miércoles, 26 de julio de 2017

Carta a los ancianos- San Juan Pablo II

CARTA DEL SANTO PADRE
 JUAN PABLO II
A LOS ANCIANOS

1999
A mis hermanos y hermanas ancianos!

“ Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil
porque pasan aprisa y vuelan ”
(Sal 90 [89], 10)


1. Setenta eran muchos años en el tiempo en que el Salmista escribía estas palabras, y eran pocos los que los superaban; hoy, gracias a los progresos de la medicina y a la mejora de las condiciones sociales y económicas, en muchas regiones del mundo la vida se ha alargado notablemente. Sin embargo, sigue siendo verdad que los años pasan aprisa; el don de la vida, a pesar de la fatiga y el dolor, es demasiado bello y precioso para que nos cansemos de él.
He sentido el deseo, siendo yo también anciano, de ponerme en diálogo con vosotros. Lo hago, ante todo, dando gracias a Dios por los dones y las oportunidades que hasta hoy me ha concedido en abundancia. Al recordar las etapas de mi existencia, que se entremezcla con la historia de gran parte de este siglo, me vienen a la memoria los rostros de innumerables personas, algunas de ellas particularmente queridas: son recuerdos de hechos ordinarios y extraordinarios, de momentos alegres y de episodios marcados por el sufrimiento. Pero, por encima de todo, experimento la mano providente y misericordiosa de Dios Padre, el cual “ cuida del mejor modo todo lo que existe ” (1) y que “ si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha ” (1 Jn 5, 14). A Él me dirijo con el Salmista: “ Dios mío, me has instruido desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas, ahora, en la vejez y las canas, no me abandones, Dios mío, hasta que describa tu brazo a la nueva generación, tus proezas y tus victorias excelsas ” (Sal 71[70], 17-18).

Mi pensamiento se dirige con afecto a todos vosotros, queridos ancianos de cualquier lengua o cultura. Os escribo esta carta en el año que la Organización de las Naciones Unidas, con buen criterio, ha querido dedicar a los ancianos para llamar la atención de toda la sociedad sobre la situación de quien, por el peso de la edad, debe afrontar frecuentemente muchos y difíciles problemas.

El Pontificio Consejo para los Laicos ha ofrecido ya valiosas pautas de reflexión sobre este tema.(2) Con la presente carta deseo solamente expresaros mi cercanía espiritual, con el estado de ánimo de quien, año tras año, siente crecer dentro de sí una comprensión cada vez más profunda de esta fase de la vida y, en consecuencia, se da cuenta de la necesidad de un contacto más inmediato con sus coetáneos, para tratar de las cosas que son experiencia común, poniéndolo todo bajo la mirada de Dios, el cual nos envuelve con su amor y nos sostiene y conduce con su providencia.

martes, 25 de julio de 2017

Santiago Apóstol, su significación en la cultura hispánica

Santiago Apóstol
su significación en la cultura hispánica
Por Andrea Greco de Álvarez



Cristo tuvo por predilectos a: Simón, Santiago y Juan. Ellos fueron los elegidos para presenciar los momentos más solemnes: para verle transfigurado en el Tabor; para presenciar la resurrección de la hija de Jairo; para acompañarlo en los momentos previos a la Pasión en el Huerto de los Olivos. Sólo ellos tres recibieron de Cristo sobrenombres especiales: a Simón, lo llamó Pedro; a Santiago y Juan, Boanerges o sea “los hijos del trueno”.

Predicación de Santiago el Mayor en España

Después de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, Santiago hospedó en su casa a la Santísima Virgen, encomendada por Cristo desde la Cruz, al cuidado de su hermano San Juan.

Dice el P. Zacarías de Vizcarra que sin duda alguna la Virgen Santísima tuvo una influencia muy importante en la resolución tomada por Santiago de dirigirse a predicar la fe al último límite del mundo entonces conocido que era España, alejándose de Palestina antes que ningún otro Apóstol, como si presintiera que su muerte estaba cercana.

Según la tradición, Santiago llegó a las playas de España a enseñar la nueva fe cristiana1. Los habitantes del lugar lo recibieron con tanta dureza de corazón que el apóstol no lograba frutos. Afligido y descorazonado por este motivo, recibió la visita de la Madre de Cristo que vivía aún en casa de su hermano Juan en Jerusalén, sobre un pilar de jaspe que lo alentaba a continuar sin desfallecer. Parece que la Santísima Virgen también hubiera querido ser misionera de los españoles confirmando su fe con su milagrosa presencia. La Virgen María como prenda de amor y como símbolo de la firmeza que habría de tener la Iglesia fundada en España por Santiago le dejó aquel pilar sobre el cual se había aparecido que se venera desde entonces en Zaragoza.

Dicha advocación es la que conocemos como la Virgen del Pilar, patrona de España. La única aparición de la Virgen cuando aún no había sido asunta al cielo. Esta aparición renovó las fuerzas del apóstol y empezó a recoger los anhelados frutos.

En el año 42 Santiago regresa a Tierra Santa. Gobernaba por entonces Herodes Agripa, nieto de Herodes el que ordena la matanza de los santos inocentes. Herodes para hacerse simpático a los judíos a cuya raza no pertenecía, frecuentaba el templo y simulaba un celo extremado por la ley de Moisés. Santiago, indignado ante la hipocresía de Herodes, predicó sobre Jesucristo abiertamente. El gobernador, deseoso de complacer a los judíos, se determinó a dar un gran golpe a los cristianos ordenando la muerte de Santiago. Dice la Sagrada Escritura que lo mató a espada (Hech. 12, 2). Se conocía que este era el apóstol más ardientemente promotor de la predicación a los gentiles. Santiago acaba de llegar de España, acompañado de varios discípulos españoles. Estos después de su martirio, volvieron a España con el cadáver del apóstol y lo sepultaron en el sitio que actualmente se encuentra bajo el altar mayor de la basílica de Compostela donde hasta hoy es venerado.

Las misiones cumplidas por la Iglesia de Santiago para exaltación y gloria de la Cristiandad han sido: 

Máximas de San Juan Bosco sobre el estudio



ESTUDIO

·         Estudio, trabajo, oración: he aquí tu lema que te conservará bueno.

·        La finalidad de sus estudios era: hacerse digno de su vocación y habilitarse para la instrucción de la juventud.

·         Quien no tiene temor de Dios, deje los estudios porque trabaja de balde.

·        En la ciencia natural se encuentra la ciencia sobrenatural, la virtud consiste en hallar el modo de ponerla en práctica.

·        Medios para salir bien en los estudios: primero, temor de Dios; segundo, no perder nunca ni un minuto de tiempo, frenar la fantasía; tercero, habituarse a no seguir adelante, mientras no se haya entendido bien lo que antecede; cuarto, vencer la dificultad que se encuentra en el estudio de los autores; quinto, acordarse y recurrir a Jesús y a María. con cualquier jaculatoria, este es el medio más eficaz; sexto, ocuparse exclusivamente en lo que se refiere al estudio; séptimo, recurrir siempre a la protección de María.  

lunes, 24 de julio de 2017

San Charbel Makhlouf, monje valiente gloria de la Orden Libanesa Maronita - Pablo VI

CANONIZACIÓN Charbel Makhlouf

HOMILÍA DE PABLO VI

Domingo, 09 de octubre 1977



Venerables hermanos y amados hijos,

Toda la Iglesia, de Oriente a Occidente, se invita hoy a una gran alegría. Nuestro corazón se vuelve al cielo, donde ahora sabemos con gran certeza que San Charbel Makhlouf se asocia con la felicidad inconmensurable de los santos en la luz de Cristo, alabando e intercediendo por nosotros. Nuestros ojos también gire allí donde él vivió, el querido país de Líbano, nos complace saludar a los representantes: su beatitud patriarca Antoine Pierre Khoraiche, con sus hermanos y e hijos maronitas, representantes de otros ritos católicos, ortodoxos y, en el ámbito civil, la delegación del gobierno y el Parlamento libanés a quienes agradecemos que nos gustaría dar las gracias.

Su país, queridos amigos, había sido saludado con admiración por los poetas bíblicos, impresionados por la fuerza de sus cedros que se convierten en símbolos de la vida de los justos. Jesús mismo se acercó allí para recompensar la fe de una mujer sirio fenicia: primeros frutos de salvación para todas las naciones. Y este Líbano, un lugar de encuentro entre Oriente y Occidente se convirtió en realidad el hogar de varios pueblos que se aferraban con valor a su tierra y sus ricas tradiciones religiosas. La tormenta de recientes acontecimientos ha causado profundas arrugas sobre su cara, y una sombra seria en los caminos de la paz. Pero saben nuestra simpatía y afecto constante con ustedes, tenemos la firme esperanza de la renovada cooperación entre todos los hijos del Líbano.

Y es que hoy veneramos juntos, a un hijo de todo el Líbano, especialmente la Iglesia maronita, pueden estar orgullosos: Charbel Makhlouf. Un hijo singular, paradójicamente un artesano de la paz, ya que quería alejarse del mundo, sólo en Dios. Pero su lámpara está encendida encima de la montaña de su ermita, desde el siglo pasado, ha brillado un resplandor creciente y unánimemente hasta su santidad. Ya le habíamos rendido honores al declararlo Beato el 5 de diciembre de 1965 en la clausura del Concilio Vaticano II. Hoy, en la canonización y la extensión de su culto a toda la Iglesia, damos un ejemplo para todo el mundo, este monje valiente gloria de la Orden Libanesa Maronita y digno representante de las Iglesias de Oriente y su gran tradición monástica.

No es necesario trazar en detalle biografía, además de sencillo. Es importante tener en cuenta, al menos, cómo el ambiente cristiano de su infancia enraizada en la fe a los jóvenes Youssef - que era su nombre de pila - y lo preparó para su vocación: la familia de modestos campesinos, trabajadores, unido ; animada por una fe fuerte, familiar de la oración litúrgica del pueblo y la devoción a María; tíos dedicados a la vida del ermitaño, y la madre especialmente admirable, piadoso, mortificado al ayuno continuo. Escuchar las palabras que el que se informa después de la separación de su hijo: "Si no tiene que ser un buen religioso, diría: Vuelve a casa. Pero ahora sé que el Señor te quiere en su servicio. Y en mi dolor de estar separado de ti, dije resignadamente: él te bendiga, mi hijo, y te haga un santo "(P. PAUL DAHER, Charbel, un borracho de Dios Monasterio S. Maron Annaya, Líbano Jbail, 1965, p. 63). Las virtudes de la casa y ejemplo de los padres son siempre un entorno privilegiado para el nacimiento de vocaciones.

¿Dónde está tu hermano? Cristianos perseguidos

domingo, 23 de julio de 2017

Martín Lutero: mitos y realidades

Artículo de 
María Elvira Roca Barea
Publicado en el Diario 
"EL País" (España)


Dice la leyenda que el 31 de octubre de 1517 el monje agustino Martín Lutero (1483-1546), escandalizado por el vergonzoso espec­táculo que la Iglesia ofrecía e indignado por la venta de indulgencias, clavó en las puertas de la iglesia de Wittenberg las 95 tesis que desafiaban el poder de Roma. Se cumplen por tanto 500 años y Alemania está celebrando con fasto este aniversario. Merkel y Obama homenajearon el 25 de mayo a Lutero en la puerta de Brandeburgo y por las mismas fechas se inauguró una espectacular exposición en Wittenberg. Esto, por citar sólo alguno de los eventos más destacados. Desde que acabó la II Guerra Mundial los aniversarios luteranos (nacimiento, muerte, 95 tesis, iluminación divina durante la tormenta de 1505…) apenas revestían relevancia. Pero ahora esto ha cambiado. ¿Por qué?

El gesto descrito a las puertas de la iglesia de Wittenberg es la representación mítica y ritual de lo que significó Martín Lutero para el entonces llamado Sacro Imperio Germánico. Hace mucho que se duda de que clavara sus tesis; las menciones al acto desafiante aparecen mucho después conforme se va adornando y mitificando al personaje Lutero y al cisma que trajo consigo. Pero, si non è vero, è ben trovato. Resulta mucho menos heroico mandar por correo —que es lo que con toda probabilidad sucedió— el texto de protesta al obispo de Maguncia. Así que el gesto simbólico conserva hoy toda su prosopopeya teatral pero era mucho más épico en aquel tiempo, porque el hombre del siglo XVI sabía que este era el modo en que se daban a conocer los llamados carteles de desafío, con los que un caballero insultaba públicamente a otro y le retaba a duelo. Había que responder, si no, quedaba deshonrado para siempre. Hay en la figura de Lutero un componente de heroísmo a toro pasado muy interesante para comprender su significado en la historia de Alemania y sí, no se sorprenda el lector, en la de España.

sábado, 22 de julio de 2017

Santa María Magdalena en la Escritura y la Tradición

LA MAGDALENA, APOSTOLA APOSTOLORUM
por RODOLFO VARGAS RUBIO

No cabe duda que santa María Magdalena, cuya fiesta se celebra hoy, es uno de los personajes más fascinantes del Evangelio. En torno a ella se han tejido leyendas que, si han contribuido a difundir extraordinariamente su culto, también han desdibujado su perfil histórico. No vamos a entrar, por supuesto, en la burda patraña difundida recientemente por la literatura de ficción con pretensiones pseudo-históricas. Intentaremos, en cambio, dilucidar la figura de la Magdalena de acuerdo con los datos aportados por la Sagrada Escritura y la Tradición, así como por la piedad cristiana.
En los Evangelios aparecen cuatro mujeres que han sido identificadas individualmente y entre sí con el personaje al que la liturgia católica venera como santa María Magdalena, la penitente:
1. María de Magdala, de la cual se dice que Jesús echó siete demonios (Marc. XVI, 9; Luc. VIII), que le seguía junto con otras mujeres y le asistía con sus riquezas (Luc. VIII, 1-3), que estuvo al pie de la cruz (Matth. XXVII, 55-56; Marc. XV, 40; Ioann. XIX, 25), que asistió al entierro del Señor (Matth. XXVII, 61; Marc. XV, 47; Luc. XXIII, 55) y que acudió con otras dos al sepulcro la mañana de Pascua, apareciéndosele el Maestro, cuya resurrección anunció a los discípulos (Marc. XVI, 9-11; Luc. XXIV, 1-10; Ioann. XX, 11-18).
2. María de Betania, hermana de Lázaro y Marta (Luc. X, 38-42; Ioann. XI, 1-45), que ungió a Jesús durante una cena en Betania, en casa de Simón el Leproso: en la cabeza según unos (Matth. XXVI, 6-13; Marc. XIV, 3-9) y en los pies según otro (Ioann. XII, 1-8).
3. La pecadora arrepentida que ungió los pies de Jesús en casa de un fariseo (Luc. VII, 36-50).
4. La mujer adúltera, llevada por los escribas y fariseos, con intención de apedrearla, a Jesús, mientras predicaba en el Templo, y que la perdona (Ioann. VIII, 1-11).

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