sábado, 14 de diciembre de 2013

III domingo de adviento (ciclo a) Catena Aurea

Mateo 11,2-11
Y habiendo oído Juan en la cárcel las obras de Cristo, envió a dos de sus discípulos, y le dijo: "¿Eres Tú el que has de venir o esperamos a otro?" Y respondiendo Jesús, les dijo: "Id y anunciad a Juan lo que habéis oído y lo que habéis visto: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados, y bienaventurado el que no fuere escandalizado en Mí".
Después que se marcharon ellos comenzó Jesús a hablar a las turbas acerca de Juan. "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿A una caña agitada por el viento? ¿A un hombre vestido de ropas delicadas? Mirad, los que visten ropas delicadas están en las casas de los reyes; ¿pero qué fuisteis a ver? ¿A un Profeta? Aun os digo y más que a un Profeta, porque éste es de quien está escrito: Mira: Yo envío a un ángel mío ante tu rostro, y éste preparará tu camino delante de ti".
"Os digo, en verdad, no nació entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan Bautista; pero el que es menor en el reino de los cielos, es mayor que él".
 
Glosa
Puso antes el evangelista la manera con que los discípulos y el pueblo habían sido instruidos mediante los milagros y la doctrina de Cristo. Ahora hace ver cómo llegó esa instrucción a los discípulos de Juan, que parece tenían cierta emulación con Cristo y por eso dice: "Y habiendo oído Juan en la cárcel", etc.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 6,1
Debemos preguntar por qué Juan, Profeta y más que Profeta, que había señalado al Señor cuando venía al bautismo, diciendo: "He aquí el Cordero de Dios, he aquí el que quita los pecados del mundo", envía desde la cárcel a sus discípulos a preguntar: "¿Eres Tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?" ( Jn 1,29), como si no supiera quién era al que había él mismo designado y como si no conociese a quien había él mismo proclamado en las profecías, en el bautismo y en la presentación que él mismo hizo.

San Ambrosio, in Lucam, 7,19
Algunos entienden este pasaje de esta manera: Juan era un gran Profeta que había conocido a Cristo y que había anunciado el perdón de los pecados; pero como piadoso Profeta no creyó que había de morir Aquel cuya venida tenía anunciada. Dudó, pues, no en la fe, sino en la piedad; también dudó Pedro: "Sedme propicio, Señor, no se verificará esto" ( Mt 16,22).

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 36,2-3
Pero no era esto posible, porque no ignoraba Juan esta circunstancia que él mismo había profetizado, cuando dijo: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo": llamándole Cordero publica su muerte, porque El ha hecho desaparecer el pecado mediante su Cruz. ¿Cómo, pues, había de ser un gran Profeta el que ignora las cosas propias de los Profetas? Porque dice Isaías: "Fue llevado a la pasión como una oveja" ( Is 53,7), etc.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Los médicos aprueban un milagro por la intercesión de Pablo VI

La Consulta de la Congregación para las Causas de los Santos ha declarado inexplicable la cura de un feto. La beatificación está más cerca para el Pontífice originario de Brescia

La consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos, presidida por el doctor Patrizio Polisca –médico personal de Benedicto XVI y ahora de Francisco-- declaró ayer “inexplicable” la cura ocurrida gracias a la intercesión de Juan Bautista Montini, Papa Pablo VI. Ahora el presunto milagro deberá ser validado por teólogos y cardenales, antes de la aprobación del Pontífice, pero la parte más difícil ha sido superada; se puede con facilidad preveer que la beatificación de Montini será un hecho en los próximos meses.

El postulador de la causa, padre Antonio Marrazzo, había elegido desde hace tiempo, entre las indicaciones de causas recibidas, un caso de curación que resultó ser, según los primeros exámenes, “inexplicable”. Hace un año, el 20 de diciembre de 2012, Papa Ratzinger proclamaba la “heroicidad de la virtud” de Pablo VI, cerrando así el proceso canónico. Para la beatificación servía solamente el reconocimiento de un milagro.

El presunto milagro que Marrazzo ha decidido presentar a la consulta tiene que ver con la curación de un feto que se llevó a cabo a principios de los años noventa en California. Durante el embarazo, los médicos habían encontrado graves problemas en el feto y, por las consecuencias a nivel cerebral que se dan en estos casos, los médicos habían sugerido que la única posible solución era el aborto. La mujer no escuchó el consejo de los médicos y se encomendó a la intercesión de Pablo VI, el Papa que en 1968 escribió la encíclica “Humanae vitae”.

Roma Dulce Hogar - Libro Completo (Dr. Scott Hahn y Kimberly Hahn) Testimonio de la conversión a la fe católica


jueves, 12 de diciembre de 2013

Oración a la Virgen de Guadalupe - Juan Pablo II


ORACIÓN DE JUAN PABLO II
A LA VIRGEN DE GUADALUPE

 

¡Oh Virgen Inmaculada
Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración que con filial confianza te dirigimos,
y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

 

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso,
a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.
Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos,
nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

El mensaje guadalupano, es un hecho religioso de primera magnitud, que ha marcado de manera determinante los caminos de la evangelización en el continente americano - Juan Pablo II

SANTA MISA EN EL
450° ANIVERSARIO
DE LAS APARICIONES
DE NUESTRA SEÑORA
DE GUADALUPE

HOMILÍA DE JUAN PABLO II
Sábado 12 de diciembre de 1981
 

Señores Cardenales,
queridos Hermanos en el Episcopado,
amadísimos hermanos y hermanas:

1. Con la celebración de esta Eucaristía he querido participar con vosotros, junto al altar del Señor, en un acto de homenaje filial a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la que el pueblo mexicano se acerca especialmente en estos días, al conmemorar los 450 años de la presencia de María Santísima de Guadalupe en el Tepeyac.

Vuelvo así, peregrino de fe, como aquella mañana del 27 de enero de 1979, a continuar el acto mariano que tuve en el Santuario del pueblo de México y de toda América Latina, en el que desde hace siglos se ha mostrado la maternidad de María. Por ello, siento que este lugar sagrado donde nos encontramos, la Basílica de San Pedro, se alarga con la ayuda de la imagen televisada hasta la Basílica guadalupana, siempre corazón espiritual de México y de modo particular en esta singular circunstancia.

Pero no sólo allí, y ni siquiera en toda la Nación mexicana, resuena este latido de fe cristiana, mariana y eclesial, sino que son tantísimos los corazones que, desde todas las Naciones de América, de norte a sur, convergen en peregrinación devota hacia la Madre de Guadalupe.

Muestra de ello es la significativa participación en este acto, al unísono con las gentes de sus respectivos pueblos, de los representantes de los países latinoamericanos y de la Península Ibérica, unidos por comunes lazos de cultura y devoción mariana.

Bien querría que mi presencia entre vosotros hubiera sido también física; mas no siendo posible, os he enviado como Legado mío al Cardenal Secretario de Estado Agostino Casaroli, para que sea una prolongación mía durante estas celebraciones y signo de mi particular benevolencia.

2. El mensaje guadalupano y la presencia de la venerada Imagen de Nuestra Señora que preside su nuevo Templo, como lo hiciera por cerca de tres siglos en la anterior basílica, es un hecho religioso de primera magnitud, que ha marcado de manera determinante los caminos de la evangelización en el continente americano y ha sellado la configuración del catolicismo del pueblo mexicano y sus expresiones vitales.

Esa presencia de María en la vida del pueblo ha sido una característica inseparable de la arraigada religiosidad de los mexicanos. Buena prueba de ello han sido las muchedumbres incesantes que, a lo largo de los siglos pasados, se han ido turnando a los pies de la Madre y Señora, y que allí se han renovado en su propósito de fidelidad a la fe cristiana. Prueba evidente son también los casi ocho millones de personas que anualmente peregrinan hacia su Templo, así como la presencia de María en tantos hogares, fábricas, caminos, iglesias y montañas del país.

Ese hecho guadalupano encierra elementos constitutivos y expresivos que contienen profundos valores religiosos y que hay que saber potenciar para que sean, cada vez más, canales de evangelización futura. Me limitaré a pergeñar tres aspectos que revisten un particular significado.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Beato Rolando Rivi, seminarista mártir de 14 años


Queridos hermanos y hermanas:

“Ayer, en Módena, fue proclamado beato Rolando Rivi, un seminarista de esa tierra, Emilia, asesinado en 1945, cuando tenía 14 años, por odio a su fe, culpable sólo de llevar la sotana en ese período de violencia desencadenada contra el clero, que levantaba la voz para condenar en nombre de Dios las masacres de la inmediata posguerra. Pero la fe en Jesús vence el espíritu del mundo. Demos gracias a Dios por este joven mártir, heroico testigo del Evangelio. Muchos jóvenes de 14 años tienen hoy ante sus ojos este ejemplo: un joven valiente, que sabía dónde debía ir, conocía el amor de Jesús en su corazón y dio la vida por Él. Un hermoso ejemplo para los jóvenes.”

Papa Francisco al finalizar el rezo del Ángelus el 6 de octubre de 2013

 
Rolando nació en 1931 en San Valentino, cerca de Castellarano (Reggio Emilia), como el segundo de los tres hijos de Roberto y Albertina, granjeros de profunda fe y religiosidad. Muy pronto sitió la vocación sacerdotal, e ingresó en 1942, con sólo once años, en el seminario de Marola. El 1 de octubre lo apuntó como el día más feliz: fue cuando tomó la sotana.


Solía animar a sus compañeros con estas palabras: "Un día, con la ayuda de Dios, seremos sacerdotes. Yo seré misionero. Quiero llevar a Jesús a quienes no Le conocen. Nuestro deber como sacerdotes es rezar mucho y salvar almas para llevarlas al paraíso".


Los meses más duros

En 1944, cuando Italia cambió de bando en la Segunda Guerra Mundial y fue invadida por los alemanes, el adolescente Rivi tuvo que abandonar los estudios, porque los nazis cerraron el centro y dispersaron a los seminaristas enviándolos a sus casas.


Fuera del seminario y sin haber recibido ni las órdenes menores, Rolando no tenía obligación de llevar la sotana, pero siguió haciéndolo mientras mantenía su colaboración con la Acción Católica y daba catequesis en la iglesia. Y eso que los tiempos eran peligrosos. En su región había numerosas partidas comunistas que realizaban acciones de sabotaje contra los alemanes, pero que preparaban también el futuro del país mostrando su odio a la Iglesia, con el asesinato de varios sacerdotes.

martes, 10 de diciembre de 2013

Oración, sacrificio, formación y acción - Pablo VI

Del discurso de Pablo VI
en la Asamblea de la
Acción Católica Italiana
23 de septiembre de 1973

 
Valor de la oración: Ella es “el alma de todo apostolado” y, por tanto, si faltase, la Acción Católica quedaría privada de su espina dorsal. Tened, por ende, una sólida vida litúrgica y sacramental, centrada en torno a la piedad eucarística y a la asidua participación en la Misa. Pero no olvidéis, tampoco, las formas tradicionales, que tantos frutos han dado en la formación de los grupos dirigentes y las filas de los miembros de la Acción Católica: ejercicios y retiros espirituales, horas de adoración, rosario diario para expresar la propia límpida y viril devoción mariana.
 
Necesidad del sacrificio: en un momento en que la mentalidad permisiva y hedonista parece haber debilitado la voluntad con la exaltación del instinto y del capricho, es necesario recordar el compromiso común – y especialmente de los jóvenes, tan generosos por naturaleza- con respecto al significado del sacrificio como valor formativo de la persona humana. La Acción Católica italiana ha tenido el gran mérito en el pasado de formar como una mentalidad y una escuela de fuertes voluntades, templadas en el dominio de sí; ha enseñado un amor al sacrificio que no tiene nada que ver con los postulados, por altos que sean, de ciertas filosofías antiguas y modernas y de nobilísimas religiones no cristianas, sino que se comprende únicamente a la luz de la Cruz, en la aplicación del paulino adimpleo ea quae desunt passionum Chrsti (Col. 1, 24) (completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo): es decir, en un amor ardiente y silencioso, dulce y apasionado, a Cristo crucificado, que nos ha redimido con su don de amor.

Para todo templo y para toda ceremonia litúrgica lo más importante es la adoración - Papa Francisco

PAPA FRANCISCO
Para qué se va al templo
Viernes 22 de noviembre de 2013
 
Fuente L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 48, viernes 29 de noviembre de 2013
El templo existe «para adorar a Dios». Y precisamente por esto es «punto de referencia de la comunidad», compuesta por personas que son ellas mismas «un templo espiritual donde habita el Espíritu Santo». Una meditación sobre el «verdadero sentido del templo» propuesta por el Papa Francisco en la homilía de la misa que celebró el viernes 22 de noviembre, por la mañana, en la capilla de la Casa de Santa Marta.
Como de costumbre la reflexión del Pontífice se inspiró en la liturgia de la Palabra, en particular, en el pasaje tomado del primer libro de los Macabeos (4, 36-37. 52-59) —que habla de la nueva consagración del templo realizada por Judas— y del pasaje evangélico de Lucas que relata la expulsión de los vendedores del templo (19, 45-48).
La de Judas Macabeo —explicó— no fue la primera consagración y purificación del templo, que, en las vicisitudes de la historia, fue también «destruido» durante las guerras, tal es así que «recordamos cuando Neemías reconstruye el templo». Y así Judas Macabeo, después de la victoria, piensa en el templo: «Nuestros enemigos están vencidos; subamos, pues, a purificar el santuario y a restaurarlo». Una purificación y una nueva consagración necesarias «porque los paganos habían utilizado el santuario para su culto». Por lo tanto «se debía purificar y volver a consagrar».

domingo, 8 de diciembre de 2013

Solicitudo Omnium Ecclesiarum - Sobre la Inmaculada Concepción - Alejandro VII

S.S. Alejandro VII (1655 a 1667)
SOLLICITUDO
OMNIUM ECCLESIARUM
Sobre la
 Inmaculada Concepción
de la Santísima Virgen
SS. Alejandro  VII

8 de diciembre de 1661 

a) Solicitud del Papa Alejandro por las integridad de la doctrina católica
Por cuanto Nos, por la voluntad y providencia de Dios óptimo máximo, llevamos, aunque por los méritos y la labor indigno, la solicitud de todas las Iglesias, ésta nos mantiene ansiosamente atentos y vigilantes, a fin de que se eviten los escándalos que por la corrupción y fragilidad de la humana naturaleza necesariamente han de sobrevenir, que se origine el menor número posible de ellos y que los ya nacidos se remuevan cuanto antes y con la mayor diligencia, pues, los que los causan sufren el daño cierto del pecado, y los que los reciben están expuestos al real peligro de caer; por lo cual, movido por la responsabilidad de Nuestro oficio pastoral, Nos no sólo lamentamos sobremanera el daño sino que asiduamente damos Nuestras decisiones.

b) La doctrina sobre la Inmaculada Concepción por todos admitida 

Antigua es la piedad de los fieles cristianos para con la Santísima Virgen María, que sienten en su alma, que en el primer instante de su creación e infusión en el cuerpo, fue preservada inmune de la mancha del pecado original, por singular gracia y privilegio de Dios, en atención a los méritos de su Hijo Jesucristo, Redentor del género humano, y que, en este sentido, veneran y celebran con solemne ceremonia la fiesta de su concepción; y ya crecido su número, y después que Sixto IV, de feliz recordación, publicara sus Constituciones Apostólicas, renovadas y mandadas observar por el Concilio de Trento, en que recomienda este culto, éste aumentó. Nuevamente fue incrementada y propagada esta devoción u culto a la Madre de Dios después de erigirse, con la aprobación de los Romanos Pontífices, monasterios de órdenes religiosas y confraternidades en honor de ese nombre y después de concederse indulgencias en el mismo sentido de tal suerte que, cuando la mayoría de las Universidades y las más célebres de entre ellas se plegaron a esa doctrina, casi todos los católicos lo admitían.

Bula "Ineffabilis Deus" del Beato Pío IX declarando el Dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

El Papa Pío IX declarando el dogma
 de la Inmaculada Concepción
el 8 de diciembre de 1854.
"Ineffabilis Deus"
Epístola apostólica de Pío IX
Del 8 de diciembre de 1854 

SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN 

“…declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y de consiguiente, qué debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue  preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano.”
 
1. María en los planes de Dios.  
El inefable Dios, cuya conducta es misericordia y verdad, cuya voluntad es omnipotencia y cuya sabiduría alcanza de límite a límite con fortaleza y dispone suavemente todas las cosas, habiendo, previsto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano, que había de provenir de la transgresión de Adán, y habiendo decretado, con plan misterioso escondido desde la eternidad, llevar al cabo la primitiva obra de su misericordia, con plan todavía más secreto, por medio de la encarnación del Verbo, para que no pereciese el hombre impulsado a la culpa por la astucia de la diabólica maldad y para que lo que iba a caer en el primer Adán fuese restaurado más felizmente en el segundo, eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su unigénito Hijo, hecho carne de ella, naciese, en la dichosa plenitud de los tiempos, y en tanto grado la amó por encima de todas las criaturas, que en sola ella se complació con señaladísima benevolencia. Por lo cual tan maravillosamente la colmó de la abundancia de todos los celestiales carismas, sacada del tesoro de la divinidad, muy por encima de todos los án­geles y santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestase tal plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios.
 
Y, por cierto era convenientísimo que brillase siempre adornada de los resplandores de la perfectísima santidad y que re­portase un total triunfo de la antigua serpiente, enteramente inmune aun de la misma mancha de la culpa original, tan venerable Madre, a quien Dios Padre dispuso dar a su único Hijo, a quien ama como a sí mismo, engendrado como ha sido igual a sí de su corazón, de tal manera que naturalmente fuese uno y el mismo Hijo común de Dios Padre y de la Virgen, y a la que el mismo Hijo en persona determinó hacer sustancialmente su Madre y de la que el Espíritu Santo quiso e hizo que fuese concebido y naciese Aquel de quien él mismo procede.

sábado, 7 de diciembre de 2013

: “toda santa”, “purísima”, “inmaculada”, “santísima” - Mons. Antonio Marino

Homilía de monseñor
Antonio Marino
en la Solemnidad de la
Inmaculada Concepción

  (La Plata, 8 de diciembre de 2009)


En el día de la Inmaculada, la alabanza y el canto, antes que la reflexión y el discurso, son medios más eficaces y fecundos para vivir esta solemnidad como expresión de nuestra fe y de nuestra filial alegría. Pero es bueno también –y así lo reclama este oficio pastoral– que junto con el recurso a la belleza, procuremos iluminar nuestra inteligencia con las verdades que la contemplación amante de la Iglesia fue descubriendo a lo largo de los siglos.
Antes de dejar este mundo, en la última cena, Jesús anunció a los suyos: “Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la verdad, él los introducirá en toda la verdad (…).  Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes” (Jn 16,12-14).
Este protagonismo del Espíritu de la verdad en la explicitación de las verdades contenidas en el tesoro de la Revelación, se manifiesta con claridad en la formulación dogmática de las doctrinas. Primero estuvo el culto y la alabanza, la celebración gozosa de la Cena del Señor, junto con la lectura comentada de la Palabra divina y de los escritos de los Apóstoles. Se fue formando así una tradición interpretativa, que el Espíritu de Cristo guiaba secretamente, y que sería el ámbito en el cual la mente de la Iglesia iría descubriendo, siempre más y más, las muchas cosas que Jesús tenía para decirnos, y que estaban implícitas en su actuación y en sus enseñanzas.

La verdadera doctrina de la Inmaculada Concepción de María, Pío IX la definió y la misma Virgen María la confirmará no muchos años después - Mons. Adriano Bernardini

150 años del Dogma de la Inmaculada Concepción
Monseñor Adriano Bernardini

Homilía de monseñor Adriano Bernardini, nuncio Apostólico en la Argentina, durante la celebración eucarística por los 150 años del dogma de la Inmaculada Concepción en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 8 de diciembre de 2004 
Sr. Obispo, autoridades civiles, queridos padres y hermanas y todos vosotros: 
Es comunión de alegría que me encuentro hoy entre ustedes para la celebración de la fiesta de la Inmaculada Concepción y además para festejar los 150 años de la proclamación de este dogma. 
El Papa Pío IX fue quien concluyó y definió esta verdad que había comenzado a ser afirmada por San Agustín en el siglo V. 
El estudio de San Agustín al respecto había sido ocasionado por Juliano de Granada, amigo y secuaz de Pelagio, el cual reprochaba al obispo de Hipona la teoría de la universalidad del pecado original. Si así era, según la opinión de Juliano, también María habría tenido que someterse a esta realidad del pecado original. Agustín rechazó inmediatamente la enseñanza de Juliano dando empuje a la doctrina sobre la Inmaculada Concepción. 
La verdadera doctrina de María, como ya dije, Pío Nono la definió y la misma Virgen María la confirmará no muchos años después a Bernardette Subiroux en la gruta de Masaviela en Lourdes, presentándose como la Inmaculada Concepción a ella Bernardette que ni siquiera sabía qué podía significar “Inmaculada Concepción”.
Permitidme ahora un breve comentario al trozo del Evangelio que nos habla de la anunciación, es decir de la vocación de la Virgen. 
“Y el Ángel entró en la casa de María y la saludó”. Si quisiéramos resumir cuánto ha sucedido en el ocultamiento de Nazareth con una noticia descarnada reducida a lo esencial según el estilo evangélico deberíamos transmitir: una criatura ha dicho sí al creador, una criatura se dejó encontrar en una cita con Dios.
No nos es desconocido, en efecto, otro pasaje de la Biblia: “el Señor llamó al hombre y le dijo ¿dónde estás?, y él le respondió “he oído tus pasos en el jardín y me he escondido”. Miren las dos posiciones de estas dos criaturas: la Virgen contesta inmediatamente con un sí y de otra parte el hombre que había dicho no, se escondió a la mirada de Dios. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Sólo puedo amar a alguien desde el respeto a la verdad - Card. Raymond Burke

Entrevista al Cardenal Raymond Burke, Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica de la Santa Sede, publicado en Alfa y Omega 
–La reforma de los dicasterios es el tema de estudio en la segunda reunión del Consejo de 8 cardenales. ¿Cuál es, en su opinión, el objetivo de la reforma?
No soy parte del Consejo, y no conozco el contenido de los debates. Se habla de la fusión de algunos dicasterios, de la creación de otros nuevos... Yo sólo puedo imaginar una reforma en continuidad con la constitución Pastor Bonus. Algunos han dicho que la reforma traerá algo completamente nuevo, pero eso me parecería contrario a la naturaleza de la Iglesia, que es un cuerpo orgánico.
 
–¿Cómo puede impregnarse más la Curia de ese espíritu misionero, del que habla el Papa en su Exhortación Evangelii gaudium?
Siempre existe esa tensión, y es algo bueno. Por un lado, la Iglesia necesita una buena administración central, porque es universal, es una en todo el mundo, y necesita una estructura adecuada al servicio de las diócesis. Pero ese servicio debe tener impulso misionero, y necesita comprender lo mejor posible la situación en las diversas partes de la Iglesia y responder adecuadamente a sus necesidades.
Pero debo decir, como alguien que ha trabajado en la Curia entre 1989 y 1995 [como defensor del vínculo en la Signatura Apostólica], y ahora, desde 2008, que siempre he encontrado en la Curia ese espíritu de servicio al Santo Padre en su misión de pastor de la Iglesia universal. Esto puede fortalecerse e intensificarse, y será muy bueno que se haga, pero es falso decir que, hasta ahora, la Curia no ha sido misionera y no se ha preocupado por las Iglesias locales.

jueves, 5 de diciembre de 2013

La noble sencillez de las vestimentas litúrgicas

OFICINA PARA LAS
CELEBRACIONES LITÚRGICAS
DEL SUMO PONTÍFICE
La noble sencillez de las
vestimentas litúrgicas 

         La tradición sapiencial bíblica aclama a Dios como “el mismo autor de la belleza” (Sab 13,3), glorificándolo por la grandeza y la belleza de las obras de la creación. El pensamiento cristiano, partiendo sobre todo de la Sagrada Escritura, pero también de la filosofía clásica como auxiliar, desarrolló la concepción de la belleza como categoría teológica.

Esta enseñanza resuena en la homilía del Santo Padre Benedicto XVI durante la Santa Misa con dedicación de la iglesia de la Sagrada Familia en Barcelona (7 de noviembre de 2010): “La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo”. La belleza divina se manifiesta de forma totalmente particular en la sagrada liturgia, también a través de las cosas materiales de las que el hombre, hecho de alma y cuerpo, tiene necesidad para alcanzar las realidades espirituales: el edificio del culto, los adornos, las vestiduras, las imágenes, la música, la propia dignidad de las ceremonias.

Debe leerse a propósito el quinto capítulo sobre el “Decoro de la celebración litúrgica” en la última encíclica Ecclesia de Eucharistia del papa Juan Pablo II (17 abril 2003), donde afirma que Cristo mismo quiso un ambiente digno y decoroso para la Ultima Cena, pidiendo a los discípulos que la prepararan en la casa de un amigo que tenía una “sala grande y dispuesta” (Lc 22,12; cf. Mc14,15). La encíclica recuerda también la unctio de Betania, un acontecimiento significativo que precedió a la institución de la Eucaristía (cf. Mt 26; Mc 14; Jn 12). Frente a la protesta de Judas de que la unción con óleo precioso constituía un “derroche” inaceptable, vistas las necesidades de los pobres, Jesús, sin disminuir la obligación de la caridad concreta hacia los necesitados, declara su gran aprecio por el acto de la mujer, porque su unción anticipa “ese honor del que su cuerpo seguirá siendo digno también después de la muerte, indisolublemente ligado como lo está al misterio de su Persona” (Ecclesia de Eucharistia, n. 47). Juan Pablo II concluye que la Iglesia, como la mujer de Betania, “no ha temido 'derrochar' invirtiendo lo mejor de sus recursos para expresar su estupor adorante frente al don inconmensurable de la Eucaristía” (ivi, n. 48). La liturgia exige lo mejor de nuestras posibilidades, para glorificar a Dios Creador y Redentor.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Miles de cristianos son asesinados cada año por causa de la fe

LA PERSECUCIÓN DE LOS CRISTIANOS
EN EL SIGLO XXI
Javier Rupérez, del Patronato de FAES,
es miembro correspondiente de la
Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
 
Este texto va dedicado a Asia Noreen, más conocida por Asia Bibi, cristiana pakistaní condenada a muerte por un delito de blasfemia, con la esperanza de que la razón prevalezca y su vida sea respetada. Y a la memoria de Salman Taseer, gobernador del Punjab, de religión musulmana,
asesinado el 4 de enero de 2011 por mostrarse contrario a la ley sobre la blasfemia que condena a Asia Bibi a muerte. Y también a la memoria del ministro pakistaní de Minorías, Shabbaz Bhatti, el único miembro cristiano del gobierno, asesinado el 2 de marzo de 2011 por la misma razón.
 
I- Los hechos y las opiniones
El 24 de agosto de 2008 en el Estado de Orissa, en el nordeste de la India,los ataques contra la población cristiana local impulsados por la formación nacionalista hindú “Vishua Hindu Parishad” culminaron en el asesinato de 57 personas, muchas de ellas quemadas vivas, amén de centenares de heridos y decenas de mujeres violadas. Las autoridades locales calcularon que al menos 50.000 ciudadanos de fe cristiana se vieron obligados a buscar refugio en otros lugares del Estado, mientras la violencia continuaba durante dos meses después de la fecha en que se desencadenaron los ataques.
El 31 de octubre de 2010, la organización afiliada a Al Qaeda “El Estado Islámico de Irak” se hizo responsable de la matanza que había tenido lugar la noche anterior en la catedral católica asiria de Bagdad, Nuestra Señora de la Salvación, y en la cual murieron 52 personas, centenares resultaron heridas y la iglesia seriamente dañada. Treinta fieles cristianos, de los 120 que los atacantes habían tomado como rehenes en el asalto a la catedral, murieron al hacer estallar los islamistas radicales sus cinturones explosivos.
El 12 de septiembre de 2013, la organización islamista radical “Boko Haram” –cuyo nombre significa “la educación occidental es un pecado”, incluida en la lista de organizaciones terroristas internacionales del Departamento de Estado americano en noviembre de 2013– atacó una población en el nordeste de Nigeria dejando a su paso 142 cadáveres de personas de confesión cristiana. Unos días más tarde, el 17 de septiembre, la misma agrupación terrorista islámica prendió fuego a más de cien casas y tiendas en la misma localidad.
Noticias como las arriba reproducidas han cobrado presencia habitual y prácticamente diaria en los medios informativos de todo el mundo, hasta el extremo de generalizar la indiferencia que proviene de la repetición, y sus primeras manifestaciones datan ya de una buena decena de años. Los ejemplos reproducidos no son otra cosa que muestras especialmente violentas de una tendencia conocida y multiplicada a lo largo de la época contemporánea y no pueden ser entendidas como manifestaciones aisladas y por tanto insignificantes.
Por el contrario, representan una voluntad extendida en el tiempo y en el espacio que tiene como objetivo la eliminación de las formas cristianas de creencia y culto religiosas. Las organizaciones a las que se hace referencia en la India, en Irak y en Nigeria siguen actuando en estos momentos con esos objetivos y, como se podrá comprobar, se sitúan en coordenadas geográficas lo suficientemente distantes como para, de por sí, describir la amplitud del fenómeno. Si bien dos de ellas son de inspiración islámica otra lo es de obediencia hinduista, lo cual contribuye también a situar los impulsos del odio anticristiano en puntos diversos de la convicción dogmática. Y los actos de barbarie cuya narración se reproduce afectan en este y otros muchos casos a comunidades cristianas por el simple hecho de serlo.
Los seguidores de Jesucristo asesinados en Irak, o en la India, o en Nigeria no se habían distinguido por su participación en acciones sociales o políticas de ningún signo, y sin temor a error cabría calificarles como ciudadanos respetuosos de las leyes y del Estado al que pertenecían. No eran los activistas, por otra parte tan admirables, que movidos por su fe cristiana luchan por la justicia y la libertad antes y ahora en diversos puntos del mundo, y que por ello sufrieron y siguen sufriendo persecución y muerte, y cuya motivación trascendente puede quedar confundida y debatida en el marco temporal de sus consecuencias. El nigeriano cristiano que ha muerto a manos de “Boko Haram”, o el indio de la misma religión que ha perdido su vida tras los ataques de los nacionalistas radicales hindúes, o el asirio católico que pereció en el atentado de Al Qaeda contra su catedral en Bagdad tenía solo un estigma a los ojos de sus asesinos: ser cristiano. Y a tales efectos daba lo mismo que la obediencia fuera a la iglesia latina de Roma, a la asiria de Bagdad o a algunas de las múltiples ramas en las que se diversifica el protestantismo: todos eran cristianos, todos murieron porque lo eran.
A esas terribles muestras de vesania anticristiana habría que añadir, para comprender adecuadamente el panorama global que deberíamos tener en cuenta, otras igual de crudas y contundentes que encuentran su asiento en países y regímenes que tienen el ateísmo por creencia estatal y la persecución religiosa como norma.

martes, 3 de diciembre de 2013

Para San Francisco Javier “el hecho de predicar no es un motivo de orgullo” sino una necesidad existencial irreprimible - Card. Rouco Varela

Homilía en la  Eucaristía de apertura
del V Centenario de San Francisco Javier
7 de abril de 2006 

Cardenal Antonio Mª Rouco Varela
Arzobispo de Madrid
Enviado Pontificio en el
V Centenario de
San Francisco Javier 

Majestades
Mis queridos Hermanos Sr. Arzobispo de Pamplona, Sres. Cardenales, Sr. Nuncio, Sres. Arzobispos y Obispos, Rvdmo. Sr. Prepósito General de la Compañía de Jesús, y hermanos en el Sacerdocio
Excelentísimo Sr. Presidente del Gobierno de Navarra
Excelentísimos Señores y Señoras
Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor:
 
Javier: la historia apasionada de una sublime vocación misionera
Hoy se cumplen quinientos años del nacimiento de San Francisco Javier. Hijo, el quinto, de una culta y cristianísima familia navarra que tuvo aquí en este Castillo y Lugar de Javier su cuna y hogar. Familia de nobles raíces y de añejos y fieles compromisos con la Iglesia y el Reino de Navarra. Familia, en la que destacaba por su fino estilo de cristiana ejemplar, la madre, Dña. María de Azpilcueta. Juan Pablo II en su visita a Javier el 6 de noviembre de 1982 no dudó en exhortar a las familias cristianas a mirarse en el ejemplo de esta familia ilustre de Navarra: “Familias cristianas… miraos también en la acción edificante de los padres de Javier, especialmente su madre, que hicieron de su hogar una ‘iglesia doméstica’ ejemplar”.
Francisco Javier fue uno de esos españoles universales –¡verdadera pléyade!– que poblaron esa España prodigiosa del siglo XVI, que ha dejado una huella imborrable en la historia de la Iglesia y de la humanidad por llevar el nombre de Jesús y la señal de la Cruz a nuevos mundos y por alumbrar una concepción teológica de la dignidad del hombre, imagen de Dios, persona libre, dotada de derechos inviolables, llamada a realizar en la historia el plan del amor de Dios “trazado desde antiguo” –¡desde toda la eternidad!– para la gloria de Dios y la felicidad del hombre. Concepción que ha marcado para siempre el recto camino de la configuración justa y solidaria del Estado y de la comunidad internacional. Javier fue el más intrépido de todos ellos; el que encarnó con una inaudita radicalidad la obediencia al mandato del Señor, el día de su Ascensión a los cielos, cuando se dirige a los suyos, “los Doce”, aún vacilantes a pesar de sus experiencias reales y objetivas de la Resurrección, a pesar de haber visto y constatado que el Señor había vencido gloriosamente a la muerte: “Se me ha dado todo poder en el cielo y la tierra: Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”. Javier no duda un instante cuando su padre, amigo y compañero, Ignacio de Loyola, le pide que abra los surcos de la Misión en las otras Indias, las de Oriente, las del inmenso y lejano Continente Asiático, distintas de las descubiertas por Cristóbal Colón medio siglo antes. Serán diez años de intensa y heroica acción misionera: años de joven madurez humana y espiritual que comienzan en Goa el año 1542 y concluyen en la Isla de Sancián mirando a las costas del Gran Imperio de China el día de su muerte, el 3 de diciembre de 1552. Desde aquellos primeros contactos con la población india de la incipiente colonia portuguesa de Goa, que le agotan y le espolean en su ardor misionero a la vista del ansia de Dios y de Evangelio que encuentra, especialmente entre los niños, hasta ese día en que, extenuado frente al gran reto de llevar la Misión a la China acariciada y soñada tantas veces, fallece, no pasará un momento en que la entrega a su vocación, la de anunciar a Jesucristo Salvador del hombre, hubiese decaído lo más mínimo; antes al contrario, se sentía cada vez más confirmado en ella y en la necesidad de que la Iglesia en los países de la vieja cristiandad tomasen conciencia de su urgencia y apremio.
Conmovía a Javier el que “cuando llegaba a los lugares –así lo escribe a San Ignacio desde Tuticorin, en la India portuguesa, el 28 de octubre de 1542–, no me dejaban los muchachos ni rezar mi oficio ni comer, ni dormir, sino que los enseñase algunas oraciones. Entonces comencé a conocer por qué de los tales es el reino de los cielos”. Y, le conmovía todavía más –como lo refleja lo que escribe a sus compañeros residentes en Roma desde Cochín el 15 de enero de 1544– que “muchos cristianos se dejan de hacer en estas partes, por no haber personas que en tan pías y santas cosas se ocupen. Muchas veces me mueven pensamientos de ir a los estudios de esas partes, dando voces, como hombre que tiene perdido el juicio, y principalmente a la universidad de París, diciendo en Sorbona a los que tienen más letras que voluntad, para disponerse a fructificar con ellas: ¡cuántas ánimas dejan de ir a la gloria y van al infierno por la negligencia de ellos! Y así como van estudiando en letras, si estudiasen en la cuenta que Dios nuestro Señor les demandará de ellas, y del talento que les tiene dado, muchos de ellos se moverían, tomando medios y ejercicios espirituales para conocer y sentir dentro de sus ánimas la voluntad divina, conformándose más con ella que con sus propias afecciones, diciendo: ¡Aquí estoy, Señor, ¿qué quieres que yo haga? Envíame adonde quieras; y, si conviene, aún a los indios”. Eso es lo que había hecho el propio Javier, sobre todo desde aquellos treinta días de Ejercicios Espirituales del mes de septiembre de 1534 en los que cuaja definitivamente su conversión, forjada en la larga y delicada amistad con Ignacio de Loyola y su grupo de los seis “amigos del Señor” en el bullicioso mundo universitario parisino de la década de los años treinta del siglo XVI, inquieto por el debate intelectual y religioso suscitado por el humanismo erasmista y las nuevas ideas teológicas de los llamados “novatores” y “reformadores”. Participando activamente en él se podía encontrar allí, entre otros conocidos partidarios de las nuevas ideas, a Juan Calvino; uno, luego, de los más influyentes y relevantes en la historia de la Reforma Protestante.  

El sueño del rosal - San Juan Bosco

El sueño del rosal 1847
 

“Un día del año 1847, después de haber meditado acerca de la manera de hacer el bien a la juventud, se me apareció la Reina del Cielo y me llevó a un jardín encantador. Había un largo pasadizo lleno de rosas. Enredaderas cargadas de hojas y de flores envolvían y adornaban las columnas, trepando hacia arriba, y se entrecruzaban formando un gracioso toldo.

Después del pasadizo había un camino hermoso sobre el cual, a todo el alcance de la mirada, se extendía un jardín colgante encantador, rodeado y cubierto de maravillosos rosales en plena floración. Todo el suelo estaba cubierto de rosas. La bienaventurada Virgen María me dijo: – Quítate los zapatos.

Y cuando me los hube quitado, agregó: – Échate a andar bajo el jardín colgante: es el camino que debes seguir.

Me gustó quitarme los zapatos: me hubiera dado lástima pisar aquellas rosas tan hermosas. Empecé a andar y advertí enseguida que las rosas escondían agudísimas espinas que hacían sangrar mis pies. Así que me tuve que detener a los pocos pasos y volverme atrás.

- Aquí hacen falta los zapatos – dije a mi guía – - Ciertamente – me respondió – hacen falta buenos zapatos.

Me calcé y me puse de nuevo en camino con cierto número de compañeros que aparecieron en aquel momento, pidiendo caminar conmigo.

Ellos me seguían bajo el jardín colgante, que era de una hermosura increíble. Pero, según avanzábamos, el pasadizo se hacia más estrecho y bajo. Colgaban muchas ramas de lo alto y volvían a levantarse como estacas afiladas; otras caían perpendicularmente sobre el camino. De los troncos de los rosales salían ramas que, avanzaban horizontalmente de acá para allá; otras, formando un tupido cercado, invadían una parte del camino; algunas colgaban a poca altura del suelo.

Todas estaban cubiertas de rosas y yo no veía más que rosas por todas partes: rosas por encima, rosas a los lados, rosas bajo mis pies. Yo, aunque experimentaba agudos dolores en los pies y hacía contorsiones, tocaba las rosas de una u otra parte y sentí que todavía había espinas más punzantes escondidas por debajo. Pero seguí caminando. Mis pies se enredaban en los mismos ramos extendidos por el suelo y se llenaban de rasguños; movía un ramo transversal, que me impedía el paso, o me agachaba para esquivarlo y me pinchaba, me sangraban las manos y toda mi persona. Todas las rosas escondían una enorme cantidad de espinas. A pesar de todo, animado por la Virgen, proseguí mi camino. De vez en cuando, sin embargo, recibía pinchazos más punzantes que me producían dolores muy agudos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

I domingo de adviento (ciclo a) Guión Litúrgico

Entrada:
Hermanos: Hoy iniciamos el tiempo de adviento y con él, el comienzo de un nuevo año litúrgico. Nos preparamos para celebrar la venida del Señor, esperanza de los hombres. El mismo sale a nuestro encuentro y nos invita a seguir su camino.
La corona de adviento que está junto al altar, nos acompañará estos cuatro domingos hasta la navidad. Su círculo, nos recuerda que Dios es Eterno y no tiene principio ni fin. El color verde de sus ramas, recuerda la vida de la gracia, el crecimiento espiritual y la esperanza. Las velas que iremos encendiendo una por cada domingo, simbolizan la Luz de Cristo que viene para iluminar al mundo. Puestos de pie iniciamos esta celebración cantando…

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