Entrevista a
Monseñor Giampaolo Crepaldi
Arzobispo de Trieste
Excelencia, en su homilía durante la clausura de la procesión del Corpus Christi del domingo 2 de junio, tuvo duras palabras hacia la aprobación de leyes que pueden «poner en peligro los pilares de nuestra existencia humana: la vida, la familia, y nuestra libertad. Ahora, ¿cuál debe ser el alcance del compromiso de los fieles laicos. Su discurso fue una llamada a los laicos?
No hay duda de que este debe ser el tiempo de los laicos. Pero por desgracia, al laicado católico no se le oye. Tal vez por eso luego se quejan de que los obispos hablan demasiado.
¿Por qué, en su opinión, ésta es la hora de los laicos?
Ciertamente cada hora es la hora de los laicos, porque no hay un momento en el que el hombre no tenga, por su bautismo, la misión de orientar a Dios los asuntos temporales. Pero esta es la hora de los laicos en particular: La política y las leyes están metiendo la mano en el orden de la creación, la naturaleza de la familia y las relaciones naturales básicas, la que existe entre los padres y entre padres e hijos. Es algo nuevo y sorprendente que requiere una presencia particularmente convencida y activa.
¿Por qué dice que los laicos católicos no se hacen sentir?
Hay muchos católicos laicos en la familia, en el trabajo, en la sociedad, encarnando con lealtad su fe cristiana. Esto se hace, sin embargo, solamente en la vida cotidiana. Lo que se echa en falta es una presencia claramente coordinada y unificada en la sociedad civil y un testimonio coherente y claro en la política, la vida jurídica y las instituciones públicas.
