TRANSMISION DE LA FE Y FUENTES DE LA FE *
traducción castellana de la conferencia pronunciada
en Lyon y París los días 15 y 16 de enero del año 1983
Cardenal JOSEPH RATZINGER
1. LA CRISIS DE LA CATEQUESIS Y EL PROBLEMA DE LAS FUENTES.
l.-Características generales de la crisis. 2.-Catequesis, Biblia y dogma.
2. PARA LA SUPERACIÓN DE LA CRISIS. l.-¿Qué es la fe? 2.-¿Qué
son las fuentes? 3.-La estructura de la catequesis: a) Las cuatro piezas
maestras. b) Reflexiones sobre dos problemas de contenido. e) Sobre la
estructura formal de la catequesis.
La última palabra
que el Señor resucitado dirigió a sus Apóstoles, era el encargo de ir por todo
el mundo y de ser sus testigos (Mt 28, 19s; Mc 15,16; Act 1,8). Pertenece a: la
esencia de la fe cristiana la exigencia de su transmisión: es la
interiorización de un mensaje que se dirige a todos porque es la verdad y
porque el hombre no puede ser salvado sin la verdad (1 Tim. 2,4). Por este
motivo, la catequesis, la transmisión de la fe, ha sido, desde el principio,
una función vital y central en la Iglesia, y debe seguir siéndolo mientras dure
la Iglesia.
1. LA CRISIS DE LA CATEQUESIS Y EL PROBLEMA DE LAS FUENTES
1. Características generales de la crisis
Las dificultades
actuales de la catequesis constituyen un lugar común que no hay necesidad de
probar en detalle. Las causas de la crisis y sus consecuencias han sido
descritas con frecuencia y amplitud 1. Digamos algo sobre ellas.
En el mundo de la
técnica, que es una creación del hombre mismo, no es el Creador lo que se
encuentra de inmediato, sino que es el hombre el que se encuentra a sí mismo.
Su estructura fundamental es la facticidad (Machbarkeit) y el modo de su
certeza es el de lo calculable (Errechenbaren). Por eso, el problema de la
salvación no se plantea en función de Dios, que no aparece por ningún lado,
sino en función del poder del hombre, que quiere negar a ser el constructor de
sí mismo y de su historia.
En consecuencia, el
hombre no extrae ya sus criterios morales a partir de una reflexión sobre la
creación o sobre el Creador, cuyo lenguaje ahora le es desconocido. La creación
no tiene ya resonancias morales para el hombre: no le habla sino en el lenguaje
de la matemática, de la utilidad técnica, a menos que proteste por las
violencias que el hombre le hace sufrir. Incluso entonces, la apelación moral
que la creación dirige al hombre permanece indeterminada: en última instancia,
la moral viene a identificarse de un modo u otro con la sociabilidad, con la
apertura del hombre para consigo mismo y con su medio. Desde este punto de
vista, también la moral pasa a ser un mero problema de cálculo sobre las
mejores condiciones de configuración del futuro. Todo esto ha hecho que la
sociedad cambie profundamente: la familia, que es la célula básica portadora de
la cultura cristiana, parece estar en vías de disolución; cuando los vínculos
metafísicos ya no cuentan, otros tipos de vínculos no pueden mantenerla por
mucho tiempo.


















