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sábado, 5 de agosto de 2023

ECOLOGIA INTEGRAL 1ª Catequesis oficial y homilia de Mons. Munilla en la JMJ de Lisboa

ECOLOGIA INTEGRAL

1ª Catequesis oficial

y homilía

Mons. Munilla

en la JMJ de Lisboa

 

“El primer principio de la ecología es respetar nuestro propio cuerpo”

“Dios nos ha credo bien Dios no se equivoca.

Nadie nace en un cuerpo equivocado”

 



 

miércoles, 8 de junio de 2022

Declaración sobre la masonería - Episcopado Argentino

 

Declaración sobre la masonería

Episcopado Argentino

20 de febrero de 1959



Palacio Cangallo
Sede de la Gran Logia de la Argentina
de Libres y Aceptados Masones


 

«El Episcopado Argentino en su Reunión Plenaria, ante las diversas manifestaciones hechas en la prensa por la masonería, se siente en la obligación de hacer una pública declaración en cumplimiento de la recomendación de S.S. León XIII: “Lo primero que procuraréis hacer será arrancar a los masones sus máscaras para que sean conocidos tales cuales son” (Encíclica “Humanum Genus”). 

Los Papas, pilotos supremos e infalibles de la civilización, comprendieron el peligro que amenazaba al mundo a través de las sectas y lo señalaron desde la primera hora declarando palmariamente la conjuración satánica que se cernía sobre la humanidad. 

Desde Clemente XII, en su Encíclica “In Emminenti” de 1738, hasta nuestros días, reiteradamente los soberanos Pontífices han condenado las sectas masónicas, y el Código de Derecho Canónico señala: “Los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del mismo género incurren en excomunión” (Canon 2335). 

El 24 de julio de 1958 (en la Octava Semana de Formación Pastoral), S.S. Pío XII señaló como “raíces de la apostasía moderna, el ateísmo científico, el materialismo dialéctico, el racionalismo, el laicismo, y la masonería, madre común de todas ellas ”. 

Doctrina y fines de la masonería

El inmortal Pontífice León XIII, en la carta Encíclica “Humanum Genus” –condenatoria de la masonería- al afirmar que “junto al reino de Dios en la tierra, que es la verdadera Iglesia de Cristo, existe otro reino, el de Satán, bajo cuyo imperio se encuentran todos los que rehusan obedecer a la ley divina y eterna y acometen empresas contra Dios, o prescinden de El”, nos advierte que “en nuestros días todos los que favorecen al segundo de estos bandos parecen conspirar de común acuerdo y pelear con la mayor vehemencia, siéndoles guía y auxilio la sociedad que llaman de los masones. Audazmente se animan –continúa el Papa- contra la Majestad de Dios y maquinan abiertamente y en público la ruina de la Santa iglesia, y esto con el propósito de despojar enteramente a los pueblos cristianos de los beneficios que les granjeó Jesucristo Nuestro Salvador”. Más adelante dice León XIII: “Entre los puntos de doctrina en que parece haber influído en gran manera la perversidad de los errores masónicos se hallan las enormidades sostenidas por los socialistas y comunistas y los ataques contra la verdadera y genuina noción de la familia cristiana, la cual tiene su origen en el matrimonio uno e indisoluble; y contra la educación cristiana de la juventud y la forma de la potestad política modelada según los principios de la sabiduría cristiana. Por eso, a ejemplo de nuestros Predecesores, hemos resuelto declararnos de frente contra la sociedad masónica, contra el sistema de su doctrina y sus intentos y manera de sentir y obrar, para más y más poner en claro su fuerza maléfica e impedir así el contagio de su funesta peste. Hay varias sectas –anota el Papa- que si bien diferentes en nombre, forma y origen, se hallan sin embargo unidas entre sí por cierta comunión de propósitos y afinidad entre sus opiniones capitales, concordando de hecho con la secta masónica: especie de centro de donde todas ellas salen y adonde todas vuelven”.

martes, 27 de octubre de 2020

Los niños y los jóvenes no deben ser confundidos o inducidos al error por una educación fuera del hogar que esté en conflicto con la educación que se imparte en el hogar - Card. Raymond Leo Burke

 

Conferencia virtual del Card. Raymun Burke a

Voz de la familia

sobre los derechos de los padres en la educación de los hijos

Septiembre de 2020

Los derechos de los padres como educadores primarios de sus hijos y la obligación de los padres de oponerse a un plan de estudios contrario a la ley moral

Me complace mucho ayudar a Voice of the Family en su noble labor de promover la sana doctrina y la disciplina de la Iglesia con respecto al matrimonio y su fruto incomparable: la familia. En particular, me complace abordar el tema crítico de la educación, que es la misión esencial de la familia y una expresión fundamental de nuestra cultura.

No puede escapar a la atención de ninguna persona reflexiva que la educación hoy en día está bajo un ataque feroz. Tanto en la educación como en el derecho, como expresiones fundamentales de nuestra cultura, asistimos al abandono de la comprensión de la naturaleza humana y de la conciencia por la que Dios nos llama a respetar la verdad de la naturaleza y a vivir de acuerdo con esa verdad en amor puro y desinteresado.

San Pablo, en su Carta a los Efesios, refiriéndose a la alienación del hombre de Dios y, por tanto, del mundo, declaró:

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.[1]

Sólo Cristo abre el entendimiento y anima el corazón a abrazar la verdad y vivirla en el amor. Los educadores, por tanto, cooperando con los padres, llevan a los niños a conocer a Cristo y a seguirlo en todo, y así llevarlos a la paz que es el deseo de todo corazón humano. La educación, tanto en el hogar como en la escuela, abre los ojos del niño para contemplar el misterio del amor de Dios por nosotros en el envío de su Hijo unigénito en nuestra carne humana y en el envío de su Espíritu Santo a nuestras almas, el gran fruto de la Encarnación redentora.

Los padres que en el pasado han dependido de las escuelas para ayudarlos a criar a sus hijos para que sean verdaderos ciudadanos del cielo y de la tierra, buenos miembros de la Iglesia y buenos miembros de la sociedad civil, encuentran que algunas escuelas son lugares de adoctrinamiento en el materialismo ateo con su relativismo concurrente. Esas escuelas, de hecho, intentan destruir la educación recibida en el hogar sobre las verdades más fundamentales: la verdad sobre la inviolable dignidad de la vida humana inocente, la integridad de la sexualidad humana y del matrimonio, y la irremplazabilidad de la relación del hombre con Dios o de la santa religión. Es más, cuando los padres intentan con razón proteger a sus hijos de una ideología tan nihilista, estas escuelas intentan imponer el adoctrinamiento a sus hijos de manera totalitaria.

miércoles, 13 de mayo de 2020

La cuarentena eclesial - Mons. Héctor Aguer


Cuarentena eclesial


Estamos en cuarentena. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define: «Aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias a personas o animales». Todos estamos «cuarentenados», y oficialmente también la Iglesia: los templos cerrados, sin funciones litúrgicas; los fieles, sin posibilidad de recibir los sacramentos, deben contentarse con misas por internet. Muchos piensan que se ha incurrido en una exageración. En la Argentina el Estado muestra siempre una inclinación al autoritarismo, por no decir un gusto apenas reprimido por el totalitarismo, cualquiera sea el signo político del gobierno de turno. El avance actual sobre la Iglesia, justificado en la argumentación oficial -gubernativa y eclesiástica- en razón de la pandemia del Covid - 19, ha sido tolerado con una benevolencia que no pocos consideran excesiva; es una mala señal. ¿Qué pasará después?. Algunos sacerdotes, haciendo uso del sentido común y la libertad cristiana, encontraron la manera de zafar parcialmente de la encerrona con beneplácito de los fieles, y sin descuidar las precauciones necesarias para evitar los posibles contagios.
Pero la palabra cuarentena registra otro sentido, figurado este y familiar: «Suspensión del asenso a una noticia o hecho, por algún espacio de tiempo, para asegurarse de su certidumbre». De acuerdo con este significado, se podría esquivar el claro rigor de la verdad, porque se duda de ella; se la pone en cuarentena. Podemos asumir este sentido del término para interpretar algunos fenómenos eclesiales; solo que tendríamos que poner entre paréntesis, o sencillamente omitir, aquello de «por algún espacio de tiempo».

jueves, 7 de mayo de 2020

Tanto la autoridad espiritual de los obispos y la misión de los laicos están al servicio de la verdad revelada - Card. Gerhard Müller



“Poder y sinodalidad”
Artículo del Card. Müller


La apostolicidad y la sinodalidad son dos principios eclesiológicos de diferente origen y significado. Mientras que la conexión con los apóstoles es fundamental para la Iglesia católica, y aparece como una de las características de la Iglesia en el credo, el principio de sinodalidad es un desarrollo más reciente. Sólo la última edición del «Lexikon für Theologie und Kirche» contiene el concepto de «principio sinodal». Con el Concilio Vaticano II, el recién constituido sínodo romano de obispos (can. 342-348) y los sínodos diocesanos que se celebraban con más frecuencia en algunos países (can. 460-468), « la sinodalidad de la Iglesia que en principio se pensó para acomodar la plena participación de todos los miembros de la Iglesia, centró más la atención» (Leo Karrer).

Que la participación de los obispos en el gobierno general de la Iglesia, y la cooperación de todos los sacerdotes y laicos con el obispo de la diócesis se puede derivar del mismo principio, sigue siendo cuestionable. Las instituciones del sínodo romano de obispos, los sínodos particulares y las conferencias episcopales regionales están, de distintas formas, fundadas sobre la igualdad de la ordenación episcopal. La pertenencia a los colegios episcopales supone la responsabilidad compartida entre todos los obispos para asegurar que toda la Iglesia permanezca fiel a las enseñanzas de los apóstoles, la unidad en la fe, la unidad en los sacramentos y en la comunión visible de todos los fieles y obispos con y bajo la autoridad del Papa. La autoridad suprema en materia de doctrina, moral y la constitución divina de la Iglesia recae sobre el Concilio Ecuménico. Sin embargo, en principio, el Concilio no existe o actúa nunca sin su cabeza, el Papa, que es el representante de Cristo y sucesor de Pedro.

La Iglesia no es cliente del Estado, y ningún obispo tiene derecho a prohibir la Eucaristía de este modo - Card. Gerhard Müller


Entrevista telefónica al
Cardenal Gerhard Müller
realizada por la Brújula Cotidiana


Eminencia, para muchos fieles, al sufrimiento de la enfermedad se añade, ahora, el sufrimiento de la prohibición de participar en la misa, incluso la negación de celebrar los funerales y, sobre todo, la justificación de todo ello por parte de la jerarquía eclesiástica.
Es algo muy grave, es el pensamiento laicista que ha entrado en la Iglesia. Una cosa es tomar medidas cautelares para minimizar los riesgos de contagio, otra muy distinta es prohibir la liturgia. La Iglesia no es cliente del Estado, y ningún obispo tiene derecho a prohibir la Eucaristía de este modo. Incluso hemos visto a sacerdotes castigados por sus obispos por haber celebrado la misa con pocas personas: todo esto significa verse como funcionarios del Estado. Pero nuestro pastor supremo es Jesucristo, no Giuseppe Conte. El Estado tiene su tarea y la Iglesia la suya.

A muchos les parece difícil conciliar el deber hacia el Estado con la exigencia del culto público a Dios.
Hay que rezar también públicamente porque nosotros sabemos que todo depende de Dios. Dios es la causa universal; después tenemos la causa secundaria que pasa por nuestra libertad. En todo lo que sucede, nosotros, criaturas finitas, no sabemos cuánto depende de la causalidad de Dios y cuánto de la nuestra: este es el punto de la oración. Debemos rezar a Dios para superar los desafíos de nuestra vida personal y social, pero sin olvidarnos de la dimensión transcendente, la visión de la vida eterna y de la unión íntima con Dios y con Jesucristo también en nuestro sufrimiento. Estamos llamados a cargar sobre nuestros hombros, cada día, nuestra cruz, pero también tenemos que explicar a los fieles sus sufrimientos con los conceptos del Evangelio. Prohibir la participación a la liturgia va en dirección opuesta. Tomar determinadas medidas externas es tarea del Estado; la nuestra es defender la libertad e independencia de la Iglesia y su superioridad en la dimensión espiritual. No somos una agencia subordinada al Estado.

Muchos, también entre los sacerdotes y obispos, se están dando cuenta de que se corre el riesgo evidente de confundir el sentido de la liturgia con toda esta proliferación de misas televisadas y en streaming.

lunes, 4 de mayo de 2020

"La misión de la Iglesia es siempre anunciar a Jesucristo" - Mons. Héctor Aguer



La misión de la Iglesia es siempre anunciar a Jesucristo, procurar que sea conocido y amado por todos los hombres de todos los tiempos, y que el programa de vida formulado en su predicación sea abrazado y cumplido, en orden a la salvación universal, y a la plena realización del Reino de Dios. Así lo entendieron los Apóstoles, y así lo trasmitieron a sus sucesores.

Dos expresiones netas de ese mandato se encuentran en los últimos versículos de los Evangelios de Mateo y de Marcos. Se considera que el de Mateo fue compuesto alrededor del año 80. El encargo consiste en amaestrar (mathetéusate) a todas las naciones (pánta tà éthnē), bautizarlas (baptídzontes), y enseñarles (didáskontes) a cumplir todo lo que Él nos ha mandado. Hoy diríamos que la evangelización incluye trasmitir la moral cristiana (Mt 28, 19 s.). Según los especialistas, el Evangelio de Marcos fue escrito unos diez años antes; sería el más antiguo de los cuatro. El mandato de Jesús aparece en un apéndice, de fecha posterior, y que la Iglesia considera canónico, es decir, que forma parte de la Revelación. Dice así: «Vayan por todo el mundo, anuncien (kērýxate) el Evangelio a toda la creación (notar la totalidad, sin exclusiones: todo el mundo, toda la creación). El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará» (Mc 16, 15s.). La cruda alternativa del resultado está expresada en los términos que son habituales en el Nuevo Testamento: sothḗsetai - katakri thesetai; el versículo 16 contrapone redención cumplida y condenación en el juicio futuro: promesa y amenaza. No quiero ser suspicaz, pero me llama la atención que en algunas citas del pasaje se suprima el versículo 16.

jueves, 30 de abril de 2020

Es imprescindible la palabra, la palabra de la verdad en el amor, es decir, tienes que llevar a Cristo, tienes que llevar a Cristo a través de la caridad fundamentada sacramentalmente en la Eucaristía - Card. Rouco Varela


Entrevista concedida por el

Cardenal Antonio María Rouco Varela
a Religión Confidencial



P.- Don Antonio, ¿cómo ha percibido en este tiempo de confinamiento la acción de la Iglesia?
R.- He percibido estos días, en algunos ambientes, un déficit de reflexión, diríamos, de interpretación teológica a fondo de este signo de los tiempos que estamos viviendo. Limitarnos solo a hacer una aplicación voluntarista de las exigencias de los mandamientos, del gran mandamiento de la caridad, del mandamiento o de la voluntad del Señor a través del mandamiento de la caridad, es insuficiente. Hay que hacerlo, pero, para poder hacerlo y vivirlo a fondo, tienes que tener la fuente de inspiración en la verdad del Espíritu, del Espíritu Santo que viene del Resucitado. Desde el punto de vista intelectual, y desde el punto de vista también diríamos más existencial. O, por decirlo de forma más eclesialmente aplicable, más pastoral. Si no, te quedas sin la fuente. Y claro, ya no correrá el agua.

Al mismo tiempo estamos viendo una actitud de tanta generosidad por tantos -para empezar, en el campo de los profesionales de la medicina- en relación con el bien social, de una forma tan entregada, tan sacrificada, a veces tan heroicamente sacrificada, que no se explica sin la gran tradición de esa forma de vivir la existencia tan característica de la multisecular experiencia histórica de España, que procede de sus hondas raíces cristianas.

P. En esta crisis hemos podido asistir a muy diferentes formas de actuar eclesial, que han puesto en evidencia que hay debates postconciliares que no han concluido.

domingo, 26 de abril de 2020

No podemos privar a los fieles, incluso en circunstancias extremas, de los dones divinos y particularmente de la Eucaristía - Mons. Reig Pla


Entrevista concedida por

Mons. Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares
A Nuova Bussola Quotidiana

Mons. Reig Pla bencidiendo su diócesis con el Santísimo Sacramento
Desde el campanario de la Catedral


Excelencia, ¿por qué ha decidido mantener abiertas las iglesias, y celebrar las misas con el pueblo?
Como obispo he decidido mantener abiertas las iglesias y también el horario habitual de las celebraciones de la Santa Misa. Con ello quiero ofrecer a los fieles un signo de que la Iglesia no abandona a nadie que requiera los auxilios divinos, especialmente los sacramentos. Para ello disponemos las celebraciones siguiendo todas las indicaciones de prevención que recomiendan las autoridades sanitarias. Además, a las 12 y a las 20.30 horas las campanas de la Catedral anuncian dos toques de oración para rezar por las necesidades que provoca esta epidemia. Entre los bienes de la persona (bienes útiles, placenteros, el bien moral, etc.), el máximo bien es el espiritual, que va unido al destino eterno del hombre. Esta es la razón por la que no podemos privar a los fieles, incluso en circunstancias extremas, de los dones divinos y particularmente de la Eucaristía.

¿Es importante mantener las distancias de seguridad, pero es aún más importante dar a los fieles el pan del Cielo?

sábado, 18 de abril de 2020

¿Se puede pensar que la pandemia desatada por el Covid – 19 sea un castigo de Dios? - Mons. Héctor Aguer



Acabo de recibir esta consulta: ¿Se puede pensar que la pandemia desatada por el Covid – 19 sea un castigo de Dios?. Yo añadiría a la pregunta: ¿sensatamente?. Así se excluye desde el comienzo tanto el fundamentalismo desorbitado que agita terrores apocalípticos, cuanto el relativismo incrédulo del católico «progresista», que descarta con una sonrisa la cuestión in limine.

Basta hojear en la Biblia los relatos del peregrinaje del pueblo de Dios registrado en los libros del Éxodo, los Números, y el Deuteronomio, para encontrar numerosos testimonios de la actitud divina ante la infidelidad, reiterada y contumaz, de los judíos. La noción de castigo va asociada a una imagen de Yahweh, que incluye el desfogue de su ira, manifiesta en el juicio contra el pecado; este es siempre desobediencia, incredulidad, apostasía. Aparece también el juicio y castigo de las naciones paganas, ya que el de Israel es un Dios universal, único y celoso de su gloria. En una y otra dirección se destaca asimismo la paciencia de Dios y su amor misericordioso, dirigido a obtener del pecador la conversión, ya que Él «no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva». Esta expresión ilustra un rasgo del Dios de Israel, que se reitera de continuo en los nebiyîn, los escritos proféticos. 

sábado, 11 de abril de 2020

¡Ha llegado el momento de arrancar a los cristianos del relativismo, ambiente que anestesia sus corazones y adormece el amor! - Card. Robert Sarah


Entrevista al Card. Robert Sarah

Publicada en Valeurs Actuels



¿Qué le inspira la crisis del coronavirus?

Este virus ha actuado como un indicador. En pocas semanas, la gran quimera de un mundo materialista que se creía todopoderoso parece haberse hundido. Hace unos días, los políticos nos hablaban de crecimiento, pensiones, reducción del paro. Se sentían seguros de sí mismos. Y he aquí que un virus, un virus microscópico, ha puesto de rodillas a este mundo ufano, que se contemplaba a sí mismo ebrio de autosatisfacción porque se creía invulnerable. La crisis actual es una parábola, que nos revela cuán inconsistente, frágil y vacío es todo lo que nos hacían creer. Nos decían: ¡podéis consumir de manera ilimitada! Pero la economía se ha hundido y las bolsas caen en picado. Hay fracasos por doquier. Nos prometían llevar más allá de los límites la naturaleza humana por medio de una ciencia triunfalista. Nos hablaban de vientres de alquiler, procreación asistida, transhumanismo, humanidad potenciada. Nos vanagloriábamos de un hombre de síntesis y una humanidad que las biotecnologías convertirían en invencible e inmortal. Y, en cambio, henos aquí, enloquecidos, confinados por un virus del que nos sabemos casi nada. El término epidemia había sido superado, era un término medieval. De repente, se ha convertido en nuestra cotidianidad.
Creo que esta epidemia ha dispersado el humo de la quimera. El hombre autodenominado todopoderoso aparece en su cruda realidad. Aquí está, desnudo. Su debilidad y su vulnerabilidad son patentes. El hecho de estar confinados en casa nos permitirá, espero, volver de nuevo a lo esencial, redescubrir la importancia de nuestra relación con Dios y, por ende, de la centralidad de la oración en la existencia humana. Y, con la conciencia de nuestra fragilidad, en confiar en Dios y su misericordia paterna.

¿Es una crisis de civilización?

lunes, 6 de abril de 2020

No cedáis ante la mentira de Satanás, quien os convencerá de que, este año, no tenéis nada que celebrar durante la Semana Santa - Card. Raymond Burke


Mensaje para la semana más santa del año

Raymond Leo Cardenal Burke



Queridos amigos,

Desde que inicié mi servicio como obispo de una diócesis, parecía que cada año, a medida que se acercaban las celebraciones de Navidad y Pascua, ocurriría un hecho profundamente triste en la diócesis o una crisis difícil de enfrentar por el bien de la diócesis. Justo cuando comenzaba a preparar con alegría las celebraciones de los grandes misterios de nuestra salvación, algo sucedía que, desde un punto de vista humano, ponía una nube oscura sobre las celebraciones y dejaba en tela de juicio la alegría que inspiraban. Una vez le comenté a un hermano obispo esta experiencia angustiosa y demasiado regular. Me respondió sencillamente: “Es Satanás, tratando de robarte la alegría”.

Hace sentido que Satanás, a quien Nuestro Señor describe como “asesino desde el principio,…mentiroso y padre de toda mentira”(Jn 8, 44) quiere esconder de nuestros ojos las grandes realidades de la Encarnación y la Redención, quiere distraernos de los ritos litúrgicos a través de los cuales no solo celebramos esas verdades, sino que también recibimos las inmensurables e incesantes gracias que ellas nos han ganado. Satanás quiere convencernos de que las pérdidas y la muerte, con la tristeza y el miedo que naturalmente las acompañan, muestran que Cristo es falso, desmintiendo así su Encarnación redentora y tratando de mostrar como una mentira nuestra fe y alegría.

miércoles, 18 de marzo de 2020

En este tiempo donde el coronavirus oprime a los pueblos del mundo entero, hace falta volvernos hacia Dios con más intensidad, confianza y verdad - Card. Robert Sarah



Queridos amigos,
Me da gusto encontrarlos de nuevo por estas líneas para animaros a rezar más y no dejarlos. Rezad sobre todo con un corazón desbordante de amor y de caridad, un corazón reconciliado con Dios y con nuestros hermanos y hermanas.
Si las circunstancias o las disposiciones civiles o eclesiásticas provocadas por el coronavirus os impiden ir a la iglesia simplemente para encontrar al Señor, o para tomar parte en la Eucaristía, sepan sin embargo que nadie, absolutamente nadie, puede impediros de volverse hacia Dios e implorar su ayuda en este momento de gran prueba. Recordad las palabras que Jesús nos dirige hoy, en este tercer domingo de Cuaresma: “Mujer, créeme a Mí, porque viene la hora, en que ni sobre este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… Pero la hora viene, y ya ha llegado, en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre desea que los que adoran sean tales. Dios es espíritu, y los que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y en verdad” (Jn. 4, 21-24).

viernes, 13 de marzo de 2020

Un aniversario para no olvidar: los 25 años de «Evangelium vitae» - Mons. Héctor Aguer


Un aniversario para no olvidar:
los 25 años de «Evangelium vitae»

Mons. Héctor Aguer



El 25 de Marzo la Iglesia celebra la solemnidad de la Anunciación del Señor, es decir, la Encarnación del Hijo eterno de Dios en el seno de María Santísima, que acogió con obediencia el mensaje del ángel. Ese día se cumple este año un cuarto de siglo de la publicación de la encíclica Evangelium vitae, de San Juan Pablo II. En 2018, el 25 de julio, se cumplieron 50 años desde que San Pablo VI promulgó la encíclica Humanae vitae tradendae, sobre la regulación de la natalidad; este aniversario pasó inadvertido, aun en Roma. Viene a propósito recordar que la decisión del Papa Montini de señalar como inmoral el uso de métodos artificiales para evitar los nacimientos fue resistida por vastos sectores de la Iglesia, incluyendo Conferencias Episcopales enteras, que esperaban un pronunciamiento a favor, sostenido por teólogos progresistas. El comportamiento contrario a la moral católica se instaló con fuerza en la cultura vivida, lo cual constituye un verdadero drama en la Iglesia actual. El espíritu del mundo, contrario a la fe, y la confusión, se impusieron en la conciencia de muchísimos fieles. Se puede temer, entonces, que el largo, profundo y claro documento del Papa Wojtyla sufra una suerte semejante, que no se recuerde su aniversario vigésimo quinto. La fecha «redonda» invita a retomar ese texto fundamental, más que oportuno sobre todo en la circunstancia crucial que enfrenta la Argentina.

jueves, 5 de marzo de 2020

¿Epidemia del coronavirus o epidemia de miedo? - Mons. Pascal Roland


Reflexión de
Mons. Pascal Roland
obispo de Belley-Ars
publicada en la página de su Diócesis

¿Epidemia del coronavirus o epidemia de miedo?


Más que a la epidemia del coronavirus, ¡debemos temer a la epidemia del miedo! Por mi parte, me niego a ceder al pánico colectivo y a someterme al principio de precaución que parece mover a las instituciones civiles.

Por lo tanto, no tengo la intención de emitir instrucciones específicas para mi diócesis: ¿Dejarán de reunirse los cristianos para rezar? ¿Renunciarán a frecuentar y ayudar a sus semejantes? Aparte de las medidas de prudencia elemental que cada uno toma de manera espontánea para no contaminar a otros cuando se está enfermo, no es oportuno agregar más.

Deberíamos recordar más bien que en situaciones mucho más graves, aquellas de las grandes plagas, y cuando los medios sanitarios no eran los de hoy, las poblaciones cristianas se ilustraron con procedimientos de oración colectiva, así como por la ayuda a los enfermos, la asistencia a los moribundos y la sepultura de los fallecidos. En resumen, los discípulos de Cristo no se apartaron de Dios ni se escondieron de sus semejantes, ¡sino todo lo contrario!

martes, 25 de febrero de 2020

Quizá el aspecto más notable en la personalidad de la Beata María Ludovica De Angelis sea su dedicación generosa al trabajo. Pero digámoslo mejor evocando una frase del apóstol Pablo: la actividad de su fe, el trabajo laborioso de su caridad, la constancia de su esperanza - Mons. Héctor Aguer


POR LUDOVICA Y POR LOS NIÑOS

Homilía de Mons. Héctor Aguer
en la celebración diocesana de la 

Beata María Ludovica De Angelis.

Iglesia Catedral, 25 de febrero de 2005



La Iglesia suele celebrar la memoria litúrgica de los santos en el día aniversario de su muerte. Que no es,  en realidad, la muerte, sino la entrada en la vida verdadera. A ese día se lo llama dies natalis, el  día del nacimiento al cielo. 
El año pasado hemos participado con  gozo  en  dos  acontecimientos  eclesiales  que,  sin  desmedro  de  su universalidad –porque los santos pertenecen a la Iglesia toda– nos atañen cercanamente a los fieles de La Plata: la beatificación de Sor Ludovica en Roma y poco después el traslado de sus reliquias a esta Catedral, donde reciben una constante veneración y constituyen un tesoro preciadísimo de la Arquidiócesis. Hoy celebramos por primera vez su fiesta, en el día que fue asignado en el momento de la beatificación y que incluimos en nuestro calendario litúrgico particular.

La multitud, congregación o comunidad de los santos –y bien podemos incluir en ella a quienes han recibido los honores de la beatificación- en su diversidad tan rica y en su concertada armonía muestran la fecundidad de la Santa Iglesia, activa en todo tiempo y lugar. Varones y mujeres de todas las épocas, climas y culturas, personas muy diferentes por su condición, cualidad y oficio, que recibieron también dones, vocaciones y misiones distintas, se han integrado ya como piedras vivas, escogidas, bellísimas de la Jerusalén celestial y reverberan variadamente reflejando la gloria de Dios. Cada santo es único en el firmamento de la gloria, donde –para usar otra imagen bíblica- una estrella difiere de  otra en resplandor ( 1 Corintios 15, 41).

Corresponde, pues, que nos alegremos, pero que lo hagamos con aquella alegría espiritual que encuentra sus motivos en el orden invisible, aunque realísimo, de la fe; la fe, en efecto, nos da acceso, descorriendo el velo de lo visible, temporal y provisorio, a la contemplación de cómo se cumplen todas las promesas de Dios: al vencedor lo haré sentar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono (Apocalipsis 3, 21). Nos alegramos porque esta promesa de Cristo glorioso se ha cumplido en María Ludovica De Angelis, y contemplamos su figura, reconociendo en ella los dones de la gracia que son la fuente de sus méritos, pero también su respuesta libre y fiel a la fidelidad del Señor.

miércoles, 19 de febrero de 2020

La crisis de la catequesis - Card. Joseph Ratzinger


TRANSMISION DE LA FE Y FUENTES DE LA FE *

traducción castellana de la conferencia pronunciada
en Lyon y París los días 15 y 16 de enero del año 1983

Cardenal JOSEPH RATZINGER


1. LA CRISIS DE LA CATEQUESIS Y EL PROBLEMA DE LAS FUENTES. l.-Características generales de la crisis. 2.-Catequesis, Biblia y dogma.
2. PARA LA SUPERACIÓN DE LA CRISIS. l.-¿Qué es la fe? 2.-¿Qué son las fuentes? 3.-La estructura de la catequesis: a) Las cuatro piezas maestras. b) Reflexiones sobre dos problemas de contenido. e) Sobre la estructura formal de la catequesis.

La última palabra que el Señor resucitado dirigió a sus Apóstoles, era el encargo de ir por todo el mundo y de ser sus testigos (Mt 28, 19s; Mc 15,16; Act 1,8). Pertenece a: la esencia de la fe cristiana la exigencia de su transmisión: es la interiorización de un mensaje que se dirige a todos porque es la verdad y porque el hombre no puede ser salvado sin la verdad (1 Tim. 2,4). Por este motivo, la catequesis, la transmisión de la fe, ha sido, desde el principio, una función vital y central en la Iglesia, y debe seguir siéndolo mientras dure la Iglesia.

1. LA CRISIS DE LA CATEQUESIS Y EL PROBLEMA DE LAS FUENTES

1. Características generales de la crisis

Las dificultades actuales de la catequesis constituyen un lugar común que no hay necesidad de probar en detalle. Las causas de la crisis y sus consecuencias han sido descritas con frecuencia y amplitud 1. Digamos algo sobre ellas.

En el mundo de la técnica, que es una creación del hombre mismo, no es el Creador lo que se encuentra de inmediato, sino que es el hombre el que se encuentra a sí mismo. Su estructura fundamental es la facticidad (Machbarkeit) y el modo de su certeza es el de lo calculable (Errechenbaren). Por eso, el problema de la salvación no se plantea en función de Dios, que no aparece por ningún lado, sino en función del poder del hombre, que quiere negar a ser el constructor de sí mismo y de su historia.

En consecuencia, el hombre no extrae ya sus criterios morales a partir de una reflexión sobre la creación o sobre el Creador, cuyo lenguaje ahora le es desconocido. La creación no tiene ya resonancias morales para el hombre: no le habla sino en el lenguaje de la matemática, de la utilidad técnica, a menos que proteste por las violencias que el hombre le hace sufrir. Incluso entonces, la apelación moral que la creación dirige al hombre permanece indeterminada: en última instancia, la moral viene a identificarse de un modo u otro con la sociabilidad, con la apertura del hombre para consigo mismo y con su medio. Desde este punto de vista, también la moral pasa a ser un mero problema de cálculo sobre las mejores condiciones de configuración del futuro. Todo esto ha hecho que la sociedad cambie profundamente: la familia, que es la célula básica portadora de la cultura cristiana, parece estar en vías de disolución; cuando los vínculos metafísicos ya no cuentan, otros tipos de vínculos no pueden mantenerla por mucho tiempo.

lunes, 3 de febrero de 2020

La fuerza del testimonio de fe de San Blas traspasó los siglos y llega hasta nosotros - Mons. Agustín García Gasco Vicente


Homilía de
 Mons. Agustín García Gasco Vicente

en la Fiesta de San Blas

Parroquia El Salvador (Burriana)
3 febrero 2001



1. Los cristianos siempre celebramos con gran alegría a los mártires porque sabemos que "Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí" (Sab 3,5), como dice el libro de la Sabiduría. Veneramos, especialmente, a aquellos Santos Pastores que supieron dar su vida por Cristo y por su Iglesia. Tal es el caso de San Blas.

Cuenta la tradición que Blas nació en el último cuarto del siglo III, en la ciudad de Sebaste, (en Asia Menor, dentro de la actual Turquía). Fue educado en la fe cristiana por sus padres. Pronto se desarrollaron en él grandes cualidades humanas y espirituales. Hombre piadoso, de sana conducta y modales, inteligente, hombre seducido por las maravillas de Dios. Estudió filosofía y ciencias naturales. Admirado de la belleza de la creación también estudió medicina. En el ejercicio de esta profesión, conoció de cerca la naturaleza humana y sus dolencias corporales y espirituales. Proyectó retirarse a la oración. Pero Dios tenía sus propios planes.

A principios del siglo IV murió el Obispo de Sebaste. La comunidad cristiana aclamó a San Blas y fue elegido, según las costumbres de la época, como nuevo Pastor de aquella Iglesia. Esto prueba el gran prestigio y fama de santidad que tenía. Blas no quería la elección, pero se manifestó muy clara la voluntad de Dios y terminó aceptando.

viernes, 17 de enero de 2020

El celibato sacerdotal La enseñanza de los Pontífices desde Pio XI a Benedicto XVI - Card. Mauro Piacenza


El celibato sacerdotal
La enseñanza de los Pontífices desde Pio XI a Benedicto XVI

Intervención del cardenal Mauro Piacenza
prefecto de la Congregación para el Clero
pronunciada el día 24 de enero de 2011
en las Jornadas Sacerdotales celebradas en Ars (Francia)

“El celibato sacerdotal: fundamentos, alegrías, desafíos...
Las enseñanzas del Papa sobre el tema:
de Pío XI a Benedicto XVI”


Venerados hermanos en el Episcopado,
Queridísimos sacerdotes y amigos todos,

      Estoy muy contento de intervenir en vuestro Coloquio utilizando las más modernas tecnologías de la comunicación. Esta intervención pretende expresar ante todo la más profunda estima y mi aliento personal y el de la Congregación para el Clero hacia los organizadores del Coloquio, por el tema que se ha elegido, de lo más oportuno, y sobre todo porque éste tiene lugar en el lugar que vio la obra de san Juan Maria Vianney, modelo acabado de Sacerdocio ministerial e imagen de continua referencia también para los sacerdotes de nuestro tiempo.

      El tema que se me ha asignado es muy específico y se refiere a las enseñanzas de los Papas sobre el Celibato sacerdotal, desde Pío XI a Benedicto XVI. Desarrollaré la presente intervención examinando algunos de los documentos más significativos de estos Pontífices, mostrando la actualidad de sus enseñanzas y trazando algunas líneas de síntesis que espero sean útiles para transfundir, de hecho, en la formación eclesiástica.

La enseñanza de los Pontífices desde Pio XI a Benedicto XVI
      Para mantenerme en los tiempos que me han asignado, he decidido examinar sólo los documentos más significativos de los Pontífices y, especialmente, algunas Encíclicas, que, al respecto, resultan particularmente relevantes.

1. Pío XI y la Encíclica ‘Ad Catholici Sacerdotii’

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