CONFERENCIA DEL CARDENAL JAVIER LOZANO BARRAGÁN PRONUNCIADA EN AQUISGRÁN (ALEMANIA)
El sentido del dolor
en la carta apostólica
Salvifici doloris
del Papa Juan Pablo II
Expongo el pensamiento sublime de Juan Pablo II acerca del dolor humano. Como introducción, rápidamente esbozaré algunos datos científicos sobre la fisiología del dolor humano y, dada la apertura del Papa a todos los valores de la humanidad, me referiré sintéticamente a la esencia del pensamiento de las cuatro soluciones aportadas por las grandes religiones que subsisten con el cristianismo, para esbozar un diálogo con ellas. Se trataría del hinduismo, del budismo, del islamismo y de las religiones tradicionales africanas, que tienen muchos elementos en común con el pensamiento religioso tradicional de otras partes del mundo.
Introducción
Referencias médicas sobre el dolor
"El dolor es una experiencia desagradable, sensorial y emotiva, asociada con un daño que sufre el organismo" (definición de la Asociación internacional para el estudio del dolor).
El dolor puede ser síntoma de enfermedades o una enfermedad en sí mismo. En el primer caso constituye una señal de alarma fisiológica útil; en el segundo, no tiene finalidad y puede constituir punto de partida para otra patología orgánica o psicológica. Del lugar del organismo donde se origina se transmite al cerebro por las fibras nerviosas y, una vez llegado a la médula espinal, sube a la corteza cerebral, donde se percibe tanto el estímulo nociceptivo cuanto la elaboración del síntoma del dolor.
El dolor se puede presentar en forma aguda o crónica. El dolor agudo aparece de improviso y tiene una duración limitada; cesa en poco tiempo, en el contexto de la curación de la enfermedad que lo causa. El dolor crónico (enfermedad) es de duración prolongada (más de tres meses) y entraña un impacto psico-orgánico elevado en el paciente. Continúa a veces aun después de sanar de la enfermedad que lo ha causado (dolor neuropático, herpes zoster), o bien acompaña a una enfermedad incurable.
La intensidad del dolor es subjetiva (umbral del dolor): hay personas que soportan el dolor más que otras; se observa frecuentemente una diferencia de tolerancia al dolor de parte de la misma persona según la causa del mismo y, sobre todo, de acuerdo con su situación psicológica.
El dolor puede ser síntoma de enfermedades o una enfermedad en sí mismo. En el primer caso constituye una señal de alarma fisiológica útil; en el segundo, no tiene finalidad y puede constituir punto de partida para otra patología orgánica o psicológica. Del lugar del organismo donde se origina se transmite al cerebro por las fibras nerviosas y, una vez llegado a la médula espinal, sube a la corteza cerebral, donde se percibe tanto el estímulo nociceptivo cuanto la elaboración del síntoma del dolor.
El dolor se puede presentar en forma aguda o crónica. El dolor agudo aparece de improviso y tiene una duración limitada; cesa en poco tiempo, en el contexto de la curación de la enfermedad que lo causa. El dolor crónico (enfermedad) es de duración prolongada (más de tres meses) y entraña un impacto psico-orgánico elevado en el paciente. Continúa a veces aun después de sanar de la enfermedad que lo ha causado (dolor neuropático, herpes zoster), o bien acompaña a una enfermedad incurable.
La intensidad del dolor es subjetiva (umbral del dolor): hay personas que soportan el dolor más que otras; se observa frecuentemente una diferencia de tolerancia al dolor de parte de la misma persona según la causa del mismo y, sobre todo, de acuerdo con su situación psicológica.
