Exsurge
Domine
Bula del
Papa León X
15 de
junio de 1520
Condenando
los Errores de Martín Lutero
Levantaos, Señor, y juzgad Vos mismo vuestra propia causa. Recordad
vuestras censuras a los que están llenos de insensatez todo el día. Escucha
nuestras plegarias, pues los zorros avanzan, tratando de destruir la viña en
cuyo lagar sólo Vos habéis pisado. Cuando estabais cerca de subir a Vuestro
Padre, entregasteis el cuidado, el gobierno y la administración de la viña, que
es una imagen de la Iglesia Triunfante, a Pedro, como cabeza y vuestro vicario
y a sus sucesores. El jabalí del bosque busca destruirla y toda bestia salvaje
viene a devastarla.
Levantaos, Pedro, y realizad el servicio pastoral divinamente
confiado a vos, como ya se ha dicho. Prestad atención a la causa de la Santa
Iglesia Romana, madre de todas las iglesias y maestra de la fe, que vos por
orden de Dios, santificasteis con vuestra sangre. Avisasteis bien de que
vendrían falsos maestros en contra de la Iglesia Romana, para introducir sectas
ruinosas, atrayendo sobre ellas rápidas condenas. Sus lenguas de fuego, son un
mal incansable, lleno de veneno mortal. Ellos tienen un celo amargo, la
discordia en sus corazones, y se jactan y mienten en contra de la verdad.
Te suplicamos también a vos, Pablo, para que os levantéis. Fuisteis
vos quien esclareció e iluminó a la Iglesia con vuestra doctrina y con vuestro
martirio, como el de Pedro. Ahora, se ha presentado un nuevo Porfirio quien,
como el otro del pasado, lleno de errores, asedió a los santos apóstoles, y
ahora ataca a los santos pontífices, nuestros predecesores.
Él los condena violando vuestra enseñanza, en vez de implorarles y
no tiene pudor de atacarlos, de lamentarse de ellos, y cuando se desespera de
su causa, de menospreciarlos con insultos. Él es como los herejes “cuya última
defensa”, como dice Jerónimo, “se ponen a vomitar veneno de serpiente con su
lengua, cuando ven que sus causas están para ser condenadas, y estallan en
insultos cuando se ven vencidos”. Aunque hayáis dicho que debería haber
herejías para poner a prueba la fe, aun así ellos deben ser destruidos en la
propia cuna por vuestra intercesión y ayuda, y así, no crecerán ni se harán
fuertes como vuestros lobos.
