, los cristianos llamaron a Cristo el verdadero sol, « cuyos rayos dan la vida »[2]. A Marta, que llora la muerte de su hermano Lázaro, le dice Jesús: « ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? » (Jn 11,40). Quien cree ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso.

Maravilloso testimonio de conversión y fe católica - María Vallejo-Nágera

Un Mensajero en la Noche.
¿Qué me llevo de la oscuridad a la luz?
María Vallejo-Nágera


miércoles, 3 de julio de 2013

El Apóstol Santo Tomás nos recuerda que lo más importante es no alejarse nunca de Jesús - Benedicto XVI

BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 27 de septiembre de 2006
Tomás

          Queridos hermanos y hermanas:
          Prosiguiendo nuestros encuentros con los doce Apóstoles elegidos directamente por Jesús, hoy dedicamos nuestra atención a Tomás. Siempre presente en las cuatro listas del Nuevo Testamento, es presentado en los tres primeros evangelios junto a Mateo (cf. Mt 10, 3; Mc 3, 18; Lc 6, 15), mientras que en los Hechos de los Apóstoles aparece junto a Felipe (cf. Hch 1, 13). Su nombre deriva de una raíz hebrea, «ta'am», que significa «mellizo». De hecho, el evangelio de san Juan lo llama a veces con el apodo de «Dídimo» (cf. Jn 11, 16; 20, 24; 21, 2), que en griego quiere decir precisamente «mellizo». No se conoce el motivo de este apelativo.
          El cuarto evangelio, sobre todo, nos ofrece algunos rasgos significativos de su personalidad. El primero es la exhortación que hizo a los demás apóstoles cuando Jesús, en un momento crítico de su vida, decidió ir a Betania para resucitar a Lázaro, acercándose así de manera peligrosa a Jerusalén (cf. Mc 10, 32). En esa ocasión Tomás dijo a sus condiscípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él» (Jn 11, 16). Esta determinación para seguir al Maestro es verdaderamente ejemplar y nos da una lección valiosa: revela la total disponibilidad a seguir a Jesús hasta identificar su propia suerte con la de él y querer compartir con él la prueba suprema de la muerte.

martes, 2 de julio de 2013

¿Qué es la redención obtenida por Jesucristo?

La Redención son los actos, con los que Cristo, lleno de amor, se ofrece y muere por nosotros, para satisfacer la deuda debida a la justicia divina, merecernos de nuevo la gracia y el derecho al cielo, y liberarnos de la esclavitud del pecado y del demonio.
1 LA REDENCION VINO POR MEDIO DE JESUCRISTO
1.1 Noción de Redención
La Redención son los actos, con los que Cristo, lleno de amor, se ofrece y muere por nosotros, para satisfacer la deuda debida a la justicia divina, merecernos de nuevo la gracia y el derecho al cielo, y liberarnos de la esclavitud del pecado y del demonio.
Esta definición incluye la naturaleza de la Redención y sus efectos:
lo. La naturaleza está comprendida en las palabras: murió por nosotros y se ofreció en nuestro lugar.
2o. Los efectos en las siguientes: para satisfacer, merecer y liberarnos del pecado y del demonio.
Mediante estos tres efectos: la satisfacción, el mérito y el rescate destruyó Jesucristo los efectos que el pecado había producido en nuestra alma, y consiguió el fin que se proponía con la Redención

1.2 Necesidad de la Redención
Tres caminos podía seguir Dios respecto al hombre, después del pecado de Adán: a) dejarlo abandonado a su desgracia; b) perdonarlo sin más, es decir, sin satisfacción adecuada; c) exigirle satisfacción plena, de acuerdo con la ofensa.
Este último camino le pareció más digno de su Justicia, Sabiduría y Misericordia; así determinó que el Verbo se encarnara y muriera para reparar la ofensa y las demás consecuencias del pecado.
La Redención es para el hombre un misterio, porque no podemos comprender cómo es posible que Dios muera por nosotros. Consta, sin embargo, en todo el Evangelio; y por eso debemos creerla con fe firme, y vivir agradecidos a Dios por tan excelente beneficio.

lunes, 1 de julio de 2013

La Iglesia tiene necesidad de una Acción Católica que forme laicos completamente fieles - Mons. Giampaolo Crepaldi

Entrevista a
Monseñor Giampaolo Crepaldi
Arzobispo de Trieste
Excelencia, en su homilía durante la clausura de la procesión del Corpus Christi del domingo 2 de junio, tuvo duras palabras hacia la aprobación de leyes que pueden «poner en peligro los pilares de nuestra existencia humana: la vida, la familia, y nuestra libertad. Ahora, ¿cuál debe ser el alcance del compromiso de los fieles laicos. Su discurso fue una llamada a los laicos?
No hay duda de que este debe ser el tiempo de los laicos. Pero por desgracia, al laicado católico no se le oye. Tal vez por eso luego se quejan de que los obispos hablan demasiado.
¿Por qué, en su opinión, ésta es la hora de los laicos?
Ciertamente cada hora es la hora de los laicos, porque no hay un momento en el que el hombre no tenga, por su bautismo, la misión de orientar a Dios los asuntos temporales. Pero esta es la hora de los laicos en particular: La política y las leyes están metiendo la mano en el orden de la creación, la naturaleza de la familia y las relaciones naturales básicas, la que existe entre los padres y entre padres e hijos. Es algo nuevo y sorprendente que requiere una presencia particularmente convencida y activa.
¿Por qué dice que los laicos católicos no se hacen sentir?
Hay muchos católicos laicos en la familia, en el trabajo, en la sociedad, encarnando con lealtad su fe cristiana. Esto se hace, sin embargo, solamente en la vida cotidiana. Lo que se echa en falta es una presencia claramente coordinada y unificada en la sociedad civil y un testimonio coherente y claro en la política, la vida jurídica y las instituciones públicas.

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