Carta Pastoral de Adviento del
año 1987
del Arzobispo de Tucumán,
Argentina,
Monseñor Horacio Bózzoli,
Monseñor Horacio Bózzoli,
en el marco del Año Mariano
Universal.
Ante autores “católicos”
que ponen en duda la verdad de fe definida que se refiere a la virginidad
perpetua de la Santísima Madre de Dios, es necesario ubicar esta verdad en el
conjunto de las verdades cristianas.
Con ocasión de la justa
libertad que el Concilio Vaticano II reconoció a la investigación teológica,
algunos autores “católicos” -en una abusiva interpretación- adoptan una
posición que minimiza y, entre otras cosas, pone en duda que la concepción
virginal de Jesús pertenezca a la fe. (1)
Otros afirman que la
concepción virginal es un modo simbólico de describir la intervención divina en
la historia humana, o una mera presentación literaria de la preexistencia
divina del Verbo.
Ante estas teorías
peregrinas y estas dudas, ha de recordarse que
la virginidad de María es una verdad de fe que debe entenderse en sentido
propio.
Esta fe es la que se expresa
en los dos relatos evangélicos de Mateo y de Lucas, en los que, ciertamente, la
concepción virginal se entiende en sentido físico. Y es un hecho conocido que
esta fe fue profesada por la Iglesia desde la más remota antigüedad y fue
proclamada en varias declaraciones del Magisterio, de Concilios y de
Pontífices.
No es el objeto de este
aporte al Año Mariano hacer otro trabajo sobre los orígenes de esta fe (2),
sino ubicar esta verdad en el conjunto de las verdades cristianas y determinar
más claramente su alcance.
LA VIRGINIDAD DE MARIA Y
LA IDENTIDAD DE JESÚS:
“Natus ex María Virgine”
¿Es una verdad
importante la virginidad de María? Entre los que lo ponen en duda o la
rechazan, algunos piensan que es una afirmación marginal, y que su negación no
implica ningún daño a la fe cristiana; por tanto, no valdría la pena defenderla
y podría ser sacrificada en atención al diálogo con los protestantes.
