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lunes, 7 de agosto de 2023

MISERICORDIA Tercera catequesis y homilía de Mons. Munilla en la JMJ de Lisboa

MISERICORDIA

Tercera catequesis

y homilía de

Mons. Munilla

en la JMJ de Lisboa

“el relativismo es una deformación de la palabra misericordia”



 

sábado, 5 de agosto de 2023

ECOLOGIA INTEGRAL 1ª Catequesis oficial y homilia de Mons. Munilla en la JMJ de Lisboa

ECOLOGIA INTEGRAL

1ª Catequesis oficial

y homilía

Mons. Munilla

en la JMJ de Lisboa

 

“El primer principio de la ecología es respetar nuestro propio cuerpo”

“Dios nos ha credo bien Dios no se equivoca.

Nadie nace en un cuerpo equivocado”

 



 

domingo, 23 de julio de 2023

"La finalidad principal de las Jornadas Mundiales de la Juventud es la de colocar a Jesucristo en el centro de la fe y de la vida de cada joven" - San Juan Pablo II

 

CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
CON MOTIVO DEL SEMINARIO DE ESTUDIO
SOBRE LAS JORNADAS MUNDIALES DE LA JUVENTUD

 

Señor Cardenal:

1. Me ha alegrado la noticia de que el Pontificio Consejo para los Laicos ha organizado un Seminario de Estudio sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud en el Santuario de Jasna Góra, en Czestochowa .

Al mismo tiempo que me alegro por esta iniciativa tan oportuna, no quiero que a los participantes les falte mi palabra de ánimo, junto a mi más sincero reconocimiento por lo que han hecho en favor de los jóvenes de todo el mundo.

Ante todo ¿cómo no dar gracias a Dios por los numerosos frutos que, a distintos niveles, han brotado de las Jornadas Mundiales de la Juventud? Desde el primer encuentro, celebrado en la Plaza de San Pedro el Domingo de Ramos de 1986, se ha consolidado una tradición que alterna, de año en año, un encuentro mundial y otro diocesano, subrayando el indispensable dinamismo del compromiso apostólico de los jóvenes, tanto en la dimensión local como universal.

Las Jornadas, acogiendo una iniciativa propuesta por los mismos jóvenes, han nacido del deseo de ofrecerles significativos «momentos de pausa» en la constante peregrinación de la fe, que se alimenta también mediante el encuentro con los coetáneos de otros Países y el intercambio de las propias experiencias.

lunes, 22 de mayo de 2023

Carta a los Jóvenes Card. Norberto Rivera Carrera (5) Preguntas con respuestas

 

PREGUNTAS CON RESPUESTAS



·        Aunque lo evite, continuamente el hombre se encuentra con el problema de sus orígenes y el angustioso enigma de la muerte.

·        Toda la vida del hombre, desde el inicio de su presencia sobre la tierra, ha sido un preguntarse constantemente sobre todas las cosas, desde las que lo rodean en la naturaleza hasta las más profundas que tocan sustancialmente su existencia.

 

Muchos de sus discípulos, al oírle dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escurarlo?» Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: « ¿Esto os escandaliza? ¿Cuándo veáis al hijo del hombre subir adonde estaba antes?...Es espíritu es el que da la vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros algunos que no creen». Porque Jesús sabía desde el principio quienes eran los que no creían y quien era el que lo iba a entregar. Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mi si no se lo concede el Padre». Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. Jesús dijo entonces a los Doce: « ¿También vosotros queréis marcharos?» Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿A dónde iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios». (JUAN 6, 60-69)

 

QUERIDO JOVEN:

En una ocasión, cuando estudiaba en Europa, viaje en tren desde Roma hasta una pequeña ciudad del norte de Italia. En un tramo del viaje se acercó a mí un señor inglés que me preguntó dónde estábamos. Le contesté con un mapa delante y entablamos conversación. Le pregunté dónde había tomado el tren y me respondió que no sabía. Le interrogué también sobre su destino y su respuesta fue la misma: no sabía. Me explicó que a él lo que le gustaba era disfrutar del viaje en tren, que en lugar de comprar un boleto hacia un destino concreto, adquiría vales por un número determinado de kilómetros y que le daba igual subir o bajar del tren en un sitio u otro. Para él, su felicidad estaba en gozar del viajar en tren. Creo que al hombre de hoy le pasa un poco lo mismo con su vida; no se pregunta de dónde viene o a dónde va, simplemente le gusta disfrutar del viaje de la vida y de todas las satisfacciones que le ofrece. ¿En qué estación abordó? ¿Dónde se va a bajar? ¿Qué le espera después del viaje? No le importa. Y, sin embargo, es un hecho que este viaje no dura para siempre, que tuvo un inicio y tendrá un fin tarde o temprano, lo queramos o no. Muchas preguntas quedan entonces sin respuesta.

Aunque lo evite, continuamente el hombre se encuentra con el problema de sus orígenes y el angustioso enigma de la muerte. Igual que evita las preguntas, hay algunas respuestas que solo buscan eludir los problemas, dejar la solución para después: algo muy típico del hombre que ante las dificultades que percibe como insuperables, simplemente las deja de lado esperando que el tiempo por sí solo las resuelva. En este campo, por ejemplo, encontramos la poco convincente teoría de la reencarnación que simplemente pospone el problema ofreciendo la falsa solución de una prorroga sin gol de oro y en la que, además, no quedan muy claras la individualidad e irrepetibilidad de cada persona; cada ser humano es único. En este fin de siglo, han aparecido muchas sectas religiosas que se han convertido en vendedores de esperanzas, muchas veces vanas. Algunos simplemente buscan hacerte más placentero el viaje en el tren de la vida, otros pretenden prolongarlo indefinidamente presentándote paraísos que simplemente recrean las comodidades y consuelos con los que vivimos aquí. Son muy pocos los que responden a todas las preguntas que llevas en la mente: « ¿De dónde vengo?», « ¿adónde voy?», « ¿Por qué el dolor?», « ¿Por qué la muerte?», « ¿Qué sentido tiene sufrir?», « ¿Cuánto vale la vida del hombre?», etcétera. Son preguntas que en muchas de estas nuevas sectas quedan sin respuesta, pero eso parece no preocuparle al hombre de hoy que, como te decía más arriba, solo se contenta con un agradable viaje en tren. Pero no basta con esto para afrontar los graves problemas que representa la vida humana. El hombre no es sólo un cuerpo que muere, también un alma creada por Dios que permanece después de la muerte. Esta alma es la base de la inteligencia humana, de la libertad, de la responsabilidad que tiene el hombre sobre sus actos, y todo esto nos diferencia de los demás animales que pueblan nuestro planeta. Esta alma es el origen de todas las preguntas y es la que descubre en la revelación de Cristo las respuestas.

lunes, 6 de junio de 2022

Carta a los Jóvenes Card. Norberto Rivera Carrera (4) La realidad del pecado

 

LA REALIDAD DEL PECADO

 

·        El pecado no es un problema más de la humanidad, sino «el problema», el verdadero problema de fondo que altera el plan de Dios para el hombre, proyecto de felicidad.

·        Esta es la verdadera dimensión del pecado: preferimos el amor a nosotros mismos por encima del amor a Dios, construimos nuestro proyecto de vida al margen del proyecto de Dios.

 

Tenme piedad. Oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito, lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame. Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar esta ante mí, contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Porque aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas. Mira que en culpa yo nací, pecador me concibió mi madre. Mas tu amas la verdad en lo intimo del ser, y en lo secreto me enseñas la sabiduría. Rocíame con el hisopo, y seré limpio, láveme, y quedare más blanco que la nieve. Devéleme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacaste tú. Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas. Crea en mí, oh Dios, un corazón puro; un espíritu firme dentro de mí renueva. (SALMO 50, 3-12)

 

QUERIDO JOVEN: Seguramente, cuando ves las noticias en la televisión te preguntas muchas veces que pasa, porque hay tanto mal en este mundo, porque hay tanta gente que hace sufrir a los demás, que mata, que fabrica armas destructivas, que no respeta la dignidad de la mujer y la usa como simple objeto de placer, que no respeta el misterio de la infancia, que abusa de su poder. La respuesta a esos porqués la encontramos en un problema de fondo: la crueldad del hombre contra el hombre es consecuencia de una ruptura del hombre con dios. El pecado no es un problema más de la humanidad, sino «el problema», el verdadero problema de fondo que altera el plan de Dios para el hombre, proyecto de felicidad. Y la raíz de ese pecado es la rebelión del hombre ante Dios. «Exclusión de Dios, ruptura con dios, desobediencia a Dios; a lo largo de toda la historia humana esto ha sido y es, bajo formas diversas, el pecado que puede llegar hasta la negación de dios y de su existencia; es el fenómeno llamado ateísmo. Desobediencia del hombre que no reconoce, mediante un acto de su libertad, el dominio de dios sobre la vida, al menos en aquel determinado momento en que viola su ley» (Reconciliatorio et poenitentia, n. 15)

sábado, 31 de octubre de 2020

Un católico ¿puede celebrar HALLOWEEN? ¿Qué es HOLYWINS? - Paola Pablo

¿Puedo como católico participar en Halloween? ¿Es un pecado? ¡Por qué no celebramos lo que de verdad es digno de celebrar…? ¿Por qué no escoger todo lo bonito que nos gusta… el compartir, creatividad… exaltando luz, lo claro, lo bello, la vida… la Santidad… la apertura a la gracia…? Con HOLYWINS celebramos que la SANTIDAD vence...


miércoles, 12 de agosto de 2020

Carta a los Jóvenes Card. Norberto Rivera Carrera (3) Buscamos ser felices

 

Buscamos ser felices

 

Tercera Carta del Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, a los jóvenes de la Arquidiócesis de México como preparación para el Jubileo del Año 2000.

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tiene hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros" (Mt 5, 3-12)

Querido joven:

Tú, como todo ser humano, seguramente buscas ser feliz. Basta darse una vuelta por la ciudad, un viernes por la tarde, para percatarse de cuántos de ustedes salen anhelantes y llenos de ilusiones buscando divertirse. Esperan horas en la puerta de una disco o un bar de moda con la esperanza de pasar un buen rato de alegría y olvidarse de todo lo que les preocupa. Los mayores también buscan ser felices. Muchos buscan medios sanos y buenos que les hacen crecer como personas; otros encauzan sus anhelos de felicidad lejos del Evangelio y de Cristo; olvidan la ley de Dios y construyen un proyecto de felicidad al margen de los cauces que Dios nos marca. A ti te puede pasar lo mismo, y puede ser que, a lo mejor, alguna vez hayas buscado la felicidad no donde Dios la ha puesto para ti, sino donde tu creías que estaba, y por eso no la encontraste. Un ejemplo claro de esta actitud del hombre que quiere construir su mundo feliz al margen de Dios lo hayamos en el capítulo 3 del Génesis. En él se narra el pecado original, que es, en el fondo, el drama de todo hombre que desobedece a Dios y escucha al enemigo del alma. Este enemigo pone en marcha en el ser humano un mecanismo de exaltación de la soberbia y la independencia frente a Dios. Con ello rompe su inocencia y el estado de felicidad original en la que vivía en comunicación directa con Dios.

El enemigo del alma exalta la bondad del proyecto de vida al margen de Dios. No quiere que cuentes con Dios en tu vida. Y muchas veces te convence. El engaño surte efecto: "y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomo de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió" (v. 6). Desobedece. Un acto de un breve lapso de tiempo rompió el plan eterno de felicidad que Dios había dispuesto para el hombre al que había creado por amor. Eso es el pecado: romper en un instante un plan eterno de amor de Dios. Sin embargo, aunque el hombre perdió la felicidad Dios no dejo de amarlo. En lugar de recriminarlo, lo busca: "Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estas?" (v. 9). Así actúa contigo cuando te alejas de Él. Pero el hombre tiene miedo de Dios por eso se aleja y se esconde: "Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo: por eso me escondí" (v. 10). Esta situación se repite muy a menudo en la vida del hombre presa del pecado: se aleja de Dios, se excusa y se refugia en una disculpa para eludir su responsabilidad. Las consecuencias del pecado destruyen la vida del hombre, son imprevisibles, construyen un mundo de desconfianza. Pero Dios sigue mostrándote su amor a ti que te ha creado por amor, sigue ofreciéndote su amistad y ayudándote. Por eso no hay que desconfiar. "Yahve Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió" (v. 21).

La felicidad no está en huir de Dios, sino en acercarte plenamente a Él. El ser humano necesita de Dios, de su amor, sin Él no es nada. Aunque muchas veces no lo percibas, sin embargo es así: no podemos construir un verdadero proyecto de felicidad sin contar con Dios, sin buscarlo a Él por encima de todo. Una vez, hablando con un joven, me decía: "Dios no me llena, no me hable más de Dios". Le respondí con franqueza: "¿Cómo te va a llenar Dios si estás lleno de ti mismo? Y ahí no cabe nadie más: ni tu familia, ni Dios, ni nada que no sirva para llenarte aún más de ti mismo". El muchacho reaccionó muy bien y solucionó muchos problemas de su vida dejando a un lado su egoísmo.

martes, 21 de julio de 2020

Carta a los Jóvenes Card. Norberto Rivera Carrera (2) Un proyecto de amor


Un proyecto de amor


Segunda Carta del Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, a los jóvenes de la Arquidiócesis de México como preparación para el Jubileo del Año 2000.

Querido joven:

En su testamento espiritual, la Madre Teresa de Calcuta hablaba de un mal que afecta profundamente al hombre de hoy: el hambre de amor. Creo que este hambre de amor no es tan fácil de descubrir como el hambre física que nos interpela en las calles o en la televisión a través de los niños pálidos y desnutridos que nos hacen sentir nuestra impotencia para resolver ese terrible problema, pero marca profundamente la vida del hombre de hoy. Este "hambre de amor" no se ve a primera vista. Tú mismo lo habrás experimentado. A veces permanece oculto en una familia donde reina el odio, en la frialdad de un matrimonio que ha olvidado o nunca ha probado la felicidad de la entrega mutua y generosa cueste lo que cueste por amor, o en unos hijos enfrentados en rebeldía continua a sus padres. El hambre de amor no se ve, pero se sufre. El ser humano está hecho para amar e igual que necesita el alimento corporal para vivir, tampoco puede alcanzar su plenitud sin el amor. Sin ese amor auténtico, la vida humana se hace amarga. El ser humano tiene una vocación al amor (Familiaris Consortio n 11), está llamado a vivir para amar y a amar para vivir.

Pero ¿cómo realiza el ser humano esta vocación al amor? "Cómo puedes realizarla tú, joven católico? La primera respuesta es que tú y todo ser humano la realiza con todo su ser, con su cuerpo y con su alma. La encíclica Familiaris Consortio lo explica así: "En cuanto espíritu encarnado, es decir, alma que se expresa en el cuerpo informado por un espíritu inmortal, el hombre está llamado al amor en ésta su totalidad unificada. El amor abarca también el cuerpo humano y el cuerpo se hace partícipe del amor espiritual" (n 11). Ésta sería una primera respuesta: el hombre ama con todo su ser, con su inteligencia, con su voluntad, con sus sentimientos y afectividad, con sus pasiones (Catecismo de la Iglesia Católica nn 1762-1775), con su conciencia moral, con su biología, etc. Todo lo puede encauzar a esa donación completa que es el amor.

La segunda forma de responder a la pregunta anterior es encontrar los modos concretos en los que se realiza esta vocación al amor. También aquí la exhortación apostólica Familiaris Consistorio te da la solución: "La Revelación cristiana conoce dos modos específicos de realizar integralmente la vocación de la persona humana al amor: el Matrimonio y la Virginidad. Tanto el uno como la otra, en su forma propia, son una concretización de la verdad más profunda del hombre, de un ser imagen de Dios" (n 11). El amor y la virginidad, querido joven, son las dos caras de una misma moneda, dos modos de vivir la realización del ser humano en el amor respondiendo a un plan maravilloso de Dios. La Virginidad renuncia al matrimonio y dirige el amor directamente a Dios y a todos los hombres. El matrimonio es el sacramento de la unión entre el hombre y la mujer. Dios creó al hombre y a la mujer con unas diferencias que los convierten es seres complementarios: los dos se enriquecen mutuamente y realizan un proyecto de vida, un plan maravilloso de Dios en el que viven el mutuo enriquecimiento. Dándose reciben, entregándose mutuamente se convierten en un solo ser que avanza en el camino de la vida hacia Dios.

martes, 7 de julio de 2020

Carta a los Jóvenes Card. Norberto Rivera Carrera (1) Huellas en la arena


Huellas en la arena



Primera Carta del Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, a los jóvenes de la Arquidiócesis de México como preparación para el Jubileo del Año 2000.

Querido joven:

Yo tenía un amigo que era experto en conocer las huellas de los animales. Pasear con él por una playa era descubrir infinidad de criaturas que antes uno nunca hubiera podido imaginar que existieran en aquel mundo de sal y de arena. Reconocía con facilidad las huellas de una tortuga, de un martín pescador, de una gaviota, de un cangrejo ermitaño, etc. Partiendo de una simple impronta llegaba hasta los nidos o escondrijos de seres que se ocultaban de la mirada del hombre. Para mí, aquello era sorprendente pues yo sólo era capaz de apreciar la presencia de un ser humano a través de una lata de refresco abandonada o de un descolorido paquete de papitas. Pero, poco a poco, fui aprendiendo a distinguir la presencia de aves, crustáceos o pequeños roedores que no eran visibles pero dejaban un rastro inconfundible.

Creo que con Dios pasa lo mismo. Necesitamos de un amigo que nos enseñe a descubrir sus huellas, alguien que sepa reconocer su presencia en nuestras vidas y en nuestro mundo. Ese amigo es Jesucristo. Él, Dios y hombre a la vez, se presenta como el camino, y en su predicación nos enseña a conocer la presencia de Dios en la creación. A Dios no podemos verlo, pero, gracias a Cristo, sabemos que está ahí. En su Evangelio nos muestra la cercanía de Dios al hombre, nos enseña cómo se preocupa por cada oveja descarriada (Lc 15), cómo nos guía con su providencia (Mt 6, Lc 12) y cómo podemos relacionarnos con Él por medio de la oración (Mt 6).

Al ver una choza o una casa sabemos que fue construida por alguien con la suficiente inteligencia para conseguir materiales y agruparlos de forma ordenada. La complejidad del trabajo necesario para construirla nos habla del hombre y no de otro animal que no tiene esa capacidad. Al contemplar el mundo, el orden de los planetas, la maravilla del microcosmos, la belleza de un amanecer o de una montaña nevada, la inmensidad del mar, o la gran complejidad de los seres vivos, sólo podemos pensar en una inteligencia perfecta que al mismo tiempo es amor, que crea todo por amor. Al mirar a nuestro alrededor y contemplar la creación, con su orden, con su sabiduría, con su bondad y belleza, nos encontramos con Dios, suma sabiduría, infinita bondad e infinito amor. Y lo más importante, ése no es un Dios lejano y etéreo, sino personal y cercano que es también nuestro Creador, que está preocupado por nosotros, que nos quiere conducir por un camino de felicidad.

sábado, 4 de julio de 2020

El Beato Pier Giorgio Frassati vivió su catolicismo: sin ninguna ostentación, con una tranquila seguridad, un orgullo sin tropiezos y una suave intransigencia



Lunes 6 de julio de 1925, en Turín (Italia). Ante el pórtico de la iglesia de la Crocetta, una gran multitud llena de recogimiento espera. Allí se encuentran mezclados burgueses y obreros, damas de la aristocracia y mujeres del pueblo, estudiantes de la Universidad y ancianos del Hospicio. De súbito, una agitación. Luego, un enorme silencio. Ante la explanada aparece un grupo de ocho vigorosos jóvenes llevando a hombros un compacto féretro. La emoción está presente en sus rostros. ¿Acaso no se trata de los restos de un amigo maravilloso? Una llama de orgullo brilla, sin embargo, en sus miradas, como si sus robustos hombros pasearan triunfalmente el relicario de un santo.

¿De quién se trata? El 13 de abril de 1980, el Papa Juan Pablo II dirá de él: «Basta con echar una mirada, incluso breve, a la vida de Pier Giorgio Frassati, consumida en apenas veinticuatro años, para comprender de qué modo supo responder a Jesucristo. Fue la respuesta de un joven "moderno", sensibilizado con los problemas de la cultura, de los deportes (¡un destacado alpinista!), con los temas sociales, con los verdaderos valores de la vida y, al mismo tiempo, de un hombre profundamente creyente, alimentado por el mensaje evangélico, de carácter firme y coherente, apasionado por servir a los hermanos y con una ardiente caridad que lo llevaba, según un orden de prioridad absoluta, a estar junto a los pobres y a los enfermos... El cristianismo es alegría, y Pier Giorgio poseía una alegría fascinadora, una alegría que le hacía superar muchas dificultades en su vida, pues la etapa de la juventud siempre es una etapa conflictiva».

Una para ti y otra para mí

Pier Giorgio Frassati, al que se llamará "el hijo de la Fiesta", nació en Turín el 6 de abril de 1901, en la noche del Sábado Santo. Procedente de una acomodada familia de la burguesía del Piamonte (su padre será embajador en Berlín durante algunos años), ese niño heredará cualidades y defectos de sus compatriotas. Enérgicos, voluntariosos, incluso testarudos y bastante poco comunicativos, son además ahorrativos, aunque sin llegar a temer las cargas familiares, positivos y realistas, con cierto espíritu aventurero.

La rectitud innata de Pier Giorgio lo convierte en enemigo de la mentira, y leal hasta el punto de convertirse en esclavo de la palabra ya dada. Ninguna fuerza en el mundo, ni siquiera su hambre canina, le obligaría a tocar un plato o una golosina, aunque la tenga a mano, si su madre se lo ha prohibido terminantemente. Un profundo sentimiento de compasión le inclina a aliviar todo sufrimiento, e inmediatamente toma partido por los débiles. En una ocasión en que entraba con su abuelo en la escuela de párvulos, con motivo de la comida de mediodía, Pier Giorgio queda fascinado por las larguísimas mesas de mármol donde están empotradas las escudillas. De súbito, se da cuenta de que al fondo de la sala hay un niño completamente solo, apartado a causa de una enfermedad de la piel. Se le acerca y, repartiendo "una cucharada para ti y otra para mí", consigue borrar del rostro del pequeño la tristeza de la soledad.

Apenas cuenta cinco años cuando un día, en casa, su padre despide en el umbral de la puerta a un pobre borracho al que acaba de traicionarle el aliento. Pier Giorgio se acerca sollozando a su madre: «Mamá, hay un pobre que tiene hambre, y papá no le ha dado de comer». La madre, creyendo oír en esa queja un eco del Evangelio, responde: «Sal fuera y dile que suba, que le daremos de comer».

Una caja fuerte

miércoles, 20 de mayo de 2020

Siete reglas para estudiantes universitarios de San Bernardino de Siena por el Card. Albino Luciani


Card. Albino Luciani
Carta a San Bernardino de Siena
(Publicada en Ilustrísimos Señores)


“SIETE REGLAS” QUE AUN SIRVEN

Querido santo sonriente:

El Papa Juan apreciaba tanto tus sermones escritos, que quiso proclamarte doctor de la Iglesia. Pero murió y, hasta el momento, nada se ha hecho. ¡Una pena!

Pero lo que el buen Papa apreciaba no eran tus sermones en latín, estudiados, pulidos, bien divididos, sino tus sermones en italiano, tomados de viva voz, rebosantes de vida, fervor religioso, sentido del humor y sabiduría práctica. Acariciaba quizá el propósito de nombrarte “Doctor sonriente”, junto al “Melifluo” Bernardo, al “Angélico” Tomás, al “Seráfico” Buenaventura, al “Consolador” Francisco de Sales.

Pensaba que en un tiempo en que se emplean palabras difíciles, erizadas de ismos nebulosos, para expresar hasta las cosas más fáciles dcl mundo, sería oportuno poner de relieve al fraile que había enseñado: “Habla claro, de modo que quien te escuche marche contento e iluminado, y no deslumbrado”.

Y todo menos “deslumbrados” se quedaron ante tu sermón los profesores y estudiantes de la Universidad de Siena en junio de 1427. Les hab1aste del “modo de estudiar”, les propusiste “siete reglas” y concluiste: “Las cuales siete reglas, si las observas fielmente, en poco tiempo te volverás un hombre o una mujer de provecho”.

Con tu permiso, abreviándolas y … domesticándolas, intento ahora evocar tus «siete reglas» para los estudiantes de hoy.

sábado, 18 de enero de 2020

Máximas de San Juan Bosco sobre las malas companías


MALAS COMPAÑÍAS


·        Cuando os encontréis con un compañero que profiere blasfemias, desprecia la religión o procura alejaros del servicio de Dios o es malhablado o inmodesto, huid de él, como de la peste.

·        Tanto los malos consejeros como los mal aconsejados, corren un peligro inminente de su gran ruina.

·        Huid de un mal compañero como de la vista de una serpiente venenosa.

martes, 29 de octubre de 2019

Cosas católicas 35 - En Búsqueda del Sagrado Corazón de Jesús


¡¡La devoción al Corazón de Jesús al estilo de Catholic Stuff!!  Esta devoción ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. 

viernes, 18 de octubre de 2019

domingo, 13 de octubre de 2019

Cada uno de vosotros, queridos jóvenes, si permanece unido a Cristo y a la Iglesia, puede realizar grandes cosas - Benedicto XVI


ENCUENTRO CON LOS JÓVENES
EN LA PLAZA MATTEOTTI DE GÉNOVA
DISCURSO DEL PAPA BENEDICTO XVI

Domingo 18 de mayo de 2008


Queridos jóvenes:

Lamentablemente, la lluvia me persigue en estos días, pero aceptémosla como signo de bendición, de fecundidad para la tierra, y también como símbolo del Espíritu Santo, que viene a renovar la tierra, incluida la tierra árida de nuestras almas.

Vosotros sois la juventud de Génova. Me alegra veros aquí. Os abrazo con el corazón de Cristo. Doy las gracias a los dos representantes que han actuado como portavoces vuestros. Y agradezco a todos el trabajo de preparación, no sólo exterior, sino sobre todo espiritual: con la adoración eucarística y la vigilia de oración habéis salido al encuentro del Espíritu Santo y, en el Espíritu, habéis entrado en la fiesta de la Santísima Trinidad, que celebramos hoy. Gracias por este camino que habéis recorrido.

También os agradezco vuestro entusiasmo, que siempre debe caracterizar vuestra alma, no sólo en los años de la juventud, llenos de expectativas y sueños, sino siempre, incluso cuando hayan pasado los años de la juventud y comencéis a vivir otras etapas de vuestra vida. Pero en el corazón todos debemos seguir siendo jóvenes. Es hermoso ser jóvenes. Hoy todos quieren ser jóvenes, permanecer jóvenes, y se disfrazan de jóvenes, aunque el tiempo de la juventud haya pasado de manera visible.

Me pregunto —he reflexionado—: ¿por qué es hermoso ser joven? ¿Por qué el sueño de la juventud perenne? Me parece que son dos los elementos determinantes. La juventud tiene todavía el futuro por delante; todo es futuro, tiempo de esperanza. El futuro está lleno de promesas.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

San José de Cupertino es ante todo maestro de oración - San Juan Pablo II


DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
CON OCASIÓN DEL IV CENTENARIO
DEL NACIMIENTO DE SAN JOSÉ DE CUPERTINO

Sábado 25 de octubre de 2003



Amadísimos hermanos y hermanas:

1. Me alegra daros mi cordial bienvenida a todos vosotros, que habéis venido a Roma con ocasión de las solemnes celebraciones por el IV centenario del nacimiento de san José de Cupertino. Saludo, ante todo, a los queridos Frailes Menores Conventuales, acompañados por su ministro general, padre Joachim Giermek, al que agradezco las amables palabras que me ha dirigido en nombre de todos los presentes. Dirijo un saludo especial al cardenal Sergio Sebastiani y a los pastores de las comunidades eclesiales que participan en esta peregrinación a las tumbas de los Apóstoles. Por último, os saludo a vosotros, amadísimos peregrinos de Pulla, Umbría y Las Marcas, lugares particularmente vinculados al paso terreno y a la memoria del "santo de los vuelos".

Como afirmé en el Mensaje publicado el pasado mes de febrero, José de Cupertino sigue siendo un santo de extraordinaria actualidad, porque "está espiritualmente cerca de los hombres de nuestro tiempo", a los cuales enseña "a recorrer el camino que lleva a una santidad diaria, caracterizada por el cumplimiento fiel del propio deber" (Mensaje con motivodel 400° aniversario del nacimiento de san José de Cupertino, 22 de febrero de 2003, n. 9:  L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 28 de marzo de 2003, p. 5).

2. En efecto, san José es, ante todo, maestro de oración. En el centro de su jornada estaba la celebración de la santa misa, a la que seguían largas horas de adoración ante el sagrario. Según la tradición franciscana más genuina, se sentía fascinado y conmovido por los misterios de la encarnación y la pasión del Señor. San José de Cupertino vivió en íntima unión con el Espíritu Santo; estaba totalmente poseído por el Espíritu, del que aprendía las cosas de Dios para traducirlas luego en un lenguaje sencillo y comprensible para todos. Quienes se encontraban con él escuchaban con gusto sus palabras, porque, como cuentan sus biógrafos, aun siendo ignorante de lengua y cojo de caligrafía, cuando hablaba de Dios se transformaba.

Cosas católicas 33 - ¿Puedo conocer la VERDAD con certeza?


¿Existe una verdad única? ¿Cada persona puede tener su propia verdad? ¿Sus propias reglas de vida? ¿Qué es la verdad?

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