Reflexión de
Mons. Pascal Roland
obispo de Belley-Ars
publicada en la página de su Diócesis
¿Epidemia del coronavirus o epidemia de miedo?
Más que a la
epidemia del coronavirus, ¡debemos temer a la epidemia del miedo! Por mi parte,
me niego a ceder al pánico colectivo y a someterme al principio de precaución
que parece mover a las instituciones civiles.
Por lo tanto, no
tengo la intención de emitir instrucciones específicas para mi diócesis:
¿Dejarán de reunirse los cristianos para rezar? ¿Renunciarán a frecuentar y
ayudar a sus semejantes? Aparte de las medidas de prudencia elemental que cada
uno toma de manera espontánea para no contaminar a otros cuando se está
enfermo, no es oportuno agregar más.
Deberíamos recordar
más bien que en situaciones mucho más graves, aquellas de las grandes plagas, y
cuando los medios sanitarios no eran los de hoy, las poblaciones cristianas se
ilustraron con procedimientos de oración colectiva, así como por la ayuda a los
enfermos, la asistencia a los moribundos y la sepultura de los fallecidos. En
resumen, los discípulos de Cristo no se apartaron de Dios ni se escondieron de
sus semejantes, ¡sino todo lo contrario!
