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sábado, 31 de octubre de 2020

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - Solemnidad de Todos los Santos

 

1 de noviembre: Solemnidad de Todos los Santos

 

CEC 61, 946-962, 1090, 1137-1139, 1370: la Iglesia, comunión de los santos

CEC 956, 2683: la intercesión de los santos

CEC 828, 867, 1173, 2030, 2683-2684: los santos, ejemplos de santidad

 

CEC 61, 946-962, 1090, 1137-1139, 1370: la Iglesia, comunión de los santos

 

61 Los patriarcas, los profetas y otros personajes del Antiguo Testamento han sido y serán siempre venerados como santos en todas las tradiciones litúrgicas de la Iglesia.

LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

946 Después de haber confesado "la Santa Iglesia católica", el Símbolo de los Apóstoles añade "la comunión de los santos". Este artículo es, en cierto modo, una explicitación del anterior: "¿Qué es la Iglesia, sino la asamblea de todos los santos?" (San Nicetas de Remesiana, Instructio ad competentes 5, 3, 23 [Explanatio Symboli, 10]: PL 52, 871). La comunión de los santos es precisamente la Iglesia.

947 "Como todos los creyentes forman un solo cuerpo, el bien de los unos se comunica a los otros [...] Es, pues, necesario creer [...] que existe una comunión de bienes en la Iglesia. Pero el miembro más importante es Cristo, ya que Él es la cabeza [...] Así, el bien de Cristo es comunicado [...] a todos los miembros, y esta comunicación se hace por los sacramentos de la Iglesia" (Santo Tomás de Aquino, In Symbolum Apostolorum scilicet «Credo in Deum» expositio, 13). "Como esta Iglesia está gobernada por un solo y mismo Espíritu, todos los bienes que ella ha recibido forman necesariamente un fondo común" (Catecismo Romano, 1, 10, 24).

948 La expresión "comunión de los santos" tiene, pues, dos significados estrechamente relacionados: "comunión en las cosas santas [sancta]" y "comunión entre las personas santas [sancti]".

Sancta sanctis [lo que es santo para los que son santos] es lo que se proclama por el celebrante en la mayoría de las liturgias orientales en el momento de la elevación de los santos dones antes de la distribución de la comunión. Los fieles (sancti) se alimentan con el cuerpo y la sangre de Cristo (sancta) para crecer en la comunión con el Espíritu Santo (Koinônia) y comunicarla al mundo.

I. La comunión de los bienes espirituales

949 En la comunidad primitiva de Jerusalén, los discípulos "acudían [...] asiduamente a la enseñanza de los Apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones" (Hch 2, 42):

La comunión en la fe. La fe de los fieles es la fe de la Iglesia recibida de los Apóstoles, tesoro de vida que se enriquece cuando se comparte.

sábado, 15 de agosto de 2020

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María

 

15 de agosto

Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María

 

CEC 411, 966-971, 974-975, 2853: María, la nueva Eva, es ascendida a los cielos

CEC 773, 829, 967, 972: María, imagen escatológica de la Iglesia

CEC 2673-2679: en oración con María

La Asunción de la Virgen - Rubens

 

CEC 411, 966-971, 974-975, 2853: María, la nueva Eva, es ascendida a los cielos

411 La tradición cristiana ve en este pasaje un anuncio del "nuevo Adán" (cf. 1 Co 15,21-22.45) que, por su "obediencia hasta la muerte en la Cruz" (Flp 2,8) repara con sobreabundancia la desobediencia de Adán (cf. Rm 5,19-20). Por otra parte, numerosos Padres y doctores de la Iglesia ven en la mujer anunciada en el "protoevangelio" la madre de Cristo, María, como "nueva Eva". Ella ha sido la que, la primera y de una manera única, se benefició de la victoria sobre el pecado alcanzada por Cristo: fue preservada de toda mancha de pecado original (cf. Pío IX: Bula Ineffabilis Deus: DS 2803) y, durante toda su vida terrena, por una gracia especial de Dios, no cometió ninguna clase de pecado (cf. Concilio de Trento: DS 1573).

... también en su Asunción ...

966 "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte" (LG 59; cf. Pío XII, Const. apo. Munificentissimus Deus, 1 noviembre 1950: DS 3903). La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos:

«En el parto te conservaste Virgen, en tu tránsito no desamparaste al mundo, oh Madre de Dios. Alcanzaste la fuente de la Vida porque concebiste al Dios viviente, y con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas (Tropario en el día de la Dormición de la Bienaventurada Virgen María).

... ella es nuestra Madre en el orden de la gracia

967 Por su total adhesión a la voluntad del Padre, a la obra redentora de su Hijo, a toda moción del Espíritu Santo, la Virgen María es para la Iglesia el modelo de la fe y de la caridad. Por eso es "miembro supereminente y del todo singular de la Iglesia" (LG 53), incluso constituye "la figura" [typus] de la Iglesia (LG 63).

968 Pero su papel con relación a la Iglesia y a toda la humanidad va aún más lejos. "Colaboró de manera totalmente singular a la obra del Salvador por su obediencia, su fe, esperanza y ardiente amor, para restablecer la vida sobrenatural de los hombres. Por esta razón es nuestra madre en el orden de la gracia" (LG 61).

969 "Esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia, desde el consentimiento que dio fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la realización plena y definitiva de todos los escogidos. En efecto, con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna [...] Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora" (LG 62).

970 "La misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia. En efecto, todo el influjo de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres [...] brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia" (LG 60). "Ninguna creatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor. Pero, así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversas maneras tanto los ministros como el pueblo fiel, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente" (LG 62).

II. El culto a la Santísima Virgen

sábado, 6 de junio de 2020

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - Solemnidad de la Santísima Trinidad


Solemnidad de la Santísima Trinidad

CEC 202, 232-260, 684, 732: el misterio de la Trinidad
CEC 249, 813, 950, 1077-1109, 2845: en la Iglesia y en su Liturgia
CEC 2655, 2664-2672: la Trinidad y la oración
CEC 2205: la familia, imagen de la Trinidad


CEC 202, 232-260, 684, 732: el misterio de la Trinidad

202 Jesús mismo confirma que Dios es "el único Señor" y que es preciso amarle con todo el corazón, con toda el alma, con todo el espíritu y todas las fuerzas (cf. Mc 12,29-30). Deja al mismo tiempo entender que Él mismo es "el Señor" (cf. Mc 12,35-37). Confesar que "Jesús es Señor" es lo propio de la fe cristiana. Esto no es contrario a la fe en el Dios Único. Creer en el Espíritu Santo, "que es Señor y dador de vida", no introduce ninguna división en el Dios único:
«Creemos firmemente y confesamos que hay un solo verdadero Dios, inmenso e inmutable, incomprensible, todopoderoso e inefable, Padre, Hijo y Espíritu Santo: Tres Personas, pero una sola esencia, substancia o naturaleza absolutamente simple (Concilio de Letrán IV: DS 800).

viernes, 10 de abril de 2020

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - Viernes Santo


Viernes Santo – La Pasión del Señor

CEC 602-618. 1992: la Pasión de Cristo
CEC 612, 2606, 2741: la oración de Jesús
CEC 467, 540, 1137: Cristo el sumo sacerdote
CEC 2825: la obediencia de Cristo y la nuestra


CEC 602-618. 1992: la Pasión de Cristo
"Dios le hizo pecado por nosotros"
602 En consecuencia, san Pedro pudo formular así la fe apostólica en el designio divino de salvación: "Habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos a causa de vosotros" (1 P 1, 18-20). Los pecados de los hombres, consecuencia del pecado original, están sancionados con la muerte (cf. Rm 5, 12; 1 Co 15, 56). Al enviar a su propio Hijo en la condición de esclavo (cf. Flp 2, 7), la de una humanidad caída y destinada a la muerte a causa del pecado (cf. Rm 8, 3), "a quien no conoció pecado, Dios le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él" (2 Co 5, 21).
603 Jesús no conoció la reprobación como si él mismo hubiese pecado (cf. Jn 8, 46). Pero, en el amor redentor que le unía siempre al Padre (cf. Jn 8, 29), nos asumió desde el alejamiento con relación a Dios por nuestro pecado hasta el punto de poder decir en nuestro nombre en la cruz: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mc 15, 34; Sal 22,2). Al haberle hecho así solidario con nosotros, pecadores, "Dios no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros" (Rm 8, 32) para que fuéramos "reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo" (Rm 5, 10).
Dios tiene la iniciativa del amor redentor universal

miércoles, 8 de abril de 2020

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - Jueves Santo


Jueves Santo – Cena del Señor

CEC 1337-1344: Institución de la Eucaristía
CEC 1359-1361: la Eucaristía como acción de gracias
CEC 610, 1362-1372, 1382, 1436: la Eucaristía como sacrificio
CEC 1373-1381: la presencia real de Cristo en la Eucaristía
CEC 1384-1401, 2837: la Comunión
CEC 1402-1405: La Eucaristía “prenda de la gloria futura”
CEC 611, 1366: la institución del sacerdocio en la Última Cena


CEC 1337-1344: Institución de la Eucaristía
La institución de la Eucaristía
1337 El Señor, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin. Sabiendo que había llegado la hora de partir de este mundo para retornar a su Padre, en el transcurso de una cena, les lavó los pies y les dio el mandamiento del amor (Jn 13,1-17). Para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles partícipes de su Pascua, instituyó la Eucaristía como memorial de su muerte y de su resurrección y ordenó a sus apóstoles celebrarlo hasta su retorno, "constituyéndoles entonces sacerdotes del Nuevo Testamento" (Concilio de Trento: DS 1740).
1338 Los tres evangelios sinópticos y san Pablo nos han transmitido el relato de la institución de la Eucaristía; por su parte, san Juan relata las palabras de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, palabras que preparan la institución de la Eucaristía: Cristo se designa a sí mismo como el pan de vida, bajado del cielo (cf Jn 6).
1339 Jesús escogió el tiempo de la Pascua para realizar lo que había anunciado en Cafarnaúm: dar a sus discípulos su Cuerpo y su Sangre:
«Llegó el día de los Ázimos, en el que se había de inmolar el cordero de Pascua; [Jesús] envió a Pedro y a Juan, diciendo: "Id y preparadnos la Pascua para que la comamos"[...] fueron [...] y prepararon la Pascua. Llegada la hora, se puso a la mesa con los Apóstoles; y les dijo: "Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios" [...] Y tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío". De igual modo, después de cenar, tomó el cáliz, diciendo: "Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre, que va a ser derramada por vosotros"» (Lc 22,7-20; cf Mt 26,17-29; Mc 14,12-25; 1 Co 11,23-26).
1340 Al celebrar la última Cena con sus Apóstoles en el transcurso del banquete pascual, Jesús dio su sentido definitivo a la pascua judía. En efecto, el paso de Jesús a su Padre por su muerte y su resurrección, la Pascua nueva, es anticipada en la Cena y celebrada en la Eucaristía que da cumplimiento a la pascua judía y anticipa la pascua final de la Iglesia en la gloria del Reino.
"Haced esto en memoria mía"

martes, 31 de diciembre de 2019

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - Solemnidad de Santa María, Madre de Dios


Solemnidad de María, Santísima Madre de Dios

CEC 464-469: Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre
CEC 495, 2677: María es la Madre de Dios
CEC 1, 52, 270, 294, 422, 654, 1709, 2009: nuestra adopción como hijos de Dios
CEC 527, 577-582: Jesús observa la Ley y la perfecciona
CEC 580, 1972: la Ley nueva nos libera de las restricciones de la Ley antigua
CEC 683, 689, 1695, 2766, 2777-2778: por medio del Espíritu Santo podemos llamar a Dios “Abba”
CEC 430-435, 2666-2668, 2812: el nombre de Jesús


CEC 464-469: Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre

464 El acontecimiento único y totalmente singular de la Encarnación del Hijo de Dios no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, ni que sea el resultado de una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. Él se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. La Iglesia debió defender y aclarar esta verdad de fe durante los primeros siglos frente a unas herejías que la falseaban.
465 Las primeras herejías negaron menos la divinidad de Jesucristo que su humanidad verdadera (docetismo gnóstico). Desde la época apostólica la fe cristiana insistió en la verdadera encarnación del Hijo de Dios, "venido en la carne" (cf. 1 Jn 4, 2-3; 2 Jn 7). Pero desde el siglo III, la Iglesia tuvo que afirmar frente a Pablo de Samosata, en un Concilio reunido en Antioquía, que Jesucristo es Hijo de Dios por naturaleza y no por adopción. El primer Concilio Ecuménico de Nicea, en el año 325, confesó en su Credo que el Hijo de Dios es «engendrado, no creado, "de la misma substancia" [en griego homousion] que el Padre» y condenó a Arrio que afirmaba que "el Hijo de Dios salió de la nada" (Concilio de Nicea I: DS 130) y que sería "de una substancia distinta de la del Padre" (Ibíd., 126).
466 La herejía nestoriana veía en Cristo una persona humana junto a la persona divina del Hijo de Dios. Frente a ella san Cirilo de Alejandría y el tercer Concilio Ecuménico reunido en Efeso, en el año 431, confesaron que "el Verbo, al unirse en su persona a una carne animada por un alma racional, se hizo hombre" (Concilio de Efeso: DS, 250). La humanidad de Cristo no tiene más sujeto que la persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido y hecho suya desde su concepción. Por eso el concilio de Efeso proclamó en el año 431 que María llegó a ser con toda verdad Madre de Dios mediante la concepción humana del Hijo de Dios en su seno: "Madre de Dios, no porque el Verbo de Dios haya tomado de ella su naturaleza divina, sino porque es de ella, de quien tiene el cuerpo sagrado dotado de un alma racional [...] unido a la persona del Verbo, de quien se dice que el Verbo nació según la carne" (DS 251).

martes, 24 de diciembre de 2019

Lecturas del domingo y el catecismo de la Iglesia - Solemnidad de la Navidad


Solemnidad de la Navidad

CEC 456-460, 566: “¿Por qué el Verbo se hizo carne?”
CEC 461-463, 470-478: la Encarnación
CEC 437, 525-526: el misterio de la Navidad
CEC 439, 496, 559, 2616: Jesús es el Hijo de David
CEC 65, 102: Dios ha dicho todo en su Verbo
CEC 333: Cristo encarnado es adorado por los ángeles
CEC 1159-1162, 2131, 2502: la Encarnación y las imágenes de Cristo


CEC 456-460, 566: “¿Por qué el Verbo se hizo carne?”

EL HIJO DE DIOS SE HIZO HOMBRE
456 Con el Credo Niceno-Constantinopolitano respondemos confesando: "Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre" (DS 150).
457 El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios: "Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4, 10). "El Padre envió a su Hijo para ser salvador del mundo" (1 Jn 4, 14). "Él se manifestó para quitar los pecados" (1 Jn 3, 5):
«Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas, hacía falta que nos llegara la luz; estando cautivos, esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador. ¿No tenían importancia estos razonamientos? ¿No merecían conmover a Dios hasta el punto de hacerle bajar hasta nuestra naturaleza humana para visitarla, ya que la humanidad se encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado?» (San Gregorio de Nisa, Oratio catechetica, 15: PG 45, 48B).
458 El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios: "En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él" (1 Jn 4, 9). "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16).
459 El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad: "Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí ... "(Mt 11, 29). "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí" (Jn 14, 6). Y el Padre, en el monte de la Transfiguración, ordena: "Escuchadle" (Mc 9, 7;cf. Dt 6, 4-5). Él es, en efecto, el modelo de las bienaventuranzas y la norma de la Ley nueva: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado" (Jn 15, 12). Este amor tiene como consecuencia la ofrenda efectiva de sí mismo (cf. Mc 8, 34).

domingo, 10 de junio de 2018

Creí, por eso hablé - Homilía de Mons. Héctor Aguer en la Misa en la que se despide de la Arquidiócesis de La Plata


Creí, por eso hablé
S.E.R. Mons. Héctor Aguer

Homilía en la Misa
de despedida de la
Arquidiócesis de La Plata
Iglesia Catedral - 10 de junio de 2018


     El Génesis, primer libro de la Torá hebrea, comienza con la palabra Bereshit,  en el principio. El texto, en el que se transmite la revelación divina sobre la protohistoria de la humanidad, asume tradiciones, estilos y elementos culturales muy diversos, como corresponde a la encarnación de la Palabra. El Evangelio de Juan comienza con la misma expresión: En arjé, en el principio era el Lógos, el Verbo, y este principio es el de la nueva creación. El fragmento del capítulo tercero del Génesis, que escuchamos como primera lectura de esa liturgia, expone las consecuencias dramáticas de lo que la teología católica llama pecado original. La protohistoria da paso a la historia, que empieza mal, con la pérdida de la situación edénica, paradisíaca; la cercanía con Dios queda perturbada por el hombre mismo, que pretende ponerse en el lugar de su creador. Entonces sobreviene el exilio de los desterrados hijos de Eva; habrá que esperar que la Mujer, la nueva Eva, y su descendencia que es Cristo, aplasten la cabeza de la serpiente. Entre tanto, y aun después de la realidad efectiva de la redención de la que gozamos, falta que podamos echar mano, finalmente, al árbol de la vida, en el post exsilium en el que María nos muestre el rostro de Jesús, como aspiramos en la Salve Regina. 

     Los símbolos que se destacan en el relato genesíaco son ancestrales, tienen raíces en las más diversas culturas. A la luz de la fenomenología de las religiones, la historia comparada de éstas, y sobre todo a la luz de la fe cristiana, las figuras empleadas resultan fácilmente comprensibles. En el ambiente cultural de la época de la redacción, fecha que es todavía discutible, el árbol, la serpiente, la mujer y su relación con el varón corresponden a conceptos arraigados en la experiencia humana, y de valor sagrado. En el libro del Apocalipsis (12, 9) se habla de la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, seductor del mundo entero; allí se la identifica también como Dragón. Al lector de la antigüedad no podían sorprenderle estas expresiones, simbólicas o míticas, que hablan de una realidad, la de ese siniestro entrometido en la historia humana, cuya existencia y actuación son indiscutibles para la fe que profesamos; y comprobable en los hechos, en muchísimos hechos que resultarían incomprensibles si se descartara este dato. Quiero decir que el diablo existe.

sábado, 9 de junio de 2018

Domingo X (ciclo b) Catena Aurea


Marcos 3, 20-35
Y vinieron a la casa, y concurrió de nuevo tal tropel de gente, que ni siquiera podían tomar alimento. Y cuando lo oyeron sus deudos salieron para recogerle; porque decían que había perdido el juicio. Y los escribas, que habían bajado de Jerusalén, decían: "Está poseído de Beelzebub; y así por arte del príncipe de los demonios es como lanza los demonios".
Y Jesús habiéndolos convocado, les decía en parábolas: "¿Cómo puede Satanás expeler a Satanás? Y si un reino está dividido contra sí mismo, es imposible que subsista el tal reino. Y si una casa estuviera dividida contra sí misma, la tal casa no puede quedar en pie. Conque si Satanás se levanta contra sí mismo, está su reino en discordia, y no puede durar, antes está cerca su fin. Ninguno puede entrar en la casa del valiente para robarle sus alhajas, si primero no ata bien al valiente: después sí que podrá saquear la casa. En verdad os digo, añadió, que todos los pecados se perdonarán fácilmente a los hijos de los hombres, y aun las blasfemias que dijeren; pero el que blasfemare contra el Espíritu Santo no tendrá jamás perdón, sino que será reo de eterno juicio o condenación". Les decía esto porque le acusaban de que estaba poseído del espíritu inmundo.
Entre tanto llegan su Madre y hermanos o parientes, y quedándose fuera, enviaron a llamarle. Estaba mucha gente sentada alrededor de El, cuando le dicen: "Mira que tu Madre y tus hermanos allí fuera te buscan". A lo que respondió diciendo: "¿Quién es mi madre y mis hermanos?" Y dando una mirada a los que estaban sentados en torno suyo, dijo: "Veis aquí a mi madre y a mis hermanos; porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre".


Beda
Conduce el Señor a la casa a los apóstoles elegidos en el monte, como para advertirles que deben volver a su conciencia después de haber recibido la dignidad del apostolado. "De aquí vinieron a la casa, y concurrió de nuevo tal tropel de gente, que ni siquiera podían tomar alimento". 

Pseudo-Crisóstomo
Ingratas eran ciertamente las turbas de los sacerdotes, cuyo orgullo les impedía conocer a Jesús, mientras que iba a El agradecida la muchedumbre del pueblo.

Beda
¡Cuál no sería esta bienaventurada muchedumbre, para quien tanto importaba alcanzar la salvación, que ni al Autor de ella ni a los que con El estaban dejaban ni una hora libre para comer! Pero falta la estimación de sus deudos para Aquel a quien no deja la turba de los extraños. "Entre tanto algunos de sus deudos", etc. Como no podían comprender las sapientísimas palabras que oían, creían que había hablado como un enajenado. "Porque decían, prosigue, que había perdido el juicio". 

Domingo X (ciclo b) Guión litúrgico



Entrada:
 Nos reunimos hoy para celebrar el décimo domingo del Tiempo Ordinario. El domingo es el día del Señor y es necesario santificarlo. Se lo santifica participando activamente del Santo Sacrificio de la Misa. Participemos de esta Eucaristía con un corazón generoso que se entregue totalmente a Dios.

sábado, 21 de abril de 2018

Domingo IV de pascua (ciclo b) Catena Aurea



Juan 10,11-18
"Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. Mas el asalariado y que no es el pastor, del que no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata y esparce las ovejas. Y el asalariado huye, porque es asalariado y porque no tiene parte en las ovejas".
"Yo soy el buen Pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. Como el Padre me conoce, así conozco yo al Padre, y pongo mi alma por mis ovejas. Tengo también otras ovejas que no son de este aprisco: es necesario que yo las traiga y oirán mi voz y será hecho un solo aprisco y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi alma para volverla a tomar. No me la quita ninguno, mas yo la pongo por mí mismo: poder tengo para ponerla, y poder tengo para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre".

San Agustín, in Joanem tract 46 et 47
El Señor nos descubre dos cosas, que nos había propuesto en cierto modo encubiertas. Nosotros sabemos desde un principio que El mismo es la puerta; ahora nos enseña que es pastor, por estas palabras: "Yo soy el buen pastor". Más arriba nos había dicho que el pastor entraba por la puerta. Si, pues, El mismo es la puerta, ¿cómo entra por sí mismo? Así como El por sí mismo conoce al Padre y nosotros le conocemos por El, de la misma manera El entra en el redil por sí mismo y nosotros entramos allí por El. Nosotros, porque predicamos a Cristo entramos por la puerta. Pero Cristo se predica a sí mismo; porque su predicación le muestra a El mismo, muestra la luz y otras muchas cosas. Si aquellos que presiden la Iglesia, que son sus hijos, son pastores, ¿cómo es que no hay más que un solo pastor sino porque todos aquellos son miembros de un solo pastor? Y en verdad el ser pastor lo concedió a sus miembros; pues Pedro es pastor, y los demás Apóstoles son pastores, y todos los buenos obispos son pastores. Pero la prerrogativa de ser puerta no la concedió a ninguno de nosotros; la reservó para sí solo. No habría añadido a la palabra pastor la cualidad de bueno, si no hubiera pastores malos; ellos son ladrones y salteadores, o por lo menos mercenarios.

San Gregorio, in Evang hom 14
El añade la manera de ser del pastor bueno, para que nosotros le imitemos. "El buen pastor da su vida por sus ovejas". Hizo lo que aconsejó, manifestó lo que mandó, dio su vida por sus ovejas, para hacer de su cuerpo y de su sangre un sacramento para nosotros y para poder saciar con el alimento de su carne a las ovejas que había rescatado. Se nos puso delante el camino del desprecio de la muerte, que debemos seguir, y la forma divina a la que debemos adaptarnos. Lo primero que debemos hacer es repartir generosamente nuestros bienes entre sus ovejas, y lo último dar, si fuera necesario, hasta nuestra misma vida por estas ovejas. Pero el que no da sus bienes por las ovejas, ¿cómo ha de dar por ellas su propia vida? 

San Agustín, in Joanem tract 47
Mas esto no lo hizo sólo Cristo; y sin embargo, si aquellos que lo hicieron son miembros de su redil, El fue el único que hizo estas cosas, porque El lo pudo hacer sin ellos, pero ellos no pudieron hacerlo sin El. 

Domingo IV de pascua (ciclo b) Guión litúrgico



Entrada:     
Hoy celebramos el cuarto domingo de Pascua, llamado también el del Buen Pastor en el que la Iglesia realiza la jornada mundial de oración por las vocaciones.
En el servicio eclesial del ministro ordenado es Cristo mismo quien está presente en su Iglesia como Cabeza de su cuerpo, Pastor de su rebaño, Sumo Sacerdote del sacrificio redentor, Maestro de la Verdad.
Para iniciar esta Santa Misa nos ponemos de pie y cantamos…

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