sábado, 25 de enero de 2014

Domingo III Tiempo durante el año (ciclo a) - Catena Aurea

Mateo 4,12-23
Habiendo sabido Jesús que Juan había sido preso, se retiró a Galilea. Y habiendo dejado la ciudad de Nazaret, vino y habitó en Cafarnaúm, ciudad marítima colocada en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliese lo que se había dicho por el Profeta Isaías: tierra Zabulón y tierra Neftalí, camino del mar a la espalda del Jordán, de Galilea de los Gentiles, pueblo que andaba en tinieblas, vio una luz muy grande, y una luz apareció a aquellos que estaban sentados en las tinieblas y sombras de la muerte.
Desde entonces empezó Jesús a predicar y decir: "haced penitencia, porque se acerca el reino de los cielos".
Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio dos hermanos, Simón, que después se llamó Pedro y Andrés su hermano, que arrojaban las redes al mar: eran pescadores: Y les dijo: "Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres". Y ellos inmediatamente dejando las redes le siguieron. Y marchando de allí, vio otros dos hermanos, Jacob el del Zebedeo y a su hermano Juan, que estaban con su padre en el barco remendando sus redes, y los llamó. Y ellos, abandonando en seguida a su padre y a las redes, le siguieron.
Y andaba Jesús rodeando toda la Galilea, enseñando en las Sinagogas de ellos, y predicando el Evangelio del reino. Y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
 
Rábano
Después que San Mateo habló de los cuarenta días de ayuno y de la tentación de Cristo y del ministerio de los ángeles, a continuación prosigue diciendo: "Habiendo oído Jesús que San Juan había sido preso".
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 6
No debe dudarse de que eso fue permitido por Dios, ya que contra un hombre bueno nadie puede hacer nada si Dios no se lo permitiese. Prosigue: "Se retiró a Galilea". Esto es, se separó de la Judea para no anticipar el tiempo oportuno de su pasión y para darnos ejemplo de cómo debemos huir del peligro.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,1
No es deshonroso el no arrojarse al peligro, pero sí lo es no mantenerse firme cuando se es asolado por él. Se separó de la Judea para calmar la envidia de los judíos y para cumplir a la vez la profecía, deseando convencer a los maestros de todo el mundo que habitaban en Galilea. También es ésta la causa que lo indujo a separarse de los judíos e ir a los gentiles, porque habiendo sido preso el Bautista por los judíos, obligaron al Salvador a marcharse a la Galilea de los gentiles.
 
La glosa
Como refiere San Lucas, vino a Nazaret, en donde había sido amamantado y allí entró en la sinagoga, en donde leyó y dijo muchas cosas, por las que quisieron arrojarlo de un monte y entonces bajó a Cafarnaúm, de donde dice ahora San Mateo: "Y habiendo abandonado la ciudad de Nazaret, vino y habitó en Cafarnaúm".
 
San Jerónimo
Nazaret está en Galilea y forma una aldea a la falda del monte Tabor. Cafarnaúm es una villa en Galilea de los Gentiles, cerca del lago Genezaret y por ello le llama marítima.
 
La glosa
Marchó a los términos de Zabulón y Neftalí, en donde tuvo lugar la primera cautividad de los hebreos, verificada por los asirios, donde se verificó la primera infracción de la ley. Allí tuvo la primera predicación del Evangelio, para que su benéfico influjo naciese como de un mismo lugar medio para los gentiles y para los judíos.
 
Remigio
Dejó una, esto es, Nazaret, para convencer a muchos, predicando y haciendo milagros, en cuyo acto dejó ejemplo a los predicadores para que elijan el mejor tiempo y el lugar más oportuno cuando quieran que su predicación aproveche a muchos de distinta condición.
 
Prosigue: "Para que se cumpliese lo que había dicho el Profeta Isaías: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí". Así se encuentra en la profecía: en el principio fue aliviada la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí y ahora es agrandado el camino del mar, a la espalda del Jordán, cuando pasa por la espalda de Galilea de los gentiles.
 
San Jerónimo, in Isaiam, 9,1
Se dice que en el primer tiempo fue aliviada del peso de los pecados porque predicó el Evangelio Nuestro Señor, primeramente en las regiones de las dos tribus; pero ahora se ha oscurecido su fe, puesto que muchos judíos permanecen en el error. Aquí llama mar al lago de Genezaret, en que desemboca el Jordán, en cuyas orillas se encuentran Cafarnaúm, Tiberíades, Betsaida y Corazín, región donde más predicó Cristo. O, según los hebreos que creen en Cristo, estas dos tribus de Zabulón y Neftalí fueron cautivadas por los asirios y Galilea quedó desierta 1. La que el profeta dijo que había quedado diezmada, porque toleraba los pecados de su pueblo. Pero después todas las tribus que habitaban a espaldas del Jordán, en la Samaria, fueron reducidas a la esclavitud y dicen: "Ahora asegura esto la Escritura, porque este pueblo fue el primero de esta región que fue llevado a la esclavitud". Ella fue también la primera que vio la luz de la predicación del Evangelio empezada por Cristo. Según los nazarenos, cuando vino Cristo fue la primera tierra que quedó libre de los errores de los fariseos. Después, por el anuncio de la Buena Nueva del apóstol San Pablo, fue aumentada, esto es, se multiplicó la predicación en los territorios ocupados por los gentiles.
 
Glosa
Estos nominativos diferentes se reducen en un mismo verbo, así: "Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, que están en el camino del mar, a la espalda del Jordán, a saber, el pueblo de Galilea de los Gentiles, que andaban entre tinieblas, ésta fue la primera región que vio la luz del Evangelio", etc.
 
San Jerónimo
Advierte que hay dos Galileas, una que se llama de los judíos y otra que se llama de los gentiles. Está así dividida la Galilea desde el tiempo de Salomón, que dio veinte ciudades de Galilea a Hirán, rey de Tiro, cuya parte se llamó después Galilea de los gentiles y las demás de los judíos. También puede leerse: "Al otro lado del Jordán de la Galilea de los gentiles"; así diré: "Para que viese la luz el pueblo que andaba en tinieblas", nunca pequeña, como la de los otros profetas, sino grande, esto es, se habla de la luz de Aquel que dice en el Evangelio: "Yo soy la luz del mundo" ( Jn 8).
 
Prosigue: "Y nació la luz para todos aquéllos que habitaban en la región de la sombra de muerte"; yo considero que entre la muerte y la sombra de muerte sólo hay la diferencia de que la muerte es propia de aquéllos que bajaron con sus obras al infierno y la sombra de muerte es propia de aquéllos que pecan, pero que no han salido aún de esta vida, porque si quieren, pueden hacer penitencia.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 6
También puede decirse que los gentiles estaban sentados en la región de la sombra de la muerte, porque adoraban a los ídolos y a los demonios; los judíos, que practicaban la ley, estaban también en tinieblas, porque la justicia aún no les era conocida.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,1
Para que sepas que ni la luz ni las tinieblas son sensibles, llamó "Luz grande" a la que, en otro lugar, se llama "Luz verdadera" y hablando de las tinieblas, las llama "sombra de muerte". Después, mostrando que no la encontraron porque la buscaban, sino que Dios se les apareció, dijo: "Que la luz les había nacido y brillaba". No acudieron antes ellos a ver la luz, porque los hombres habían llegado a los últimos extremos de la maldad antes de presentarse Cristo; y no andaban en las tinieblas, sino que estaban sentados, lo cual indicaba que no esperaban ser librados; así como los que no saben hacia dónde conviene marchar, una vez cogidos por las tinieblas, se sientan sin poder estar en pie; llama aquí tinieblas al error y a la impiedad.
 
Rábano
Alegóricamente, Juan es una voz que significa precursor del Verbo y además profeta. Después que concluyó el profeta y fue preso, apareció el Verbo cumpliendo lo que había dicho la voz, esto es, el profeta: "Y se retiró a Galilea", esto es, de las figuras a la verdad, o a Galilea, es decir, a la Iglesia, donde se verifica el tránsito de los vicios a las virtudes. Nazaret quiere decir flor; Cafarnaúm, villa hermosa. Dejó, pues, la flor de las figuras, en la que se significaba el fruto del Evangelio y vino a la Iglesia, que es hermosa por las virtudes de Jesucristo. Y es marítima, porque colocada junto a las olas del siglo, todos los días sufre los furores de las persecuciones. Está colocada en los términos de Zabulón y Neftalí, esto es, que es común a los judíos y a los gentiles, Zabulón quiere decir habitación de la fortaleza, porque los apóstoles que fueron elegidos en la Judea fueron fuertes. Neftalí quiere decir dilatación, porque la Iglesia se dilató por todas las regiones ocupadas por los gentiles.

San Agustín, de consensu evangelistarum, 2,17
San Juan evangelista, antes que Jesús fuese a Galilea, habló acerca de Pedro, de Andrés y Natanael y del milagro de Caná de Galilea, cuyas cosas callaron los demás evangelistas, refiriendo sólo en sus narraciones que Jesús volvió a Galilea. De donde se entiende que pasaron algunos días en que se produjeron aquellas cosas acerca de los discípulos y que son incluidas por San Juan.
 
Remigio
Pero debe comprenderse claramente el por qué San Juan diga que Cristo fue a Galilea antes que Juan fuese reducido a prisión. Porque después que había convertido el agua en vino y después de haber bajado a Cafarnaúm y después de subir a Jerusalén, se dice en el Evangelio de San Juan que regresó a la Judea y bautizaba, cuando San Juan Bautista aun no había sido llevado a la cárcel. Aquí se dice que, después que Juan fue entregado, se retiró a Galilea y esto lo dice San Marcos. No debe mirarse esto como una contradicción, porque Juan explicó primero la venida del Señor a Galilea, la que se verificó antes del encarcelamiento de Juan; pero hace mención de la segunda venida, cuando dice: "Que Jesús dejó la Judea y se volvió a Galilea" ( Jn 4). Los demás evangelistas dicen sólo acerca de esta segunda venida a Galilea, la que fue posterior al encarcelamiento del Bautista.
 
Eusebio de Cesarea, historia ecclesiastica, 3,24
Se dice que San Juan predicó casi hasta lo último de su vida, sin escribir; pero habiendo tenido noticia de los otros tres evangelios, quiso probar la verdad de lo que se había dicho. Observó que faltaban algunas cosas, especialmente acerca de lo ocurrido en los primeros días de la predicación del Salvador. Es verdad que está incluido en los otros tres Evangelios lo que se hizo durante el año que el Bautista estuvo en la cárcel y en el día de su muerte; San Mateo lo pone en seguida de la tentación de Nuestro Señor: "Habiendo oído que Juan había sido preso", etc. y San Marcos del mismo modo. San Lucas dice, antes de referir nada de los hechos de Jesucristo, que Herodes encerró a San Juan en la cárcel. Habiéndose rogado a San Juan Apóstol que refiriese lo que había hecho el Salvador antes de la prisión de San Juan, dice: "Esto sucedió en el principio, cuando Jesús empezó a hacer milagros".
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 6
Debe predicar la justicia de Jesucristo el que pueda mortificar su estómago, el que desprecia las cosas del siglo y el que no desea la vanagloria. Por ello se dice: "Desde entonces empezó a predicar". Esto es, desde que tentado venció el hambre en el desierto, despreció la avaricia en el monte e hirió la vanagloria en el templo; empezó a predicar, desde que San Juan fue encerrado en la prisión. Porque si hubiese empezado a predicar cuando predicaba San Juan, hubiese quitado mérito a la predicación de éste, la cual hubiese aparecido como superflua, comparada con la de Jesucristo. Así sucede con el sol y el lucero de la mañana, que apareciendo juntos, el fulgor del sol oscurece la hermosura del lucero.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,1
Por ello no predicó hasta que San Juan fue hecho prisionero: porque temió que se dividiese el auditorio. No habiendo hecho ningún milagro el Bautista, toda la gente se hubiese marchado con el Salvador.
 
Rábano
En esto manifiesta también que nadie debe despreciar la predicación de un inferior. De donde dice el Apóstol: Si alguno habla estando sentado, calle el superior 2.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 6
Así, pues, se propuso (Cristo) con mucha sabiduría, empezar su predicación en esta época, no para confundir la doctrina de San Juan, sino para confirmarla más y más y para demostrar que era un testigo verdadero.

San Jerónimo
En esto mismo demuestra que El era Hijo del mismo Dios, de quien el Bautista había sido profeta y por ello dice: "Haced penitencia".
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 6
No realizó en seguida la predicación de la justicia que todos conocían, sino la penitencia que todos necesitaban. ¿Quién se atreverá a decir: quiero ser bueno y no puedo? La penitencia es la represión de la voluntad; y si los males no os aterran (para que hagáis penitencia), al menos que os deleiten los bienes. Y prosigue. Se acerca, pues, el reino de los cielos, esto es, la felicidad del reino de Dios, como si dijese: "Preparaos por medio de la penitencia", porque se acerca el tiempo de vuestro premio.
 
Remigio
Y nótese que no dice: se acerca el reino de los cananeos, ni de los jebuseos, sino el reino de los cielos. La ley ofrecía los bienes temporales, pero el Señor ofrecía el reino de los cielos.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,1-2
Véase que en esta predicación nada dice de sí mismo; lo cual en verdad, era muy conveniente, porque aún no se habían podido formar una opinión de El. Empezando, pues, no dijo nada grave como lo había hecho el Bautista: que el hacha estaba preparada para cortar el árbol y otras cosas por el estilo, sino que en el principio habló de cosas agradables evangelizando el reino de los cielos.
 
San Jerónimo
También puede decirse en sentido místico, que una vez preso el Bautista, Cristo empezó a predicar, porque terminada la ley en seguida nació el Evangelio.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7
Jesucristo llama a los apóstoles antes de decir ni hacer nada, para que nada se les oculte, ni de las palabras, ni de las obras de Jesucristo; para que después puedan decir con toda seguridad: no podemos menos de decir lo que hemos visto y oído. De aquí que se dice: Andando Jesús junto al mar de Galilea.
 
Rábano
El mar de Galilea es el mismo lago de Genezaret; el mar de Tiberíades es el lago de las Salinas.
 
La glosa
Con toda oportunidad el que ha de pescar pescadores va por los lugares donde hay pesca. Y por ello prosigue: Vio dos hermanos, Simón, que después se llamó Pedro y Andrés su hermano.
 
Remigio
Vio, no sólo corporalmente, sino de una manera espiritual, mirando a sus corazones.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,2
Los llamó cuando estaban en sus ocupaciones, manifestando que conviene anteponer la obligación de seguir a Jesucristo a todas las ocupaciones. De donde prosigue: arrojando las redes al mar, lo que incumbía al oficio de aquéllos, por lo que sigue: "eran pescadores".
 
San Agustín, sermones, 197,2
No eligió reyes, o senadores, o filósofos, u oradores, sino que eligió hombres que eran sencillos, pobres e ignorantes pescadores.
 
San Agustín, in Ioannem, 7,17
Si hubiese sido elegido un docto, acaso hubiese dicho que había sido elegido por sí mismo y que lo había merecido por su sabiduría. Nuestro Señor Jesucristo queriendo humillar las cervices de los soberbios, no buscó un pescador en un orador, sino que, de un pescador sacó uno que había de mandar. San Cipriano fue un gran orador, pero antes estuvo Pedro que era pescador.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7
Los artesanos profetizaban con su trabajo la gracia de la dignidad futura; porque así como arrojan la red al agua y no saben qué clase de pescados habrán de sacar, así el sabio cuando arroja las redes de su palabra sobre el pueblo, no sabe los que habrán de acercarse a Dios. Sin embargo, se adherirán a su predicación los llamados por Dios.
 
Remigio
Dios habla de estos pescadores por Jeremías, diciendo: "Os enviaré mis pescadores y os pescarán". Por ello se añade: "Venid en pos de mí".
 
La glosa
No tanto con los pies, como con el afecto y la imitación. "Y os haré pescadores de hombres".
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7
Esto es, maestros. Y con la red de la palabra de Dios captarás a los hombres del mundo tempestuoso y peligroso, en donde los hombres no andan sino que son heridos. Porque el diablo, cuando los empuja hacia el mal, en donde se comen los hombres unos a otros como los peces más fuertes devoran a los más jóvenes para que, trasladados, vivan en la tierra como miembros del cuerpo de Cristo.
 
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 5,1
Pedro y Andrés no habían visto que Jesucristo hubiese hecho algún milagro. Nada habían oído del premio eterno y, sin embargo al oír la voz del Salvador se olvidaron de todo lo que creían poseer. De donde se sigue: Pero ellos en seguida, dejando las redes le siguieron. En ello debemos ver más bien el afecto de los bienes, pues mucho dejó quien nada conservó para sí; mucho ha abandonado quien renunció con las cosas que poseían sus concupiscencias. Los que le seguían dejaron tanto como podían apetecer los que no le seguían. Nuestros actos exteriores, por pequeños que sean, agradan a Dios. Y no consideremos cuánto sea el sacrificio que cuestan sino cómo los manifestamos. El reino de Dios no tiene precio: vale tanto cuanto tienes.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7
Los discípulos nombrados no siguieron a Cristo buscando el honor de sabios, sino el precio de su trabajo. Conocían cuán preciosa es el alma humana, cuán grata es su santidad en la presencia de Dios y cuán grande es la recompensa ofrecida.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,2
Creyeron en una promesa tan grande y comprendieron por los sermones que oyeron, que ellos podrían convocar a otros hombres.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7
Deseando estas cosas, siguieron a Cristo dejando cuanto les rodeaba, en lo cual nos enseñaron que nadie puede aferrarse a las cosas de la tierra y marchar perfectamente al cielo.
 
La glosa
En estas cosas se muestra un modelo para aquéllos que todo lo dejan por seguir a Jesucristo y se ofrece también una lección a aquéllos que posponen a Dios, incluso a sus afecciones carnales. De donde se dice: Y marchándose de allí, vio a otros dos hermanos. Observa que los llama de dos en dos, como en otro lugar se lee, que los mandó también de dos en dos a predicar.
 
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 17,1
Como que aquí se nos insinúa que aquél que no tiene caridad con otro no debe tomar a su cargo la predicación: dos son los preceptos de caridad y ésta no puede darse con menos de dos personas.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7
Puso con mucha propiedad los fundamentos de la Iglesia sobre la caridad fraterna; para que subiendo como la savia por el tronco del árbol llegue hasta las ramas. Y lo hizo sobre la caridad natural, para que la caridad sea más fuerte, no sólo por la gracia, sino también por la naturaleza. Por ello dice: hermanos. Así lo hizo Dios en el Antiguo Testamento, colocando en Moisés y Aarón el fundamento de su edificio. Pero como la gracia del Nuevo Testamento es mucho mayor que la del Antiguo, edificó el primer pueblo sobre una sola fraternidad y el segundo sobre dos. Dijo Santiago el del Zebedeo y a su hermano Juan que estaban con su padre Zebedeo en el barco, remendando sus redes, lo cual es indicio de una pobreza extrema. Remendaban las viejas porque no tenían para comprar redes nuevas. Y explica a la vez la gran caridad de ellos, porque en tanta pobreza favorecían a su padre, tanto que lo llevaban consigo en el barco, no porque él pudiese ayudarles con su trabajo, sino para que se consolase con su presencia.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,2
No es pequeña esta demostración de piedad, soportar con gusto la pobreza, alimentarse con su justo trabajo, vivir juntos por la virtud del amor, tener consigo y cuidar a su padre.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7
No nos atrevemos a estimar cuánto sea el mérito de los primeros que se prestaron veloces a predicar, que siendo tan pobres que todavía componían sus redes, las arrojaban al mar; sólo Jesucristo era quien podía apreciar su mérito. Acaso se dice que aquéllos arrojaban sus redes por Pedro que predicó el Evangelio, pero no lo escribió. Y en cambio los otros fueron llamados a componerlas, por San Juan que escribió un Evangelio.
 
Prosigue. "Y los llamó": estaban unidos viviendo en una misma habitación, concordes por el amor, iguales en el oficio y juntos por la piedad. Por ello los llamó a la vez, no fuera que unidos por tantos motivos los separase una vocación diferente.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,2
Llamándolos, nada les ofreció, como a los primeros. La obediencia de aquéllos que inmediatamente le siguieron, les preparaba el camino; pero habían oído muchas cosas del Salvador, como unidos familiarmente y por medio de consanguinidad.
 
Prosigue. "Ellos, habiendo dejado a su padre y sus redes, le siguieron".
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7
Tres cosas debe dejar el que viene a Jesucristo: las torpezas carnales que se figuran en las redes; el gusto por las cosas del mundo, figurado en el barco; y la familia, figurada en el padre. Dejaron, pues, el barco para ser constituidos en gobernadores de la nave de la Iglesia. Dejaron las redes, para no traer más peces a la ciudad de la tierra, sino para que condujesen a los hombres a las regiones eternas del cielo. Dejaron un padre, para que se les constituyese en padres espirituales de todos.
 
San Hilario, in Matthaeum, 3
Se nos enseña, pues, en éstos que dejan su oficio, su patria y su casa por seguir a Jesucristo, a no detenernos por las preocupaciones de la vida secular ni por la costumbre de vivir en la casa paterna.
 
Remigio
Se designa místicamente este mundo por el mar, en atención a la amargura de sus aguas y a la constante agitación. Galilea significa voluble o rueda y representa la volubilidad del mundo. Anduvo Jesús junto al mar, cuando vino a vivir entre nosotros por medio de la encarnación. Por estos dos hermanos se designan los dos pueblos, que fueron creados por Dios Padre a los que vio cuando se volvió a ellos con misericordia. Por Pedro, que quiere decir conocedor y se llama Simón, esto es, obediente, se designa el pueblo judío, porque conoció a Dios por medio de la ley y lo obedeció por medio de sus preceptos. Andrés quiere decir viril o decoroso y se entiende por él al pueblo gentil, que habiendo conocido a Dios, persevera firme en la fe. Llamó a estos pueblos cuando envió sus predicadores, diciendo: "Venid en pos de mí", esto es, abandonad al engañador y seguid al Creador. Fueron los Apóstoles constituidos en pescadores de los hombres de estos pueblos, esto es, en predicadores, habiendo dejado las naves, esto es, los deseos carnales y las redes, es decir, las concupiscencias del mundo, y siguieron a Jesucristo. Por Santiago se entiende también al pueblo judío, que venció al demonio por el conocimiento de Dios. Por San Juan se entiende al pueblo gentil, que se salvó únicamente por la gracia. Zebedeo, a quien dejaron y se entiende como fugitivo o caído, significa el mundo que pasa y el demonio que cayó del cielo. Por Pedro y Andrés que arrojaron las redes al mar, se designan aquéllos que son llamados por Dios en la primera edad, arrojando de la nave de sus cuerpos las redes de la concupiscencia carnal, en el mar de este mundo. Por Santiago y Juan, remendando las redes, se designan aquéllos que vienen a Cristo después de los pecados y en presencia de las adversidades, recobrando lo que perdieron.
 
Rábano
Las dos naves son figuras de dos Iglesias: aquella que fue llamada por la circuncisión y aquella que fue llamada por el prepucio. Cualquier fiel se convierte en Simón, obedeciendo a Dios; en Pedro, conociendo su pecado; en Andrés, sufriendo con valor los trabajos; y en Santiago, rechazando los vicios.
 
La glosa
Y San Juan parece que todo lo atribuye a la gracia de Dios. Por lo tanto sólo se habla de la vocación de cuatro Apóstoles, por medio de los cuales se designa la predicación en las cuatro partes del mundo.
 
San Hilario, in Matthaeum, 3
También se figura en esto el Números de los cuatro futuros evangelistas.
 
Remigio
Por esto también se designan las cuatro virtudes principales: la prudencia se refiere a San Pedro, por el conocimiento de Dios; la justicia a San Andrés, por el vigor de sus obras; la fortaleza a Santiago, por sus triunfos sobre el demonio; y la templanza a San Juan, por el efecto de la divina gracia.
 
San Agustín, de consensu evangelistarum, 2,17
Puede llamar la atención el por qué San Juan dice que San Andrés siguió al Señor, no en Galilea sino junto al Jordán, con otro cuyo nombre se calla y que, después, San Pedro recibió el nombre del Señor. Los otros tres evangelistas dicen que fueron llamados de la pesca y en ello están conformes principalmente San Mateo y San Marcos, porque San Lucas no nombra a San Andrés, el cual (según se sabe), estaba en la misma barca. Esto también está poco conforme con lo que dijo el Señor a San Pedro, como recuerda San Lucas: "Desde ahora serás pescador de hombres". Lo que San Mateo y San Lucas cuentan que dijo a los dos. Pero pudo primero decírselo a San Pedro, según San Lucas, y después decírselo a los dos, según los demás. Con todo lo que ya hemos dicho de San Juan, debe entenderse con toda exactitud, puesto que hay diferencia de lugares, de tiempo y de vocación. Pero debe entenderse también que San Pedro y San Andrés no vieron al Señor junto al Jordán y se le unieron ya para siempre, sino que sólo conocieron quién era y admirados de El volvieron a sus casas. Recopila casualmente lo que había pasado en silencio, porque habla sin ninguna diferencia de tiempo consiguiente: "Andando, pues, junto al mar". Debe averiguarse también cómo los llamó separadamente de dos en dos, según cuentan San Mateo y San Marcos. San Lucas dice que Santiago y San Juan fueron llamados como compañeros de San Pedro para ayudarlo y que todos juntos, habiendo sacado sus barcas a la tierra, siguieron a Jesucristo. Aquí debe entenderse que en este primer llamado sucedió lo que dice San Lucas y que ellos volvieron otra vez a tomar peces según su costumbre. No se le había dicho a San Pedro que ya nunca pescaría, puesto que siguió ejerciendo este oficio después de la resurrección del Señor, sino que habría de pescar hombres. Y después sucedió lo que dicen San Mateo y San Marcos. No lo siguieron después de sacar sus barcas a la tierra, prescindiendo del cuidado de volver, sino que lo siguieron entonces, porque así se les mandaba.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 8
Todo rey que ha de pelear contra su enemigo reúne primero a su ejército y así marcha a la pelea. Así también Nuestro Señor cuando había de combatir contra el demonio, reunió primero a sus Apóstoles y así empezó a predicar el Evangelio. De donde sigue: "y andaba Jesús".
 
Remigio
Cuál deba ser la vida de los doctores para que no sean perezosos, se les da ejemplo en las palabras que dicen: "Andaba Jesús rodeando".
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 8
Porque como ellos, estando débiles, no podían venir al médico, Este, como médico celoso, andaba alrededor de los que estaban gravemente enfermos. Y el Señor, en verdad, recorría todas las regiones. Los que son pastores de una sola región, deben recorrer todas las dolencias de su pueblo, examinándolas para que en la Iglesia se pueda propinar algún remedio como medicina de ellas.
 
Remigio
Para que no hiciesen acepción de personas, se dice también lo que deben hacer los predicadores por estas palabras que siguen: "Toda la Galilea". Para que no la recorran en vano, se les añade: "Enseñando". Para que no cuiden de aprovechar a pocos sino muchos, se les amonesta por esto que sigue: "En las Sinagogas".
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom
Entra en la Sinagoga de los judíos y en esto también les enseñaba que no era enemigo de Dios, ni predicador de errores, sino que había venido en todo conforme con su Padre.
 
Remigio
Para que los predicadores no enseñen errores ni fábulas, sino que prediquen cosas saludables, se les instruye por esto que sigue: "Predicando el Evangelio del reino". Hay diferencia entre el que enseña y el que predica. El que enseña se refiere a lo presente, el que predica a lo futuro. Jesús enseñaba los mandatos presentes y predicaba las promesas futuras.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 8
O de otro modo: enseñaba las justicias de la tierra, que son las que enseña la razón natural: la castidad, la humildad y otras que todos comprenden cuán buenas son; cuya enseñanza es necesaria, no tanto para manifestarlas, como para mover el corazón. Pues, cuando prevalecen las complacencias carnales, la ciencia de la justicia natural se adormece como cayendo en olvido. Cuando, pues, empieza el sabio a reprender las inclinaciones de la carne, su predicación no introduce una ciencia nueva, sino que recuerda la olvidada. Predicaba también el Evangelio anunciando las cosas buenas que lo antiguos no habían oído de una manera clara, como la vida eterna, la resurrección de los muertos y otras cosas por el estilo. También enseñaba interpretando las profecías que hablaban de El y predicaba el Evangelio, anunciando en sí los bienes futuros.
 
Remigio
Para que los doctores traten de que su predicación conduzca a la práctica de las virtudes, se les amonesta en las palabras que siguen: "Sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo". La enfermedad es propia de los cuerpos y la dolencia es propia de las almas.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 8
Por la dolencia entendemos alguna pasión del alma, como la avaricia, la lujuria y otras; por enfermedad entendemos la infidelidad, por la que alguno enferma en la fe. O de otro modo: por las dolencias se entiende las pasiones más graves del cuerpo y por las enfermedades las pasiones menos fuertes. Así como sanaba las pasiones corporales por la virtud de la divinidad, así sanaba las espirituales por la palabra de la piedad. Por dos razones enseña primero y después sana. En primer lugar, porque coloca delante lo que es más necesario: las palabras de piedad robustecen el alma, no los milagros. En segundo lugar, porque las palabras se recomiendan por medio de los milagros y no a la inversa.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,3
Debe considerarse que Dios acostumbra a hacer milagros en aquellos pueblos en donde predica su ley, dando pruebas de su virtud a los que han de recibir su ley. Antes de hacer al hombre creó el mundo; y entonces impuso al hombre su ley en el Paraíso. Y cuando había de dar su ley a Noé, hizo cosas admirables. Y del mismo modo hizo grandes milagros cuando había de dar a los judíos su ley y no se la dio hasta que no se habían verificado estos milagros. Así sucede aquí. Cuando había de introducir esta ley sublime, fortifica lo que dice por medio de milagros. Como no podía verse el reino que predicaba, lo manifestaba por medio de señales exteriores.
 
Notas
1. Ver 1Cor 14,30.
2. Luego de la conquista Asiria (732 a.C.), la región de Galilea quedó convertida en la provincia asiria de Meguiddó.
 

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