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miércoles, 30 de diciembre de 2020

San José de Nazaret, que salvó a Jesús de la crueldad de Herodes, se nos presenta en este momento como un gran promotor de la causa de la defensa de la vida humana, desde el primer instante de la concepción hasta su muerte natural - San Juan Pablo II

 

VIAJE APOSTÓLICO A POLONIA

MISA EN EL SANTUARIO DE SAN JOSÉ

HOMILÍA DEL SANTO PADRE SAN JUAN PABLO II

Kalisz, miércoles 4 de junio de 1997

 

Queridos hermanos y hermanas:

1. Doy gracias a la divina Providencia porque me da la posibilidad de visitar hoy vuestra ciudad, esta Kalisz que las antiquísimas crónicas recogen en sus mapas mucho antes de que se creara el Estado polaco. Ya he venido acá varias veces. Conservo en la memoria los encuentros y las personas que tomaron parte en ellos. Os saludo cordialmente a todos vosotros, aquí reunidos. Saludo a vuestra joven diócesis y a su primer obispo ordinario, al obispo auxiliar, al clero, a las personas consagradas y a todo el pueblo de Dios de la tierra de Kalisz. Te saludo, tierra de Kalisz, con toda tu riqueza del pasado y del presente. Deseo que todo esto se reavive de alguna manera en la misa de hoy.

«¡Dichoso san José!». Me alegra celebrar este sacrificio eucarístico en el santuario de san José. En efecto, es un lugar destacado en la historia de la Iglesia y de la nación. Mientras escuchamos el evangelio, que nos recuerda la huida a Egipto, nos vienen a la mente las palabras que recoge la preparación litúrgica para la santa misa: «¡Dichoso san José, al que no sólo se concedió ver y oír a Dios, a quien muchos reyes querían ver y no vieron, oír y no oyeron (cf. Mt 13, 17), sino también llevarlo en sus brazos, besarlo, vestirlo y protegerlo! ».

Esta oración nos presenta a san José como el protector del Hijo de Dios. Prosigue con la siguiente petición: «Oh Dios, que nos has concedido el sacerdocio real, haz que, como san José, que mereció tocar y llevar con respeto en sus brazos a tu Hijo unigénito, nacido de María Virgen, obtengamos la gracia de servir en tus altares con pureza de corazón e inocencia de obras, para recibir hoy dignamente el sacratísimo Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, y así merecer el premio eterno en el mundo futuro».

Se trata de una oración muy hermosa. La rezo todos los días antes de la santa misa y, ciertamente, la rezan también muchos sacerdotes en todo el mundo. San José, esposo de María Virgen, padre adoptivo del Hijo de Dios, no fue sacerdote, pero participó en el sacerdocio común de los fieles. Y dado que, como padre y protector de Jesús, pudo tenerlo y llevarlo entre sus brazos, los sacerdotes se dirigen a san José con la ardiente petición de poder celebrar el sacrificio eucarístico con la misma veneración y con el mismo amor con que él cumplió su misión de padre putativo del Hijo de Dios. Estas palabras son muy elocuentes. Las manos del sacerdote que tocan el Cuerpo eucarístico de Cristo quieren obtener de san José la gracia de una castidad y de una veneración igual a la que el santo carpintero de Nazaret tenía con respecto a su Hijo adoptivo. Por eso, es justo que, en el itinerario de la peregrinación vinculada al Congreso eucarístico de Wrocław, se encuentre también la visita al santuario de san José de Kalisz.

2. «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto»(Mt2,13).

jueves, 22 de octubre de 2020

Catequesis Marianas de San Juan Pablo II (30) - La unión virginal de María y José

 

SAN JUAN PABLO II

AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 21 de agosto de 1996

La unión virginal de María y José

Los desposorios de la Virgen - Sebastién López de Arteaga
 

(Lectura: capítulo 1 del evangelio de san Mateo, versículos 18-20)

1. El evangelio de Lucas, al presentar a María como virgen, añade que estaba "desposada con un hombre llamado José, de la casa de David" (Lc 1, 27). Estas informaciones parecen, a primera vista, contradictorias.

Hay que notar que el término griego utilizado en este pasaje no indica la situación de una mujer que ha contraído el matrimonio y por tanto vive en el estado matrimonial, sino la del noviazgo. Pero, a diferencia de cuanto ocurre en las culturas modernas, en la costumbre judaica antigua la institución del noviazgo preveía un contrato y tenía normalmente valor definitivo: efectivamente, introducía a los novios en el estado matrimonial, si bien el matrimonio se cumplía plenamente cuando el joven conducía a la muchacha a su casa.

En el momento de la Anunciación, María se halla, pues, en la situación de esposa prometida. Nos podemos preguntar por qué había aceptado el noviazgo, desde el momento en que tenía el propósito de permanecer virgen para siempre. Lucas es consciente de esta dificultad, pero se limita a registrar la situación sin aportar explicaciones. El hecho de que el evangelista, aun poniendo de relieve el propósito de virginidad de María, la presente igualmente como esposa de José constituye un signo de que ambas noticias son históricamente dignas de crédito.

2. Se puede suponer que entre José y María, en el momento de comprometerse, existiese un entendimiento sobre el proyecto de vida virginal. Por lo demás, el Espíritu Santo, que había inspirado en María la opción de la virginidad con miras al misterio de la Encarnación y quería que ésta acaeciese en un contexto familiar idóneo para el crecimiento del Niño, pudo muy bien suscitar también en José el ideal de la virginidad.

jueves, 19 de marzo de 2020

Oración a San José compuesta por Santa Teresa de Jesús


ORACIÓN A SAN JOSÉ
DE SANTA TERESA


Glorioso Patriarca San José,
cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles,
ven en mi auxilio en estos momentos de angustia y dificultad.
Toma bajo tu protección
las situaciones tan serias y difíciles que te encomiendo,
a fin de que tengan una feliz solución.

Hoy a tus pies Gloriosos San José - Himno a San José



Hoy a tus pies ponemos nuestra vida.
Hoy a tus pies, Glorioso San José.
Escucha nuestra oración y por tu intercesión
obtendremos la paz del corazón.

En Nazaret junto a la Virgen Santa.
En Nazaret, Glorioso San José
cuidaste al niño Jesús pues por tu gran virtud
fuiste digno custodio de la luz.

martes, 10 de marzo de 2020

Novena a San José



Novena a San José

Antífona final para todos los días: Tenía el mismo Jesús al empezar su vida pública, cerca de 30 años, hijo según se pensaba, de José.
V) San José, ruega por nosotros.
R) Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración: Oh Dios que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José por esposo de tu Madre santísima: te rogamos nos concedas que merezcamos tener en los cielos por intercesor, al que en la tierra veneramos por protector: Tú que vives y Reinas por los siglos de los siglos. Amén. (Esta oración tiene indulgencias plenarias y parciales.)


Día primero

¡Oh castísimo esposo de María! me compadezco de las terribles angustias que padeciste, cuando creíste de verte separar de tu Esposa Inmaculada; y te doy el parabién por la alegría inefable que te causó saber de boca de un ángel el misterio de la Encarnación. Por este dolor y alegría, te pido consueles nuestras almas en vida y en muerte, obteniéndonos la gracia de vivir como cristianos, y morir santamente en los brazos de Jesús y de María.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Día Segundo

martes, 1 de mayo de 2018

El trabajo reviste una importancia primaria para la realización del hombre y el desarrollo de la sociedad - Benedicto XVI


HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
DURANTE LA CONCELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
PARA LOS TRABAJADORES EN LA FIESTA DE SAN JOSÉ


Domingo 19 de marzo de 2006


Queridos hermanos y hermanas:  


Hemos escuchado juntos una famosa y bella página del libro del Éxodo, en la que el autor sagrado narra la entrega del Decálogo a Israel por parte de Dios. Un detalle llama enseguida la atención:  la enumeración de los diez mandamientos se introduce con una significativa referencia a la liberación del pueblo de Israel. Dice el texto:  "Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud" (Ex 20, 2). Por tanto, el Decálogo quiere ser una confirmación de la libertad conquistada. En efecto, los mandamientos, si se analizan en profundidad, son el instrumento que el Señor nos da para defender nuestra libertad tanto de los condicionamientos internos de las pasiones como de los abusos externos de los maliciosos. Los "no" de los mandamientos son otros tantos "sí" al crecimiento de una libertad auténtica. Conviene subrayar también una segunda dimensión del Decálogo:  con la Ley dada por medio de Moisés el Señor revela que quiere establecer con Israel una alianza. Por consiguiente, la Ley, más que una imposición, es un don. Más que mandar lo que el hombre debe hacer, quiere manifestar a todos la elección de Dios:  él está de parte del pueblo elegido; lo liberó de la esclavitud y lo rodeó con su bondad misericordiosa. El Decálogo es testimonio de un amor de predilección. 

jueves, 21 de diciembre de 2017

Novena de Navidad - meditaciones se San Alfonso María de Ligorio día 9 - Subió también José, para empadronarse con su esposa María, que estaba en cinta

Novena de Navidad-noveno día, para rezar 24 de diciembre.
MEDITACIONES DE SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO
Para los nueve días antes de la Navidad

Meditación IX

Subió también José, para empadronarse con su esposa María, que estaba en cinta. Lc. 2, 4
Asendit autem el Joseph, ut profiteretur cum Maria desponsata sibi, uxore proegnante


Había ya decretado Dios que su Hijo naciese no en la casa de José, sí en una gruta y establo de bestias, del modo más pobre y más penoso que puede nacer un niño; y para esto dispuso que César Augusto publicase un edicto, mandando que cada uno fuese a empadronarse en la propia ciudad, de la que traía su origen.
José cuando tuvo noticia de esta orden se puso en agitación, pensando si debía dejar, o llevar consigo la Virgen Madre, que estaba próxima al parto.
“Esposa y Señora mía, la dice; por una parte, yo no quisiera dejaros sola; por otra, si os llevo me aflige la pena de que Vos habéis de padecer mucho en este viaje tan largo, y hecho en un tiempo tan rígido: mi pobreza no me permite llevaros con aquella comodidad que a Vos es debida”
Más responde María, y le da ánimo, diciéndole: 
“José mío, no temas, yo iré contigo, el Señor nos asistirá”.
Sabía bien ésta Señora, por inspiración divina, y también porque estaba bien penetrada de la profecía de Miqueas, que en Belén había de nacer el Divino Infante. Por lo que, toma las fajas y los otros pobres paños preparados ya, y marcha con José: Asendit autem Joseph, ut profietur cum Maria.
Vamos aquí considerando los devotos y santos discursos que en este viaje deberían tener los dos santos Esposos acerca de la misericordia, de la bondad y del amor del Verbo Divino, que dentro de poco había de nacer y aparecer sobre la tierra, para la salvación de los hombres.
Consideremos aquí también las alabanzas, las bendiciones y acciones de gracias, los actos de humildad y de amor en que se ejercitarían por el camino estos dos grandes viajeros.
Mucho ciertamente padecía aquella santa doncellita vecina al parto, caminando largas distancias por sendas extraviadas, y en la estación del invierno; pero padecía con paz, y con amor; ofrecía todas aquellas penas a Dios, uniéndolas con las de Jesús, que llevaba en su seno.
¡Ah! Unámonos también nosotros, y acompañemos al Rey del cielo con María y José: a este Rey, que va a nacer en una cueva, y hacer su primera entrada en el mundo, de niño, pero niño el más pobre y abandonado que jamás ha nacido entre los hombres, y pidamos a Jesús, María y José, que por el mérito de las penas padecidas en este viaje nos acompañen en el que estamos haciendo a la eternidad.
¡Oh! Dichosos nosotros, si nos acompañásemos y fuésemos siempre acompañados de estos tres grandes personajes!

martes, 17 de octubre de 2017

Oración a San José para añadir al rezo del Santo Rosario - León XIII

Oración a San José
Propuesta por León XIII
Para añadir al rezo del  Santo Rosario



A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.
Con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.
Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios. Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de
Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.

Quamquam pluries - Sobre el Rosario y el Patrocinio de San José - León XIII

Carta Encíclica
Quamquam pluries
LEÓN XIII
Sobre el Rosario
y el Patrocinio de San José
15 de agosto de 1889



A Nuestros Venerables Hermanos los Patriarcas, Primados, Arzobispos y otros Ordinarios, en Paz y Unión con la Sede Apostólica.

1. Aunque muchas veces antes Nos hemos dispuesto que se ofrezcan oraciones especiales en el mundo entero, para que las intenciones del Catolicismo puedan ser insistentemente encomendadas a Dios, nadie considerará como motivo de sorpresa que Nos consideremos el momento presente como oportuno para inculcar nuevamente el mismo deber. Durante períodos de tensión y de prueba —sobre todo cuando parece en los hechos que toda ausencia de ley es permitida a los poderes de la oscuridad— ha sido costumbre en la Iglesia suplicar con especial fervor y perseverancia a Dios, su autor y protector, recurriendo a la intercesión de los santos —y sobre todo de la Santísima Virgen María, Madre de Dios— cuya tutela ha sido siempre muy eficaz. El fruto de esas piadosas oraciones y de la confianza puesta en la bondad divina, ha sido siempre, tarde o temprano, hecha patente. Ahora, Venerables Hermanos, ustedes conocen los tiempos en los que vivimos; son poco menos deplorables para la religión cristiana que los peores días, que en el pasado estuvieron llenos de miseria para la Iglesia. Vemos la fe, raíz de todas las virtudes cristianas, disminuir en muchas almas; vemos la caridad enfriarse; la joven generación diariamente con costumbres y puntos de vista más depravados; la Iglesia de Jesucristo atacada por todo flanco abiertamente o con astucia; una implacable guerra contra el Soberano Pontífice; y los fundamentos mismos de la religión socavados con una osadía que crece diariamente en intensidad. Estas cosas son, en efecto, tan notorias que no hace falta que nos extendamos acerca de las profundidades en las que se ha hundido la sociedad contemporánea, o acerca de los proyectos que hoy agitan las mentes de los hombres. Ante circunstancias tan infaustas y problemáticas, los remedios humanos son insuficientes, y se hace necesario, como único recurso, suplicar la asistencia del poder divino.

2. Este es el motivo por el que Nos hemos considerado necesario dirigirnos al pueblo cristiano y exhortarlo a implorar, con mayor celo y constancia, el auxilio de Dios Todopoderoso. Estando próximos al mes de octubre, que hemos consagrado a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, Nos exhortamos encarecidamente a los fieles a que participen de las actividades de este mes, si es posible, con aun mayor piedad y constancia que hasta ahora. Sabemos que tenemos una ayuda segura en la maternal bondad de la Virgen, y estamos seguros de que jamás pondremos en vano nuestra confianza en ella. Si, en innumerables ocasiones, ella ha mostrado su poder en auxilio del mundo cristiano, ¿por qué habríamos de dudar de que ahora renueve la asistencia de su poder y favor, si en todas partes se le ofrecen humildes y constantes plegarias? No, por el contrario creemos en que su intervención será de lo más extraordinaria, al habernos permitido elevarle nuestras plegarias, por tan largo tiempo, con súplicas tan especiales. Pero Nos tenemos en mente otro objeto, en el cual, de acuerdo con lo acostumbrado en ustedes, Venerables Hermanos, avanzarán con fervor. Para que Dios sea más favorable a nuestras oraciones, y para que Él venga con misericordia y prontitud en auxilio de Su Iglesia, Nos juzgamos de profunda utilidad para el pueblo cristiano, invocar continuamente con gran piedad y confianza, junto con la Virgen-Madre de Dios, su casta Esposa, a San José; y tenemos plena seguridad de que esto será del mayor agrado de la Virgen misma. Con respecto a esta devoción, de la cual Nos hablamos públicamente por primera vez el día de hoy, sabemos sin duda que no sólo el pueblo se inclina a ella, sino que de hecho ya se encuentra establecida, y que avanza hacia su pleno desarrollo. Hemos visto la devoción a San José, que en el pasado han desarrollado y gradualmente incrementado los Romanos Pontífices, crecer a mayores proporciones en nuestro tiempo, particularmente después que Pío IX, de feliz memoria, nuestro predecesor,proclamase, dando su consentimiento al pedido de un gran número de obispos, a este santo patriarca como el Patrono de la Iglesia Católica. Y puesto que, más aún, es de gran importancia que la devoción a San José se introduzca en las diarias prácticas de piedad de los católicos, Nos deseamos exhortar a ello al pueblo cristiano por medio de nuestras palabras y nuestra autoridad.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Decreto que proclama a San José Patrono de la Iglesia Universal - Beato Pío IX

“Quemadmodum Deus”
Urbis et Orbes Decretum
S.S. Papa Pio IX
Proclamando a San José como Patrono de la Iglesia
Del mismo modo que Dios constituyó al otro José, hijo del patriarca Jacob, gobernador de toda la tierra de Egipto para que asegurase al pueblo su sustento, así al llegar la plenitud de los tiempos, cuando iba a enviar a la tierra a su unigénito para la salvación del mundo, designó a este otro José, del cual el primero era un símbolo, y le constituyó señor y príncipe de su casa y de su posesión y lo eligió por custodio de sus tesoros más preciosos. Porque tuvo por esposa a la inmaculada virgen María, de la cual por obra del Espíritu Santo nació nuestro señor Jesucristo, tenido ante los hombres por hijo de José, al que estuvo sometido. Y al que tantos reyes y profetas anhelaron contemplar, este José no solamente lo vio sino que conversó con él, lo abrazó, lo besó con afecto paternal y con cuidado solícito alimentó al que el pueblo fiel comería como pan bajado del cielo para la vida eterna.
Por esta sublime dignidad que Dios confirió a su siervo bueno y fidelísimo, la Iglesia, después de a su esposa, la Virgen Madre de Dios, lo veneró siempre con sumos honores y alabanzas e imploró su intercesión en los momentos de angustia.

miércoles, 19 de junio de 2013

Se añade el nombre de San José en las plegarias eucarísticas (Decreto)

CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO
Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS
Decreto
con el que se añade el

nombre de san José
en las Plegarias eucarísticas

II, III y IV del Misal Romano

          En el paterno cuidado de Jesús, que San José de Nazaret desempeñó, colocado como cabeza de la Familia del Señor, respondió generosamente a la gracia, cumpliendo la misión recibida en la economía de la salvación y, uniéndose plenamente a los comienzos de los misterios de la salvación humana, se ha convertido en modelo ejemplar de la entrega humilde llevada a la perfección en la vida cristiana, y testimonio de las virtudes corrientes, sencillas y humanas, necesarias para que los hombres sean honestos y verdaderos seguidores de Cristo. Este hombre Justo, que ha cuidado amorosamente de la Madre de Dios y se ha dedicado con alegría a la educación de Jesucristo, se ha convertido en el custodio del tesoro más precioso de Dios Padre, y ha sido constantemente venerado por el pueblo de Dios, a lo largo de los siglos, como protector del cuerpo místico, que es la Iglesia.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El trabajo forma parte del plan de amor de Dios - Papa Francisco

PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 1 de mayo de 2013

Queridos hermanos y hermanas, buenos días

Hoy primero de mayo, celebramos a san José obrero y comenzamos el mes dedicado tradicionalmente a la Virgen. En este encuentro, quisiera detenerme entonces sobre estas dos figuras tan importantes en la vida de Jesús, de la Iglesia y en nuestra vida, con dos breves pensamientos: el primero sobre el trabajo y el segundo sobre la contemplación de Jesús.

1. En el Evangelio de san Mateo, en uno de los momentos en que Jesús vuelve a su país, a Nazaret, y habla en la sinagoga, se Surabaya el asombro de sus paisanos por su sabiduría y la pregunta que se plantean: ¿No es este el hijo del carpintero? (13,55). Jesús entra en nuestra historia, viene en medio de nosotros, naciendo de María por obra de Dios, pero con la presencia de san José, el padre legal que lo custodia y le enseña también su trabajo. Jesús nace y vive en una familia, en la Santa Familia, aprendiendo de san José el oficio de carpintero, en el taller de Nazaret, compartiendo con él el empeño, la fatiga, la satisfacción y también las dificultades de cada día.

La figura de San José obrero, puede ayudarnos a fortalecer nuestra voluntad de conductas solidarias - Mons. Antonio Marino

“¿No es éste el hijo del carpintero?”
(Mt 13, 55)

Homilía en la Misa por la fiesta del trabajo
Catedral de Mar del Plata, 4 de mayo de 2012

Queridos hermanos:

Comienzo dirigiendo un cordial saludo a las autoridades provinciales y municipales; a los señores representantes de los gremios y autoridades de la CGT, a los miembros y autoridades de la UCIP; empresarios y comerciantes; vecinos y queridos fieles.

En mi carácter de Obispo de la diócesis de Mar del Plata, siento una profunda alegría de ver reunidos en esta iglesia catedral a todos los sectores que configuran el complejo y trascendente mundo del trabajo. La Iglesia es y quiere ser la casa de todos, el ámbito de comunión y la garantía de la unidad más profunda y constructiva, capaz de albergar a hombres y mujeres de todas las edades y condiciones sociales, representantes de los más diversos y legítimos intereses, convocándolos al diálogo, al encuentro, a la búsqueda sincera del bien común de la sociedad.

Nada de lo humano, donde se juegue el sentido de la vida, la lucha por la justicia y la dignidad del hombre, la paz social o el bien de la sociedad, puede resultar ajeno al corazón y a la preocupación de los pastores de la Iglesia. Una historia de veinte siglos da testimonio abundante de esto, por encima de las limitaciones humanas. Nos avalan los ejemplos de solidaridad permanente con los trabajadores y la luz de los principios básicos de la doctrina social de la Iglesia para resolver los problemas. Tenemos la convicción de que sin la gratuidad del amor ninguna sociedad podrá encontrar una convivencia armoniosa. Nuestra contribución más específica es la luz del Evangelio, que viene a confirmar y robustecer, pero también a elevar y superar, las certezas que pueden ser alcanzadas por la luz natural de la razón.

martes, 1 de mayo de 2012

Dolores y Gozos de San José

Primer dolor y gozo
Castísimo Esposo de María, glorioso san José. Así como fue terrible el dolor y la angustia de tu corazón cuando creíste que debías separarte de tu Inmaculada Esposa, experimentaste después un vivo gozo cuando el Ángel te reveló el misterio de la Encarnación.
Por este dolor y gozo, te suplicamos te dignes consolar nuestras almas ahora y en nuestros últimos momentos; alcánzanos la gracia de llevar una vida santa y tener una muerte semejante a la tuya, en compañía de Jesús y de María.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Primer dolor

Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18)
José se sabía verdaderamente afortunado por haber encontrado a María, una mujer que pensaba como él y tenía a Dios como valor más importante de su vida. Reconoce y agradece los designios de la Providencia divina.
En medio de su deseo por agradar a Dios y amar a su esposa observa con sorpresa que María espera un niño. ¿Qué significa aquello? María era una mujer muy especial y en ese momento sospecha que algo grande ha debido suceder; un misterio divino como tantos otros que recoge la Biblia.
José piensa que tiene que desaparecer de la escena y dejar que Dios haga como desee. Pero sufre, sufre muchísimo porque eso supone dejar a quien más quiere en el mundo.
En ocasiones no se entiende lo que sucede. ¿Qué hacer entonces? Mirar a Dios y esperar. Dios es fiel; quien se apoya en él no quedará defraudado.

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