Mostrando entradas con la etiqueta Nueva Evangelización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nueva Evangelización. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de octubre de 2020

Carta pastoral Para gestar nuevos Cristianos “MONSTRA TE ESSE MATREM” - Mons. Juan Antonio Reig Pla

 

Carta pastoral

PARA GESTAR NUEVOS CRISTIANOS

“MONSTRA TE ESSE MATREM”

(Muéstrate como Madre)

Mons. Juan Antonio Reig Pla

Obispo de Alcalá de Henares

Septiembre 2020

INTRODUCCIÓN

EL PRIMER ANUNCIO CRISTIANO EN LA PASTORAL

Algunos datos bíblicos

Definición del primer anuncio cristiano

Condiciones para una pastoral del primer anuncio cristiano

Los responsables y destinatarios del primer anuncio

LA NATURALEZA DE LA INICIACIÓN CRISTIANA

EL PRIMER ANUNCIO CRISTIANO EN LA FAMILIA, LA ESCUELA Y LA PARROQUIA

 La familia

La escuela

La parroquia

a) La catequesis de los niños

b) La liturgia

c) El primer anuncio cristiano a los adolescentes y jóvenes

Conclusión

UN JUBILEO SIGNIFICATIVO: LA VIRGEN DE LA VICTORIA DE LEPANTO

La batalla de Lepanto

Un Año Jubilar

Nuestra batalla

LA ORACIÓN DEL SANTO ROSARIO

 

INTRODUCCIÓN

Durante el presente curso se cumplirán, D.m., los cincuenta años de mi ordenación sacerdotal (8 de julio de 1971) y los veinticinco años de mi consagración episcopal (14 de abril de 1996). Esta larga trayectoria se me presenta como una ocasión de gracia para recordar con gratitud los dones de Dios siempre inmerecidos, para reconocer con humildad todas mis deficiencias, errores y pecados y, también, para hacer memoria de la asistencia divina y de la experiencia acumulada a lo largo de estos años.

Desde mi más tierna infancia fui educado por mis padres, por mis maestros y por la tradición de mi pueblo (Cocentaina, Alicante) en un amor grande a la Santísima Virgen María con la advocación de Virgen del Milagro (la Mare de Deu). Era costumbre entre mis paisanos visitar diariamente el santuario de la Virgen, invocarla en cualquier ocasión, particularmente en los momentos decisivos de la vida, y celebrarla juntos como Madre con verdadera alegría y entusiasmo. En aquellos momentos a nadie extrañaba que a los seis años ya supiera rezar el Santo Rosario con las letanías en latín.

Recién nacido fui consagrado a la Virgen y Ella me ha acompañado como buena Madre a lo largo de toda mi vida. Para mí la piedad mariana ha sido algo connatural y Ella ha sido siempre mi intercesora y mi punto de referencia en la fe. Por eso al tener que escoger un lema para mi episcopado no pude menos que recurrir al himno Ave maris stella (Salve, estrella del mar) en el que se dice en una de las estrofas Monstra te esse matrem (Muestra que eres Madre).

Tengo que aclarar, sin embargo, que, si observáis mi escudo episcopal, esta maternidad va referida tanto a la Virgen María como a la Iglesia. Por eso en el escudo observaréis la referencia al bautismo (una cruz sobre las aguas), la simbología eucarística del colegio de San Juan de Ribera donde estudié la teología, y la representación del Espíritu Santo (la paloma con siete rayos – siete dones) junto al anagrama de la Virgen (la A superpuesta a la M).

Más allá de las connotaciones biográficas, en el escudo episcopal quise poner de manifiesto la importancia de la gestación de los cristianos (lo que llamamos iniciación cristiana) a través del ministerio de la Iglesia (la familia-iglesia doméstica y la comunidad cristiana), que tiene su modelo en la Virgen quien, con su fiat (hágase), concibió por obra del Espíritu Santo y dio a luz al Hijo de Dios, al Redentor del hombre.

Fui ordenado sacerdote a los veinticuatro años y en mi primer nombramiento fui enviado como coadjutor a la parroquia de San Juan Bautista de Manises, ciudad cercana a Valencia. Cuando celebraba la Santa Misa la Iglesia estaba llena de niños, jóvenes, matrimonios y adultos. Cualquier acto que se organizaba en la parroquia era multitudinario, todavía en 1971. Estuve sólo dos años, el tiempo suficiente para visitar a todas las familias en sus casas. Inmediatamente comprendí que el gran punto de apoyo para la transmisión de la fe y la custodia de la tradición católica era la familia.

En las propias casas teníamos la preparación del Bautismo con celebraciones muy cuidadas a las que acudían los parientes. Del mismo modo la preparación individualizada de los novios, más allá de los cursos prematrimoniales, era también en las casas. Con el paso del tiempo, fruto de las visitas, organizamos varios grupos de matrimonios siguiendo un plan establecido de oración familiar y formación que incluía retiros y ejercicios espirituales.

viernes, 12 de junio de 2020

La Iglesia Católica está llamada a volver a su responsabilidad primera - Card. Robert Sarah


La epidemia de Covid-19 devuelve a la Iglesia a su responsabilidad primera: la fe.

¿Tiene la Iglesia aún un lugar en tiempos de epidemia en el siglo XXI? A diferencia de los siglos pasados, la mayor parte de la atención médica la proporciona ahora el Estado y el personal sanitario. La modernidad tiene sus héroes seculares en batas blancas y son admirables. Ya no necesita de los batallones caritativos de cristianos dispuestos a cuidar de los enfermos y enterrar a los muertos. ¿Se ha vuelto inútil la Iglesia para la sociedad?

El Covid-19 devuelve a los cristianos a lo esencial. En efecto, desde hace mucho tiempo, la Iglesia ha entrado en una relación falseada con el mundo. Confrontados con una sociedad que pretende no necesitar de ellos, los cristianos, por pedagogía, se han esforzado en demostrar que pueden serle útiles. La Iglesia se ha mostrado como educadora, madre de los pobres, «experta en humanidad» como dijo Pablo VI. Y tenía buenas razones para hacerlo así. Pero poco a poco los cristianos han acabado por olvidar la razón de estos rasgos. Han acabado por olvidar que si la Iglesia puede ayudar al hombre a ser más humano, es en última instancia porque ha recibido de Dios palabras de la vida eterna.

La Iglesia está comprometida con las luchas por un mundo mejor. Ha apoyado con razón la ecología, la paz, el diálogo, la solidaridad y la distribución equitativa de la riqueza. Todos estos combates son justos. Pero podrían hacernos olvidar las palabras de Jesús: «Mi reino no es de este mundo». La Iglesia tiene mensajes para este mundo, pero sólo porque tiene las llaves del otro mundo. Los cristianos han pensado a veces en la Iglesia como una ayuda dada por Dios a la humanidad para mejorar su vida aquí abajo. Y no les faltan argumentos porque realmente la fe en la vida eterna ilumina la forma justa de vivir en el mundo.

lunes, 4 de mayo de 2020

"La misión de la Iglesia es siempre anunciar a Jesucristo" - Mons. Héctor Aguer



La misión de la Iglesia es siempre anunciar a Jesucristo, procurar que sea conocido y amado por todos los hombres de todos los tiempos, y que el programa de vida formulado en su predicación sea abrazado y cumplido, en orden a la salvación universal, y a la plena realización del Reino de Dios. Así lo entendieron los Apóstoles, y así lo trasmitieron a sus sucesores.

Dos expresiones netas de ese mandato se encuentran en los últimos versículos de los Evangelios de Mateo y de Marcos. Se considera que el de Mateo fue compuesto alrededor del año 80. El encargo consiste en amaestrar (mathetéusate) a todas las naciones (pánta tà éthnē), bautizarlas (baptídzontes), y enseñarles (didáskontes) a cumplir todo lo que Él nos ha mandado. Hoy diríamos que la evangelización incluye trasmitir la moral cristiana (Mt 28, 19 s.). Según los especialistas, el Evangelio de Marcos fue escrito unos diez años antes; sería el más antiguo de los cuatro. El mandato de Jesús aparece en un apéndice, de fecha posterior, y que la Iglesia considera canónico, es decir, que forma parte de la Revelación. Dice así: «Vayan por todo el mundo, anuncien (kērýxate) el Evangelio a toda la creación (notar la totalidad, sin exclusiones: todo el mundo, toda la creación). El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará» (Mc 16, 15s.). La cruda alternativa del resultado está expresada en los términos que son habituales en el Nuevo Testamento: sothḗsetai - katakri thesetai; el versículo 16 contrapone redención cumplida y condenación en el juicio futuro: promesa y amenaza. No quiero ser suspicaz, pero me llama la atención que en algunas citas del pasaje se suprima el versículo 16.

jueves, 30 de abril de 2020

Es imprescindible la palabra, la palabra de la verdad en el amor, es decir, tienes que llevar a Cristo, tienes que llevar a Cristo a través de la caridad fundamentada sacramentalmente en la Eucaristía - Card. Rouco Varela


Entrevista concedida por el

Cardenal Antonio María Rouco Varela
a Religión Confidencial



P.- Don Antonio, ¿cómo ha percibido en este tiempo de confinamiento la acción de la Iglesia?
R.- He percibido estos días, en algunos ambientes, un déficit de reflexión, diríamos, de interpretación teológica a fondo de este signo de los tiempos que estamos viviendo. Limitarnos solo a hacer una aplicación voluntarista de las exigencias de los mandamientos, del gran mandamiento de la caridad, del mandamiento o de la voluntad del Señor a través del mandamiento de la caridad, es insuficiente. Hay que hacerlo, pero, para poder hacerlo y vivirlo a fondo, tienes que tener la fuente de inspiración en la verdad del Espíritu, del Espíritu Santo que viene del Resucitado. Desde el punto de vista intelectual, y desde el punto de vista también diríamos más existencial. O, por decirlo de forma más eclesialmente aplicable, más pastoral. Si no, te quedas sin la fuente. Y claro, ya no correrá el agua.

Al mismo tiempo estamos viendo una actitud de tanta generosidad por tantos -para empezar, en el campo de los profesionales de la medicina- en relación con el bien social, de una forma tan entregada, tan sacrificada, a veces tan heroicamente sacrificada, que no se explica sin la gran tradición de esa forma de vivir la existencia tan característica de la multisecular experiencia histórica de España, que procede de sus hondas raíces cristianas.

P. En esta crisis hemos podido asistir a muy diferentes formas de actuar eclesial, que han puesto en evidencia que hay debates postconciliares que no han concluido.

sábado, 11 de abril de 2020

¡Ha llegado el momento de arrancar a los cristianos del relativismo, ambiente que anestesia sus corazones y adormece el amor! - Card. Robert Sarah


Entrevista al Card. Robert Sarah

Publicada en Valeurs Actuels



¿Qué le inspira la crisis del coronavirus?

Este virus ha actuado como un indicador. En pocas semanas, la gran quimera de un mundo materialista que se creía todopoderoso parece haberse hundido. Hace unos días, los políticos nos hablaban de crecimiento, pensiones, reducción del paro. Se sentían seguros de sí mismos. Y he aquí que un virus, un virus microscópico, ha puesto de rodillas a este mundo ufano, que se contemplaba a sí mismo ebrio de autosatisfacción porque se creía invulnerable. La crisis actual es una parábola, que nos revela cuán inconsistente, frágil y vacío es todo lo que nos hacían creer. Nos decían: ¡podéis consumir de manera ilimitada! Pero la economía se ha hundido y las bolsas caen en picado. Hay fracasos por doquier. Nos prometían llevar más allá de los límites la naturaleza humana por medio de una ciencia triunfalista. Nos hablaban de vientres de alquiler, procreación asistida, transhumanismo, humanidad potenciada. Nos vanagloriábamos de un hombre de síntesis y una humanidad que las biotecnologías convertirían en invencible e inmortal. Y, en cambio, henos aquí, enloquecidos, confinados por un virus del que nos sabemos casi nada. El término epidemia había sido superado, era un término medieval. De repente, se ha convertido en nuestra cotidianidad.
Creo que esta epidemia ha dispersado el humo de la quimera. El hombre autodenominado todopoderoso aparece en su cruda realidad. Aquí está, desnudo. Su debilidad y su vulnerabilidad son patentes. El hecho de estar confinados en casa nos permitirá, espero, volver de nuevo a lo esencial, redescubrir la importancia de nuestra relación con Dios y, por ende, de la centralidad de la oración en la existencia humana. Y, con la conciencia de nuestra fragilidad, en confiar en Dios y su misericordia paterna.

¿Es una crisis de civilización?

jueves, 19 de diciembre de 2019

La misión de la Iglesia- Mons. Héctor Aguer

¿Ha cambiado la misión de la Iglesia?




Si el movimiento de salida eclesial fuera alejamiento de la naturaleza y misión de la Iglesia, de su identidad –es imposible que toda la Iglesia lo haga- la katholiké (κᾰθολῐκή) dejaría de ser lo que es.

La identidad de la misión eclesial está claramente establecida en los evangelios y en los escritos apostólicos. Me limito a dos textos que recogen, según Mateo y Marcos, palabras del Señor Resucitado, y que expresan el envío definitivo de los apóstoles.

Según los versículos finales del capítulo 28 del primer evangelio, Cristo citó a los discípulos en Galilea para un encuentro final con ellos. El evangelista subraya la continuidad entre el magisterio de Jesús en su vida prepascual y el del Señor glorificado; solo que ahora el envío no se limita a las ovejas perdidas de la casa de Israel (10, 5-7) sino que se extiende al mundo entero. Los apóstoles, al igual que lo hizo el Maestro, se dirigieron ante todo a los judíos; para ellos vino primeramente el Mesías, para cumplir las promesas hechas a los patriarcas. Los Once, en ese encuentro postrero y decisivo, lo adoraron mediante el gesto de la προσκύνησις (28, 17: προσεκύνησαν). Llama la atención que en ese pasaje se diga que algunos dudaron; ¿quiénes?, ¿los mismos que se postraron ante él? Los intérpretes no coinciden en sus explicaciones. Pierre Bonnard sugiere que se trató de una vacilación, una especie de desgarramiento interior, como en todas las teofanías; el verbo empleado es διστάζειν: el διseñala la intensidad de una reduplicación, y διστάζωsignifica hacer caer gota a gota, como por ejemplo el sudor o la sangre.

Se me ocurre que una situación similar pudo registrarse en los videntes ante las apariciones de la Santísima Virgen, y que también puede llegar a ser la nuestra si nos acucia la conciencia de la misión. Cristo manifiesta la autoridad soberana y universal que ha recibido; el Crucificado es ahora el Señor de cielo y tierra (18). El mandato consiste en hacer que todas las naciones, πάντατὰἔθνη, sean discípulos suyos por medio del bautismo en nombre de la Trinidad y la enseñanza –διδάσκοντες- que tiene un marcado acento ético: dar a conocer la voluntad de Dios tal como Jesús la interpretó definitivamente; no podía venir nada nuevo, o diverso, después. Hacer discípulos, μαθητεύσατε(19), que sigan a Cristo y guarden sus mandatos, que los cumplan –τηρεῖν- Aquí comienza la historia cristiana, la espera activa de que todas las naciones entren en la Iglesia. Todas las naciones. ἔθνοςsignifica raza, pueblo, nación: el πάντα incluye también a los hebreos, aunque ἔθνος llega a designar a los gentiles en contraposición a aquellos.

domingo, 15 de diciembre de 2019

jueves, 7 de noviembre de 2019

La Iglesia tiene el deber de asumir un papel sustitutivo para compensar el colapso de sectores enteros de la sociedad civil y de las autoridades públicas. Card. Robert Sarah


La importancia de la educación 
en la misión de la Iglesia hoy

Cardenal Robert Sarah
Conferencia en la presentación del 
Congreso de Católicos y vida pública

Imagen relacionada



La educación está en el corazón de la misión de la Iglesia - Los desafíos antropológicos de la crisis actual de la educación - Educación en las virtudes intelectuales y morales: subjetivación adecuada



Eminencias, Excelencias, queridos hermanos sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Siento una gran alegría por estar presente en esta prestigiosa Universidad San Pablo-CEU de Madrid para participar en el XXI Congreso de Católicos y Vida Pública, al que han tenido la bondad de invitarme para hablarles de «la importancia de la educación en la misión de la Iglesia hoy». Querría expresar mi más profunda gratitud al Excelentísimo señor don Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, así como a don Rafael Sánchez Saus, Director de este Congreso, y a sus colaboradores, en particular a don José Francisco Serrano Oceja, por su acogida tan calurosa y delicada.

Es también una gran alegría para mí saludar, muy particularmente, a sus Eminencias los señores cardenales Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Madrid; Antonio Cañizares Llovera, arzobispo de Valencia, y Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, así como a los rectores de las distintas universidades católicas, por su presencia y su buena disposición, tan cordiales.

También querría saludar y agradecer muy cordialmente a los sacerdotes, religiosos, y a todos ustedes, hermanos y hermanas, que han venido a honrarme con su presencia y con su amistad, participando en este encuentro.

La Iglesia es Mater, pero también es Magistra. Esto es una forma de comprender uno de sus aspectos esenciales. Pío XI llega a afirmar que «todo este conjunto de tesoros educativos de infinito valor pertenece de una manera tan íntima a la Iglesia, que viene como a identificarse con su propia naturaleza, por ser la Iglesia el Cuerpo místico de Cristo, la Esposa inmaculada de Cristo y, por lo tanto, Madre fecundísima y educadora soberana y perfecta. También el grande y genial san Agustín, de quien pronto celebraremos el decimoquinto centenario de su muerte, pronunció, llevado por un santo amor a tal madre, con estas palabras: “¡Oh Iglesia católica, Madre verdadera de los cristianos! Con razón predicas no solo que hay que honrar pura y castamente a Dios, cuya posesión es vida dichosa, sino que también abrazas el amor y la caridad del prójimo, de tal manera que en ti hallamos todas las medicinas eficaces para los muchos males que por causa de los pecados aquejan a las almas. Tú adviertes y enseñas puerilmente a los niños, fuertemente a los jóvenes, delicadamente a los ancianos, conforme a la edad de cada uno, en su cuerpo y en su espíritu… Tú con una libre servidumbre sometes a los hijos a sus padres y pones a los padres delante de los hijos con un piadoso dominio. Tú, con el vínculo de la religión, más fuerte y más estrecho que el de la sangre, unes a hermanos con hermanos… Tú, no solo con el vínculo de la sociedad, sino también con el de una cierta fraternidad, ligas a ciudadanos con ciudadanos, a naciones con naciones; en una palabra, unes a todos los hombres con el recuerdo de los primeros padres. Enseñas a los reyes a mirar por los pueblos y amonestas a los pueblos para que obedezcan a los reyes Enseñas diligentemente a quién se debe honor, a quién afecto, a quién reverencia, a quién temor, a quién consuelo, a quién aviso, a quién exhortación, a quién corrección, a quién represión, a quién castigo, mostrando cómo no todo se debe a todos, pero sí a todos la caridad y a ninguno la ofensa”» [1]. Toda madre es educadora, pero no toda educadora es madre. Por tanto, la Iglesia debe ejercer su misión educadora según una modalidad maternal.

lunes, 4 de noviembre de 2019

El ambientalismo se ha convertido para algunos que han abandonado la fe tradicional en un sustituto de la misma - Mons. Anthony Fisher O.P.


S.E.R. Mons. Anthony Fisher O.P.
Arzobispo de Sidney

Homilía en el
Seminario Redemptoris Mater de Sidney
27 de octubre de 2019


Muy queridos hermanos:
Parte de la genialidad del cristianismo a lo largo de los siglos ha sido su capacidad de enriquecerse con ideas que provienen de fuera de él. En nuestra época planteamientos prominentes del mundo secular como la filosofía analítica, la política democrática, la economía capitalista, el análisis marxista, la defensa de los derechos humanos, la crítica feminista o la conciencia psicológica, aun cuando han sido inspirados por el cristianismo, también han sido purificados por él, y en cierto sentido han sido 'bautizados' e incorporados a él, con diversos grados de éxito. El discurso apocalíptico de la adolescente sueca Greta Thunberg en las Naciones Unidas y las "huelgas climáticas" que inspiró y que atrajeron a decenas de miles de estudiantes de escuelas en Australia el mes pasado, o las prácticas más problemáticas del movimiento ‘rebelión contra la extinción’ y nuestro propio sínodo por la Amazonia recientemente desarrollado, no son sino ejemplos más recientes del planteamiento actual llamado ecologismo.

Es casi trivial observar que este ambientalismo se ha convertido para algunos que han abandonado la fe tradicional en un sustituto de la misma. Michael Crichton, autor de Jurassic Park, de La amenaza de  Andrómeda y de otros clásicos,  antes de morir, se refirió al ecologismo como "la religión preferida por los ateos urbanos", una religión que "reinterpreta" las creencias judeocristianas de una nueva manera: "Hay un Edén inicial, un paraíso; es un estado de gracia y de armonía con la naturaleza. Se da una caída original desde la gracia a un estado de contaminación, como resultado de comer del árbol del conocimiento; y como consecuencia de nuestras acciones, se acerca un día de juicio para todos nosotros. Todos somos pecadores de la energía, y estamos condenados a morir, a menos que busquemos la salvación, que ahora se llama sostenibilidad. La sostenibilidad es la salvación en la iglesia del medio ambiente. Así como la comida orgánica es su comunión, el agua libre de pesticidas es lo que beben las personas que tienen las creencias correctas”. Los partidarios de esta fe demuestran un dogmatismo y un celo cuasirreligioso, tienen sus sacerdotes y sacerdotisas, sus credos e incluso rituales.

domingo, 13 de octubre de 2019

Ser creyente en una sociedad postcristiana ¿Es posible el diálogo? Mons. José Ignacio Munilla

Diálogo:
·        Medio para el encuentro con la Verdad
·        Intercambio de ideas (logos)
·        La verdad que no se expresa se va debilitando
·        Diálogo parte de una identidad profunda
·        Hace falta la convicción de sentido, la Revelación de Cristo
·         Necesita disposición para la conversión ante la verdad descubierta

Cuatro presupuestos
1.    Estar en el mundo sin ser mundanos. Ser resistentes a la mundanización. El mayor peligro no es ser minoritarios sino insignificantes
2.    Tener conciencia que tenemos una unidad de destino con quienes dialogamos.
3.    Tomar conciencia de nuestra vocación social frente a un individualismo hegemónico. Ser realmente solidarios no sólo teóricamente solidarios.
4.    Santa rebeldía en defensa del principio de subsidiariedad frente a una creciente estatización.

José Manuel de Prada - Origen de la crisis actual:
Desarraigo espiritual
Desarraigo existencial
Desarraigo intelectual
Desarraigo moral
Desarraigo familiar y social.

El mayor peligro del cristianismo en el momento presente no radica en ser minoritario, sino en ser insignificante - Mons. José Ignacio Munilla


Entrevista en el Diario La Rioja (08-10-2019), con motivo de la Conferencia de Mons Munilla «Ser creyente en una sociedad postcristiana. ¿Es posible el diálogo?», organizada por la Bitácora XXI, e impartida en el Centro Cultural de Ibercaja de Logroño (La Rioja), el mismo martes, 8 de octubre de 2019.

«EL MAYOR PELIGRO HOY PARA EL CRISTIANISMO NO ES SER MINORITARIO, SINO INSIGNIFICANTE»


1.    ¿Cuál debería ser la actitud del creyente en una sociedad laica, beligerante o conformista?
En la carta de San Pablo a los Romanos leemos: «Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente» (Rom 12, 2). Lo cual no supone que haya que estar peleándose con todo el mundo.  Lo que sí me atrevo a afirmar es que El mayor peligro del cristianismo en el momento presente no radica en ser minoritario, sino en ser insignificante. El conformismo lleva inevitablemente a la insignificancia y a la irrelevancia. Decía Chesterton que solamente el que está vivo es capaz de remar contra corriente.

2.    ¿Es posible establecer un diálogo entre la fe y la razón o hablan idiomas diferentes?

domingo, 29 de septiembre de 2019

Retos actuales del sacerdocio ordenado en la Iglesia


Mensaje final
del simposio público
del Círculo y Nuevo círculo de discípulos
de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI
“Retos actuales del sacerdocio ordenado en la Iglesia”


1. Con el Simposio sobre los “Retos actuales del sacerdocio ordenado en la Iglesia“, el Círculo y Nuevo círculo de discípulos de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI persigue, después de muchos años y por primera vez una mayor dimensión pública. Esta decisión se debe a la convicción de que es llegado el momento de abrir el pensamiento teológico del Papa emérito a un público más amplio también por medio de conferencias y debates. Estamos contentos y agradecidos de que haya tantos interesados en aceptar esta invitación y abrigamos la esperanza de que esto también será un buen comienzo para nuestro futuro trabajo.

2. También la carta del Papa Francisco a los sacerdotes con motivo del 160º aniversario de la muerte del santo Cura de Ars –del 4 de agosto de 2019– nos ha reafirmado en la decisión tomada de tratar el tema del sacerdocio ordenado en la Iglesia. En un „tiempo de sufrimiento“, ensombrecido por el escándalo de los abusos, nos planteamos este reto en busca de “palabras y caminos de esperanza”, para que en “tiempos de purificación eclesial” se pueda reconocer y acoger nuevamente la belleza y el significado del ministerio ordenado como un regalo del Señor a su Iglesia. Por eso, en nuestras consideraciones se ha acentuado especialmente el sacerdocio sacramental y se ha tratado de profundizar en él a la luz de la teología de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Si nuestra primera preocupación no es Dios, entonces todo lo demás falla - Card. Robert Sarah


Entrevista concedida por el
Cardenal Robert Sarah
a Edward Pentin,
corresponsal en Roma
del National Catholic Register


¿Cuál es la primera preocupación que quiere transmitir a los lectores en su libro?

Que no se malinterprete este libro. No desarrollo tesis personales ni una investigación académica. Este libro es un grito de mi corazón como sacerdote y pastor.
Sufro tanto al ver la Iglesia desfigurada y confusa. Sufro tanto al ver el Evangelio y la doctrina católica menospreciadas, la Eucaristía ignorada o profanada. Sufro tanto al ver sacerdotes abandonados, desanimados y (viendo a aquellos) cuya fe se ha vuelto tibia.
El declive de la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía está en el centro de la actual crisis de la Iglesia y su debilitamiento, especialmente en Occidente. Nosotros los obispos, sacerdotes y laicos somos todos responsables todos de esta crisis de fe, la crisis de la Iglesia, la sacerdotal y la descristianización de Occidente. George Bernanos escribió antes de la guerra: «Nosotros repetimos constantemente con lágrimas de impotencia, de pereza u orgullo, que el mundo se está descristianizando. Pero el mundo no ha recibido a Cristo, non pro mundo rogo, somos nosotros los que lo recibimos, es de nuestros corazones de los que Dios se retira; somos nosotros los que nos descristianizamos a nosotros mismos, ¡miserables!» (Nous Autres, Français, in Scandale de la Verité, Points/Seuil. 1984).
Yo quería abrir mi corazón y compartir una certeza: la profunda crisis que la Iglesia está experimentando en el mundo y especialmente en Occidente es el fruto de olvidar a Dios. Si nuestra primera preocupación no es Dios, entonces todo lo demás falla. En la raíz de todas las crisis antropológicas, políticas, sociales, culturales, geopolíticas está el olvidar la primacía de Dios. Como el Papa Benedicto XVI dijo durante su encuentro con el mundo de la cultura en el Colegio de los Bernardinos el 12 de septiembre de 2008: « ‘Quaerere Deum’, ‘la búsqueda de Dios’, el hecho de estar atento a la realidad esencial de Dios es el eje central sobre el cual toda civilización y cultura se construye. Lo que constituye la base de la cultura europea, la búsqueda de Dios y la disponibilidad para permitir que Él nos encuentre, todavía sigue siendo hoy el fundamento de toda verdadera cultura y la indispensable condición para la supervivencia de nuestra humanidad. Porque el rechazo de Dios o una total indiferencia hacia él es fatal para el hombre».
He intentado mostrar en este libro que la raíz común de todas las crisis actuales se encuentra en este ateísmo fluido que, sin negar a Dios, vive en la práctica como si no existiera.
En la conclusión de mi libro, hablo de este veneno del cual somos todos víctimas: el ateísmo líquido. Lo infiltra todo, incluso nuestros discursos como clérigos. Consiste en admitir, junto con la fe, modos de vivir o de pensar radicalmente paganos y mundanos. ¡Y nosotros nos quedamos tan satisfechos con esta cohabitación antinatural! ¡Esto muestra que nuestra fe se ha convertido en líquida e inconsistente! Lo primero que debemos reformar son nuestros corazones. No debemos hacer pactos con las mentiras nunca más. La fe es a la vez el tesoro que queremos defender y la fuerza que nos permite defenderla.
Este movimiento que consiste en «dejar a Dios a un lado» haciendo de Él una realidad secundaria, ha tocado el corazón de muchos sacerdotes y obispos.
Dios no ocupa el centro de sus vidas, pensamientos y acciones. La vida de oración ya no es lo más importante. Estoy convencido de que los sacerdotes deben proclamar la centralidad de Dios a través de su propia vida. Una Iglesia en la que el sacerdote no transmite el mensaje es una Iglesia que está enferma. La vida de un sacerdote debe proclamar al mundo que «solo Dios basta», que la oración, es decir, esta relación personal e íntima, es el centro de su vida. Esta es la razón profunda del celibato sacerdotal.
El olvido de Dios encuentra su primera y más seria manifestación en el modo secular de la vida de los sacerdotes. Son los primeros que deben transmitir el Evangelio. Si sus vidas personales no lo reflejan, entonces el ateísmo practico se extenderá a través de la Iglesia en la sociedad.
Creo que estamos en un punto de inflexión en la historia de la Iglesia. Sí, la Iglesia necesita una reforma profunda y radical que debe empezar con una reforma de la forma de ser y de vivir de los sacerdotes. La Iglesia es santa por sí misma. Pero nuestros pecados y nuestras preocupaciones mundanas impiden que esta santidad brille.
Es hora de desprendernos de todas las cargas y finalmente dejar que la Iglesia aparezca como Dios la formó. A veces se cree que la historia de la Iglesia está marcada por las reformas estructurales. Estoy seguro de que son los santos los que cambian la historia. Después siguen las estructuras que sólo perpetúan la acción de los santos.

El concepto de esperanza es un elemento fundamental del trabajo que hace usted, a pesar del sombrío título de su libro y las alarmantes observaciones que hace acerca del estado de la civilización occidental. ¿Aún ve razones para la esperanza en nuestro mundo?

jueves, 18 de julio de 2019

" La Iglesia no pertenece a los pseudo-reformadores" Card. Robert Sarah


Entrevista concedida  
a Aleteia por el
Cardenal Robert Sarah,
prefecto de la Congregación
para el Culto Divino
a Aleteia


¿Qué respuesta daría a quienes pudieran considerar que su libro es pesimista o incluso alarmista?

He llegado a estas conclusiones con mucha prudencia y un gran deseo de ser preciso. Por consiguiente, me parece que el libro no se sitúa lejos de la verdad. Por supuesto, el panorama puede parecer sombrío, pero el papa Benedicto XVI dijo él mismo, justo antes de su elección para la Sede de Pedro, que Occidente atraviesa una crisis nunca vista en toda la historia. 

La realidad está ahí: no se puede decir que no hay una crisis de fe mientras se estén vaciando las iglesias. No creo que en el pasado hayamos sido testigos de unas acusaciones parecidas a las que se dirigen hoy en día contra cardenales, obispos, sacerdotes, que a veces son incluso condenados a penas de prisión…

En la sociedad, no conozco de otra civilización que haya legalizado el aborto, la eutanasia, haya roto la familia y quebrado el matrimonio hasta este punto. Sin embargo, son aspectos esenciales de la vida humana.  Estamos en una situación difícil y la crisis es profunda y grave, pero también he dedicado la última parte del libro a una larga reflexión sobre la esperanza, porque cada crisis conlleva una nueva dimensión, el comienzo de un renacimiento.

¿Qué recomienda usted para resistir y avanzar?

viernes, 5 de julio de 2019

Toda doctrina y praxis debe fundarse en la Sagrada Escritura y la Tradición Apostólica, y no debe contradecir los anteriores pronunciamientos dogmáticos del Magisterio - Card. Müller


Entrevista concedida por el
Card. Gerhard Ludwig Müller
a The Catholic World Report


Desde 2014 ha habido dentro de la Iglesia una corriente continua de conflictos y tensiones que involucra a muchos obispos alemanes. ¿Cuál es la razón de este fenómeno?. ¿Cuál es la causa de estos conflictos sobre la eclesiología, la Sagrada Comunión y otros asuntos relacionados?

Un grupo de obispos alemanes con su presidente (es decir, el de la Conferencia Episcopal Alemana) a la cabeza, se ven a sí mismos como los pioneros de la Iglesia Católica en la marcha hacia la modernidad. Ellos consideran que la secularización y la descristianización de Europa es un desarrollo irreversible. Por esta razón la Nueva Evangelización, el programa de Juan Pablo II y Benedicto XVI es, desde su punto de vista, una batalla contra el curso objetivo de la historia, que se parece a la lucha de Don Quijote contra los molinos de viento. Están buscando el sitio donde la Iglesia pueda sobrevivir en paz. Por lo tanto, todas las doctrinas de fe que se opongan a la «corriente dominante» del consenso social deben ser reformadas.

Una consecuencia derivada de esto es la demanda de la Sagrada Comunión incluso para aquella gente que no profesan la fe católica y también para aquellos católicos que no están en estado de gracia santificante. También se incluyen en la agenda: una bendición para las parejas homosexuales, la intercomunión con los protestantes, la relativización de la indisolubilidad del matrimonio sacramental, la introducción de los viri probati y, con ello, la abolición del celibato sacerdotal y la aprobación de relaciones sexuales antes y fuera del matrimonio. Estos son sus fines, y para alcanzarlos están dispuestos a aceptar incluso la división entre los obispos de la Conferencia Episcopal.

Los fieles que se toman la doctrina católica en serio son tachados de conservadores, se les está empujando fuera de la Iglesia, y son expuestos a una campaña de difamación de los medios de comunicación liberales y anticatólicos

Vistas de página en total

contador

Free counters!