Catecismo 1
PROLOGO
La vida del hombre: conocer y amar a Dios 1
Mons. JOSE IGNACIO MUNILLA
PRÓLOGO y NÚMERO 1
PRÓLOGO
"PADRE, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único
Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo" (Jn 17,3). "Dios, nuestro Salvador... quiere que todos
los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1Tm 2,3-4). "No hay bajo el
cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos
salvarnos" (Hch 4,12),
sino el nombre de Jesús.
1 Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo,
en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle
partícipe de su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar,
se hace cercano del hombre: le llama y le ayuda a buscarle, a conocerle y a
amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado
dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Para lograrlo, llegada la
plenitud de los tiempos, envió a su Hijo como Redentor y Salvador. En Él y por
Él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y
por tanto los herederos de su vida bienaventurada.
Prólogo
"PADRE, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único
Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo" (Jn 17,3). "Dios, nuestro
Salvador... quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento
pleno de la verdad" (1Tm 2,3- 4). "No hay bajo el cielo otro nombre
dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hch 4,12), sino
el nombre de Jesús.
Tiene su importancia por dónde comienza el Catecismo, eso no es
baladí. A la hora de comenzar a exponer tantas cosas, uno dice bueno por dónde
empezamos. Sin duda alguna, el ver por dónde comienza el Catecismo es también
indicativo de en qué se quiere poner el acento.
Quiere desde el comienzo mostrar sus cartas, desde el comienzo
quiere ir a lo esencial, quiere ir al corazón del meollo, no empezar un
discurso por cuestiones periféricas en las que uno se pierde y como si fuesen
los lectores del Catecismo se desenganchan o se desencantan porque resulta que
ha comenzado el Catecismo en lugar de ir a la esencia de lo que quiere enseñar
pues se ha ido por las ramas. Lógicamente el Catecismo quiere ir a lo esencial.
Juan 17, 3:
3 Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios
verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo.
Por lo tanto, primera convicción desde la que parte el Catecismo:
la primera convicción es que la vida eterna, el sentido de la existencia
consiste en que el hombre no camine a ciegas, no de palos de ciego como se
dice, sino que el hombre viva de cara a la realidad, que el hombre conozca a
Dios, conozca a su Padre, conozca de dónde ha venido, conozca a dónde va.