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viernes, 2 de octubre de 2020

Fragmentos de Verdad Católica (23) - Hechos extraordinarios ¿Cómo valorarlos? (apariciones, milagros, revelavciones, visiones...)

 HECHOS EXTRAORDINARIOS

(APARICIONES, MILAGROS, REVELACIONES, VISIONES...):
¿COMO VALORARLOS?

¿Qué se entiende por hechos extraordinarios? - ¿Qué es la Revelación pública? - ¿Por qué la Revelación pública ha concluido con Jesucristo? - ¿Cuáles consecuencias produce tal conclusión de la Revelación pública? - ¿Qué son las revelaciones privadas? - ¿En qué modo las revelaciones privadas obligan a la fe del creyente? - ¿Cómo el creyente profundiza su propia fe? - ¿Por qué la Iglesia es prudente para reconocer como auténticas las revelaciones privadas? - ¿Qué valor positivo tienen las revelaciones privadas? - ¿Cuándo las revelaciones privadas son inaceptables? - ¿Cuál es el criterio principal para la autenticidad de una revelación privada? - ¿A quién le corresponde discernir la autenticidad de una revelación privada? - ¿A cuáles criterios se atiene la Iglesia cuando tiene que valorar la autenticidad de una revelación privada? - ¿Qué significa que la Iglesia da la propia aprobación a una revelación privada? - ¿Qué decir acerca de las peregrinaciones hacia los lugares de las revelaciones privadas? - ¿Qué relación existe entre las revelaciones privadas y la piedad popular? - ¿Cuál es la dimensión humana de las revelaciones privadas? - ¿En cuáles situaciones Dios se revela hoy, ciertamente de manera extraordinaria?

 

¿Qué se entiende por hechos extraordinarios?

En esta relación, cuando hablo de hechos extraordinarios, intento abarcar, en una única expresión:

- todo cuanto pertenece, en el campo religioso, al orden extraordinario, es decir a cuanto resulta incomprensible, inexplicable humanamente con la sola razón humana, científicamente no demostrable;

- y por tanto comprendo: apariciones, milagros, revelaciones, visiones...;

- con tal de que hayan sucedido después del final de la Revelación pública.

  

¿Qué es la Revelación pública?

La Revelación pública es aquella:

- realizada progresivamente por Dios a partir de Abraham y, mediante los profetas, hasta Jesucristo;

- testimoniada en las dos partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento;

- destinada a todos los seres humanos y a todo el ser humano, de cualquier tiempo y lugar;

- distinta radicalmente, por esencia y no sólo de grado, de las llamadas revelaciones privadas (de las que se hablará sucesivamente);

- concluida con Cristo en el Nuevo Testamento, al cual la Iglesia se siente vinculada.

 

¿Por qué la Revelación pública ha concluido con Jesucristo?

Porque Jesucristo es el mediador y la plenitud de la Revelación.
“El, siendo el Unigénito Hijo de Dios hecho hombre, es la Palabra perfecta y definitiva del Padre. Con la venida del Hijo y el don del Espíritu, la Revelación ya se ha cumplido, aunque la fe de la Iglesia deberá comprender gradualmente todo su alcance a lo largo de los siglos” (Compendio, n. 9).
“Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo,” (Hb 1, 1-2).

Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es por tanto la Palabra única, perfecta y definitiva del Padre, el cual en él dice y dona todo, y no habrá otra Palabra más que aquella.

“Desde el momento en que nos ha dado a su Hijo, que es su única y definitiva Palabra, Dios nos ha dicho todo de una vez en ésta Su Palabra y no tiene más nada que decir” (San Juan de la Cruz).
“La economía cristiana, por tanto, como alianza nueva y definitiva, nunca cesará, y no hay que esperar ya ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo (Concilio Vaticano ii, Dei Verbum, 4).

 

¿Cuáles consecuencias produce tal conclusión de la Revelación pública?

miércoles, 13 de mayo de 2020

El mensaje de Fátima es en esencia el del Evangelio



En 1985, el cardenal Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue preguntado por el periodista italiano Vittorio Messori acerca de la tercera parte del «secreto de Fátima», que aún no había sido revelada. Ante la inquietud que demostraba el periodista sobre los «terribles» acontecimientos que, supuestamente, predecía ese secreto, el futuro Papa respondía: «Incluso si así fuera, ello no haría sino confirmar la parte ya conocida del mensaje de Fátima. Pues desde ese lugar se hizo una severa advertencia, que choca con la superficialidad dominante, un esclarecimiento sobre la seriedad de la vida, de la Historia, sobre los peligros que amenazan a la Humanidad. Es lo mismo que recuerda Jesús muy a menudo, diciendo sin temor alguno: Y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo (Lc 13, 3). La conversión – Fátima lo recuerda plenamente– es una exigencia perpetua de la vida cristiana» (Informe sobre la fe, Biblioteca de Autores Cristianos, 1986).

Esa llamada a la conversión, por exigente que sea, es obra del Corazón infinitamente amoroso de Nuestro Señor. En su solicitud maternal para con nosotros, la Santísima Virgen vino para darnos de nuevo ese mensaje. Durante sus apariciones sucesivas en Fátima, la Virgen, modelo de sabiduría y de bondad sin igual, nos manifiesta su pedagogía sobrenatural. Con motivo de la primera aparición, acontecida el 13 de mayo de 1917, educa a los tres jóvenes videntes según el deseo del Cielo: mientras María, de extraordinaria belleza, envuelta en una luz y vestida completamente de blanco y con un velo que le llega hasta los pies, se presenta ante Lucía, ésta, la de mayor edad del grupo, le pregunta: «¿De qué lugar sois, señora? – Vengo del Cielo. – ¿Y qué deseáis de nosotros? – Vengo a pediros que os presentéis en este mismo lugar cinco veces seguidas, a esta misma hora, el día 13 de cada mes. Después, ya os diré quién soy y lo que deseo de vosotros. – ¡Venís del Cielo!« y yo, ¿iré al Cielo? – Sí que irás. – ¿Y Jacinta? – También. – ¿Y Francisco? – También irá; pero tiene que rezar el rosario«».

martes, 11 de febrero de 2020

Milagros en Lourdes



«Soy consciente de que, en ciertos ambientes, la idea misma del milagro  parece impensable y pasada de moda –escribía el doctor Oliviéri, pre- sidente de la Oficina Médica de Lourdes entre 1959 y 1971… Por eso, cuando se habla ante esas personas de curaciones milagrosas, siempre responden lo mismo: esos hechos –dicen– o bien no han sido estudiados, o bien se explican por toda suerte de causas naturales… o bien serán explicables más tarde… Finalmente, lo que es común a todas esas explicaciones es esa razón fundamental a priori de que “los milagros no existen”. A ello puedo responder lo siguiente: “Los milagros existen”. Como lo reconocía el gran Carrel, las curaciones de Lourdes son un hecho contra el cual ninguna afirmación puede sostenerse».

Uno de los más célebres y antiguos milagros de Nuestra Señora de Lourdes fue la curación de Pedro de Rudder. El 16 de febrero de 1867, al dirigirse al trabajo cerca de Jabbeke (Bélgica), Pedro de Rudder se encuentra con dos jóvenes que talan árboles cerca del castillo. Uno de los árboles ha caído en un campo contiguo y los leñadores se esfuerzan en llevarlo a la carretera con la ayuda de palancas. Pedro se ofrece a ayudarles. De repente, el árbol se desploma y el tronco le aplasta la pierna izquierda. Enseguida llaman a un médico, pero sólo puede constatar la fractura de la tibia y el peroné; para mantener los huesos rotos e intentar soldarlos, envuelve la pierna en una venda almidonada. Durante las semanas siguientes, el sufrimiento de Pedro va en aumento: se ha formado una llaga gangrenosa que ataca ahora los tejidos musculares colindantes. Transcurren doce meses sin mejora alguna: el lisiado, que cuenta entonces con 44 años, permanece inmovilizado en la cama, sin ninguna esperanza de curación. Los médicos le aconsejan la amputación, pero él lo rechaza.

jueves, 8 de febrero de 2018

El milagro para la canonización del Papa Pablo VI

Vanna Pironato y su hija Amanda


La propia madre de Amanda, Vanna Pironato, la que ha mostrado su alegría al conocer la noticia de la canonización y ha expresado su agradecimiento al Giornale di Brescia.

 “Los primeros días fueron fundamentales para la supervivencia de mi pequeña”, cuenta al diario bresciano. Además, destaca las “lágrimas de alegría” que le cayeron cuando su hija sanó y supo que no moriría. “Fue un momento inolvidable”, confiesa.
“Ahora somos sencillamente una familia normal, una familia que ha recibido un don extraordinario. Tengo que admitir que a veces no nos damos cuenta de lo que ha sucedido”, dice Amanda. 

Visitar la casa del Papa

Entre sus planes asegura que está conocer mejor la figura del futuro santo. “Me gustaría mucho ver donde ha nacido aquél al que consideramos uno de nuestra familia. El Papa Montini es una presencia fundamental y constante de nuestra vida y lo será siempre. Visitar su casa será un modo de sentirlo todavía más cerca nuestro”.
Todo comenzó en un nicho bajo el retablo del altar de San Girolamo, donde está custodiada una reliquia del beato Pablo VI: la camisa ensangrentada que llevaba en el momento en el que sufrió el atentado en manila el 27 de noviembre de 1970.
El 24 de noviembre, Vanna se arrodilló ante el altar del Santuario de las Gracias cuando la reliquia todavía no estaba ahí. El Papa Francisco había proclamado beato al pontífice tan solo unos días antes, el 19 de octubre.
Vanna había roto aguas el 23 de septiembre, pero su hija Amanda contaba con tan sólo 13 semanas y 3 días y los médicos le habían comunicado que había pocas posibilidades de que la niña sobreviviera. Aun así, el 25 de diciembre nació con tan sólo 865 gramos.
El pasado 13 de diciembre, los médicos y teólogos que han investigado el caso durante años confirmaron que la curación de la niña se trata de un milagro.
Vanna Pironato, madre de Amanda ha sabido de esta confirmación en la casa que tienen en Legnago (Verona), junto a su hija Amanda, su hijo Riccardo y su marido Alberto.
También ha hablado el sobrino de Pablo VI, Fausto Montini, quien recuerda a su tío como “un punto de referencia fundamental en nuestra familia”.
“Teníamos con él una relación muy afectuosa, una relación que mantuvimos también después de que se convirtiera en Papa, pero evitando ser inoportunos”, declara.
Aun así, asegura que “cuando teníamos algún problema en la familia, algo que no iba bien acudíamos siempre a él: era nuestra luz”. “Era una persona reservada pero muy afectuosa. Nos mandaba tarjetas escritas a mano para felicitarnos los cumpleaños y los santos, y en esos mensajes se puede ver todo lo delicado que era”, afirma.

El milagro

lunes, 16 de octubre de 2017

Cien años después de Fátima se repite el milagro del sol en el Congreso Mariano en Nigeria


Cien años después de la danza del sol en Fátima,  este 13 de octubre de 2017, en el marco del Congreso Nacional Mariano de Nigeria, tuvo lugar en Ciudad de Benin la celebración de la Santa Misa para conmemorar el centenario de las apariciones de la Virgen María en Fátima y la consagración de Nigeria al Inmaculado Corazón.
La Conferencia Episcopal Católica de Nigeria (CBCN) declaró el 2017 Año Mariano para la Iglesia en Nigeria. La celebración conmemora el centenario de las apariciones de la Virgen a los tres pastorcillos de Fátima en 1917.
El 13 de octubre de 1917, ante los peregrinos que habían acudido a Fátima al tener conocimiento de las apariciones, se produjo el conocido “Milagro del sol” en el que, según relataron los presentes, se pudo ver al sol temblar en una especie de “danza”.
Tras la celebración del 13 de octubre, la Conferencia Episcopal de Nigeria ha publicado el siguiente mensaje a través de Facebook:
“La historia se ha repetido aquí en la Ciudad de Benin, Nigeria, durante el Congreso Nacional Mariano. Lo que pasó hace 100 años en Fátima, Portugal, ha vuelto a suceder el 13 de octubre de 2017. Qué gran milagro de Nuestra Madre María, Nuestra Señora de Fátima…”




viernes, 12 de mayo de 2017

Las apariciones en Fátima narradas por la Hermana Lucía


Primera aparición del Ángel
Lugar: Loca do Cabeço, Pregonero en los Valinhos
Fecha: Primavera de 1916
«– ¡No temáis! Soy en Ángel de la Paz. Orad conmigo.
Y arrodillándose en la tierra, dobló la frente hasta el suelo. Llevados por un movimiento sobrenatural, lo imitamos y repetimos las palabras que le oíamos pronunciar:
– Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Después de repetir esto tres veces, se levanta y dice:
– Orad así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 169 (IV Memória). Cf. também Memórias da Irmã Lúcia I, p. 77-78 (II Memória).

Segunda aparición del Ángel

Lugar: Quintal de la casa de Lucía, al lado del Pozo do Arneiro
Fecha: Verano de 1916
«– ¿Qué hacéis? ¡Orad! ¡Orad mucho! Los corazones de Jesús y María tiene sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.
– ¿Cómo nos tenemos que sacrificar? – pregunté.
– De todo lo que puedas, ofrece un sacrificio en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores. Atrae, así, la paz sobre tu Patria. Yo soy el Ángel de su guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envía».
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010 p. 170 (IV Memória).

Tercera aparición del Ángel

Lugar: Loca do Cabeço,
Fecha: Otoño de 1916
«[...] trayendo en la mano un caliz y sobre el una Hostia, de la cual cayeron, dentro del cáliz, algunas gotas de sangre. Dejando el cáliz y la Hostia suspendidos en el aire, se postró por tierra y repitió tres veces la oración:
– Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.
Después, levantándose, tomó de nuevo el cáliz y la Hostia y me dio la Hostia a mi y lo que contenía el cáliz se lo dió a beber a Jacinta y a Francisco, diciendo al mismo tiempo:
– Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crimenes y consolad a vuestro Dios.
De nuevo se postró por tierra y repetió con nosotros tres veces más la misma oración:
– Santísima Trinidad... etc.»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 170-171 (IV Memória)

Primera aparición de Nuestra Señora

Lugar: Cova da Iria.
Fecha: 13 de Mayo de 1917
«– ¡No tengáis miedo! ¡Yo no os voy a hacer daño!
– ¿De dónde es usted? – le pregunté.
– Soy del Cielo.
– ¿Y qué es lo que usted me quiere?
– Vine a pediros que vengáis aquí, seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora. Después diré quién soy y lo que quiero. Después volveré aquí una séptima vez.
[– ¿Usted me sabe decir si la guerra aún durará mucho tiempo o se acabará en breve?]
– No te lo puedo decir aún, mientras no te diga también lo que quiero.
– ¿Y yo también voy a ir al Cielo?
– Sí, irás.
– ¿Y Jacinta?
– También.
– ¿Y Francisco?
– También, pero tiene que rezar muchos rosarios.
[...]
– ¿Y Maria das Neves ya está en el Cielo?
– Sí, está.
– ¿Y Amélia?
– Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo.
[...]
– ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él os quiera enviar, en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?
– ¡Sí, queremos!
– Vais, pues, a tener que sufrir mucho, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo.
Fue al pronunciar estas últimas palabras (la gracia de Dios, etc.) cuando abrió por primera vez las manos, comunicándonos una luz tan intensa, que expedía de ellas como un gran reflejo, que penetrándonos en el pecho y en lo más íntimo del alma, nos hacía ver a nosotros mismos en Dios, que era esa luz, más claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces por un impulso íntimo también comunicado, caímos de rodillas y repetíamos íntimamente:
– ¡Oh Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento!
Pasados los primeros momentos, Nuestra Señora agregó:
– Recen el Rosario todos los días, para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra.»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 172-173 (IV Memória); a secção entre parênteses retos pertence ao interrogatório do pároco aos videntes, em 27 de maio de 1917, em Documentação Crítica de Fátima, vol. I. Fátima: Santuário de Fátima, 1992, p. 9.


 

Segunda aparición de Nuestra Señora

Lugar: Cova da Iria,
Fecha: 13 de Junio de 1917
Personas presentes: 50 a 60 personas

domingo, 23 de febrero de 2014

Presunto milagro de los Padres de Santa Teresita del Niño Jesús




Un presunto milagro en una recién nacida valenciana, llamada Carmen, que hoy cuenta con 5 años de edad, atribuido a la intercesión de los beatos franceses Louis Martín y Zélie Guerin, padres de santa Teresita de Lisieux

 

La niña valenciana nació prematuramente en octubre de 2008 después de un embarazo «muy difícil», y sufrió múltiples patologías, entre ellas, una doble septicemia y una hemorragia cerebral intraventricular izquierda grado IV. Los padres de la niña «viendo el peligro de muerte se volvieron inmediatamente a Dios y a la Virgen y gracias a la intervención del monasterio de las Carmelitas Descalzas de Serra, empezaron una novena de oración a los beatos esposos Martín junto con la familia y los amigos».

A partir de entonces, se produjo una progresiva recuperación de la niña, hasta su «restablecimiento asombroso, sin explicación médica alguna», según las mismas fuentes. En el proceso remitido a la Santa Sede sobre la curación «científicamente inexplicable», testificaron un total de 18 personas, entre ellas ocho médicos. Si finalmente, tras la investigación, se aprobara el milagro, los padres de Santa Teresita serían canonizados.

jueves, 5 de julio de 2012

El milagro como llamada a la fe - Juan Pablo II

JUAN PABLO II
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 16 de diciembre de 1987

El milagro como
llamada a la fe
1. Los “milagros y los signos” que Jesús realizaba para confirmar su misión mesiánica y la venida del reino de Dios, están ordenados y estrechamente ligados a la llamada a la fe. Esta llamada con relación al milagro tiene dos formas: la fe precede al milagro, más aún, es condición para que se realice; la fe constituye un efecto del milagro, bien porque el milagro mismo la provoca en el alma de quienes lo han recibido, bien porque han sido testigos de él.
Es sabido que la fe es una respuesta del hombre a la palabra de la revelación divina. El milagro acontece en unión orgánica con esta Palabra de Dios que se revela. Es una “señal” de su presencia y de su obra, un signo, se puede decir, particularmente intenso. Todo esto explica de modo suficiente el vínculo particular que existe entre los “milagros-signos” de Cristo y la fe: vínculo tan claramente delineado en los Evangelios.

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