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miércoles, 21 de octubre de 2020

Acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales - Cong. para la doctrina de la fe

 

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

CONSIDERACIONES
ACERCA DE LOS PROYECTOS
DE RECONOCIMIENTO LEGAL
DE LAS UNIONES
ENTRE PERSONAS HOMOSEXUALES

 

I. NATURALEZA Y CARACTERÍSTICAS IRRENUNCIABLES DEL MATRIMONIO - II. ACTITUDES ANTE EL PROBLEMA DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES - III. ARGUMENTACIONES RACIONALES CONTRA EL RECONOCIMIENTO LEGAL DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES - De orden racional - De orden biológico y antropológico - De orden social - De orden jurídico - IV. COMPORTAMIENTO DE LOS POLÍTICOS CATÓLICOS ANTE LEGISLACIONES FAVORABLES A LAS UNIONES HOMOSEXUALES

 


INTRODUCCIÓN

1. Recientemente, el Santo Padre Juan Pablo II y los Dicasterios competentes de la Santa Sede (1) han tratado en distintas ocasiones cuestiones concernientes a la homosexualidad. Se trata, en efecto, de un fenómeno moral y social inquietante, incluso en aquellos Países donde no es relevante desde el punto de vista del ordenamiento jurídico. Pero se hace más preocupante en los Países en los que ya se ha concedido o se tiene la intención de conceder reconocimiento legal a las uniones homosexuales, que, en algunos casos, incluye también la habilitación para la adopción de hijos. Las presentes Consideraciones no contienen nuevos elementos doctrinales, sino que pretenden recordar los puntos esenciales inherentes al problema y presentar algunas argumentaciones de carácter racional, útiles para la elaboración de pronunciamientos más específicos por parte de los Obispos, según las situaciones particulares en las diferentes regiones del mundo, para proteger y promover la dignidad del matrimonio, fundamento de la familia, y la solidez de la sociedad, de la cual esta institución es parte constitutiva. Las presentes Consideraciones tienen también como fin iluminar la actividad de los políticos católicos, a quienes se indican las líneas de conducta coherentes con la conciencia cristiana para cuando se encuentren ante proyectos de ley concernientes a este problema.(2) Puesto que es una materia que atañe a la ley moral natural, las siguientes Consideraciones se proponen no solamente a los creyentes sino también a todas las personas comprometidas en la promoción y la defensa del bien común de la sociedad.

La homosexualidad en el Catecismo de a Iglesia Católica , Compendio y YouCat

 


Catecismo de la Iglesia Católica

ARTÍCULO 6
EL SEXTO MANDAMIENTO

«No cometerás adulterio» (Ex 20, 14; Dt 5, 17).

«Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5, 27-28).

I. “Hombre y mujer los creó...” 

2331 “Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen [...] Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión” (FC 11).

“Dios creó el hombre a imagen suya; [...] hombre y mujer los creó” (Gn 1, 27). “Creced y multiplicaos” (Gn 1, 28); “el día en que Dios creó al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó “Hombre” en el día de su creación” (Gn 5, 1-2).

2332 La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro.

2333 Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja humana y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos.

2334 «Creando al hombre “varón y mujer”, Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer» (FC 22; cf GS 49, 2). “El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal” (MD 6).

2335 Cada uno de los dos sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. La unión del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del Creador: “El hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” (Gn 2, 24). De esta unión proceden todas las generaciones humanas (cf Gn 4, 1-2.25-26; 5, 1).

2336 Jesús vino a restaurar la creación en la pureza de sus orígenes. En el Sermón de la Montaña interpreta de manera rigurosa el plan de Dios: «Habéis oído que se dijo:  “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”» (Mt 5, 27-28). El hombre no debe separar lo que Dios ha unido (cf Mt 19, 6).

La Tradición de la Iglesia ha entendido el sexto mandamiento como referido a la globalidad de la sexualidad humana.

 

Castidad y homosexualidad

miércoles, 7 de octubre de 2020

Carta pastoral Para gestar nuevos Cristianos “MONSTRA TE ESSE MATREM” - Mons. Juan Antonio Reig Pla

 

Carta pastoral

PARA GESTAR NUEVOS CRISTIANOS

“MONSTRA TE ESSE MATREM”

(Muéstrate como Madre)

Mons. Juan Antonio Reig Pla

Obispo de Alcalá de Henares

Septiembre 2020

INTRODUCCIÓN

EL PRIMER ANUNCIO CRISTIANO EN LA PASTORAL

Algunos datos bíblicos

Definición del primer anuncio cristiano

Condiciones para una pastoral del primer anuncio cristiano

Los responsables y destinatarios del primer anuncio

LA NATURALEZA DE LA INICIACIÓN CRISTIANA

EL PRIMER ANUNCIO CRISTIANO EN LA FAMILIA, LA ESCUELA Y LA PARROQUIA

 La familia

La escuela

La parroquia

a) La catequesis de los niños

b) La liturgia

c) El primer anuncio cristiano a los adolescentes y jóvenes

Conclusión

UN JUBILEO SIGNIFICATIVO: LA VIRGEN DE LA VICTORIA DE LEPANTO

La batalla de Lepanto

Un Año Jubilar

Nuestra batalla

LA ORACIÓN DEL SANTO ROSARIO

 

INTRODUCCIÓN

Durante el presente curso se cumplirán, D.m., los cincuenta años de mi ordenación sacerdotal (8 de julio de 1971) y los veinticinco años de mi consagración episcopal (14 de abril de 1996). Esta larga trayectoria se me presenta como una ocasión de gracia para recordar con gratitud los dones de Dios siempre inmerecidos, para reconocer con humildad todas mis deficiencias, errores y pecados y, también, para hacer memoria de la asistencia divina y de la experiencia acumulada a lo largo de estos años.

Desde mi más tierna infancia fui educado por mis padres, por mis maestros y por la tradición de mi pueblo (Cocentaina, Alicante) en un amor grande a la Santísima Virgen María con la advocación de Virgen del Milagro (la Mare de Deu). Era costumbre entre mis paisanos visitar diariamente el santuario de la Virgen, invocarla en cualquier ocasión, particularmente en los momentos decisivos de la vida, y celebrarla juntos como Madre con verdadera alegría y entusiasmo. En aquellos momentos a nadie extrañaba que a los seis años ya supiera rezar el Santo Rosario con las letanías en latín.

Recién nacido fui consagrado a la Virgen y Ella me ha acompañado como buena Madre a lo largo de toda mi vida. Para mí la piedad mariana ha sido algo connatural y Ella ha sido siempre mi intercesora y mi punto de referencia en la fe. Por eso al tener que escoger un lema para mi episcopado no pude menos que recurrir al himno Ave maris stella (Salve, estrella del mar) en el que se dice en una de las estrofas Monstra te esse matrem (Muestra que eres Madre).

Tengo que aclarar, sin embargo, que, si observáis mi escudo episcopal, esta maternidad va referida tanto a la Virgen María como a la Iglesia. Por eso en el escudo observaréis la referencia al bautismo (una cruz sobre las aguas), la simbología eucarística del colegio de San Juan de Ribera donde estudié la teología, y la representación del Espíritu Santo (la paloma con siete rayos – siete dones) junto al anagrama de la Virgen (la A superpuesta a la M).

Más allá de las connotaciones biográficas, en el escudo episcopal quise poner de manifiesto la importancia de la gestación de los cristianos (lo que llamamos iniciación cristiana) a través del ministerio de la Iglesia (la familia-iglesia doméstica y la comunidad cristiana), que tiene su modelo en la Virgen quien, con su fiat (hágase), concibió por obra del Espíritu Santo y dio a luz al Hijo de Dios, al Redentor del hombre.

Fui ordenado sacerdote a los veinticuatro años y en mi primer nombramiento fui enviado como coadjutor a la parroquia de San Juan Bautista de Manises, ciudad cercana a Valencia. Cuando celebraba la Santa Misa la Iglesia estaba llena de niños, jóvenes, matrimonios y adultos. Cualquier acto que se organizaba en la parroquia era multitudinario, todavía en 1971. Estuve sólo dos años, el tiempo suficiente para visitar a todas las familias en sus casas. Inmediatamente comprendí que el gran punto de apoyo para la transmisión de la fe y la custodia de la tradición católica era la familia.

En las propias casas teníamos la preparación del Bautismo con celebraciones muy cuidadas a las que acudían los parientes. Del mismo modo la preparación individualizada de los novios, más allá de los cursos prematrimoniales, era también en las casas. Con el paso del tiempo, fruto de las visitas, organizamos varios grupos de matrimonios siguiendo un plan establecido de oración familiar y formación que incluía retiros y ejercicios espirituales.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

El documento "Samaritanus bonus" ofrece un enfoque integral de la persona humana, del sufrimiento y la enfermedad, del cuidado de los que se encuentran en fases críticas y terminales de la vida - Card. Ladaria S.J.

 

Entrevista publicada en Vatican News

con el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Cardenal Luis Ladaria S.J.

sobre la Carta "Samaritanus bonus"

 

Eminencia, ¿por qué era necesario este nuevo documento de la Congregación sobre los temas del fin de la vida?

"Al concluir la Sesión Plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 2018, en relación con el estudio de las cuestiones doctrinales y pastorales relativas al acompañamiento de los enfermos en las fases críticas y terminales de la vida, los padres sugirieron que era conveniente disponer de un documento que tratara de ello, no sólo de manera doctrinalmente correcta, sino también con un fuerte énfasis pastoral y un lenguaje comprensible, en consonancia con el progreso de las ciencias médicas. Se trataría de profundizar, en particular, en los temas del acompañamiento y la atención de los enfermos desde un punto de vista teológico y antropológico, centrándose también en algunas cuestiones éticas pertinentes relacionadas con la proporcionalidad de las terapias y con la objeción de conciencia y el acompañamiento de los enfermos terminales. A la luz de estas consideraciones y aunque la enseñanza de la Iglesia sobre el tema ya está contenida en conocidos documentos magisteriales, un nuevo pronunciamiento orgánico de la Santa Sede sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida parecía oportuno y necesario en relación con la situación actual, caracterizada por un derecho civil internacional cada vez más permisivo sobre la eutanasia, el suicidio asistido y las disposiciones relativas al final de la vida".

 

¿La Carta "Samaritanus Bonus" contiene alguna novedad? Y si es así, ¿cuáles son estas novedades?

sábado, 29 de agosto de 2020

La ideología de género. Su imposición en la Argentina - Mons. Héctor Aguer

 

La ideología de género. Su imposición en la Argentina

 

En la ideología de género se desposan el constructivismo gnoseológico, moral y social, y la dialéctica marxista, presente en la oposición agresiva varón - mujer propia del feminismo extremo y en la antinatural superación de la duplicidad humana originaria, en el invento subjetivista de los géneros.

Se habla habitualmente de perspectiva de género. Pero tal designación no es la que en realidad corresponde a esa manera de pensar. Le cabe mejor el nombre de ideología. La perspectiva es el punto de vista determinado desde el cual los objetos se presentan al espectador, especialmente cuando están lejos. El discurso sobre el género es una ideología; así se llama el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, que en este caso pretende fijar con ambición de totalidad una posición antropológica, en especial la relación de la dimensión biológica del ser humano y su comportamiento con la cultura que lo envuelve y en la cual vive. Con todo, cabría hablar de perspectiva de género según la acepción 4 que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española: «Apariencia o representación engañosa y falaz de las cosas», ya que la abrumadora e invasiva propaganda para imponer ese discurso induce a tener por cierto lo que no lo es. Por otra parte, el término ideología suele recibir en el uso una connotación negativa, que en el caso que nos ocupa se justifica plenamente.

El movimiento feminista, que desde el siglo XIX abogaba por revalorizar el papel de la mujer en la sociedad, fue radicalizándose hasta el extremo, asumiendo posturas contrarias a la identidad femenina hasta despreciarla completamente. Muchas veces he citado a Simone de Beauvoir, una de las más destacadas protagonistas del movimiento: «Mujer no se nace, se hace». Según ella, la mujer es un término medio «entre el macho y el castrado». De esos planteos procede la ideología de género.

Según esta manera de pensar, claramente expresada por sus autores y fautores, las diferencias biológicas, psicológicas y espirituales entre varones y mujeres, no cuentan; lo decisivo es lo que cada uno siente y quiere ser. No existe una naturaleza humana, una naturaleza de la persona varón que establece la condición varonil, y una naturaleza de la persona mujer, de la que se sigue la condición femenina. No hay dos sexos, varones y mujeres, sino diversos géneros según la percepción subjetiva de cada persona; el número de géneros es variable, y ha ido aumentando en virtud de una inventiva extravagante. El Estado debería reconocer la decisión de cada uno de cambiar su sexo por el género autopercibido, apoyarlo y dotarlo de un nuevo documento de identidad que oficialice su nueva situación en la sociedad. Lo decisivo sería la cultura, que modela y construye el rol a desempeñar según nuevos paradigmas en los que el sexo y la configuración corporal correspondiente es desplazado por la autopercepción subjetiva que lleva a cambiar libremente lo recibido de la naturaleza. Cada uno sería no lo que es, sino lo que autopercibe que es; además, dispone del recurso a la cirujía o a la ingestión de hormonas.

En la ideología de género se desposan el constructivismo gnoseológico, moral y social, y la dialéctica marxista, presente en la oposición agresiva varón - mujer propia del feminismo extremo y en la antinatural superación de la duplicidad humana originaria, en el invento subjetivista de los géneros. La naturaleza que nos ha sido dada está bien hecha: el cuerpo del varón y el de la mujer ajustan perfectamente el uno en el otro, y también sus almas. Esta es la realidad de la creación.

lunes, 8 de junio de 2020

Meditaciones después del tiempo pascual con textos de Santo Tomás de Aquino 58


Lunes después de la Santísima Trinidad

LA IMAGEN DE DIOS EN EL HOMBRE



1. Crió Dios al hombre a su imagen (Gen 1, 27). El hombre es en gran manera semejante a Dios en cuanto que la naturaleza intelectual puede imitar mucho a Dios. Pero en lo que más imita a Dios la naturaleza intelectual es en que Dios se conoce y se ama a sí mismo. Por consiguiente podemos considerar desde tres aspectos la imagen de Dios en el hombre:

Uno, en la aptitud natural que el hombre tiene para conocer y amar a Dios; y esta aptitud reside en la misma naturaleza del espíritu, que es común a todos los hombres.

Otro, en que el hombre conoce actual o habitualmente a Dios y lo ama, aunque de un modo imperfecto, y esta imagen surge de la conformidad que da la gracia.

martes, 26 de noviembre de 2019

CARTA A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE LA ATENCIÓN PASTORAL A LAS PERSONAS HOMOSEXUALES


CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

CARTA A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA
SOBRE LA ATENCIÓN PASTORAL
A LAS PERSONAS HOMOSEXUALES

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1. El problema de la homosexualidad y del juicio ético sobre los actos homosexuales se ha convertido cada vez más en objeto de debate público, incluso en ambientes católicos. En esta discusión frecuentemente se proponen argumentaciones y se expresan posiciones no conformes con la enseñanza de la Iglesia Católica, que suscitan una justa preocupación en todos aquellos que están comprometidos en el ministerio pastoral. Por consiguiente, esta Congregación ha considerado el problema tan grave y difundido, que justifica la presente Carta, dirigida a todos los Obispos de la Iglesia Católica, sobre la Atención Pastoral a las personas homosexuales.

2. En esta sede, naturalmente, no se puede afrontar un desarrollo exhaustivo de tan complejo problema; la atención se concentrará más bien en el contexto específico de la perspectiva moral católica. Esta encuentra apoyo también en seguros resultados de las ciencias humanas, las cuales, a su vez, tienen un objeto y un método propio, que gozan de legítima autonomía.
La posición de la moral católica está fundada sobre la razón humana iluminada por la fe y guiada conscientemente por el intento de hacer la voluntad de Dios, nuestro Padre. De este modo la Iglesia está en condición no sólo de poder aprender de los descubrimientos científicos, sino también de trascender su horizonte; ella está segura que su visión más completa respeta la compleja realidad de la persona humana que, en sus dimensiones espiritual y corpórea, ha sido creada por Dios y, por su gracia, llamada a ser heredera de la vida eterna.
Sólo dentro de este contexto, por consiguiente, se puede comprender con claridad en qué sentido el fenómeno de la homosexualidad, con sus múltiples dimensiones y con sus efectos sobre la sociedad y sobre la vida eclesial, es un problema que concierne propiamente a la preocupación pastoral de la Iglesia. Por lo tanto se requiere de sus ministros un estudio atento, un compromiso concreto y una reflexión honesta, teológicamente equilibrada.

sábado, 9 de noviembre de 2019

La naturalización de lo antinatural - Mons. Héctor Aguer


La naturalización de lo antinatural
Monseñor Héctor Aguer

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El relativismo y el subjetivismo dominan en una especie de moral existencialista e individualista, ajena a la dimensión social del ser humano. El favor oficial promueve estas nuevas orientaciones culturales.

Uno de los datos definitorios de la cultura que va imponiéndose globalmente es la negación del concepto y la realidad de la naturaleza. Esta negación es de carácter metafísico, con una proyección inmediata en la antropología, en la concepción del hombre. El Diccionario de la Real Academia nos ilustra así: la naturaleza es «la esencia y propiedad característica de cada ser». Según la nueva visión de las cosas, no hay nada que sea dado, lo recibido, aquello que nosotros no construimos y que constituye la identidad nativa de cuanto existe. Precisamente, se llama constructivismo la teoría gnoseológica y sociológica que afirma que la realidad -incluso el ser humano en su original bipolaridad de varón y mujer- es producto de la evolución de la cultura, del ingenio y la industria del hombre. En términos teológicos equivale a la negación de la Creación, es una rebelión contra ella, no recibimos nada, ya que todo es fruto del devenir histórico; lo hacemos nosotros.

jueves, 7 de noviembre de 2019

La Iglesia tiene el deber de asumir un papel sustitutivo para compensar el colapso de sectores enteros de la sociedad civil y de las autoridades públicas. Card. Robert Sarah


La importancia de la educación 
en la misión de la Iglesia hoy

Cardenal Robert Sarah
Conferencia en la presentación del 
Congreso de Católicos y vida pública

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La educación está en el corazón de la misión de la Iglesia - Los desafíos antropológicos de la crisis actual de la educación - Educación en las virtudes intelectuales y morales: subjetivación adecuada



Eminencias, Excelencias, queridos hermanos sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Siento una gran alegría por estar presente en esta prestigiosa Universidad San Pablo-CEU de Madrid para participar en el XXI Congreso de Católicos y Vida Pública, al que han tenido la bondad de invitarme para hablarles de «la importancia de la educación en la misión de la Iglesia hoy». Querría expresar mi más profunda gratitud al Excelentísimo señor don Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, así como a don Rafael Sánchez Saus, Director de este Congreso, y a sus colaboradores, en particular a don José Francisco Serrano Oceja, por su acogida tan calurosa y delicada.

Es también una gran alegría para mí saludar, muy particularmente, a sus Eminencias los señores cardenales Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Madrid; Antonio Cañizares Llovera, arzobispo de Valencia, y Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, así como a los rectores de las distintas universidades católicas, por su presencia y su buena disposición, tan cordiales.

También querría saludar y agradecer muy cordialmente a los sacerdotes, religiosos, y a todos ustedes, hermanos y hermanas, que han venido a honrarme con su presencia y con su amistad, participando en este encuentro.

La Iglesia es Mater, pero también es Magistra. Esto es una forma de comprender uno de sus aspectos esenciales. Pío XI llega a afirmar que «todo este conjunto de tesoros educativos de infinito valor pertenece de una manera tan íntima a la Iglesia, que viene como a identificarse con su propia naturaleza, por ser la Iglesia el Cuerpo místico de Cristo, la Esposa inmaculada de Cristo y, por lo tanto, Madre fecundísima y educadora soberana y perfecta. También el grande y genial san Agustín, de quien pronto celebraremos el decimoquinto centenario de su muerte, pronunció, llevado por un santo amor a tal madre, con estas palabras: “¡Oh Iglesia católica, Madre verdadera de los cristianos! Con razón predicas no solo que hay que honrar pura y castamente a Dios, cuya posesión es vida dichosa, sino que también abrazas el amor y la caridad del prójimo, de tal manera que en ti hallamos todas las medicinas eficaces para los muchos males que por causa de los pecados aquejan a las almas. Tú adviertes y enseñas puerilmente a los niños, fuertemente a los jóvenes, delicadamente a los ancianos, conforme a la edad de cada uno, en su cuerpo y en su espíritu… Tú con una libre servidumbre sometes a los hijos a sus padres y pones a los padres delante de los hijos con un piadoso dominio. Tú, con el vínculo de la religión, más fuerte y más estrecho que el de la sangre, unes a hermanos con hermanos… Tú, no solo con el vínculo de la sociedad, sino también con el de una cierta fraternidad, ligas a ciudadanos con ciudadanos, a naciones con naciones; en una palabra, unes a todos los hombres con el recuerdo de los primeros padres. Enseñas a los reyes a mirar por los pueblos y amonestas a los pueblos para que obedezcan a los reyes Enseñas diligentemente a quién se debe honor, a quién afecto, a quién reverencia, a quién temor, a quién consuelo, a quién aviso, a quién exhortación, a quién corrección, a quién represión, a quién castigo, mostrando cómo no todo se debe a todos, pero sí a todos la caridad y a ninguno la ofensa”» [1]. Toda madre es educadora, pero no toda educadora es madre. Por tanto, la Iglesia debe ejercer su misión educadora según una modalidad maternal.

martes, 23 de julio de 2019

La Sangre Preciosa de Cristo (17) La sangre humana desconsagrada - Cardenal Piazza


III

LA HORA DE LA SANGRE


LA SANGRE HUMANA DESCONSAGRADA


  
Quizá el crimen más grande de la Humanidad desde hace algún siglo sea el querer eliminar de todas partes, almas y edificios, el sello de la Redención. De esa manera se explica que la sangre humana, deificada por los divinos contactos, venga siendo cada día más desconsagrada por teorías y prácticas anticristianas.


Se han llegado así fatalmente a dos extremos opuestos: la cínica dispersión, como si se tratara de una cosa sin valor, y la glorificación pagana hasta el ridículo.

Todos sabemos el aprecio que en nuestros tiempos se tiene de la vida humana. Un derroche impresionante de sangre, cada vez en aumento, ha venido vertiéndose desde la primera guerra mundial, que pareció inaugurar una era nueva de sangre y por eso definida por Benedicto XV el inútil desangre. (¡Oh, cuánto se intentó entonces disculpar de escándalo lo que contenía dicha frase, que los acontecimientos se encargarían de justificar más tarde como verdadera y profética!)

La Escritura resumiría una impresión sobre esta triste realidad, diciendo: (salmos 78,3) Effuderunt sanguinem eorum tamquam aquam, o como un puñado de tierra: sicut humus (Sof., 1,7). Y ¿qué extraño es si hoy no se habla más que del material humano? No nos sirve volver la vista atrás, para buscar una compensación que nos justifique, recodando los siglos más turbios de la historia, en tiempos de os bárbaros, por ejemplo. Semejante desperdicio casi inconsciente de la sangre humana, cual estamos presenciando, parece cada vez más absurdo después de veinte siglos de Cristianismo, y verificándose por otra parte cada vez mayor refinamiento en la civilización. Pero toda explicación se encuentra en el hecho de que la civilización ha vuelto al paganismo.

miércoles, 19 de junio de 2019

Una meditación sobre el don de donarse - San Juan Pablo II


Escrito por San Juan Pablo II

 en 1994 y publicado en 2006



“Al crear al hombre varón y mujer, Dios signó a la humanidad con el misterio de aquella comunión que constituye la esencia de su vida interior”

Esta meditación fue originalmente firmada el 8 de febrero de 1994 (seis días después de que el Papa Juan Pablo II firmara la Carta a las familias), pero no se imprimió hasta 2006 (Acta Apostolicae Sedis 98, n°8 [4 agosto 2006], pp. 628-38). Está siendo republicada y traducida con permisos, del polaco al francés, por Pascal Ide, al inglés por Maria MacKinnon para Communio, y al español por Martín Bruggendieck. Humanitas la comparte en torno al quinto aniversario de la canonización de Juan Pablo II.

Creación como Don
¿Puede un hombre decir a otro “Tú fuiste dado por Dios a mí”? Cuando era un joven sacerdote, en cierta ocasión mi director espiritual me dijo: “Tal vez sea voluntad de Dios donarte a esa persona”. Estas fueron palabras de aliento, exhortándome a confiar en Dios y aceptar el don que un hombre puede llegar a ser para otro hombre. Sospecho que no comprendí de inmediato que estas palabras también escondían una profunda verdad sobre Dios, el hombre y el mundo. El mundo, precisamente ese mundo en que vivimos, el mundo humano… es el escenario de un permanente intercambio de regalos, de dones dados y recibidos de muchas maneras. Las personas no viven solamente la una junto a la otra, sino que también comparten múltiples formas de relacionarse. Viven las unas para las otras: son hermanos y hermanas, esposas y esposos, amigos, maestros, estudiantes… Pareciera que nada hay de extraordinario en ello, que solamente sería el patrón normal de la vida humana. En determinados momentos, este patrón se intensifica, y es allí, en esos puntos de “intensificación”, que el darse una persona a otra se vuelve más real.

martes, 18 de junio de 2019

Comunión y servicio: la persona humana creada a imagen de Dios - Comisión teológica internacional


COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL
COMUNIÓN Y SERVICIO:
 LA PERSONA HUMANA CREADA A IMAGEN DE DIOS





ÍNDICE
Introducción
Capitulo I. La persona humana creada a imagen de Dios
1. La «imago Dei» en la escritura y en la Tradición
2. La crítica moderna de la teología de la «imago Dei»
3. La «imago Dei» en el Concilio Vaticano II y en la teología de hoy
Capítulo II. A imagen de Dios: Personas en comunión
1. Cuerpo y alma
2. Hombre y mujer
3. Persona y comunidad
4. Pecado y salvación
5. «Imago Dei» e «imago Christi»
Capítulo III. A imagen de Dios: Administradores de la creación visible
1. La ciencia y la administración del conocimiento
2. La responsabilidad respecto al mundo creado
3. La responsabilidad respecto a la integridad biológica de los seres humanos
Conclusión


1. El crecimiento exponencial de los conocimientos científicos y de la capacidad tecnológica en la época moderna ha traído ventajas notables a la humanidad, pero plantea también retos difíciles. A la luz de nuestros conocimientos sobre la inmensidad y antigüedad del universo, la situación y la importancia del hombre dentro del mismo aparecen bastante menos relevantes y menos seguras. El progreso tecnológico ha aumentado de manera considerable  nuestra capacidad de controlar y dirigir las fuerzas de la naturaleza, pero también ha tenido un impacto imprevisto y quizá incontrolable sobre nuestro ambiente e incluso sobre el mismo género humano.

2. La Comisión Teológica Internacional ofrece esta reflexión teológica sobre la doctrina de la imago Dei para orientar la reflexión sobre el significado de la existencia humana ante tales desafíos. Al mismo tiempo deseamos presentar la visión positiva de la persona humana dentro del universo ofrecida por este tema doctrinal que se ha vuelto a descubrir recientemente.

lunes, 17 de junio de 2019

Fragmentos de Verdad Católica (8) - Soy a imagen de Dios ¿Qué significa e implica? -Mons. Raffaello Martinelli


SOY A IMAGEN DE DIOS:
¿QUÉ COSA SIGNIFICA E IMPLICA?


¿Dónde se fundamenta la afirmación: "soy creado a imagen y semejanza de Dios (Imago Dei)"?
Se fundamenta en la Biblia. De hecho en las primeras páginas leemos: “Dios creó al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gn 1, 27).

¿Cuándo el hombre comienza a ser Imagen de Dios?
Inicia desde el primer momento de su concepción. Tal dignidad está por tanto presente en cada fase de la vida humana. La Iglesia anuncia esta verdad non sólo con la autoridad del Evangelio, sino también con la fuerza que deriva de la razón, y por esto siente el deber de llamar la atención a todo hombre de buena voluntad, en la certeza que la acogida de esta verdad non puede menos que ayudar a cada individuo en la sociedad.

¿De dónde le viene al hombre el ser Imagen de Dios?

A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS: ¿SIEMPRE? LOS ENFERMOS MENTALES


A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS:
¿SIEMPRE?
LOS ENFERMOS MENTALES

28 de Noviembre de 1996


Ante el tema de este convenio internacional, emergen en mí recuerdos inquietantes. Os ruego que me permitáis contaros, a manera de introducción, esta experiencia personal que nos lleva al año 1941, al tiempo de la guerra y del régimen nacionalsocialista. Una de nuestras tías, a la que visitábamos frecuentemente, era madre de un robusto muchacho que era algún año más joven que yo, pero mostraba progresivamente los indicios típicos del síndrome de Down. Suscitaba simpatía por la simplicidad de su mente ofuscada; y su madre que ya había perdido una hija por muerte prematura, le estaba sinceramente aficionada. Pero en 1941 las autoridades del Tercer Reich ordenaron que el chico debía ser llevado a un asilo para recibir una mejor asistencia. Todavía no se sospechaba nada de la operación de eliminación de los discapacitados mentales, ya iniciada. Poco tiempo después llegó la noticia de que el niño había muerto de pulmonía y su cuerpo había sido incinerado. Desde aquel momento se multiplicaron las noticias de este estilo. En el pueblo en que habíamos vivido antes, visitábamos de buena gana a una viuda que había quedado sin hijos y se alegraba por la visita de los niños del vecindario. La pequeña propiedad que había heredado de su padre apenas podía darle para vivir, pero tenía buen ánimo, aunque no sin algún temor por el futuro. Más tarde supimos que la soledad en la que se hallaba cada vez más sumergida, había nublado más y más su mente: el temor por el futuro se había hecho patológico, de manera que apenas se atrevía a comer, porque temía siempre por el mañana en el que tal vez quedaría sin comida que llevarse a la boca. La clasificaron como trastornada mentalmente, fue llevada a un asilo y también en este caso pronto llegó la noticia de que había muerto de pulmonía. Poco después en nuestro actual pueblo sucedió la misma cosa: la pequeña finca, junto a nuestra casa, estaba confiada a los cuidados de tres hermanos solteros, a quienes pertenecía. Eran considerados enfermos mentales, pero estaban en condiciones de ocuparse de su casa y de su propiedad. También ellos desaparecieron en un asilo y poco después se nos dijo que habían muerto. A este punto ya no cabía tener dudas de cuanto estaba sucediendo: se trataba de una sistemática eliminación de cuantos no eran considerados como productivos. El Estado se había arrogado el derecho de decidir quién merecía vivir y quién debía ser privado de la existencia en beneficio de la comunidad y de sí mismo, porque no podía ser útil a los demás ni a sí mismo.

martes, 11 de junio de 2019

Varón y mujer los creó - sobre la ideología de género en la educación - Congregación para la educación católica

Varón y mujer los creó
Por una vía de diálogo
sobre la cuestión de género en educación


Congregación para la Educación Católica


Introducción - ESCUCHAR - Breve historia - Puntos de encuentro - Crítica - RAZONAR - Argumentos racionales - PROPONER - Antropología cristiana - La familia - La escuela - La sociedad - La formación de formadores - Conclusión 


INTRODUCCIÓN
1 Se difunde cada vez más la conciencia de que estamos frente a una verdadera y propia emergencia educativa, en particular por lo que concierne a los temas de afectividad y sexualidad. En muchos casos han sido estructurados y propuestos caminos educativos que « transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón ». La desorientación antropológica, que caracteriza ampliamente el clima cultural de nuestro tiempo, ha ciertamente contribuido a desestructurar la familia, con la tendencia a cancelar las diferencias entre el hombre y la mujer, consideradas como simples efectos de un condicionamiento histórico-cultural.
 2 En este contexto, la misión educativa enfrenta el desafío que « surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que “niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo” ».

3 Es evidente que la cuestión no puede ser aislada del horizonte más amplio de la educación al amor, la cual tiene que ofrecer, como lo señaló el Concilio Vaticano II, « una positiva y prudente educación sexual » dentro del derecho inalienable de todos de recibir « una educación, que responda al propio fin, al propio carácter; al diferente sexo, y que sea conforme a la cultura y a las tradiciones patrias, y, al mismo tiempo, esté abierta a las relaciones fraternas con otros pueblos a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz. En este sentido, la Congregación para la Educación Católica ha ofrecido ulteriores profundizaciones en el documento: Orientaciones educativas sobre el amor humano. Pautas de educación sexual.

4 La visión antropológica cristiana ve en la sexualidad un elemento básico de la personalidad, un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los demás, de sentir, de expresar y de vivir el amor humano. Por eso, es parte integrante del desarrollo de la personalidad y de su proceso educativo. « Verdaderamente, en el sexo radican las notas características que constituyen a las personas como hombres y mujeres en el plano biológico, psicológico y espiritual, teniendo así mucha parte en su evolución individual y en su inserción en la sociedad ». En el proceso de crecimiento « esta diversidad, aneja a la complementariedad de los dos sexos, responde cumplidamente al diseño de Dios en la vocación enderezada a cada uno ». « La educación afectivo-sexual considera la totalidad de la persona y exige, por tanto, la integración de los elementos biológicos, psico-afectivos, sociales y espirituales ».

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