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jueves, 6 de julio de 2017

Puede suceder que bajo un ropaje cristiano se oculte una espiritualidad no cristiana - Mons. Fidel Herráez Vegas

Mensaje del arzobispo de Burgos,
S.E.R. Fidel Herráez Vegas
para el domingo 25 junio 2017



Esta semana deseo comentar un tema que está alcanzando una notable actualidad en nuestra sociedad y que también tiene repercusiones en nuestra vida eclesial. De hecho algunas personas me han hecho llegar sus dudas e incertidumbres y considero una obligación mía, como pastor de la diócesis, ofrecer a todos los católicos una palabra de discernimiento y unos criterios que les permitan emitir un juicio de valor.


El fenómeno al que me refiero es la proliferación de «nuevas espiritualidades» o «espiritualidades alternativas». Aunque pueda parecer paradójico, resulta lógico que en nuestra sociedad secularizada, externamente caracterizada por la increencia y la indiferencia ante el hecho religioso, surja en muchas personas el anhelo de una experiencia espiritual que aporte sentido y calor a su existencia. Es comprensible, dado el estilo de vida dominado por el estrés, la competitividad, el hastío, el anonimato, la soledad… Y dada también la dimensión espiritual, reconocida o no, de los seres humanos.


Por eso muchos recurren a métodos como el yoga o el zen, procedentes del hinduismo o del budismo, de la sabiduría oriental y vinculados frecuentemente al movimiento denominado «New Age», Nueva Era, que en sus diversas manifestaciones es también un «conjunto de creencias y prácticas místico-esotéricas, que se ofrece como una experiencia espiritual consoladora y benéfica para los insatisfechos ante el materialismo y el racionalismo deshumanizante del mundo occidental». No podemos condenar ni minusvalorar el ansia de espiritualidad, que brota de lo más íntimo de las personas; muestra además la insuficiencia de un modelo cultural y social dominado por el racionalismo, la técnica y el consumo, que muchas veces  anulan  la dimensión transcendente del ser humano.


También en encuentros de oración o talleres de meditación, ofrecidos en centros católicos o en grupos eclesiales, se recurre al yoga o al zen. Puede suceder que bajo un ropaje cristiano se oculte una espiritualidad no cristiana, que pretende ir más allá de las religiones, también de la religión cristiana; y en el mejor de los casos se puede prestar a confusión. La espiritualidad cristiana tiene unas características que deben ser diferenciadas, vividas y conservadas con claridad. Determinadas prácticas corporales pueden ayudar a la oración. Pero no pueden oscurecer lo peculiar de la oración cristiana, que es, en palabras del Papa Francisco cuando la diferencia de otras prácticas «pseudoreligiosas», la oración «en serio», «la oración de adoración al Padre, de alabanza a la Trinidad, la oración de agradecimiento, también la oración de pedir cosas al Señor, pero la oración desde el corazón».


La «nueva espiritualidad» es usada frecuentemente como una terapia para solucionar el malestar sicológico o emocional y para lograr la serenidad, y la paz interior. Para ello intenta ampliar la propia conciencia aspirando a la fusión con la divinidad, con la naturaleza o la energía cósmica, en el fondo con algo impersonal. Ello normalmente provoca el encerrarse en uno mismo y el alejamiento de los demás. De este modo se difumina la conciencia, la libertad, la responsabilidad y la capacidad de amar. Es la «espiritualidad del espejo», de la que también nos advierte el Papa, por la que uno se mira y se ilumina a sí mismo, pudiendo quedarse en su propio bienestar y armonía interior. La espiritualidad cristiana, por el contrario, vive de una relación personal con Alguien que, por propia iniciativa, nos ha amado el primero. Esta relación se vive siempre en el seno de la Iglesia y se abre con generosidad a las necesidades de los demás.

jueves, 27 de abril de 2017

Mística cristiana y no cristiana - S.E.R. Mons. Jesús García Burrillo

Mística cristiana y no cristiana
S.E.R. Mons. Jesús García Burrillo


Queridos diocesanos:
Hoy en día muchos cristianos se preguntan si ciertas prácticas orientales como el yoga son compatibles con la fe cristiana y si son un método válido de oración. Ante esta cuestión, y con riesgo de reducción del tema, quisiera exponer algunos criterios de clarificación.
El Yoga nació en la India y recibe su nombre de la raíz yuj que significa uncir, unir, ligar. Se trata de una disciplina ascética orientada a someter las potencias del cuerpo y del alma y a conducir la mente a la tranquilidad absoluta interior y al éxtasis, llegando a la unión con el universo o con la divinidad (Brahman, Shiva, Visnú). Ya se usaba en los siglos VI y V a. C. y su fin es dominar los pensamientos atravesando 8 grados: 5 preparatorios y 3 en los que se alcanza la meta. Los grados preparatorios requieren una observancia ética, purificación y mortificación, la superación de los vicios y la práctica de las virtudes; añaden una preparación física por medio de posturas corporales a veces difíciles, resistencia, tenacidad, armonización del sistema nervioso, dominio de la respiración; además, una preparación psíquica descargando todas las imaginaciones y fantasías inútiles. Esta preparación dura meses o incluso años para el practicante de yoga.
A continuación el yogui practica los ejercicios esenciales del yoga, que son la atención, la meditación y la abstracción que termina en el éxtasis. Al llegar aquí el alma se halla en un mundo nuevo; encuentra un estado de tranquilidad y de paz que el yoga considera como el último fin y la felicidad del hombre.
Estas técnicas, que conducen a la paz interior y a la felicidad, son cultivadas por  místicas budistas, musulmanas, judías o neoplatónicas y se han puesto de actualidad en occidente. Por ejemplo, el filósofo Alois Haas (Zurich, 1934) recibió recientemente el título de doctor honoris causa por la universidad Pompeu Fabra de Barcelona, después de haberle entregado su fondo de 40.000 libros sobre mística y espiritualidad.  
Pero estas técnicas o caminos de espiritualidad no pertenecen a la mística cristiana. La mística cristiana, con sus diferentes escuelas (carmelitas, dominicos, jesuitas, franciscanos…), se caracteriza por el influjo habitual de los dones del Espíritu Santo en la vida del cristiano. La mística cristiana, por tanto, tiene lugar siempre por influjo del Espíritu Santo, aunque precise de la colaboración humana, y se experimenta especialmente en la oración contemplativa, pero también  en las tareas diarias del cristiano, incluso en las más difíciles.

lunes, 18 de agosto de 2014

Una niña de 11 años desmontó en un trabajo científico la validez de las "terapias energéticas"

Con once años logró un reto que a muchos investigadores les cuesta años de esfuerzo: publicar en una revista científica. Emily Rosa está en la Historia de la Ciencia por ser la persona más joven en llevar una de sus investigaciones a las páginas de una publicación. Y lo hizo con un trabajo que desmontó la supuesta medicina alternativa del toque terapéutico, una técnica de sanación relacionada con el reiki. Lo cuenta el diario ABC.
El toque terapéutico y el reiki parten de una premisa: el ser humano tiene un «campo energético» que si se desequilibra causa enfermedades. El terapeuta, a modo de guía, puede imponer las manos para cambiar el flujo del chi (para los chinos la energía espiritual del universo) –o prana, en su versión india– que hace mejorar la salud del enfermo. Un tratamiento que la ciencia nunca ha aceptado.
Aunque tanto el reiki como el toque terapéutico suenan a algo ancestral de miles de años de historia con una profunda base espiritual, lo cierto es que son técnicas que se inventaron en el siglo XX. En concreto el toque terapéutico surge en 1970 de la mano de Dolores Krieger, profesora emérita de enfermería en la Universidad de Nueva York. Junto a una compañera, Dora Kun, seguidora de la teosofía (una amalgama de filosofía, ciencia y espiritualidad) crearon esta pseudociencia que asegura la sanación con la simple imposición de las manos.
En pocos años hubo un crecimiento exponencial de seguidores de esta técnica. Incluyendo a miles de médicos que en Estados Unidos la aprendieron con todo el halo místico que le trataron de insuflar pese a que estaba recién creada. Luis Alfonso Gámez, que lleva una vida desmontando«magufos» desde su tribuna de El Correo, cifra en más de 43.000 los sanitarios que practicaban el toque terapéutico en un artículo que también cuenta la historia de Emily Rosa.

Un trabajo de 4º curso

miércoles, 11 de junio de 2014

Hace falta una catequesis muchísimo más profunda, sobre los principios no negociables - Mons. Juan Claudio Sanahuja

Entrevista a 
Mons. Juan Claudio Sanahuja
Hecha por J. Enrique Mújica 
 
 
“En el paradigma “de nueva religión universal” se entrelazan el relativismo moral, con el sincretismo y el indiferentismo religioso y el panteísmo”

Noticias Globales fue uno de los primeros boletines telemáticos distribuidos a través del correo electrónico. Nacido en 1998, en sus 11 años de vida se ha ido consolidando como una de las fuentes claves y fiables para comprender temas relacionados con los ataques a la familia y a la vida; sobre el homosexualismo, el ecologismo, la teología de liberación, las políticas de reducción de la natalidad y todo ese proceso internacional para la instauración de un nuevo orden mundial a través de una nueva ética. Entrevistamos al doctor Juan Claudio Sanahuja, sacerdote y estudioso de todos estos temas. Buenos Aires, Argentina, 3 de julio de 2009.

“Desde el principio comenzamos a nombrar a instituciones y a personas, porque la información tiene que huir de la vaguedad”.
 
Jorge Enrique Mújica: Hoy conocemos a un servicio consolidado como una de las mejores fuentes en temas vinculados a tantos puntos de actualidad. ¿Cómo nació Noticias Globales y cuáles siguen siendo sus objetivos prioritarios?
 
Juan Claudio Sanahuja: Noticias Globales nació porque comprobamos que una de las causas más importantes del auge de la cultura de la muerte era la falta de información detallada. Me explico mejor. En 1992, el Cardenal Alfonso López Trujillo, en el marco de un congreso de movimientos pro-vida que se realizó en Monterrey (México), nos convocó a un grupo no muy numeroso de sacerdotes y obispos que trabajábamos desde hacía años en los temas relacionados con la defensa de la vida humana, para transmitirnos que debíamos hacer lo posible para introducir la agenda pro vida en las estructuras pastorales de la Iglesia. Después llegaron otras reuniones internacionales, tanto de movimientos pro vida como de políticos y legisladores, orientadas fundamentalmente a informar, promovidas también por el Cardenal López Trujillo, en las que personalmente comprobé la preocupación del Cardenal.

Los invitados a esas reuniones -todos muy bien intencionados- no conocían, por ejemplo, los documentos internacionales originales y tampoco conocían su proceso de gestación; ignoraban los alcances jurídicos del programa de acción de las conferencias internacionales; ignoraban la jerarquía de normas internacionales; confundían una reunión de la Asamblea General con la de un comité o una agencia de la ONU; no creían que las conclusiones de las reuniones internacionales pudieran afectar a la legislación de sus países. Ingenuamente caían en alianzas estratégicas con agencias de la ONU, como la OMS, UNICEF o el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas; aceptaban ayudas de las ONG’s abortistas, etc.

En temas más específicos como por ejemplo “salud reproductiva”, no veían que ese término era un eufemismo de la palabra aborto… y así siguiendo. ¡Cuánto costó! Aún sigue dándonos trabajo otro punto en el que debemos seguir insistiendo: mostrar la incompatibilidad de la llamada perspectiva de género con la antropología cristiana.

Por eso, años después, el Cardenal López Trujillo ideó el Lexicon, publicación del Pontificio Consejo para la Familia, para aclarar los términos confusos y ambiguos usados en el lenguaje de los documentos internacionales. Cabe recordar que Benedicto XVI, en la homilía del funeral del Cardenal, citó al Lexicon explícitamente, como una importante obra de servicio a la Iglesia.

miércoles, 12 de junio de 2013

El Corazón de Jesús en el Catecismo de la Iglesia Católica - Mons. José Ignacio Munilla



Mons. José Ignacio Munilla Aguirre, Obispo de San Sebastián pronunció la conferencia "El Corazón de Jesús en el Catecismo de la Iglesia Católica" en la Semana del Corazón de Jesús de Valladolid (Basílica Santuario Nacional de la Gran Promesa) el 5 de junio de 2013.

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