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sábado, 27 de noviembre de 2021

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - I domingo de Adviento Ciclo C

 Primer domingo de Adviento

 

CEC 668-677, 769: la tribulación final y la venida de Cristo en gloria

CEC 451, 671, 1130, 1403, 2817: “¡Ven, Señor Jesús!”

CEC 439, 496, 559, 2616: Jesús es el Hijo de David

CEC 207, 210-214, 270, 1062-1063: Dios es fiel y misericordioso

CEC 668-677, 769: la tribulación final y la venida de Cristo en gloria

 ARTÍCULO 7

“DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS”

I. Volverá en gloria

Cristo reina ya mediante la Iglesia ...

668 "Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos" (Rm 14, 9). La Ascensión de Cristo al Cielo significa su participación, en su humanidad, en el poder y en la autoridad de Dios mismo. Jesucristo es Señor: posee todo poder en los cielos y en la tierra. El está "por encima de todo principado, potestad, virtud, dominación" porque el Padre "bajo sus pies sometió todas las cosas"(Ef 1, 20-22). Cristo es el Señor del cosmos (cf. Ef 4, 10; 1 Co 15, 24. 27-28) y de la historia. En Él, la historia de la humanidad e incluso toda la Creación encuentran su recapitulación (Ef 1, 10), su cumplimiento transcendente.

669 Como Señor, Cristo es también la cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo (cf. Ef 1, 22). Elevado al cielo y glorificado, habiendo cumplido así su misión, permanece en la tierra en su Iglesia. La Redención es la fuente de la autoridad que Cristo, en virtud del Espíritu Santo, ejerce sobre la Iglesia (cf. Ef 4, 11-13). "La Iglesia, o el reino de Cristo presente ya en misterio"(LG 3), "constituye el germen y el comienzo de este Reino en la tierra" (LG 5).

670 Desde la Ascensión, el designio de Dios ha entrado en su consumación. Estamos ya en la "última hora" (1 Jn 2, 18; cf. 1 P 4, 7). "El final de la historia ha llegado ya a nosotros y la renovación del mundo está ya decidida de manera irrevocable e incluso de alguna manera real está ya por anticipado en este mundo. La Iglesia, en efecto, ya en la tierra, se caracteriza por una verdadera santidad, aunque todavía imperfecta" (LG 48). El Reino de Cristo manifiesta ya su presencia por los signos milagrosos (cf. Mc 16, 17-18) que acompañan a su anuncio por la Iglesia (cf. Mc 16, 20).

... esperando que todo le sea sometido

viernes, 28 de febrero de 2020

Meditaciones de Cuaresma con textos de Santo Tomás de Aquino 3


Viernes después de Ceniza

LA CORONA DE ESPINAS


Salid, y ved, hijas de Sión, al rey Salomón con la corona, con que le coronó su madre en el día de su desposorio, y en el día de la alegría de su corazón (Cant 3, 11).

Es la voz de la Iglesia, que invita a las almas de los fieles a contemplar cuán admirable y precioso es su esposo. Porque las hijas de Sión son las mismas que las hijas de Jerusalén, las almas santas, ciudadanos de aquella suprema ciudad, las cuales disfrutan de paz perpetua en compañía de los Ángeles, y por consiguiente, contemplan la gloria del Señor.

I. Salid, esto es, salid de la vida turbulenta de este siglo, para que podáis contemplar con la mente expedita al que amáis. Y ved al rey Salomón, es decir, al verdadero Cristo pacífico. Con la corona con que le coronó su madre; como si dijese: considerad a Cristo revestido de la carne por nosotros, carne que tomó de la carne de la Virgen, su Madre. Pues llama corona a la carne, que Cristo tomó por nosotros, en la que, habiendo muerto, destruyó el imperio de la muerte; y en la que, resucitando, nos dio la esperanza de resucitar.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 23


23 de diciembre

LA FILIACIÓN DIVINA

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Les dio poder de ser hechos hijos de Dios (Jn 1, 12).

Los hombres llegan a ser hijos de Dios por asimilación a Él, y por lo tanto son hijos de Dios por una triple asimilación.

1º) Por la infusión de la gracia; por lo cual, todo el que posee la gracia santificante se convierte en hijo de Dios: Y por cuanto vosotros sois hijos, ha enviado Dios a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo (Gal 4, 6).

domingo, 22 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 22 (bis)


Cuarto domingo de Adviento

ENCARNACIÓN ADMIRABLE DEL HIJO DE DIOS

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I. Este misterio excede de manera principal a la razón humana entre todas las obras divinas; pues nada puede pensarse más admirable entre las obras de Dios como que el Hijo de Dios, verdadero Dios, se haya hecho verdadero hombre. Y porque esto es admirabilísimo entre todas las cosas, síguese que todas las otras maravillas se ordenan a la fe de este gran misterio, en virtud del principio de que el primero en un género es causa de los demás.

II. Confesamos esta encarnación admirable de Dios, enseñada por la autoridad divina, pues se dice: Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (Jn 1, 14). Muestran también esto abiertamente las mismas palabras de Nuestro Señor Jesucristo, cuando habla de sí cosas humildes y humanas, diciendo: El Padre es mayor que yo (Jn 14, 28), y: Triste está mi alma hasta la muerte (Mt 26, 38), todo lo cual le conviene por razón de su humanidad; y siempre que de sí mismo dice cosas sublimes y divinas: Yo y el Padre somos una cosa (Jn 10, 30). Todas cuantas cosas tiene el Padre, mías son (Jn 16,15). Todo lo cual ciertamente le corresponde según su naturaleza divina.

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 22


22 de diciembre

CRISTO NACIÓ PASIBLE Y MORTAL

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Dios envió a su Hijo en una carne semejante a la del pecado (Rom 8,3).

No fue conveniente que Dios tomase carne impasible e inmortal, sino más bien pasible y mortal.

1º) Porque era necesario que los hombres conociesen el beneficio de la Encarnación, para que se inflamasen en el amor divino; y era necesario para manifestar la verdad de la Encarnación, que tomase una carne semejante a la de los demás hombres, a saber, pasible y mortal. Pues si hubiese tomado una carne impasible e inmortal, habría parecido a los hombres, desconocedores de tal carne, que era un fantasma y no una carne verdadera.

2º) Fue necesario que Dios tomase carne para satisfacer por el pecado del género humano, pues sucede que uno satisface por otro; mas la pena que sigue al pecado del género humano es la muerte y los demás padecimientos de la vida presente. Fue por lo tanto necesario que Dios tomase carne pasible y mortal, pero sin pecado, para que, padeciendo y muriendo así, satisficiese por nosotros y quitase el pecado.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - IV domingo de adviento Ciclo A


Cuarto domingo de Adviento

CEC 496-507, 495: la maternidad virginal de María
CEC 437, 456, 484-486, 721-726: María, madre de Dios por obra del Espíritu Santo
CEC 1846: Jesús viene revelado como Salvador a José
CEC 445, 648, 695: Cristo, el Hijo de Dios en su Resurrección
CEC 143-149, 494, 2087: “la obediencia de la fe”

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CEC 496-507, 495: la maternidad virginal de María

La maternidad divina de María
495 Llamada en los Evangelios "la Madre de Jesús"(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como "la madre de mi Señor" desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 21


21 de diciembre

LA ENCARNACIÓN ES UN AUXILIO PARA EL HOMBRE
QUE TIENDE A LA BIENAVENTURANZA


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Si alguien considera diligente y piadosamente los misterios de la Encarnación, encontrará tanta profundidad de sabiduría, que sobrepasa todo conocimiento humano. Y ocurre que cuanto más medita en ellos con piedad, más razones admirables se descubren en este misterio.

Consideremos, pues, cómo la Encarnación de Dios es un auxilio eficacísimo para el hombre que tiende a la bienaventuranza.

1º) La perfecta bienaventuranza del hombre consiste en la visión inmediata de Dios. Pero esta visión podía parecer imposible a causa de la infinita distancia de las naturalezas. Mas por el hecho de que Dios ha querido unir a sí mismo la naturaleza humana, se demuestra evidentísimamente a los hombres que el hombre puede unirse a Dios por su inteligencia en una visión inmediata. Fue por lo tanto muy conveniente que Dios tomase la naturaleza humana para acrecentar la esperanza del hombre en la bienaventuranza. Por ello, después de la Encarnación, comenzaron los hombres a aspirar más intensamente a la bienaventuranza. Con razón se lee en San Juan: Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en más abundancia (Jn 10, 10).

viernes, 20 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 20


20 de diciembre

CUATRO UTILIDADES DE LA ENCARNACIÓN

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Las utilidades de la Encarnación del Señor son cuatro.

1ª) Exaltación de la naturaleza humana. ¿Quién me dará, se lee en el Cantar de los Cantares, que te halle fuera? (8, 1). La Glosa comenta así: dentro estaba el amado, cuando en el principio era el Verbo; fuera, cuando el Verbo se hizo carne. Para que te bese, es decir, para que te vea cara a cara, y te hable de boca a boca; y ya nadie me desprecie, la Glosa añade: después que vino Cristo infundiendo a los suyos el espíritu de libertad; entonces la Iglesia es honrada por los Ángeles. Por lo cual dijo el ángel a Juan que quería adorarlo: Guárdate, no lo hagas, porque yo siervo soy contigo (Apoc 22, 9). Y el Papa San León dice: Reconoce, oh cristiano, tu dignidad, y hecho partícipe de la naturaleza divina, no vuelvas a la antigua vileza con una vida degenerada.

2ª) Adopción de los hijos. Envió Dios a su Hijo para que recibiésemos la adopción de hijos (Gal 4, 4-5). San Agustín dice: "El Hijo de Dios se hizo hijo del hombre para hacer a los hombres hijos de Dios." Y en otro lugar: "El hijo único hizo muchos hijos de Dios. Pues compró para sí a los hermanos con su propia sangre; reprobado, rehabilitó; vendido, redimió; injuriado, honró; ajusticiado, vivificó; sin duda alguna te dará sus bienes el que no desdeñó recibir de ti males."

jueves, 19 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 19


19 de diciembre

EL ROCÍO CELESTIAL

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Cielos, enviad rocío de lo alto, y las nubes lluevan al justo: ábrase la tierra, y brote al Salvador (Is 45, 8).

Aquí anuncia el profeta tres cosas referentes al nacimiento de Cristo, a saber: el principio del nacimiento, el mismo nacimiento del que es dado a luz y del fruto de ese nacimiento.

I. El principio es triple.

El primero es el cielo que destila el rocío, como principio efectivo, es decir, la operación de las tres Personas, por lo cual se dice cielos en plural. El Padre enviando al Hijo; el Hijo tomando carne; el Espíritu Santo realizando la concepción en María.

El segundo principio es la nube que llueve, que es el principio de preparación en el cual entra el misterio del ángel anunciador: Haciendo de las nubes carro tuyo (Sal 104, 3).

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 18


Miércoles de la tercera semana

EL DON DEL HIJO DE DIOS EN LA ENCARNACIÓN

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En esto se demostró la caridad de Dios hacia nosotros, en que Dios envió al mundo a su Hijo unigénito; para que vivamos por él (1, Jn 4, 9).

En esto, como en signo cierto, se demostró la caridad de Dios en nosotros, esto es, se demostró para con nosotros; en que... envió a su Hijo, no a un siervo. San Gregorio dice: "¿Por ventura no es inefable amor de caridad que Dios, para redimir al siervo, haya entregado al Hijo, al suyo, consubstancial a Él propio, su Hijo por naturaleza y no adoptivo?"

Unigénito y no uno entre muchos, le envió Dios Padre, es decir: Él, tan grande, a los que somos tan pequeños; al mundo, para salvar al mundo; para que vivamos, nosotros que estábamos muertos, resucitados por él. Así se lee en la epístola a los de Éfeso: Por la extremada caridad con que nos amó, aun cuando estábamos muertos por los pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (Ef 2, 4-5).

martes, 17 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 17


Martes de la tercera semana

NINGÚN MÉRITO PRECEDIÓ A LA UNIÓN DEL VERBO

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I. Por lo que toca al mismo Cristo, es evidente que ninguno de sus méritos pudo preceder a la unión hipostática; porque no admitimos que antes fuese puro hombre, y después, por el mérito de su buena vida, obtuviera el ser Hijo de Dios, como supuso Potino; sino que decimos que desde el principio de su concepción aquel hombre fue verdaderamente Hijo de Dios, pues no poseía otra hipóstasis que la del Hijo de Dios, según la palabra de San Lucas: Lo santo, que nacerá de ti, será llamado Hijo de Dios (Lc 1, 35). Por consiguiente, toda operación de aquel hombre siguió a la unión. Luego ninguna acción suya pudo merecer la unión.

II. Tampoco las acciones de otro hombre pudieron merecer de condigno esta unión.

1º) Porque las obras meritorias del hombre se ordenan propiamente a la bienaventuranza, que es el premio de la virtud y consiste en el gozo pleno de Dios; mas la unión de la encarnación, que se realiza en el ser personal, traspasa la unión del alma bienaventurada con Dios, la cual se opera por el acto del que la disfruta; y por eso esta unión no puede ser objeto del mérito.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 16


Lunes de la tercera semana

FUE MÁS CONVENIENTE QUE LA PERSONA DEL HIJO
TOMASE LA NATURALEZA HUMANA 
QUE OTRA PERSONA DIVINA

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Dice San Juan Damasceno 1: "En el misterio de la Encarnación se manifestaron la sabiduría y el poder de Dios; la sabiduría, porque halló el secreto de pagar de un modo convenientísimo la deuda muy difícil; el poder, porque al vencido hizo nuevamente vencedor." Y como el poder y la sabiduría se atribuyen al Hijo según aquello (1 Cor 1, 24): Predicamos a Cristo, virtud de Dios y sabiduría de Dios, síguese que fue conveniente que se encarnara la persona del Hijo.

Muéstrase que esto fue muy conveniente:

1º) Por parte de la unión. Porque se unen convenientemente las cosas que son semejantes; y de un modo se observa cierta común semejanza entre la persona del Hijo, que es el Verbo de Dios, y todas las criaturas; porque el verbo, del artista, esto es, su concepto, es la semejanza ejemplar de todas sus obras. Y el Verbo de Dios, que es su concepto eterno, es la semejanza ejemplar de toda criatura. Por tanto, así como por la participación de esta semejanza han sido creadas las criaturas en sus especies propias, aunque mudables, del mismo modo, por la unión del Verbo a la criatura, no participada sino personal, fue conveniente reparar a la criatura en orden a la perfección   eterna   e   inmutable; porque   el   artista   repara   su   obra, si   se deteriora, por la misma forma artística que concibió al crearla.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 15


Tercer domingo de Adviento

FUE CONVENIENTE QUE EL HIJO DE DIOS
ASUMIESE LA NATURALEZA HUMANA
DE LA RAZA DE ADÁN

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I. Como dice San Agustín 1: "Dios podía tomar un hombre fuera de la estirpe de Adán, que había encadenado al género humano a su pecado; pero juzgó que era mejor tomarlo del mismo linaje que había sido vencido para que llegase a vencer al enemigo del género humano." Y esto por tres razones:

1º) Porque parece ser propio de la justicia el dar satisfacción el mismo que pecó; y por eso convenía que de la naturaleza corrompida por el pecado se sacase lo que serviría para satisfacer por toda la naturaleza.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - III domingo de adviento Ciclo A


Tercer domingo de Adviento

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CEC 30, 163, 301, 736, 1829, 1832, 2015, 2362: el gozo
CEC 227, 2613, 2665, 2772: la paciencia
CEC 439, 547-550, 1751: la manifestación de Jesús como el Mesías

CEC 30, 163, 301, 736, 1829, 1832, 2015, 2362: el gozo

30 "Alégrese el corazón de los que buscan a Dios" (Sal 105,3). Si el hombre puede olvidar o rechazar a Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la dicha. Pero esta búsqueda exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, "un corazón recto", y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios.
«Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida. Y el hombre, pequeña parte de tu creación, pretende alabarte, precisamente el hombre que, revestido de su condición mortal, lleva en sí el testimonio de su pecado y el testimonio de que tú resistes a los soberbios. A pesar de todo, el hombre, pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti» (San Agustín, Confessiones, 1,1,1).

La fe, comienzo de la vida eterna
163 La fe nos hace gustar de antemano el gozo y la luz de la visión beatífica, fin de nuestro caminar aquí abajo. Entonces veremos a Dios «cara a cara» (1 Co 13,12), «tal cual es» (1 Jn 3,2). La fe es, pues, ya el comienzo de la vida eterna:
«Mientras que ahora contemplamos las bendiciones de la fe como reflejadas en un espejo, es como si poseyésemos ya las cosas maravillosas de que nuestra fe nos asegura que gozaremos un día» ( San Basilio Magno, Liber de Spiritu Sancto 15,36: PG 32, 132; cf. Santo Tomás de Aquino, S.Th., 2-2, q.4, a.1, c).

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 14


Sábado de la segunda semana

DESEO DE LA ENCARNACIÓN DE CRISTO

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El sacramento de la divina Encarnación fue deseado por los santos Patriarcas. Así se lee en Ageo (2, 8): Vendrá, el deseado de todas las gentes. Y San Agustín: "Sabían los santos Patriarcas antiguos que Cristo había de venir, y todos los que vivían piadosamente decían: ¡Oh, si ese nacimiento se cumpliese mientras vivo! ¡Oh, si viese con mis propios ojos lo que creo según las Santas Escrituras!"

Se pueden dar tres causas de ese ardiente deseo:

1ª) La miseria desbordante que sufrían. Por lo cual se dice en el Salmo (17, 7-8): En mi tribulación invoqué al Señor... y oyó desde su templo santo mi voz; esto debe entenderse, según la Glosa, de la humanidad de Cristo que había de venir, y en cuya encarnación alcanzarnos el efecto de la oración. Y en el Éxodo (4, 18): Te ruego, Señor, que envíes al que has de enviar. Mira la aflicción de tu pueblo; como has dicho, ven y líbranos. De donde se advierte que la aflicción y liberación del pueblo israelita fueron figura de la aflicción y liberación de todo el género humano.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 13


Viernes de la segunda semana

LA ENCARNACIÓN NO DEBÍA DIFERIRSE
HASTA EL FIN DEL MUNDO

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En medio de los años la harás historia (Hab. 3, 2).

Si no fue conveniente que el Señor se encarnase desde el principio del mundo, tampoco convenía que la Encarnación se difiriese hasta el fin del mundo. Esto parece evidente:

1º) Si se considera la unión de las naturalezas divina y humana; pues, de un modo, lo perfecto precede temporalmente a lo imperfecto; y de otro, por el contrario, lo imperfecto precede en tiempo a lo perfecto. Porque en lo que de imperfecto se hace perfecto, lo imperfecto precede en tiempo a lo perfecto; pero en lo que es causa de progreso, lo perfecto precede en tiempo a lo imperfecto. En la obra de la Encarnación concurren ambas cosas, pues la naturaleza humana fue elevada en esa Encarnación a la suma perfección; y por esto no convenía que se realizase desde el principio del género humano. Pero por otra parte, el mismo Verbo encarnado es causa eficiente de la perfección de la naturaleza humana, según aquello: Y de su plenitud recibimos nosotros todos (Jn 1, 16); y por tanto no debió diferirse la obra de la Encarnación hasta el fin del mundo. Mas la perfección de la gloria, a la cual debe finalmente ser llevada la naturaleza humana por el Verbo encarnado, tendrá lugar al fin del mundo.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 12


Jueves de la segunda semana

LA VIRGEN POSEYÓ LA PLENITUD
DE TODAS LAS GRACIAS

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I. Estuvo llena para sí. Cuanto más se acerca algo al principio en un género cualquiera, tanto más participa el efecto de este principio. Por esta razón dice Dionisio 1 que los Ángeles, que están más cerca de Dios, participan más que los hombres de las bondades divinas. Ahora bien, Cristo es el principio de la gracia, por su propia potencia como Dios, como hombre e instrumentalmente.

Por eso dice San Juan (1, 17): Mas la gracia y la verdad fueron hechas por Jesucristo; y como la Bienaventurada Virgen fue la más cercana a Cristo según la humanidad, pues de ella recibió la naturaleza humana, por esta razón debió obtener de Cristo mayor plenitud de gracia que los demás.

Efectivamente la Beata Virgen recibió las tres perfecciones de la gracia. La primera como dispositiva, por la cual se hacía apta para ser Madre de Dios; la segunda perfección le vino por la presencia del Hijo de Dios encarnado en su seno; la tercera, la perfección final que posee en la gloria.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 11


Miércoles de la segunda semana

ALEJAMIENTO DE LA NOCHE

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La noche pasó, y el día se acercó. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Caminemos, como de día, honestamente (Rom., XIII, 12).

I. La noche pasó, y el día se acercó. Es decir, que todo el tiempo de la vida presente es como una noche a causa de las tinieblas de la ignorancia que hacen penosa la vida presente. En cambio el día es como el estado de la bienaventuranza; por la claridad de Dios que ilumina a los santos.

Puede entenderse también que el estado de pecado es como una noche a causa de las tinieblas de la culpa, de que se habla en el Salmo (81, 5): No supieron, ni entendieron, en tinieblas andan; mientras que el día es el estado de gracia, a causa de la luz de la inteligencia espiritual que poseen los justos, pero que falta a los impíos: Luz es nacida al justo (Sal., 96, 11).

martes, 10 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 10


Martes de la segunda semana

LA ENCARNACIÓN NO HUBIERA SIDO CONVENIENTE
AL PRINCIPIO DEL MUNDO

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Se   lee   en   la   epístola   a   los   Gálatas   (4,   4):  Mas   cuando   vino   el cumplimiento del tiempo, envió Dios a su Hijo; y la Glosa explica que el cumplimiento del tiempo  es la época prefijada por Dios Padre para enviar a su Hijo, y puesto que Dios definió todo por su sabiduría, luego Dios se encarnó en el tiempo más conveniente, y por tanto no fue conveniente que se encarnase desde el principio del género humano.

Como quiera que la obra de la Encarnación se ordena principalmente a la reparación de la naturaleza humana por la abolición del pecado, es evidente que no convino que Dios se hubiese encarnado desde el principio del género humano, antes del pecado; porque la medicina no se da sino a los ya enfermos, y por eso dice el mismo Señor: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos, porque no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mt 9, 12).

Tampoco fue conveniente que Dios se encarnase inmediatamente después del pecado.

lunes, 9 de diciembre de 2019

Meditaciones de Adviento con textos de Santo Tomás de Aquino 9


Lunes de la segunda semana

SE DICE MÁS CONVENIENTEMENTE QUE,
SI EL HOMBRE NO HUBIESE PECADO,
DIOS NO SE HUBIERA ENCARNADO

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San Agustín 1 dice sobre aquello de San Lucas: El Hijo del hombre vino a buscar y salvar lo que había perecido (19, 10). Luego si el hombre no hubiese pecado, el Hijo del hombre no hubiera venido. Y en la 1ª a Timoteo sobre esto: Jesucristo vino a este mundo para salvar a los pecadores (1, 15), dice la Glosa: "Ninguna otra causa tuvo Cristo Señor para venir, sino la de salvar a los pecadores: quitad las enfermedades, quitad las heridas, y no hay lugar para la medicina."

I. Hay quienes opinan de distinta manera acerca de esta cuestión, pues unos dicen que el Hijo de Dios se habría encarnado aun cuando el hombre no hubiese pecado; pero otros aseguran lo contrario, aserción a la cual se debe asentir con preferencia. En efecto, las cosas que provienen de la sola voluntad de Dios y a las cuales no tiene ningún derecho la criatura, no pueden sernos conocidas sino en cuanto se nos enseñan en la Sagrada Escritura, por la cual nos es conocida la voluntad divina.

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