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miércoles, 9 de octubre de 2019

Caminos de actuación pastoral entorno a «Amoris Laetitia» - Mons. Rafael Escudero López-Brea


MENSAJE PASTORAL

Caminos de actuación pastoral entorno a
«Amoris Laetitia»

Mons. Rafael Escudero López-Brea
Obispo Prelado de Moyobamba



A todos los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los animadores de las comunidades rurales, a los catequistas y a todos los fieles laicos de la Prelatura de Moyobamba.

Queridos hermanos y hermanas:
Después de haber celebrado con gozo el Encuentro de Prelatura 2017 entre sacerdotes, religiosos y religiosas, en el que hemos tenido la oportunidad de orar, compartir la alegría de nuestra consagración al Señor en el servicio a la misión y de estudiar juntos la Exhortación Apostólica Postsinodal «Amoris Laetitia» del Papa Francisco, recogiendo el trabajo que hemos llevado a cabo en torno a este documento, me dirijo a todos ustedes y a todo el Pueblo de Dios que camina en la Prelatura de Moyobamba con este mensaje pastoral.

I  «Amoris Laetitia»

Este mensaje reflexiona sobre la exhortación apostólica «Amoris Laetitia», aborda cuestiones pastorales delicadas como la formación de la conciencia, y da indicaciones sobre cómo implementar el texto pontificio en la Prelatura. 
Las disposiciones y la información que lo acompañan no presentan cambios en la doctrina de la Iglesia, y son consistentes con las enseñanzas de los papas el Beato Pablo VI, San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.
Mi intención como obispo es ayudar a los fieles a acoger el documento «Amoris Laetitia» y ponerlo en la perspectiva de la evangelización y planificación pastoral. Por eso, las disposiciones quieren ser una guía particularmente útil para los sacerdotes y demás agentes pastorales. Éstas serán un recurso clave para revisar y actualizar los programas de preparación al matrimonio en nuestra prelatura de Moyobamba.
Al publicar «Amoris Laetitia», el Papa Francisco hace un nuevo llamamiento a la Iglesia para renovar e intensificar la proclamación misionera cristiana acerca de la naturaleza del sacramento del matrimonio y de la familia.  Con ello, el Santo Padre, en unión con toda la Iglesia, espera fortalecer a las familias ya existentes y tender la mano a quienes han fracasado en su matrimonio, incluyendo a todos los que están marginados de la vida de la Iglesia.
"Amoris Laetitia" llama a un acompañamiento sensible de aquellas personas que, con una comprensión imperfecta de la enseñanza cristiana sobre el matrimonio y la vida familiar, tal vez no vivan de acuerdo a la fe católica, pero desean estar más integradas en la vida de la Iglesia.

viernes, 4 de mayo de 2018

Los fundamentos de la moral. A los 25 años de la Veritatis Splendor - Rvdo. Dr. D. Juan José Pérez-Soba


LOS FUNDAMENTOS DE LA MORAL:
 A 25 AÑOS DE LA VERITATIS SPLENDOR
Dr. D. Juan José Pérez-Soba

“El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca” (Mt 7,24). Son las últimas palabras, de Jesucristo en el Sermón de la Montaña de San Mateo que es la carta magna de la moral cristiana. Como dice San Agustín, comentando esta misma frase: “Quien considere pía y sobriamente el Sermón que pronunció nuestro Señor Jesucristo en el monte, tal como leemos en el evangelio según Mateo, creo que encontrará en él todo lo que concierne a las costumbres perfectas, al modo perfecto de la vida cristiana”1.

Por una parte, muestra algo que podría parecer evidente, pero que, en cambio, para muchos ha dejado de serlo, esto es: existe una vida cristiana y Cristo nos la enseña. El cristianismo contiene en sí un modo de vida con unas características propias. El mismo Jesucristo ha querido transmitirlo así de un modo claro y la Iglesia nos lo comunica para formar en nosotros unas convicciones básicas en la moralidad. El hecho de que surjan dudas al respecto viene por tanto de otra fuente, de otras voces que no son las de Cristo. Poder pensar que no existe, o que es simplemente un conjunto de actitudes vagas, es un modo claro de no escuchar sus palabras y fundar la vida sobre arena. La propia evolución que ha tenido el debate sobre la especificidad de la moral cristiana en estos últimos años así nos lo muestra 2, acabó por inanición y por la necesidad de supervivencia 3. Si no existía tal especificidad en relación al obrar concreto, los moralistas nos quedábamos sin trabajo, porque bastaría unos pocos trazos genéricos sobre algunas pretendidas actitudes cristianas para mostrar todo lo cristiano de la moral.

jueves, 3 de mayo de 2018

El desafío pastoral y pedagógico después de Amoris Laetitia - Mons. Dr. Livio Melina



Reconstruir el sujeto:
el desafío pastoral y pedagógico
después de Amoris Laetitia

Mons. Dr. Livio Melina

Para el pastor que atiende las almas, como para el teólogo moralista, Amoris Laetitia representa un desafío sin muchos precedentes en la historia reciente de la Iglesia. Desde su publicación, la exhortación apostólica del Papa Francisco ha sido objeto de interpretaciones diametralmente opuestas e incompatibles entre ellas, que han causado gran confusión entre los fieles. No se puede negar que había enormes expectativas alrededor de esta exhortación apostólica, centradas en un punto muy concreto: el de la admisión de los divorciados «que se han vuelto a casar» a los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía.


1. La preocupación de fondo

Es necesario, sin embargo, captar la preocupación de fondo que ha llevado al Papa Francisco a escribir este documento: renovar la pastoral familiar de la Iglesia, para así llegar a todas las familias y, sobre todo, a las que están heridas, para acogerlas, acompañarlas e integrarlas en la vida de la Iglesia. Dicha preocupación se vincula a esa conversión pastoral y a ese «dinamismo de salida misionera» solicitado en la otra exhortación, Evangelii Gaudium (n. 20).

«¿Qué aporta Cristo a la familia?». En el vuelo de vuelta de su viaje a Tierra Santa, el 26 de mayo de 2014, el Papa Francisco expresó con estas palabras la intuición fundamental y la finalidad por las que había iniciado en la Iglesia el largo y articulado camino sinodal, que ha llevado a la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia. Por lo tanto, no nos debemos centrar en las problemáticas de casuística moral si queremos ir al corazón de la preocupación pastoral del Santo Padre. Debemos, más bien, enfocar la perspectiva de fondo, sin la cual todo se vuelve borroso. Y la perspectiva fundamental está determinada por la intención de buscar, de nuevo, el mensaje de Jesús acerca de la familia; no sólo para saber algo, sino para abrir un camino de vida mejor, para que llegue a las personas allí donde se encuentren, las impulse a convertirse, a sanar y a caminar hacia la santidad.


2. Una lectura coherente del Magisterio

jueves, 25 de enero de 2018

Lo único que podemos hacer en términos de Amoris laetitia es leerla en la perspectiva de la enseñanza y práctica constantes de la Iglesia. Card. Raymond Leo Burke

Entrevista concedida por el
Cardenal Raymond Leo Burke
a Chris Altieri
para Thinking with the Church
transcrita por Catholic World Repot


La situación sigue siendo motivo de gran preocupación, porque hay una confusión que está creciendo -digamos, casi exponencialmente en la Iglesia- con respecto a las verdades fundamentales, especialmente la verdad sobre el Sacramento del Matrimonio y la verdad sobre la Sagrada Eucaristía y la digna recepción de la Sagrada Eucaristía.

Lo escucho con frecuencia. Recientemente recibí una comunicación de un hombre al que no conocía y que vivía en una unión matrimonial irregular, a quien un sacerdote le confesó que los sacerdotes ahora han recibido del papa Francisco la facultad de declarar nulo un matrimonio en el sacramento -el de la Confesión-, y por lo tanto estaba permitido que el hombre en cuestión recibiera los sacramentos. El hombre me escribió diciendo que inicialmente estaba muy contento con lo que decía el sacerdote, pero que cada vez que recibía la Sagrada Comunión, su conciencia no le daba ningún descanso. Por lo tanto, me escribió, preguntando si es cierto que los sacerdotes ahora tienen la facultad de declarar nulo un matrimonio en el Sacramento de la Confesión. Le respondí, por supuesto de una manera amable, diciendo que ningún sacerdote, ni siquiera el mismo Papa, tiene la facultad de declarar nulo un matrimonio en el Sacramento de la Confesión, que su conciencia lo estaba molestando correctamente, y que él debería seguir su conciencia. Le sugerí que contactara con un sacerdote bueno y sabio para ayudarle a abordar su situación.

Este no es un caso aislado. Sé muy bien que este tipo de prácticas y otras continúan, que atacan a la Iglesia en su propio fundamento, a saber, la familia: la Iglesia doméstica, el primer lugar en el que la Iglesia cobra vida. Tiene que ser una fuente de profunda preocupación para todos nosotros para restablecer el correcto entendimiento del matrimonio como una gracia otorgada a aquellos que lo contraen para vivir el amor fiel, indisoluble y procreador. Por lo tanto, sigue siendo tan crítico como siempre responder a las serias dudas que Amoris laetitia ha planteado en las mentes de las personas, para dejar en claro la enseñanza y práctica constantes de la Iglesia, que de hecho no puede cambiar y no cambiará, de modo que las vidas de las personas se pueden establecer sobre la base firme de la vida de Cristo en nosotros, la vida de Cristo con nosotros en la Iglesia. De esa forma, se fortalecerá la vida familiar y se fortalecerá la vida de la sociedad en su conjunto.

Por tanto, el problema se ha vuelto más grave, y es más urgente que todos lo abordemos de la manera más efectiva posible.

 

- ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Quiero decir: una exhortación postsinodal es una exhortación postsinodal. No es per se un documento magisterial. Un Papa puede usarla para enseñar algo, pero el papa Francisco nos dice que no está enseñando nada nuevo en el documento, y nosotros le creemos. Tampoco es un instrumento de gobierno de ningún tipo. No cambia la ley ni lo pretende. Entonces, ¿de dónde viene la confusión?

miércoles, 17 de enero de 2018

Profesión pública de las verdades inmutables sobre el matrimonio

Profesión pública
de las verdades inmutables sobre el matrimonio

S.E.R. Mons. Tomash Peta
 Arzobispo Metropolitano
de la arquidiócesis de Santa Maria en Astana

S.E.R. Mons. Jan Pawel Lenga
Arzobispo emérito de Karaganda

S.E.R. Mons. Athanasius Schneider
Obispo auxiliar
de la arquidiócesis de Santa Maria en Astana

   
Después de la publicación de la Exhortación Apostólica “Amoris laetitia” (2016) diversos obispos han emitido a nivel local, regional y nacional normas concernientes a la aplicación de la disciplina sacramental a los fieles llamados “divorciados vueltos a casar”, quienes se unieron en una convivencia estable more uxorio con una persona que no es su legítimo cónyuge, pese a que esté vivo quien sí tiene esa condición, con quien está unido por un válido vínculo matrimonial.

Las normas mencionadas prevén, entre otras cosas, que en casos individuales las personas   llamadas “divorciados vueltos a casar”, puedan recibir los sacramentos de la Penitencia y de la Santa Comunión, pese a continuar viviendo habitual e intencionalmente more uxorio con una persona que no es su legítimo cónyuge. Tales normas han recibido a menudo aprobación de parte de diversas autoridades jerárquicas y algunas de ellas fueron inclusive dadas por buenas por la suprema autoridad de la Iglesia.

La difusión de dichas normas pastorales eclesiásticamente aprobadas han causado una notable y creciente confusión entre fieles y en el clero; confusión ésta que toca manifestaciones centrales de la vida de la Iglesia, como lo son el matrimonio sacramental que da origen a la familia, la iglesia doméstica y el sacramento de la Santísima Eucaristía.

Según la doctrina de la Iglesia sólo el vínculo matrimonial sacramental constituye una iglesia doméstica (cf. Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 11). La admisión de los fieles “divorciados vueltos a casar” a la Santa Comunión, que es la expresión máxima de la unidad de Cristo-Esposo con Su Iglesia, significa en la práctica un modo de aprobación y legitimación del divorcio y, en ese sentido, una especie de introducción del divorcio en la Iglesia.

lunes, 18 de septiembre de 2017

La esperanza de la Familia - Conferencia del Cardenal Burke en Paracuellos

Conferencia del Cardenal Raymond Leo Burke
En el primer encuentro de Infovaticana
bajo el lema “La esperanza de la familia”
9 de septiembre de 2017

Es para mí un placer presidir el primer “Encuentro InfoVaticana” dedicado al tema de la esperanza de la familia en un mundo totalmente secularizado. Le agradezco a Gabriel Ariza que me haya invitado a estar hoy con ustedes, y doy gracias a todos los que han hecho posible mi visita y estos momentos en su compañía.

Muy convenientemente, nuestra reunión tiene lugar en el Cementerio de los mártires de Paracuellos, también conocido como “la Catedral de los mártires”. Mientras estamos reunidos para reflexionar sobre la esperanza que inspira y fortalece la familia en nuestro tiempo, pidamos el coraje de ser verdaderos testigos de la única y segura fuente de esa esperanza: Cristo, vivo en la Iglesia por y para nosotros. Deseo profundamente que mi presencia y mi discurso les ofrezca a cada uno de ustedes inspiración y fuerza en su misión cotidiana de dar esperanza al mundo, salvaguardando y fomentando la dignidad inviolable de la vida humana y la integridad del matrimonio y la familia como la cuna de esa vida humana y como primera escuela de su crecimiento y desarrollo.

En esta reflexión, en primer lugar hablaré de la situación de la familia en el mundo actual y de la llamada a una nueva evangelización de la Iglesia y de la sociedad, empezando por la familia. Después, abordaré la fundamental labor de la familia en la nueva evangelización de nuestra cultura.

El Cristiano en el mundo actual

Hoy en día, los cristianos nos encontramos en una sociedad totalmente secularizada. El Papa San Juan Pablo II, en sus enseñanzas sobre la misión de los fieles laicos en el mundo, nos recordó de forma inequívoca que, incluso en los países que antes eran cristianos, muchos viven como si no tuvieran relación con Dios, y por lo tanto, con Su plan para nosotros y nuestro mundo. Describió la situación actual de la Iglesia en el mundo con estas palabras:

domingo, 3 de septiembre de 2017

Criterios para la aplicación de Amoris Laetitia - Mons. Pedro Daniel Martínez Perea

Carta Pastorala los Sacerdotes
de la Diócesis de San Luis

Matrimonio, nuevas uniones y Eucaristía
en el capítulo 8 de Amoris laetitia



Mis queridos Sacerdotes: La Exhortación Apostólica, Amoris laetitia(1), por la que el Papa Francisco se ha dirigido a todos los Obispos, Sacerdotes, Consagrados, Esposos y fieles en general, se podría definir como un gran catecumenado sobre el amor en la familia que es la célula de la sociedad. La consideración del sacramento del matrimonio es muy importante y actual. Importante, porque el matrimonio fue creado por Dios, por lo tanto tiene una naturaleza definida desde su constitución natural, y además fue elevado a la dignidad de sacramento por Jesucristo, prefigurando “la unión que existe entre Cristo y la Iglesia” y es un bien público en la Iglesia, un bien común. Actual, porque somos testigos del cambio profundo de los estamentos sociales, obra de un descontructivismo prácticamente global, que alcanza también al matrimonio y la familia con propuestas inaceptables.

Esta ‘crisis’ afecta incluso a la vida de los esposos cristianos. Algunos de ellos se han separado, uniéndose con otra persona, permaneciendo el vínculo matrimonial. El Santo Padre ha querido dedicar un capítulo de su Exhortación a esta realidad en la que se encuentran algunos fieles para discernirla, poder acompañarlos y orientarlos hacia la Bienaventuranza eterna desde la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia.

Sin embargo, algunas lecturas de la Exhortación han suscitado inquietud, perplejidad y también confusión entre los fieles, especialmente en cuanto se refiere a la posibilidad de que las personas unidas con un vínculo sacramental válido anterior y que actualmente vivan, more uxorio, con otra persona en una nueva unión no sacramental puedan acercarse a los sacramentos, en particular a la Sagrada Comunión.

Dada la importancia de este tema y las circunstancias actuales en las que se presenta, me parece oportuno compartir con Ustedes por escrito aquello que he explicado al presentar Amoris laetitia tanto al Consejo presbiteral como en la sede de la Pastoral familiar diocesana.

En este marco, como Obispo de la Diócesis de San Luis les hago llegar esta Carta Pastoral: Matrimonio, nuevas uniones y Eucaristía en el capítulo 8 de Amoris laetitia.

Para comprender adecuadamente el objeto de ella me parece oportuno, en primer lugar, referirme a la Revelación divina y al Magisterio (Amoris laetitia en contexto), fundamentos irreemplazables para una reflexión teológica en la Iglesia católica. En un segundo momento, presentaré criterios y orientaciones para una lectura teológica y eclesial del argumento específico señalado en la Carta Pastoral. En esta segunda parte el texto mismo de la Exhortación determina el modo de la exposición y la variedad de temas considerados aunque íntimamente relacionados entre sí, pues sólo a través de ellos se comprende mejor su contenido.

viernes, 25 de agosto de 2017

La no recepción de la Eucaristía por parte de divorciados vueltos a casar implica que debemos ocuparnos de ellos con especial solicitud - Mons. Héctor Aguer

Carta del Arzobispo de La Plata
dirigida a los sacerdotes
en julio de 2016

 A los sacerdotes de la Arquidiócesis de La Plata:
En orden a una interpretación correcta de la Exhortación Postsinodal Amoris laetitia les envío esta Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe Annus internationalis, del 14 de septiembre de 1994, en la que se ratifica lo enseñado por San Juan Pablo II en su encíclica Familiaris Consortio, de 1982.
La continuidad en el magisterio de la Iglesia es un dato fundamental. El mismo Papa Francisco ha quitado importancia a las conclusiones que algunos sacaban del número 301 del referido documento, más aún de una nota al pie de página. En el punto preciso que allí se trata hay que atenerse a la invariable disciplina de la Iglesia, que en la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe aparece cuidadosamente argumentada, doce años después de la Familiaris Consortio.

lunes, 3 de julio de 2017

Los retos de la familia en el contexto actual - Mons. Juan Antonio Reig Pla

LOS RETOS DE LA FAMILIA EN EL CONTEXTO ACTUAL



Mons. Juan Antonio Reig Pla 
Obispo de Alcalá de Henares
Vicepresidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II
para estudios sobre el matrimonio y la familia 
(Sección Española)
Mayo de 2017

INTRODUCCIÓN
El texto que publicamos fue pronunciado como conferencia el 8 de mayo de 2017 en la sede de la Universidad Católica San Vicente mártir de Valencia. En esta fecha tuvo lugar la conmemoración anual de la fiesta de la Virgen de Fátima, patrona del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia.

La conferencia se titula «Los retos de la familia en el contexto actual». Se entiende la palabra reto en la doble acepción: como desafío y como tarea. Para situar tanto los desafíos de la familia y las tareas de la Pastoral Familiar he querido ofrecer un análisis de la situación del matrimonio y de la familia desde la reflexión del Concilio Vaticano II (Gaudium et spes, 47-52), pasando por los pontificados de Pablo VI, San Juan Pablo II y Benedicto XVI, hasta la Exhortación Apostólica del Papa Francisco Amoris laetitia.

Después de este breve recorrido histórico en el que a las enseñanzas del Concilio Vaticano II, y a la publicación de la Encíclica Humanae vitae de Pablo VI, han seguido tres Sínodos sobre la familia, pretendo poner en relieve los nuevos desafíos que los cambios vertiginosos de la historia plantean a la familia y que no han sido objeto de un tratamiento exhaustivo en ninguno de los Sínodos mencionados. Nos enfrentamos, en efecto, ante una verdadera revolución cultural, técnica y jurídica que subvierte todo el orden humano promovido por la civilización cristiana. Lo nuevo de esta revolución que atenta contra la antropología cristiana (llamada “antropología adecuada” por el Papa San Juan Pablo II) es que teniendo su origen en ciertas escuelas filosóficas ha sido asumida por minorías radicales alentadas por fundaciones de carácter agenésico y promovidas por la ONU, el Parlamento Europeo y los gobiernos nacionales presionados por multitud de ONG inspiradas en la “perspectiva de género”. Todo ha sido muy rápido y silencioso pero hoy han logrado la hegemonía cultural, el cambio de la legislación sobre la vida humana, el matrimonio y la familia; ocupar la enseñanza, la sanidad y ser difundida masivamente por los medios de comunicación con la aquiescencia de las agrupaciones sociales y los partidos políticos. Lo que empezó con la introducción de la palabra “gender” se ha visto desarrollado como la ideología de género, a la que ha seguido las teorías “queer” y “cyborg” que se ven sobrepasadas por las propuestas transhumanista y posthumanista.

Frente al concepto de “naturaleza de la persona humana” hoy la nueva tesis que se propone es negar la identidad humana o hablar de “identidades inconclusas” que serán alcanzadas en su perfección por la tecnología que se presenta como un ideal de redención. Se trata de la tecno-redención que va unida al capitalismo tecno-nihilista. Resulta curioso que la dialéctica de los sexos propuesta por Engels como origen y expresión de la primera lucha de clases (núcleo del marxismo), se haya desarrollado en la ideología de género y, a su vez, mediante un proceso de ingeniería social, haya sido asumida también por el pensamiento liberal.

Este cóctel de marxismo-liberalismo ha ido alimentando la revolución sexual y hoy se presenta como un desafío colosal frente a la antropología cristiana y las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Para responder a esta nueva situación necesitamos una pastoral familiar renovada que promueva, junto a la gestación del sujeto cristiano mediante una lúcida “iniciación cristiana”, la formación de familias cristianas conscientes de su misión. Para ello es necesario desarrollar nuevas tareas que describo en la tercera parte de esta conferencia y promover un laicado bien formado en las cuestiones de Bioética, pastoral familiar, Doctrina Social de la Iglesia y conocedor del debate cultural sobre la antropología, el matrimonio y la familia. A ello responde el Pontificio Instituto Juan Pablo II, erigido en el mismo día en el que el Santo apóstol de la familia sufrió el atentado en la plaza de San Pedro.

Dadas las circunstancias actuales y el proceso invivible de la “globalización de la indiferencia”, no se puede responder a este desafío desde una llamada al comunitarismo que privatiza la religión. Los católicos laicos están llamados a ser, como decía Benedicto XVI, minorías creativas para la renovación de la sociedad. Esta creatividad, sin embargo, debe alcanzar el nivel de la política. Sin el respeto a las realidades humanas originales (dignidad de la vida humana, matrimonio natural entre un hombre y una mujer, familias abiertas a la vida, estructuras sociales sanas, medios de comunicación según la verdad, leyes justas, etc.), sin el apoyo de una verdadera cultura cristiana, se hace muy difícil, cuando no imposible, mantener los contenidos de la antropología adecuada y el bien de las familias. Por eso es urgente una nueva pastoral familiar, la promoción de auténticas comunidades cristianas, asociaciones de familias y políticos que estén dispuestos a promover el bien común y los demás aspectos de la Doctrina Social de la Iglesia.

Lo que se propone en esta conferencia no es más que un esbozo, o si queréis criterios para la acción. Pido a la Virgen de Fátima que suscite verdaderos laicos dispuestos a testimoniar la belleza del amor conyugal, la bondad social de la familia cristiana y la edificación de una sociedad a la medida de los hijos de Dios.

+ Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares

LOS RETOS DE LA FAMILIA EN EL CONTEXTO ACTUAL
ÍNDICE I. UNA MIRADA A LA HISTORIA RECIENTE
1. El Concilio Vaticano II
2. La crisis de la encíclica “Humanae vitae” y la revolución sexual
3. El Pontificado del Papa Juan Pablo II
4. El avance de la revolución sexual y la ideología de género
5. El Pontificado del Papa Benedicto XVI
6. La verdad del amor humano
7. La Exhortación “Amoris laetitia” del Papa Francisco

II. LOS RETOS-DESAFÍOS DE LA FAMILIA EN EL CONTEXTO ACTUAL
1. La soberanía de la voluntad al margen de la verdad y del
2. El intento de hacer inútil la encarnación y la pasión-muerte-resurrección de Cristo. “La tecno-redención de identidades inconclusas”: los presupuestos marxistas al servicio del capitalismo tecno-nihilista
3. Nos encontramos ante un ataque planificado, científica y sistemáticamente, contra el orden de la creación y de la redención
4. El método de destrucción del matrimonio, de la familia y de la vida: el constructivismo filosófico
III. LOS RETOS-TAREAS DE LA PASTORAL FAMILIAR RENOVADA
1. La gestación del sujeto
2. Itinerarios de maduración de la masculinidad y la feminidad
3. La educación afectivo-sexual
4. La preparación del matrimonio
5. La preparación inmediata a la celebración del sacramento del matrimonio
6. La formación del laicado
7. Escuela de padres
8. Los Centros de Orientación Familiar
9. Revalorización de la “institución familiar”
10. La sacramentalidad del matrimonio
11. La validez del sacramento y los procesos de separación y nulidad
12. El cuidado de las personas en situación irregular
13. Matrimonio, Eucaristía y Doctrina Social de la Iglesia
14. Una última palabra: no es legítima la separación Verdad-Estado

LOS RETOS DE LA FAMILIA EN EL CONTEXTO ACTUAL
I. UNA MIRADA A LA HISTORIA RECIENTE

Tradicionalmente la doctrina católica sobre el matrimonio recogía la enseñanza de San Agustín que él mismo sistematizó en torno a los bienes del matrimonio: el bien de la prole (bonum prolis), el bien de la fidelidad (bonum fidei) y el bien del sacramento (bonum sacramenti). El matrimonio era visto como un contrato singular cuyas notas características son la unidad y la indisolubilidad. Los fines propios de esta institución natural eran descritos como la procreación y la educación de los hijos, la ayuda mutua entre los esposos y el remedio de la concupiscencia1 .

 En las décadas anteriores a la celebración del Concilio Vaticano II, desde perspectivas más personalistas, se reclamaba una revisión de los fines del matrimonio y se abogaba por incidir más en la relevancia del amor conyugal: se insistía en la necesidad de revisar el término contrato y la división entre fin primario (procreación) y fines secundarios.

1. El Concilio Vaticano II
Con este contexto inmediato, el Concilio Vaticano II al afrontar los temas del matrimonio y de la familia en la Gaudium et spes los trata como el primero de los problemas y necesidades urgentes en el mundo actual (GS 46). En expresión del mismo Concilio “la salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar” (GS 47). Después de describir las sombras que oscurecen la dignidad de esta institución, se propone exponer la doctrina sobre la dignidad del matrimonio y de la familia (GS 48).

En este apartado de la Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual (GS 48) el Concilio ofrece una síntesis en la que se guarda un equilibrio entre el carácter institucional del matrimonio y los nuevos acentos que venían propiciados por la corriente personalista. En primer lugar llama la atención la descripción que se hace del matrimonio como “íntima comunidad de vida y amor conyugal”. La expresión “íntima comunidad” y la referencia directa al “amor conyugal” son una clara expresión de la perspectiva en la que se sitúa el Concilio. Esta “íntima comunidad”, continua el Concilio, esta “fundada por el Creador y provista de leyes propias” que no se especifican. El término “contrato” es sustituido por la palabra “alianza” (foedus) de mayor relevancia bíblica y que hace referencia al consentimiento matrimonial: “esta comunidad […] se establece con la alianza del matrimonio, es decir, con un consentimiento personal irrevocable” (GS 48).

El Concilio hace compatible estas nuevas expresiones con el lenguaje más tradicional: “Así, por el acto humano con el que los cónyuges se entregan y aceptan mutuamente nace una institución estable por ordenación divina, también ante la sociedad” (Ibíd). La palabra “institución” es completada con el término “vínculo sagrado” que apunta a la esencia del matrimonio: “este vínculo sagrado, con miras al bien tanto de los cónyuges y de la prole como de la sociedad, no depende del arbitrio humano” (Ibíd).

domingo, 2 de julio de 2017

Elementos que debería comprender el camino penitencial de los divorciados en nueva unión - Mons. Luis Francisco Ladaria Ferrer

Mons. Ladaria Ferrer S.J. nombrado el 1 de Julio de 2017
Prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe

por el Papa Francisco
Respuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe,
Firmada por S.E.R. Mons. Luis F. Ladaria Ferrer S.J.

fechada el 22 de octubre  de 2014
a un sacerdote francés con la siguiente consulta:

¿Un confesor puede dar la absolución a un penitente que, habiéndose casado religiosamente, ha contraído un segundo matrimonio después del divorcio? 

«No podemos excluir a priori a los fieles divorciados vueltos a casar de un proceso penitencial que conduzca a la reconciliación sacramental con Dios y por lo tanto a la comunión eucarística. El Papa Juan Pablo II, en su Exhortación Apostólica Familiaris Consortio n.84, considerando tal posibilidad, precisó las condiciones:
«La reconciliación en el sacramento de la penitencia –que les abriría el camino al sacramento eucarístico– puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios –como, por ejemplo, la educación de los hijos– no pueden cumplir la obligación de la separación, asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos» (ver también Benedicto XVI, Sacramentum caritatis, n. 29).

El camino penitencial debería comprender los siguientes elementos:

jueves, 22 de junio de 2017

Los Santos Tomás Moro y Juan Fisher ¿Murieron en vano? - Mons. Samuel Aquila

Tomás Moro y Juan Fisher ¿murieron en vano? 
S.E.R. Samuel J. Aquila
Arzobispo de Denver



La idea de que debe permitirse a los católicos volverse a casar y recibir la comunión no empezó con la carta que firmaron el Cardenal Kasper y otros miembros del episcopado alemán en 1993.
El episcopado de otro país – Inglaterra – fue pionero en este experimento en doctrina cristiana hace unos 500 años. El asunto que se trataba entonces no era si cualquier católico podía volverse a casar, sino si el rey podía, porque su esposa no le había dado un hijo varón.
Al igual que aquellos que abogan por la comunión para los que se han vuelto a casar por lo civil, los obispos ingleses estaban incómodos con la idea de aceptar el divorcio y el nuevo casamiento abiertamente. En su lugar, eligieron modificar la ley a las circunstancias individuales del caso al que se enfrentaban, concediendo al Rey Enrique VIII una “anulación” — de manera fraudulenta y sin la aprobación de Roma.
Si “el heroísmo no es para el cristiano corriente”,  como dice el Cardenal alemán Walter Kasper, ciertamente no lo era para el Rey de Inglaterra.  En cambio, cuestiones de felicidad personal y el bienestar de un país fueron los sólidos argumentos que sirvieron al divorcio de Enrique. Y el Rey difícilmente podría molestarse en dejar de comulgar como resultado de un matrimonio irregular.
El Cardenal Wolsey de Inglaterra y todos los obispos del país, a excepción del Obispo John Fisher de Rochester, apoyaron el intento del rey de deshacer su primer – y legítimo – matrimonio. Al igual que  Fisher, Tomás Moro– un laico y canciller del Rey  – también le negó su apoyo. Ambos fueron martirizados y posteriormente canonizados.
En pública defensa de la indisolubilidad del matrimonio del rey, Fisher sostuvo que “este matrimonio del rey y la reina no podía ser disuelto por ningún poder, humano o divino”. Por este principio, dijo, estaba dispuesto a dar su vida. Fisher continuó señalando que Juan Bautista no vio otro modo “de morir más gloriosamente que por causa del matrimonio,” a pesar del hecho de que el matrimonio entonces “no era tan santo en aquel tiempo como lo es ahora por el derramamiento de la sangre de Cristo.”
Como Tomás Moro y Juan Bautista, Fisher fue decapitado, y al igual que ellos, es llamado santo.

lunes, 29 de mayo de 2017

Fuera de la Iglesia tienen que respetar que la Iglesia no es una organización política o hecha por el hombre, sino que es el Cuerpo de Cristo - Cardenal Gerhard Ludwig Müller

Entrevista concedida por el
Cardenal  Gerhard Ludwig Müller
a Raymond Arroyo para EWTN
grabada en Estados Unidos el 12 de mayo de 2017


ARROYO: Quiero comenzar con su libro, “The Cardinal Müller Report”, que tiene una vaga referencia al de su predecesor, “Cardinal Ratzinger Report”, de hace muchos años. Se centra en la esperanza y las diversas dimensiones de la esperanza en toda la Iglesia, el mundo, la familia. ¿Dónde hay más carencia de esperanza, en su opinión, y cómo la gente la echa de menos?
MÜLLER: Bueno, el título no es sólo una vaga referencia, sino un vínculo directamente buscado, porque él habló en el informe sobre la fe, y tenemos otra virtud teologal que es la esperanza muy vinculada con la fe y el amor y nosotros conocemos y recordamos la gran encíclica de Benedicto, Deus Caritas Est, Dios es Amor. Y, por lo tanto, en nuestro tiempo lo que creemos que necesitamos es esperanza, tener orientación para este corto tiempo de nuestra vida terrenal. Pero estamos esperando una larga vida, la eternidad, porque estamos creados para la comunión con Dios en el amor. Y, por lo tanto, no podemos restringir nuestra existencia solamente a los esfuerzos en este mundo.
ARROYO: Usted ha hablado extensamente sobre el terrorismo islámico, terrorismo islámico radical que usted llama, del mismo modo que lo llama el presidente Trump. ¿Cuál es el papel de la Iglesia hoy en la lucha contra el terrorismo islámico radical? ¿Puede realizar una oposición teológica? ¿Presentar una visión diferente? ¿Cuál es su opinión?
MÜLLER: Creo que la tarea de los estados y la comunión de los estados es diferente de la de la Iglesia. La Iglesia es el cuerpo de Jesucristo. Es una representación, una revelación de la encarnación de Dios y, por lo tanto, debemos entrar en la discusión con las autoridades islámicas sobre la contradicción de Dios con el amor y este terrorismo que se perpetra en el nombre de Dios … por lo tanto, es una contradicción interna entre esta violencia, violencia destructiva contra los seres humanos que son creados a imagen de Dios, y Dios mismo que es Amor Encarnado.
ARROYO: Quiero volver a los asuntos de la Iglesia… Hablemos de Amoris Laetitia, una exhortación que es resultado de dos sínodos que han generado mucha atención. Se han vertido ríos de tinta sobre lo que pretende Amoris Laetitia y lo que significa, particularmente, el octavo capítulo. Y en ella el Papa parece sugerir, y algunos han sugerido, incluso en las Conferencias Episcopales de todo el mundo, que un católico divorciado y “vuelto a casar” civilmente, con el acompañamiento de su pastor, sin nulidad matrimonial, reciba los sacramentos y sea bienvenido en los sacramentos, a pesar del hecho de que, en el tiempo pasado, esto habría sido considerado “vivir en pecado.” ¿Qué opina usted? ¿Es eso posible? ¿Es eso lo que se está avanzando?

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