viernes, 16 de mayo de 2014

Oraciones a María Auxiliadora - San Juan Bosco

ORACIONES
INDICADAS POR
SAN JUAN BOSCO
 
PARA OBTENER
LA PROTECCIÓN DE
MARÍA AUXILIADORA
 
 
PARA PEDIR UNA GRACIA
¡Dios te salve, Reina y Madre de misericordia y Auxilio de los Cristianos! Pobre hijo de Eva. ¿A quién dirigiré mis ojos en este valle de lágrimas sino a Ti, que eres la vida, la dulzura y esperanza nuestra?... A Ti, pues, dirijo mis súplicas. Pongo a tus pies el peso de mis pesares. Poderosa Auxiliadora, date a conocer como abogada piadosa; baja tus ojos maternales sobre mí, que imploro tu auxilio… ¡Ah! Madre, hoy más que nunca necesito de tu misericordia y santa ayuda.
Dirige sobre mi tus ojos misericordiosos y mi corazón quedará inundado de alegría. Soy pecador, es verdad, pero tú eres piadosa; ¡oh, pía…! Yo soy ingrato, pero tú eres dulce; ¡Oh dulce Virgen María! No mires mis culpas… acuérdate solo de nuestra bondad. Yo me entrego a Ti, como un niño en el seno de su madre.
Dios Te salve Reina, etc. María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros.
 
EN LAS MAYORES TRIBULACIONES DE LA VIDA
Bien conoces, ¡oh dulcísima Auxiliadora!, la desgracia que me aflige. En tan grave desventura solo me queda un consuelo: Tú, Madre querida. Tú me amas y yo no debiera temer nada confiando en la protección que me dispensa tan gran Reina. Pero mi corazón vacila y mis ojos se deshacen en lágrimas. Quisiera sufrirlo todo con resignación en obsequio tuyo ,que tanto sufriste por mí al pie de la cruz; pero no puedo… ¡Madre mía, es demasiado duro este golpe!
Tres Avemarías y la jaculatoria María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros.
Madre dulcísima yo me abandono en las manos de tu misericordia, pero al pensar que acaso en estos mismos instantes estás consolando a otros que, como yo, han recurrido a Ti, siento que mi corazón se abre a la esperanza y confío en que he de ser consolado… ¿Quién podría contar las lágrimas que haz derramado en este día? ¡Oh Auxilio de los Cristianos!, consuela también las mías. Te prometo amarte siempre más y más.
Tres Avemarías, etc.
 
EN UNA NECESIDAD
Necesito un favor especial, y confiado en tu bondad a ti recurro, poderoso auxilio de los cristianos. Conocedor de las innumerables mercedes que diariamente concedes a tus devotos, he puesto siempre en Ti toda mi confianza; y hoy humildemente postrado a tus plantas, te suplico con todo el fervor de mi alma medies en mi necesidad (expóngase la gracia que se desea obtener). Bien sé, Madre querida que yo no merezco nada; y aún temo que mis culpas sean al fin obstáculo de nuestra bondad. Más Tú puedes, dulcísima Señora, sacarme de este lastimoso estado y hacer que sirva con fidelidad a Ti y a tu divino Hijo, a fin de que yo también pueda experimentar la maravillosa eficacia de tu sano auxilio.
María Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
 
TRIDUO POR LA CURACIÓN DE UN ENFERMO
Mil y mil veces, ¡Oh bendita Madre de Dios!, fuiste la salvación prodigiosa de los enfermos, y lo sigues siendo todavía en todos los ámbitos del mundo.
Dispensadora soberana de los favores celestiales, escucha las súplicas que te dirigimos por la salud de este amado enfermo. ¡Ah!, si no ha de ser obstáculo para su salvación eterna, manifiesta en este caso la grandeza de tu poder… y se acrecentará en nuestros corazones tu devoción.
Una Salve y la Jaculatoria María Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros.
Mil y mil cristianos, ¡Oh bendita Madre de Dios!, se han postrado llorosos ante tu imagen en los trances más apurados de la vida. La muerte llamando a las puertas de sus hogares, amenazaba arrancar su cariño a una persona amada. Nuestra casa está también amenazada. Madre bondadosa; aleja de ella, por piedad, todo peligro, y te prometemos pasar cristianamente el resto de nuestros días para merecer siempre tu valioso patrocinio.
Una Salve, etc.
Mil y mil enfermos por Ti curados. ¡Oh bendita Madre de Dios!, entonaron himnos de gratitud ante tu poderosa imagen. Por las lágrimas de gratitud que ellos derramaron, por sus plegarias perfumadas con el más profundo cariño, escúchanos. Reina poderosísima… y desde luego los primeros pasos de tu querido enfermo serán para dirigirse a tu templo a cantar junto con nosotros el himno de agradecimiento. Señora, conmuévete por nuestras lágrimas, por nuestras oraciones y también por nuestras promesas. Remedia nuestra necesidad; salva al enfermo, si esto no ha de ser un obstáculo para su salvación eterna.
Sí, piadosísima auxilio de los Cristianos, despacha favorablemente las plegarias de los que ponen en Ti toda su confianza.
A continuación se dirán las Letanías de la Santísima Virgen
María Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros.
 
RECOMENDACIONES DE LOS HIJOS
¡Oh Virgen Santísima! ¿A quién después de Dios, pudiera yo encomendar mis hijos mejor que a Ti? A Ti bendita y piadosa Señora Auxilio de los Cristianos.
Así pues, yo pongo a todos y cada uno de mis hijos bajo tu protección y amparo. Tenlos benignamente como tus hijos adoptivos y muestra que eres su Madre. Con maternal solicitud aparta de ellos, por el poder de tu intercesión, todo lo que pueda dañarles, principalmente el pecado; por tu mano poderosa, ¡oh llena de gracia!, descienda sobre ellos en todo tiempo la plenitud de las divinas gracias para que perseveren y adelanten en todas
las virtudes cristianas y el santo nombre de Dios sea por ellos honrado y glorificado. En particular alcánzales, ¡oh Madre castísima!, la gracia de una inmaculada inocencia y pureza de corazón y un perfecto amor a Jesús, tu hijo divino.
Amén.
Avemaría.
 
ORACIÓN A MARÍA AUXILIADORA
¡Oh María Auxiliadora! ¡Oh Madre tan feliz en el cielo!
¡En medio de tus goces no olvides las tristezas de la tierra!
¡Ruega por los que se aman y a quienes Dios ha sometido a la dura prueba de la separación!
¡Ruega por el aislamiento del corazón tan lleno de tristeza, de abatimiento y de algunas veces de terror!
¡Ruega por los que luchan contra las dificultades de la vida y a quienes falta poco por llegar al desaliento y quizá al olvido de sus deberes!
¡Ruega por los que el mundo atrae y la desgracia no ha abatido aún!
¡Ruega por aquellos a quienes Dios ha dado más que a otros la ternura de su corazón y la delicadeza de sentimientos!
¡Ruega por los que se han retirado de la oración, de la Eucaristía y de la paz del corazón, que lloran en silencio sin atreverse a volver a Dios!
¡Ruega por aquellos a quienes amamos y por los que nos aman, hazlos santos, aunque los hagas sufrir. Si alguna vez se alejan de Ti, toma todos mis goces y por mi parte de felicidad retenlos cerca de Jesús!
¡Ruega por los que lloran, por los que oran y por los que no saben hacerse amar!
A todos, oh María Auxiliadora, llénalos de esperanza y paz.
 
HACIMIENTO DE GRACIAS
Te venero y te doy gracias desde lo íntimo de mi corazón por los favores obtenidos ¡Oh Madre Auxiliadora! Te consagro mi alma con todas mis potencias y me asocio a las alabanzas que en el cielo te tributan las almas que Tú haz salvado.
Tres Avemarías, etc.
Te suplico además, Madre mía, que me alcances otra gracia, mucho más importante que las que hasta ahora he obtenido y es la perseverancia final, la gracia de poder cantar algún día tus alabanzas en el cielo. Amén. Así sea.
Tres Avemarías, etc.


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