viernes, 31 de mayo de 2019

La visitación: la primera "procesión eucarística" de la historia - Benedicto XVI


ALOCUCIÓN DEL PAPA BENEDICTO XVI
ANTE LA VIRGEN DE LOURDES
EN LOS JARDINES VATICANOS

Martes 31 de mayo de 2005



Queridos hermanos y hermanas: 

Con gran alegría me uno a vosotros al final de este encuentro de oración, organizado por el Vicariato de la Ciudad del Vaticano. Me agrada ver que sois numerosos los que estáis reunidos en los jardines vaticanos con motivo de la conclusión del mes de mayo. En particular, entre vosotros hay muchas personas que viven o trabajan en el Vaticano, y sus familias. Saludo cordialmente a todos, de modo especial a los señores cardenales y a los obispos, comenzando por monseñor Angelo Comastri, que ha dirigido este encuentro de oración. Saludo también a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas presentes, con un recuerdo también para las monjas contemplativas del monasterio Mater Ecclesia, que están unidas espiritualmente a nosotros. 

Queridos amigos, habéis subido hasta la Gruta de Lourdes rezando el santo rosario, como respondiendo a la invitación de la Virgen a elevar el corazón al cielo. La Virgen nos acompaña cada día en nuestra oración. En el Año especial de la Eucaristía, que estamos viviendo, María nos ayuda sobre todo a descubrir cada vez más el gran sacramento de la Eucaristía. El amado Papa Juan Pablo II, en su última encíclica, Ecclesia de Eucharistia, nos la presentó como "mujer eucarística" en toda su vida (cf. n. 53). "Mujer eucarística" en profundidad, desde su actitud interior:  desde la Anunciación, cuando se ofreció a sí misma para la encarnación del Verbo de Dios, hasta la cruz y la resurrección; "mujer eucarística" en el tiempo después de Pentecostés, cuando recibió en el Sacramento el Cuerpo que había concebido y llevado en su seno. 

jueves, 30 de mayo de 2019

Fragmentos de Verdad Católica (4) - ¿Jesús sí, Iglesia, no? -Mons. Raffaello Martinelli


¿JESÚS SÍ, IGLESIA NO?

¿Se puede separar a Cristo de la Iglesia, o la Iglesia de Cristo?
- No, absolutamente no. Nada hay de más absurdo que separar a la Iglesia de Cristo. Entre Cristo y la Iglesia no hay ninguna división ni contraposición. Y esto por diversos motivos:
· " La Iglesia está fundada sobre los Apóstoles, elegidos directamente por Cristo. Ellos "son así el signo más evidente de la voluntad de Jesús respecto a la existencia y la misión de su Iglesia, la garantía de que entre Cristo y la Iglesia no existe ninguna contraposición" (Benedicto xviCatequesis del miércoles, 15/3/06): "Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron junto a él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce…" (Mc 3,13-16; cfr. Mt 10,1-4; Lc 6,12-16). Por medio de los Apóstoles, remontamos entonces hasta Jesús mismo.
· " La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, del cual Cristo es Cabeza (cfr. Ef 5,3). No se puede separar la Cabeza del Cuerpo ni viceversa: se tendrían dos realidades desnaturalizadas, decapitadas. Cristo "es también la cabeza del cuerpo, de la Iglesia" (Col 1, 18). Cristo y la Iglesia forman el "Cristo total - Christus totus. (…) Plenitud de Cristo: la Cabeza y los miembros. ¿Cuál es la Cabeza, y cuáles son los miembros? Cristo y la Iglesia" (San AugustinIn Iohannis evangelium tractatus, 21, 8); "Cabeza y miembros son, por así decir, una sola persona mística" (Santo Tomas se AquinoSumma theologiae, III,q.48, a. 2, ad 1). "Del mismo modo que, en el hombre, cabeza y cuerpo forman un solo hombre, así el Hijo de la Virgen y sus miembros constituyen también un solo hombre y un solo Hijo del hombre. El Cristo íntegro y total, como se desprende de la Escritura, lo forman la cabeza y el cuerpo. En efecto, todos los miembros juntos forman aquel único cuerpo que, unido a su cabeza, es el único Hijo del hombre quien, al ser también Hijo de Dios, es el único Hijo de Dios y forma con Dios el Dios único. Por ello el cuerpo íntegro con su cabeza es Hijo del hombre, Hijo de Dios y Dios. Por eso se dice también: Padre, éste es mi deseo: que sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti. (Jn. 17,21). Así, pues, de acuerdo con el significado de esta célebre afirmación de la Escritura, no hay cuerpo sin cabeza, ni cabeza sin cuerpo, ni Cristo total, cabeza y cuerpo, sin Dios" (Beato IsaacSermón 42).
· Si se separase Cristo de la Iglesia;
* Se tendría una falsificación de la realidad y de la misión de Cristo mismo: se tendría "un Jesús de fantasía. No podemos tener a Jesús prescindiendo de la realidad que él ha creado y en la cual se comunica. Entre el Hijo de Dios encarnado y su Iglesia existe una profunda, inseparable y misteriosa continuidad, en virtud de la cual Cristo está presente hoy en su pueblo" (Benedicto xviCatequesis del miércoles,15/3/06);
* Se desnaturalizaría sustancialmente también la naturaleza misma de la Iglesia, la cual, separada de Su fundador y de Su Cabeza, ya no se trataría de la misma realidad. La Iglesia es de Cristo, nació desde Su voluntad, desde Su corazón, desde Su Muerte y Resurrección, desde la efusión de Su Espíritu. "La Iglesia no tiene otra luz que la de Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los Padres de la Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol" (CCC, 748). La Iglesia por tanto no vive de sí misma y para sí misma, sino de Cristo, con Él y para la misión por Él encomendada: anunciar Su Evangelio y comunicar a los hombres la Salvación obrada por Cristo;
· Somos miembros de la Iglesia, hermanos los unos de los otros verdaderamente y solamente en cuanto somos hermanos de Cristo. Formamos la Iglesia, en cuanto Cristo nos une íntimamente a Sí mismo. Es Él quien nos hace ser una sola cosa entre nosotros. Más estamos unidos a Él y más estamos unidos entre nosotros. Esto se realiza de modo particular mediante el sacramento del Bautismo, en virtud del cual estamos unidos a la Muerte y a la Resurrección de Cristo, y mediante el Sacramento de la Eucaristía, gracias al cual "participando realmente del cuerpo del Señor, nos elevamos a una comunión con El y entre nosotros mismos" (Lg, 7).
· " Si no se tiene a la Iglesia por madre, no se puede tener a Dios por Padre" (San Cipriano - inicio del III siglo -, De Ecclesiae catholicae úntate,6).
· "El Hijo de Dios, habiendo tomado la naturaleza humana, se unió a ella tan íntimamente, que no sólo en aquel hombre que es el primogénito de toda creatura, sino también en todos sus santos, no hay más que un solo y único Cristo; y, del mismo modo que no puede separarse la cabeza de los miembros, así tampoco los miembros pueden separarse de la cabeza" (San Leòn Magno, Papa, Sermón 12, Sobre la pasión del Señor, 3, 6-7).
- El eslogan "Jesús sí, Iglesia no" es por lo tanto del todo inaceptable e inconciliable con la voluntad de Cristo y con la naturaleza misma de la Iglesia.

¿Entre Cristo y la Iglesia hay acaso identificación?

miércoles, 29 de mayo de 2019

Particularmente querida para Pablo VI fue la evangelización en el mundo contemporáneo - San Juan Pablo II


SAN JUAN PABLO II
AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 8 de agosto de 1979



1. También hoy, como la semana pasada, quiero dedicar nuestro encuentro a la memoria del gran Papa Pablo VI, a quien el Padre celestial llamó a sí hace un año, en la fiesta de la Transfiguración del Señor. Ciertamente ni el discurso anterior ni el de hoy podrán agotar la riqueza multiforme de su pontificado y de su personalidad. Lo que pretendemos poner de relieve hoy es la maravillosa convergencia del día de la muerte con el carisma de la vida de Pablo VI. He intentado desarrollar este pensamiento la semana pasada, concentrándome sobre todo en el hecho importante de la transformación de la Iglesia —transformación que ha promovido la interpretación de los signos de los tiempos hecha por el Concilio Vaticano II—. Juan XXIII solía definir esta transformación: aggiornamento (puesta al día). Sin embargo, a ese gran proceso al que "el Papa de la bondad" dio sólo comienzo, el Papa Pablo VI dedicó todo su difícil pontificado de quince años.
Ese aggiornamento, esa renovación o "transformación", fue inspirado por el conocimiento profundo de la naturaleza de la Iglesia y por el amor a su misión salvífica. Por iniciativa del Papa Juan y después bajo la guía del Papa Pablo, la Iglesia se ha adaptado a las tareas inherentes a su misión ante el hombre de nuestro tiempo, ante la familia humana, a la que ha sido enviada. El sentido más profundo del "aggiornamento'' es estrictamente evangélico: surge de la voluntad de servir, siguiendo a Cristo, de la voluntad de servir a Dios en los hombres, de servir al hombre. El servicio se identifica con la misión, descubierta de nuevo en la misión salvífica del mismo Cristo.

Pablo VI se convirtió en Maestro y Pastor de las inteligencias y conciencias humanas, en cuestiones que exigían la decisión de su autoridad suprema - San Juan Pablo II


SAN JUAN PABLO II
AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 1 de agosto de 1979


        1. Se acerca el primer aniversario de la muerte del Papa Pablo VI. Dios lo llamó junto a Sí el 6 de agosto del año pasado, fecha en que, cada año, se celebra la solemnidad de la Transfiguración del Señor. Esta solemnidad, bella y rica de contenido, fue la última jornada del Papa Pablo VI sobre la tierra, el día de su muerte, el día de su tránsito desde la vida de aquí abajo a la eternidad. "La vida no se quita, sino que se transforma"; así rezamos en el Prefacio de la Misa de Difuntos. En efecto, el día mismo de la muerte de aquel gran Papa, día de la Transfiguración, se ha hecho signo elocuente de esta verdad.
Podemos reflexionar sobre el significado del día que Dios eligió para que concluyera una vida tan laboriosa, tan llena de dedicación y de sacrificio por la causa de Cristo, del Evangelio, de la Iglesia. El pontificado de Pablo VI, ¿no ha sido acaso un tiempo de profunda transformación, promovida por el Espíritu Santo a través de toda la actividad del Concilio, convocado por su predecesor? Pablo VI, que había heredado de Juan XXIII la obra del Concilio inmediatamente después de la primera sesión en 1963, ¿no se encontró acaso en el centro mismo de esa transformación, primero como el Papa del Vaticano II y luego como el Papa de la realización del Vaticano II, en el período más difícil, inmediatamente después de la clausura del Concilio?

Declaración de fe «¡No se turbe vuestro corazón!» (Juan 14,1) - Cardenal Müller


«¡No se turbe vuestro corazón!» (Juan 14,1)

Ante la creciente confusión en la enseñanza de la doctrina de la fe, muchos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de la Iglesia Católica, me han pedido dar testimonio público de la verdad de la Revelación. Es tarea de los pastores guiar a los que se les ha confiado por el camino de la salvación. Esto sólo puede tener éxito si se conoce este camino y ellos mismos siguen adelante. Acerca de esto la palabra del apóstol nos indica: «Porque sobretodo os he entregado lo que yo también recibí» (1 Co 15,3). Hoy en día muchos cristianos ya no son conscientes ni siquiera de las enseñanzas básicas de la fe, por lo que existe un peligro creciente de apartarse del camino que lleva a la vida eterna. Pero sigue siendo tarea propia de la Iglesia conducir a las personas a Jesucristo, luz de las naciones (cf. LG 1). En esta situación se plantea la cuestión de la orientación. Según Juan Pablo II, el Catecismo de la Iglesia Católica es una «norma segura para la doctrina de la fe» (Fidei Depositum IV). Fue escrito con el objetivo de fortalecer a los hermanos y hermanas en la fe, cuya fe es ampliamente cuestionada por la «dictadura del relativismo»1.
1. El Dios uno y trino, revelado en Jesucristo
La personificación de la fe de todos los cristianos se encuentra en la confesión de la Santísima Trinidad. Nos hemos convertido en discípulos de Jesús, hijos y amigos de Dios por el bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. La diferencia de las tres personas en la unidad divina (254) marca una diferencia fundamental con respecto a otras religiones en la creencia en Dios y en la imagen del hombre. En la confesión a Jesucristo los espíritus se dividen. Él es verdadero Dios y verdadero hombre, engendrado según su naturaleza humana por el Espíritu Santo y nacido de la Virgen María. El Verbo hecho carne, el Hijo de Dios, es el único redentor del mundo (679) y el único mediador entre Dios y los hombres (846). En consecuencia, la Primera Carta de san Juan describe como Anticristo al que niega su divinidad (1 Juan 2,22), ya que Jesucristo, el Hijo de Dios, es desde la eternidad un ser con Dios, su Padre (663). La recaída en antiguas herejías, que veían en Jesucristo sólo a un buen hombre, a un hermano y amigo, a un profeta y a un moralista, debe ser combatida con clara determinación. Él es ante todo el Verbo que estaba con Dios y es Dios, el Hijo del Padre, que asumió nuestra naturaleza humana para redimirnos y que vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Lo adoramos sólo a Él como el único y verdadero Dios en unidad con el Padre y el Espíritu Santo (691).
2. La Iglesia

Gula - Templanza - Temor de Dios - 7x7 Mons. Munilla 7/7

Gula - Templanza - Temor de Dios Mons. Munilla 7/7
en la Basílica de San Pedro


Mons. Munilla realizó ante los jóvenes de la Diócesis de San Sebastián que peregrinaron a finales de julio de 2018 a Roma, la catequesis de los 7 pecados capitales - 7 virtudes contrarias - 7 dones del Espíritu Santo, iniciada por San Felipe Neri en 1540. En cada una de las 7 iglesias romanas se explica un pecado capital, con su respectiva virtud contraria, y don del Espíritu Santo relacionado.

Acedia - Fervor - Fortaleza - 7x7 Mons. Munilla 6/7

Acedia Fervor Fortaleza Mons. Munilla
en la Iglesia de la Santa Cruz en Jerusalem


Mons. Munilla realizó ante los jóvenes de la Diócesis de San Sebastián que peregrinaron a finales de julio de 2018 a Roma, la catequesis de los 7 pecados capitales - 7 virtudes contrarias - 7 dones del Espíritu Santo, iniciada por San Felipe Neri en 1540. En cada una de las 7 iglesias romanas se explica un pecado capital, con su respectiva virtud contraria, y don del Espíritu Santo relacionado.

martes, 28 de mayo de 2019

Fragmentos de Verdad Católica (3) - La resurrección de Jesucristo: ¿Por qué es el evento culmen de la fe cristiana? -Mons. Raffaello Martinelli


LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO: ¿POR QUÉ ES EL EVENTO CULMEN DE LA FE CRISTIANA?


¿Cuál es la importancia de la Resurrección de Cristo?
La Resurrección de Cristo es un evento extraordinario, original, irrepetible, único en la historia humana. Es el dato central del cristianismo, el centro de la predicación y del testimonio cristiano, desde el inicio hasta el final de los tiempos. La Pascua es la fiesta principal, la más importante de todo el año, "el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico" (Concilio Vaticano iiSacrosanctum Concilium, 106). Busquemos ilustrar sintéticamente esta extraordinaria importancia de la Resurrección de Cristo partiendo sobretodo de su historicidad.

A) HISTORICIDAD DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

¿En qué sentido la Resurrección de Cristo es un evento histórico?
- No lo es en el sentido de que alguien haya podido asistir directamente, fotografiar el evento en el momento en que sucediò; "Qué noche tan dichosa, canta el Exultet de Pascua, sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos!". "Nadie fue testigo ocular del acontecimiento mismo de la Resurrección y ningún evangelista lo describe. Nadie puede decir cómo sucedió físicamente. Menos aún, su esencia más íntima, el paso a otra vida, fue perceptible a los sentidos" (CIC, 647).
- Sin embargo, la Resurrección de Cristo es un acontecimiento histórico en el sentido que sucedió realmente en la historia , y ha tenido signos y pruebas comprabadas históricamente.
- Al mismo tiempo es también un evento misterioso, que trasciende y supera la misma historia, en cuanto es un misterio de Fe, y, en cuanto tal, exige la Fe, don de Dios, gracias al cual se puede exclamar con Santo Tomás de frente a Cristo resucitado: "Señor mío y Dios mío" (Jn 20, 28).

¿Cuáles son los signos, las pruebas que atestan la Resurrección de Cristo?

Soberbia - Humildad - Sabiduria - 7x7 Mons. Munilla 5/7

Soberbia - Humildad - Sabiduria Mons. Munilla 5/7
en Santa Maria la Mayor


Mons. Munilla realizó ante los jóvenes de la Diócesis de San Sebastián que peregrinaron a finales de julio de 2018 a Roma, la catequesis de los 7 pecados capitales - 7 virtudes contrarias - 7 dones del Espíritu Santo, iniciada por San Felipe Neri en 1540. En cada una de las 7 iglesias romanas se explica un pecado capital, con su respectiva virtud contraria, y don del Espíritu Santo relacionado.

Avaricia - Generosidad - Consejo - 7x7 Mons. Munilla 4/7

Avaricia - Generosidad - Consejo Mons. Munilla 4/7
en San Juan de Letrán


Mons. Munilla realizó ante los jóvenes de la Diócesis de San Sebastián que peregrinaron a finales de julio de 2018 a Roma, la catequesis de los 7 pecados capitales - 7 virtudes contrarias - 7 dones del Espíritu Santo, iniciada por San Felipe Neri en 1540. En cada una de las 7 iglesias romanas se explica un pecado capital, con su respectiva virtud contraria, y don del Espíritu Santo relacionado.

lunes, 27 de mayo de 2019

La misión evangelizadora de la Iglesia consiste en orientar hombres, pueblos e instituciones hacia Jesucristo - Mons. Héctor Aguer



Entrevista realizada por

Germán Masserdotti
a Mons. Héctor Aguer
publicada en Religión en Libertad
El 26 mayo 2019



En los últimos meses hemos podido entrevistar en profundidad a Héctor Rubén Aguer, arzobispo emérito de La Plata y uno de los prelados argentinos más relevantes del último cuarto de siglo. Hemos abordado, entre otras cuestiones relevantes, los fundamentos de su formación intelectual, la forma de conducirse ante la confusión en la Iglesia y asimismo la falsa contraposición doctrina-pastoral. Ofrecemos ahora en primicia una selección de algunas respuestas de monseñor Aguer a la última y más amplia conversación mantenida con él, con la cual se completará un material informativo y orientativo de gran importancia que verá la luz próximamente en forma de libro.

-¿Cuál fue su formación como católico antes de entrar en el seminario?

Envidia - Caridad Fraterna - Entendimiento - 7x7 Mons. Munilla 3/7

Envidia - Caridad Fraterna - Entendimiento Mons. Munilla 3/7

en la Basílica de San Lorenzo extramuros


Mons. Munilla realizó ante los jóvenes de la Diócesis de San Sebastián que peregrinaron a finales de julio de 2018 a Roma, la catequesis de los 7 pecados capitales - 7 virtudes contrarias - 7 dones del Espíritu Santo, iniciada por San Felipe Neri en 1540. En cada una de las 7 iglesias romanas se explica un pecado capital, con su respectiva virtud contraria, y don del Espíritu Santo relacionado.

Lujuria - Castidad - Ciencia - 7x7 Mons. Munilla 2/7

Lujuria - Castidad - Ciencia Mons. Munilla 2/7
en la Basílica de San Sebastián (Roma)


Mons. Munilla realizó ante los jóvenes de la Diócesis de San Sebastián que peregrinaron a finales de julio de 2018 a Roma, la catequesis de los 7 pecados capitales - 7 virtudes contrarias - 7 dones del Espíritu Santo, iniciada por San Felipe Neri en 1540. En cada una de las 7 iglesias romanas se explica un pecado capital, con su respectiva virtud contraria, y don del Espíritu Santo relacionado.

domingo, 26 de mayo de 2019

Ira - Paciencia - Piedad - 7x7 Mons. Munilla 1/7

Ira - Paciencia - Piedad Mons. Munilla 1/7

en San Pablo Extramuros (Roma)



Mons. Munilla realizó ante los jóvenes de la Diócesis de San Sebastián que peregrinaron a finales de julio de 2018 a Roma, la catequesis de los 7 pecados capitales - 7 virtudes contrarias - 7 dones del Espíritu Santo, iniciada por San Felipe Neri en 1540. En cada una de las 7 iglesias romanas se explica un pecado capital, con su respectiva virtud contraria, y don del Espíritu Santo relacionado.

Cosas católicas - 27 Hijos de Dios


¿Se puede heredar algo más que la estrella de la muerte
o 6 billones de euros?

Filiación Divina – Vocación a la Vida Eterna

sábado, 25 de mayo de 2019

Misas de la Virgen María introducción e índice


"Misas de la Virgen": introducción e índice


El 15 de agosto de 1986, solemnidad de la Asunción de la Virgen, en una feliz iniciativa aprobada por San Juan Pablo II, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, promulgó el ejemplar Collectio Missarum de Beata Maria Virgine ("Misas de la Virgen"), en el que recopiló 46 formularios de Misas marianas, de nueva y vieja factura, con textos propios, bíblicos y eucológicos. Las fuentes principales de esta venerable obra son los misales propios de Iglesias particulares y de Institutos religiosos, como así también, el Misal Romano. (Misas de la Virgen. Orientaciones generales -en adelante, OG-, 20).

Estas "Misas", que en nada modifican las normas del Año litúrgico actual, pueden emplearse en los Santuarios marianos, y en otras comunidades eclesiales, principalmente en los sábados del Tiempo Ordinario, pero también en las ferias de este mismo tiempo (Cf. OG, 21, 22).

Los formularios propuestos se corresponden con los diferentes tiempos litúrgicos y a ellos se ordenan. Hay tres formularios para el Tiempo de Adviento, seis para el de Navidad, cinco para el de Cuaresma, cuatro para el de Pascua y veintiocho para el Ordinario). Los de este último Tiempo están distribuidos en tres secciones: La primera se refiere a once títulos marianos tomados de las Sagradas Escrituras o que expresan la relación de María con la Iglesia. La segunda consta de nueve formularios en los que la Virgen es honrada con títulos que expresan su intervención en la vida espiritual de los fieles. La última sección está integrada por ocho formularios que celebran a María con títulos que expresan su "misericordiosa intercesión en favor de los fieles". 

Las "Misas de la Virgen" están distribuidas en dos volúmenes; uno contiene los textos eucológicos; el otro, el leccionario (Cf. OG, 24, 25).
Haciendo “clic”  en cada misa se redirecciona a la entrada que contiene la misma

Misa de la Virgen XLVI La Virgen María, Puerta del Cielo


Misas de la Virgen XLVI (Tiempo Ordinario XXVIII):
"La Virgen María, Puerta del Cielo"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


El último formulario de estas Misas de la Virgen María celebra a la Madre de Cristo que acompaña bondadosa al Pueblo de Dios que hace camino hacia la Patria celestial.
Esta Misa tiene un marcado carácter escatológico, que es propio de toda celebración eucarística; en efecto, la asamblea de los fieles, al celebrarla, contempla «la ciudad santa, la nueva Jerusalén... , arreglada como una novia que se adorna para su esposo» y escucha la voz del Señor, que dice desde el trono celestial: «Todo lo hago nuevo» (cf. 1ª Lectura, Ap 21, 1-5a). Esta futura situación de la Iglesia se ha cumplido ya en Santa María, Virgen y Esposa, hermosa, sin mancha ni arruga (cf. Ef 5, 27). Por esto, los fieles suben alegres «a la Casa del Señor», donde celebrarán por siempre su Nombre (cf. Salmo responsorial Sal 121 [122], 1-2.3-4.8-9). Se les manda estar vigilantes y despiertos para salir al encuentro del Esposo con las lámparas encendidas, a fin de que, cuando se abra la puerta, sean admitidos al Banquete nupcial (cf. Evangelio, Mt 25, 1-13). 
En la Misa se celebra en primer lugar a Cristo, a Quien el Padre ha hecho, en su bondad, «Puerta de salvación y de vida» (Co; cf. Jn 10, 7); Jesús, en efecto, es «la Puerta de la vida eterna» (Prefacio), por Quien se nos abren «las puertas de la Jerusalén celeste» (Oración colecta).
Ya desde la edad llamada de los santos Padres de la Iglesia, la metáfora de la «puerta», expresada con la palabra latina porta o sus sinónimos ostium, ianua, limen,se aplica a la Santísima Virgen para ilustrar su función de Nueva Eva, su Maternidad virginal, o su intercesión suplicante en favor de los fieles.  En el formulario la Santísima Virgen es celebrada como:

Misas de la Virgen XLV La Virgen María, Reina de la paz


Misas de la Virgen XLV (Tiempo Ordinario XXVII):
"La Virgen María, Reina de la paz"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


A causa de su íntima y estrecha relación con el Hijo, «Príncipe de la paz» (cf. Antífona de entrada, Is 9, 6; 1ª Lectura, Is 9, 1-6), la Santísima Virgen ha sido venerada cada día más como «Reina de la paz»: en algunos Calendarios de Iglesias particulares y de Institutos religiosos se halla la memoria de la Santísima Virgen, «Reina de la paz».  Conviene recordar que Benedicto XV, en el año 1917, en plena guerra europea, mandó añadir a las Letanías lauretanas la invocación «Reina de la paz».
En esta Misa se conmemora la cooperación de la Virgen en la reconciliación o «paz» entre Dios y los hombres realizada por Cristo:
- en el misterio de la Encarnación, ya que la humilde Esclava del Señor, «al recibir el anuncio del arcángel Gabriel, / concibió en su seno virginal al Príncipe de la paz» (Prefacio, cf. Evangelio, Lc 1,26-38), el cual «nos devolvió la paz, reconciliando consigo el Cielo y la Tierra» (Antífona de comunión);
- en el misterio de la Pasión, ya que «ella es la Madre fiel/que se mantuvo intrépida, en pie, junto a la Cruz / donde el Hijo, para salvarnos, / pacificó con su Sangre el universo» (Prefacio);
- en el misterio de Pentecostés, ya que la Santísima Virgen es la «alumna de la paz,  / que, orando con los apóstoles, / esperó... el Espíritu de la paz, de la unidad, / de la caridad y del gozo» (Prefacio).
Al celebrar la memoria de la Virgen María, Reina de la paz, la asamblea de los fieles pide a Dios que, por su intercesión, conceda a la Iglesia y a la familia humana:
- el Espíritu de caridad: «Permanezcamos unidos en el amor fraterno» (Oración colecta); «Concédenos, Señor, tu Espíritu de caridad» (Oración después de la comunión);

viernes, 24 de mayo de 2019

Misa de la Virgen XLIV La Virgen María, Salud de los enfermos


Misas de la Virgen XLIV (Tiempo Ordinario XXVI):
"La Virgen María, Salud de los enfermos"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


La «salvación de Dios» abarca al hombre entero, su cuerpo, su alma y su espíritu, no sólo mientras peregrina aquí en la Tierra, sino también, y principalmente, cuando se convierte en ciudadano del Cielo. Por la salvación realizada por Cristo en el Espíritu Santo, cambia radicalmente la condición del hombre: la opresión se convierte en libertad, la ignorancia en conocimiento de la verdad, la enfermedad en salud, la tristeza en alegría, la muerte en vida, la esclavitud del pecado en participación de la naturaleza divina. Sin embargo, en este mundo el hombre no puede alcanzar la salvación total y perfecta, ya que su vida está sujeta al dolor, a la enfermedad, a la muerte. La «salvación de Dios» es Jesucristo en persona, a quien el Padre envió al mundo como Salvador del hombre y médico de los cuerpos y de las almas, tal como la liturgia lo llama, reproduciendo en cierto modo unas palabras de San Ignacio de Antioquía (cf. Ad Ephesios VII, 2: S Ch 10, p. 74). Él, durante los días de su vida terrena, movido por su misericordia, curó a muchos enfermos, librándolos también con frecuencia de las heridas del pecado (cf. Mt 9, 2-8; Jn 5, 1-14).
También la Santísima Virgen, por ser Madre de Cristo, Salvador de los hombres, y Madre de los fieles, socorre con amor a sus hijos cuando se hallan en dificultades. Por esto, los enfermos acuden a ella con frecuencia -muchas veces visitando los santuarios a ella dedicados-, para recibir, por su intercesión, la salud. En los santuarios marianos existen muchos testimonios de esta confianza de los enfermos en la Madre de Cristo.
Entre los títulos con que los fieles aquejados de enfermedad veneran a la Santísima Virgen, destaca el de «Salud de los enfermos», por obra principalmente de los religiosos de la Congregación de Regulares Servidores de los Enfermos, que han hecho popular este título, y en cuya iglesia de Santa María Magdalena, dedicada en la Urbe, se venera una imagen insigne por la devoción de los fieles y por los milagros. 
En la liturgia de la palabra se lee el cántico de Isaías sobre el «Siervo del Señor» (1ª Lectura, Is 53, 1-5. 7-10), que «soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores» (v. 4), Y cuyas «cicatrices nos curaron» (v. 5).
La asamblea de los fieles responde bendiciendo al Señor, que «cura todas (nuestras) enfermedades» (Salmo responsorial, 102 [103], la. 3b).
En la lectura evangélica se proclama el fragmento de San Lucas sobre la Visitación de María a su parienta Isabel (Evangelio, Lc 1, 39-56), para que los fieles, contemplando a la Santísima Virgen, que, llena de fe, alabando la misericordia de Dios, se apresura a visitar a la madre del Precursor, se sientan impelidos a imitar su solicitud en la atención a los hermanos y hermanas enfermos.
En la liturgia eucarística se glorifica a Dios Padre, que ha dado a la Santísima Virgen por patrona y ejemplo a los fieles enfermos:
- patrona, porque «brilla como señal de salvación y de celestial esperanza / para los enfermos que invocan su protección» (Prefacio);

Misa de la Virgen XLIII La Virgen María de la Merced


Misas de la Virgen XLIII (Tiempo Ordinario XXV):
"La Virgen María de la Merced"

MISA COMPLETA, GUIÓN Y COMENTARIO


Entre las familias religiosas dedicadas con vínculo especial a la Madre de Cristo, se cuenta la Orden de Nuestra Señora, la Virgen María de la Merced, que fundó San Pedro Nolasco (+1256) para la redención de los cautivos cristianos, en el año 1218, en Barcelona, después de haber consultado a San Raimundo de Peñafort (+1275) y a Jaime I (+1276), rey de Aragón.
La Santísima Virgen es venerada con el título «de la Merced», sobre todo en los territorios de Aragón y Cataluña, y en muchos lugares de la América latina.
El formulario, teniendo en cuenta la finalidad para la que fue instituida la Orden mercedaria, celebra en primer lugar a Cristo, «Redentor de los hombres (Oración colecta), que «nos mereció con su Sacrificio» «la verdadera libertad de hijos» (Oración colecta).
Luego conmemora a la Santísima Virgen que, por ser la esclava del Señor (cf. Lc 1, 38) y estar totalmente· entregada a la obra del Hijo redentor (cf. LG 56), es llamada con razón «Dispensadora de los tesoros de la redención» (Prefacio).
En la Misa la Santísima Virgen es celebrada como:
- nueva Judit, ya que así como la antigua Judit, con gran valentía, liberó al pueblo del asedio de Holofernes, así María, luchando contra la Serpiente primordial, trajo el bien al pueblo de Israel y a toda la Iglesia (cf. 1ª Lectura 15, 8-10. 14; 16, 13-14);
- profetisa de la redención de Israel, ya que, convertida en voz de su pueblo, proclamó la grandeza del Señor, que, acordándose de su misericordia, había auxiliado a Israel, redimiéndolo de la esclavitud del pecado (cf. Antífona de entrada, Lc 1, 46a. 54-55a);
- asociada a la Pasión de Cristo, ya que la Santísima Virgen, que estuvo junto a su Hijo desde su «humilde Nacimiento»; estuvo también «asociada a su Pasión junto a la Cruz» (Prefacio); con razón, pues, se toma para la lectura evangélica el texto de San Juan sobre la presencia de la Virgen junto a la Cruz del Señor (Evangelio, Jn 19,25-27);

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