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miércoles, 21 de octubre de 2020

El Catecismo de la Iglesia Católica comentado 7 (Por Mons. José Ignacio Munilla)

 

Catecismo 10 - 12. PRÓLOGO

Fin y destinatarios de este catecismo

Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA

 

10  No es extraño, por ello, que, en el dinamismo del Concilio Vaticano II (que el Papa Pablo VI consideraba como el gran catecismo de los tiempos modernos), la catequesis de la Iglesia haya atraído de nuevo la atención. El Directorio general de la catequesis de 1971, las sesiones del Sínodo de los Obispos consagradas a la evangelización (1974) y a la catequesis (1977), las exhortaciones apostólicas correspondientes, Evangelii nuntiandi  (1975) y Catechesi tradendae (1979), dan testimonio de ello. La sesión extraordinaria del Sínodo de los Obispos de 1985 pidió "que sea redactado un catecismo o compendio de toda la doctrina católica, tanto sobre la fe como sobre la moral" (Relación final II, B, a, 4). El Santo Padre, Juan Pablo II, hizo suyo este deseo emitido por el Sínodo de los Obispos reconociendo que "responde totalmente a una verdadera necesidad de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares" (Discurso de clausura del Sínodo, asamblea extraordinaria, 7 de diciembre de 1985). El Papa dispuso todo lo necesario para que se realizara la petición de los padres sinodales.

III. Fin y destinatarios de este Catecismo

11 Este catecismo tiene por fin presentar una exposición orgánica y sintética de los contenidos esenciales y fundamentales de la doctrina católica, tanto sobre la fe como sobre la moral, a la luz del Concilio Vaticano II y del conjunto de la Tradición de la Iglesia. Sus fuentes principales son la sagrada Escritura, los santos Padres, la Liturgia y el Magisterio de la Iglesia. Está destinado a servir "como un punto de referencia para los catecismos o compendios que sean compuestos en los diversos países" (Sínodo de los Obispos 1985, Relación final II, B, a, 4).

12 El presente catecismo está destinado principalmente a los responsables de la catequesis: en primer lugar a los Obispos, en cuanto doctores de la fe y pastores de la Iglesia. Les es ofrecido como instrumento para la realización de su tarea de enseñar al Pueblo de Dios. A través de los Obispos, se dirige a los redactores de catecismos, a los sacerdotes y a los catequistas. Será también de útil lectura para todos los demás fieles cristianos.

Para escuchar el programa Aquí

 

Punto 10

Nos encontramos dentro del prólogo del catecismo. Después de haber hablado sobre los fundamentos principales de la fe católica, ahora el catecismo dedica algunos puntos a explicaciones prácticas, cómo se elaboró, cómo ha de ser leído.

El punto 10 dice:

No es extraño por ello que en el dinamismo del Concilio Vaticano II que el Papa Pablo VI consideraba como el gran catecismo de los tiempos modernos la catequesis de la Iglesia haya traído de nuevo la atención, el Directorio General de la Catequesis, el año 1971, las sesiones del Sínodo de los Obispos consagradas a la Evangelización, 1974, a las catequesis, 1977, las Exhortaciones Apostólicas correspondientes “Evangelio nunciandi”, 1975, “Catechesi Tradendae”, 1979, dan testimonio de ello todas ellas. La sesión extraordinaria del Sínodo de los Obispos de 1985 pidió que sea redactado un catecismo o compendio de toda la doctrina católica, tanto sobre la fe como sobre la moral. El Santo Padre Juan Pablo II hizo suyo este deseo emitido por el Sínodo de los Obispos reconociendo que responde totalmente a una verdadera necesidad de la Iglesia Universal y de las iglesias particulares. El Papa dispuso todo lo necesario para que se realizara la petición de los padres sinodales.

Este catecismo que explicamos en Radio María, y que Radio María ha incluido dentro de su carisma para que una de sus principales finalidades sea en todo el mundo explicar el catecismo de la Iglesia Católica, ha nacido, este espíritu catequético, ha nacido en el Concilio Vaticano II.

El Concilio Vaticano II tenía un dinamismo y el dinamismo que tenía era el de salir al encuentro del mundo, ya que obviamente hay un cambio cultural muy grande en la segunda mitad del siglo XX en la que se encuadra el Concilio Vaticano II, además hemos de hacer ese acto de fe. Juan XXIII tuvo la inspiración de convocar el Concilio Vaticano II y estamos viviendo una gran crisis que sería muy superior si el Concilio Vaticano II no hubiera sido convocado, porque en él, se dio un diálogo entre la Iglesia y la sociedad que iba cambiando con el riesgo de romper con sus raíces cristianas y, gracias al Concilio Vaticano II, al esfuerzo de entrar en contacto, comunicación, diálogo, fe, cultura, a pesar de la gran crisis que hemos padecido, tenemos instrumentos muy válidos para continuar adelante. Hay algunos que han pensado equivocadamente que el Concilio Vaticano II ha sido la causa de la crisis en la Iglesia Católica, y esto no es así, sino que el Concilio se produjo en un momento de una inflexión muy grande cultural, nos fijamos en el famoso Mayo del 68 que supone una ruptura con la tradición de Europa y tiene lugar a los tres años de la clausura del Concilio Vaticano II y a pesar de que la Iglesia se había capacitado mucho para el diálogo, esa vorágine que se produce crea una gran crisis. Ha habido interpretaciones muy simplistas, muy reductoras del Concilio Vaticano II como si hubiese sido una ruptura con la tradición, pero hemos de decir que este catecismo que explicamos ha salido de una vocación de salir al encuentro, la Iglesia ha querido salir al encuentro de una cultura que tiene unas raíces cristianas pero que tiene la dificultad de cómo vivirlas en esta sociedad tan cambiante.

A los 20 años de la clausura del Concilio Vaticano II se convocó un Sínodo extraordinario de los Obispos, un Sínodo para evaluar cómo iban las cosas. Obviamente los padres sinodales fueron conscientes de que el Concilio Vaticano II estaba teniendo unas dificultades muy serias a la recepción porque había muchos que lo estaban interpretando en una clave rupturista, en una clave de ruptura, como si el Concilio Vaticano II hubiese venido a romper con la Iglesia preconciliar y como si todo lo preconciliar se ha llegado a convertir en una especie de insulto, todo lo anterior al concilio está totalmente caduco… y no, el Concilio Vaticano II viene a reformar “Eclesia sempre reformanda”, la Iglesia siempre está en reforma, pero no viene a romper, viene a reformar.

viernes, 9 de octubre de 2020

El Catecismo de la Iglesia Católica comentado 6 (Por Mons. José Ignacio Munilla)

 

Catecismo 8 - 9

Transmitir la fe: La catequesis III

Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA


II. Transmitir la fe: la catequesis 

8  Los períodos de renovación de la Iglesia son también tiempos en los que a la catequesis le corresponde un mayor empeño. Así, en la gran época de los Padres de la Iglesia, vemos a santos obispos consagrar una parte importante de su ministerio a la catequesis. Es la época de san Cirilo de Jerusalén y de san Juan Crisóstomo, de san Ambrosio y de san Agustín, y de muchos otros Padres cuyas obras catequéticas siguen siendo modelos.

9  El ministerio de la catequesis saca energías siempre nuevas de los concilios. El Concilio de Trento constituye a este respecto un ejemplo digno de ser destacado: dio a la catequesis una prioridad en sus constituciones y sus decretos; de él nació el Catecismo Romano que lleva también su nombre y que constituye una obra de primer orden como resumen de la doctrina cristiana; este Concilio suscitó en la Iglesia una organización notable de la catequesis; promovió, gracias a santos obispos y teólogos como san Pedro Canisio, san Carlos Borromeo, san Toribio de Mogrovejo, san Roberto Belarmino, la publicación de numerosos catecismos.

Para escuchar el programa Aquí

Punto 8.

El punto 8 dice:

“Los periodos de renovación de la Iglesia, son también tiempos fuertes de la catequesis. Así, en la gran época de los Padres de la Iglesia, vemos a santos obispos consagrar una parte importante de su ministerio a la catequesis. Es la época de San Cirilo de Jerusalén, de San Juan Crisóstomo, de San Ambrosio y San Agustín y de muchos otros Padres cuyas obras catequéticas siguen siendo modelos”.

Algo de historia pues, pero que está directamente relacionada con nuestro presente. Los momentos históricos de renovación de la vida de la Iglesia, tiempos de gracia, tiempos en los que la Iglesia se ha renovado con profundidad, han estado muy ligados a la catequesis. Quizás habría que decir una palabra sobre este término de renovación, porque quizás en nuestro contexto cultural, por renovación solemos entender otra cosa distinta a lo que en la tradición de la Iglesia se entiende. Con frecuencia, ¿Qué es lo que se entiende por la palabra renovación? Hay que renovarse, desde el punto de vista de la secularización y la mentalidad mundana, se dice “La Iglesia tiene que cambiar, que adaptarse a este mundo”, entonces, en el fondo casi renovación viene a ser sinónimo de secularización, de mundanización, y eso no es, obviamente, la palabra renovación, es utilizar la misma palabra, pero dándole otro contenido totalmente distinto. Nosotros por renovación no entendemos adaptarnos a la mentalidad del momento presente, es decir, pensar conforme al mundo. Nuestro ideal es cristianizar el mundo, no mundanizar el cristianismo, y ese riesgo de secularizarnos internamente ha existido siempre. Entre nosotros hay muchos que so pretexto de encarnarse, de acercarse a la realidad, en el fondo lo que hacen es secularizarse. La clave está en que un cristiano tiene que encarnarse en este mundo, insertarse en él, vivir presente en él pero sin secularizarse porque… si la sal se vuelve sosa ¿Entonces para qué sirve? ¿Y si la levadura deja de ser levadura? …Encarnarnos sí, en el mundo laboral, en el mundo del estudio, vivir en este mundo y vivir de cerca sus inquietudes, sus luchas, sus alegrías y sus sufrimientos, pero sin secularizarse. Es tan fácil caer en esta doble dicotomía… ¿Cuál es la dicotomía? O un espiritualismo desencarnado o una encarnación secularizada, y eso no nos sirve.

Nosotros por renovación entendemos volver a los orígenes, volver al amor primero, redescubrir las raíces bautismales, ir a lo esencial, a lo troncal… intentar purificar todo lo que se nos ha ido adhiriendo con el paso del camino, es como si uno tiene una alfombra a la que se le ha ido adhiriendo polvo hasta que llega un momento que es momento de sacudir la alfombra para que salgan los colores originales. Eso es renovarse. En el fondo es un proceso de conversión personal y colectivo. Esto es lo que San Pablo dice a los Romanos en el capítulo 12 “No os ajustéis a este mundo, antes bien transformaos por la renovación de la mente”.

Renovarse no quiere decir pensar como piensa este mundo. ¿La Iglesia cuando piensa cambiar y adaptar su mentalidad a lo que se piensa hoy en día? Eso no es renovación, eso es más bien disolución, secularización, eso es otra cosa. Esta es, por tanto, la primera afirmación, que la auténtica renovación de la Iglesia suele coincidir con un auge de la catequesis, porque en la catequesis se va a lo fundamental, en la catequesis se va a lo troncal.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

El Catecismo de la Iglesia Católica comentado 5 (Por Mons. José Ignacio Munilla)

 

Catecismo 6 – 7. PRÓLOGO

Transmitir la fe: La catequesis II

Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA

 

II. Transmitir la fe: la catequesis 

6  Sin confundirse con ellos, la catequesis se articula dentro de un cierto número de elementos de la misión pastoral de la Iglesia, que tienen un aspecto catequético, que preparan para la catequesis o que derivan de ella, como son: primer anuncio del Evangelio o predicación misionera para suscitar la fe; búsqueda de razones para creer; experiencia de vida cristiana: celebración de los sacramentos; integración en la comunidad eclesial; testimonio apostólico y misionero (cf. CT 18).

7  "La catequesis está unida íntimamente a toda la vida de la Iglesia. No sólo la extensión geográfica y el aumento numérico de la Iglesia, sino también y, más aún, su crecimiento interior, su correspondencia con el designio de Dios dependen esencialmente de ella" (CT 13).

 Para escuchar el programa aquí

Punto 6.

Estamos explicando la transmisión de la fe, la catequesis. El punto 6 señala:

“Sin confundirse con ellos, la catequesis se articula dentro de un cierto número de elementos de la misión pastoral de la Iglesia que tienen un aspecto catequético, que preparan para la catequesis o que derivan de ella”.

Es decir, vamos a hablar de elementos de pastoral de la Iglesia que se relacionan con la catequesis. La catequesis no es algo que esté desconectado del resto de la vida de la Iglesia, sino que tiene estrecha relación, es decir, que tiene fronteras, digamos que es vecina por ejemplo del tema de “dar razón de nuestra fe” “de la predicación”. Se interrelaciona. Vamos a ver cuáles son los elementos con los que se relaciona la catequesis en el resto de la vida de la Iglesia.

“En primer lugar, el primer anuncio del evangelio del Evangelio o la predicación misionera para suscitar la fe”.

No es lo mismo que la catequesis, pero está relacionado con ella. El primer anuncio que hace la Iglesia, cuando a alguien que no es cristiano le proclama el Evangelio de Jesucristo para su conversión, a esto se le llama Kerigma, que viene a significar la predicación de lo esencial, cuando alguien no conoce para nada o muy lejanamente, o conoce algo, pero no conoce.

Es más difícil a veces predicar a los que fueron cristianos y dejaron de serlo y se creen que lo saben todo que a quien oye por primera vez en su vida hablar de Jesucristo, porque no hay peor cosa que uno piense que ya se lo que me van a decir y no me van a decir nada nuevo, porque su disposición ya es de rebote, no cree en la novedad de lo que le van a transmitir. Por eso la primera predicación de la Iglesia debe de recibirse con plena novedad, esto que me dicen es absolutamente nuevo y es así, es cierto.

¿Cuál debe ser ese mensaje primero, kerigmático, cuando la Iglesia se dirige a alguien que no es cristiano? Ese kerigma básicamente es lo esencial: “Dios envió al mundo a su Hijo por nuestra salvación, Cristo entregó su vida por el perdón de nuestros pecados, murió y resucitó por nuestra salvación y nos pide la conversión, para poder participar de esa salvación nos pide la conversión.” He aquí el kerigma, que se puede decir de distintas maneras, pero esta es la esencia. La columna vertebral de la predicación primera de la Iglesia es ésta. Dios envió su Hijo al mundo por nuestra salvación, Cristo entregó su vida por el perdón de nuestros pecados, murió y resucitó por nuestra salvación y nos pide la conversión para participar de la vida en el cielo. Esta es la esencia.

Por ejemplo, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, con frecuencia se ve como hay unos discursos en los que los apóstoles se dirigen por primera vez (Hch. 3, 11…)

Pedro dirigió la palabra a la gente “Israelitas, ¿por qué nos miráis como si hubiésemos hecho andar a este con nuestro propio poder? El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a Jesucristo, a quien vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato cuando había decidido soltarlo. Vosotros renegasteis del santo y del justo, y pedisteis al indulto de un asesino, matasteis al autor de la vida pero Dios lo resucitó de entre los muertos y nosotros somos testigo de ello. Por la fe en su nombre, este que veis aquí y que conocéis ha recobrado el vigor por medio de su nombre, la fe que viene por medio de él le ha restituido completamente la salud a la vista de todos vosotros. Ahora bien hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia al igual que vuestras autoridades pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer por nosotros. Por lo tanto, arrepentíos y convertíos para que se borren vuestros pecados, para que vengan tiempos de consuelo de parte de Dios y envié a Jesús, el Mesías, que se os está destinado.”

Pedro está predicando por primera vez a los judíos que habían llevado a la cruz a Jesucristo y les dice esto, lo hicisteis por ignorancia, no os dabais cuenta, pero Jesús entregó su vida por vuestra salvación, abriros a la conversión. Esto no es lo mismo que la catequesis, porque es el primer anuncio, pero tiene una conexión estrecha con la catequesis. Después de haber recibido un primer anuncio y haber quedado tocado en su corazón, si se pide un saber más de lo que ha escuchado entonces se le ofrece la catequesis. Antes de la catequesis hay un primer anuncio. Nadie pide una catequesis si primero no ha tenido un anuncio que le ha tocado el corazón y le ha llevado a tener el deseo de conocer que es el cristianismo. Por tanto, es un primer aspecto de la vida pastoral relacionado con la catequesis.

El segundo elemento, “Búsqueda de razones para creer”.

viernes, 3 de abril de 2020

El Catecismo de la Iglesia Católica comentado 4 (Por Mons. José Ignacio Munilla)


Catecismo 4 – 5

PROLOGO

Transmitir la fe: la catequesis

Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA


II. Transmitir la fe: la catequesis 
4  Muy pronto se llamó catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios a fin de que,creyendo ésto, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir así el Cuerpo de Cristo (cf. Juan Pablo II, Catechesi tradendae [CT] 1).

5  "La catequesis es una educación en la fe de los niños, de los jóvenes y adultos, que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana" (CT 18).


Pasamos al punto 4 del Catecismo. Los tres primeros puntos están bajo el título “La vida del hombre: conocer y amar a Dios”. En ellos nos fijamos de qué manera arranca el Catecismo; tiene su importancia, obviamente, cómo pone nuestro corazón y nuestros ojos en Dios, en el conocimiento de Dios, en el amor a Dios.

Pasados esos tres primeros puntos que quieren centrar lo que es el eje, la columna vertebral del Catecismo, pasa ahora a hablar un poco de qué es la Catequesis, lógicamente este es un Catecismo, pues antes de prodigarse en las explicaciones por partes va a hablar durante unos cuantos puntos de qué es la catequesis, qué es el Catecismo, qué pretende, qué busca la Iglesia con ello.

Punto 4:
Muy pronto se llamó catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios a fin de que, creyendo esto, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir así el Cuerpo de Cristo (cf. Juan Pablo II, Catechesi tradendae [CT] 1).

Este párrafo, este punto del Catecismo está tomado literalmente de la Exhortación Apostólica “Catequesis Tradendae” este documento que es del año 1979, que fue en el segundo año de ponticado de Juan Pablo II y fue un documento que él escribió recogiendo lo que Pablo VI había convocado con el cuarto Sínodo General de los Obispos para hablar del tema de la Catequesis.

Por cierto, en aquel sínodo (estamos hablando de octubre de 1977) había partcipado Karol Wojtyla como obispo partcipante, obispo polaco, partcipante de aquel sínodo de los obispos. Y luego le tocó, una vez elegido Papa (fue elegido en el año 1978), en el año 1979 siendo Papa le tocó a Juan Pablo II escribir la Exhortación Apostólica que era como conclusiva de lo que se había hablado en el Sínodo.

Con frecuencia, cuando se convoca un sínodo general de Obispos, luego suele escribirse (no es que sea obligatorio pero tiende a hacerse) una Exhortación Apostólica concluyendo, en las que el Papa recoge las conclusiones principales a las que ha llegado el sínodo. Esta se llama “Catequesis Tradendae”, “La transmisión de la catequesis” y estos puntos del Catecismo casi todos se van a referir, son citas de la “Catequesis Tradendae”.

lunes, 23 de marzo de 2020

El Catecismo de la Iglesia Católica comentado 3 (Por Mons. José Ignacio Munilla)


Catecismo nº 2 – 3

PROLOGO

La vida del hombre: conocer y amar a Dios - II

Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA


I. La vida del hombre: conocer y amar a Dios

2  Para que esta llamada resonara en toda la tierra, Cristo envió a los apóstoles que había escogido, dándoles el mandato de anunciar el Evangelio: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20). Fortalecidos con esta misión, los apóstoles "salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban" (Mc 16,20).

3  Quienes con la ayuda de Dios, han acogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a ella, se sienten por su parte urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la Buena Nueva. Este tesoro recibido de los Apóstoles ha sido guardado fielmente por sus sucesores. Todos los fieles de Cristo son llamados a transmitirlo de generación en generación, anunciando la fe, viviéndola en la comunión fraterna y celebrándola en la liturgia y en la oración (cf. Hch 2,42).



Punto 2:
Para que esta llamada resonara en toda la tierra, Cristo envió a los apóstoles que había escogido, dándoles el mandato de anunciar el Evangelio: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20). Fortalecidos con esta misión, los apóstoles "salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban" (Mc 16,20).

Hay una convocación, Dios tiene este plan universal salvífico y para llevarlo a efecto, Él convoca, Él viene a reunir a todas las naciones para que contemplen su gloria y Él nos convoca.

Es decir, hay una imagen, una imagen entrañable que es la que San Ignacio de Loyola utiliza in sus ejercicios espirituales, se sirve de ella, que es la imagen de Cristo Rey y él hace una meditación en los Ejercicios Espirituales llamada la meditación del Rey Eternal, hay un Rey Eternal y un rey terrenal. San Ignacio, dentro del sentido del s. X, s. XI, en el que él vive, que tiene esa especie de cultura caballeresca, de sentido caballeresco, una cultura también militar, una cultura del honor, una cultura de la conquista, se sirve di esa imagen para utilizarla y para proyectarla en la voluntad salvífica universal que tiene Cristo.

Y san Ignacio viene a decir: imagínate un rey (claro, nosotros, estas imágenes caballerescas, militares, etc. les tenemos una cierta antipatía quizás en nuestra cultura porque también hemos sido el siglo hemos sufrido los totalitarismos, después de la experiencia nazi, de la experiencia comunista, hay una cierta alergia en nuestra cultura a esas imágenes caballerescas o militares, piro aquí lo importante no es nuestra sensibilidad sino vamos a intentar servirnos de la imagen para ir a Jesucristo).

sábado, 29 de febrero de 2020

El Catecismo de la Iglesia Católica comentado 2 (Por Mons. José Ignacio Munilla)


Catecismo 1

PROLOGO

La vida del hombre: conocer y amar a Dios 1

Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA

PRÓLOGO y NÚMERO 1


PRÓLOGO
"PADRE, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo" (Jn 17,3). "Dios, nuestro Salvador... quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1Tm 2,3-4). "No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hch 4,12), sino el nombre de Jesús.
1  Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, se hace cercano del hombre: le llama y le ayuda a buscarle, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Para lograrlo, llegada la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo como Redentor y Salvador. En Él y por Él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada.


Prólogo
"PADRE, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo" (Jn 17,3). "Dios, nuestro Salvador... quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1Tm 2,3- 4). "No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hch 4,12), sino el nombre de Jesús.

Tiene su importancia por dónde comienza el Catecismo, eso no es baladí. A la hora de comenzar a exponer tantas cosas, uno dice bueno por dónde empezamos. Sin duda alguna, el ver por dónde comienza el Catecismo es también indicativo de en qué se quiere poner el acento.
Quiere desde el comienzo mostrar sus cartas, desde el comienzo quiere ir a lo esencial, quiere ir al corazón del meollo, no empezar un discurso por cuestiones periféricas en las que uno se pierde y como si fuesen los lectores del Catecismo se desenganchan o se desencantan porque resulta que ha comenzado el Catecismo en lugar de ir a la esencia de lo que quiere enseñar pues se ha ido por las ramas. Lógicamente el Catecismo quiere ir a lo esencial.

Juan 17, 3:
3 Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo.

Por lo tanto, primera convicción desde la que parte el Catecismo: la primera convicción es que la vida eterna, el sentido de la existencia consiste en que el hombre no camine a ciegas, no de palos de ciego como se dice, sino que el hombre viva de cara a la realidad, que el hombre conozca a Dios, conozca a su Padre, conozca de dónde ha venido, conozca a dónde va.

martes, 18 de febrero de 2020

El Catecismo de la Iglesia Católica comentado 1 (Por Mons. José Ignacio Munilla)



Presentación de Mons. José Ignacio Munilla al inicio del ciclo radial del Comentario al Catecismo de La Iglesia Católica


El 3-10-2005 a las 8:00 el director de Radio Maria (Esteban Munilla) presenta al que en aquel tiempo era sacerdote, párroco de El Salvador en Zumárraga (Guipuzcoa), D. Jose Ignacio Munilla, que tomaba el relevo en la radio al P. Julio Sainz, claretirano, en la explicación diaria del Catecismo de la Iglesia Católica.


Descripción de Introducción al Catecismo 2011-01-25 Mons. José Ignacio Munilla



Introducción al catecismo que punto a punto se va a explicar en el resto de los programas de radio

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica 2011
Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA

Un saludo a todos los oyentes de Radio María. Comenzamos hoy este programa llamado explicación del Catecismo de la Iglesia Católica en el que esperamos desarrollar desde el punto 1 del catecismo hasta el punto 2865, en el tiempo que Dios nos permita, esperamos desarrollar todos los contenidos del Catecismo. En este primer día queremos hacer una exposición introductoria a la explicación del Catecismo.

En el inicio se nos ofrece el texto de la Constitución Apostólica que tiene el nombre de “Fidei Depositum” con la que se promulgó el Catecismo que vamos a explicar. “El Depósito de la Fe” para la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica escrito en orden a la publicación del Concilio Vaticano II, Juan Pablo II, Obispo, Siervo de los Siervos de Dios para perpetua memoria. Esta es la Constitución que acompaña al Catecismo. La publicación del Catecismo de la Iglesia Católica fue introducida con esta constitución en la que se promulga.

En este primer programa introductorio vamos a comentar brevemente esta constitución apostólica, que dice en su primera frase:

“La misión que el Señor le confió a la Iglesia y que ella quiere realizar en todo tiempo es la de conservar el depósito de la fe”.

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