sábado, 2 de diciembre de 2017

Cosas católicas 7 - La Dirección Espiritual


Ya que la Dirección Espiritual es tan importante y tan delicada, no se le debe encomendar a cualquier persona. En ello está en juego la salvación de tu alma, pues si un buen Director Espiritual puede dirigirte por el camino de la santidad, un mal director puede provocar tu perdición eterna. Quien quiera sinceramente alcanzar la santidad, pondrá su alma en manos de una persona competente, la que le pueda guiar con más garantías. Es, por tanto, conveniente que nuestro Director Espiritual reúna ciertas cualidades necesarias, y procure formarse y profundizar en ellas.
No es imprescindible que el Director sea sacerdote, pero es mejor teniendo en cuenta su preparación teológica, la posibilidad de confesarse, etc. Lo que sí es necesario exigir de él es una profunda vida interior; del mismo modo que nadie se deja guiar por quien no ha recorrido ni conoce un camino, no te puedes dejar llevar por quien no se ha lanzado nunca a la aventura de la santidad. Él te ha de conducir vivencialmente al amor de Cristo, sin quedarse en una mera transmisión de conocimientos conceptuales. Su ejemplo debe enseñarte más que sus palabras. Así, imitándole a él, imitarás a Cristo.

Es fundamental también que posea una cierta preparación moral y teológica, y por supuesto, que sea fiel a la Doctrina de la Iglesia y al Magisterio del Papa. Pero su formación no debe limitarse a eso, sino que, siendo el hombre materia y espíritu, es recomendable que el Director tenga conocimientos de Psicología (aunque es más que un Psicólogo).
Otras cualidades recomendables para un Director Espiritual son la paciencia, laexigencia, la prudencia y la cordialidad. Pero, por encima de todo, ha de ser dócil al Espíritu Santo.
Es conveniente preparar la entrevista previamente y ayudarse de un esquema con los puntos que quieras tratar; lo más útil es ordenar dichos puntos según la urgencia, para aprovechar el tiempo lo mejor posible.
Y se ha de poner especial atención en la puntualidad, tanto al empezar como al terminar. El Director te está haciendo un favor reservándote ese tiempo, y es de mala educación desaprovecharlo o robarle el tiempo que necesite para otras cosas.
…El Director no te puede imponer su propio camino, sino que ha de dejar que tú mismo vayas viendo cuál es la Voluntad de Dios. La misión del Director es controlar que el dirigido haga su elección rectamente, no dársela hecha.
…  Terminada la entrevista, el dirigido ha de tratar deactuar en su vida ordinaria según lo que le haya dicho el Director, pero teniendo siempre en cuenta que no son obligaciones sino consejos. También es posible que en la entrevista no se trataran todos los puntos que el dirigido quisiera por falta de tiempo; en ese caso, es bueno llevarlos a la siguiente entrevista, o al menos mencionárselos al Director por si volvieran a darse. Es recomendable hablar con el Director una vez al mes (como mínimo), aunque para los que están empezando el tiempo entre una entrevista y otra puede ser más corto.
La devoción a la Virgen
“A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen Maria.”
Este artículo está dirigido a todas aquellas almas que, habiendo visto el Capítulo de Catholic Stuff: “La devoción a la Virgen María”, desean verdaderamente, con todo su corazón, santificarse y llegar hasta Dios por medio de María.
Lo esencial de esta devoción, de esta esclavitud, consiste en hacerlo todo…
…por María: que mi intención sea siempre la suya, y acuda a Dios siempre por medio de Ella.
…con María: que mis obras sean siempre con María, con su poderosísima intercesión, para que Ella llegue a ser mi recurso universal y mi todo.
…en María: que el Inmaculado Corazón de María sea mi mundo, mi hogar, mi refugio, para que seamos uno con Ella y lleguemos a ser el retrato más fiel de la Santísima Virgen.
…y para María: que todo redunde para su gloria y servicio, que al final es el de Dios.
San Buenaventura dice que “el culto de la Virgen debe consistir en lo siguiente:
En una alta estimación de sus grandes cualidades y de su inmensa dignidad.
En una filial confianza.
En una estudiosa imitación de sus virtudes.
En propagar el culto mariano.”
“Tu amor a la Virgen María debe tener una cualidad especial: debe provenir del gran aprecio que tú tienes a sus grandes cualidades y virtudes, por ejemplo que es Madre de Dios, Virgen purísima, consoladora de los afligidos, etc. Porque si tu amor a la Virgen proviene sólo de tus mezquinos intereses por conseguir favores o de tus sentimentalismos, tu devoción puede ser falsa” (San Luis María Grignión de Montfort).
Para alcanzar el más perfecto grado de unión con la Santísima Virgen, es necesario, ante todo, renunciar a nosotros mismos para que Ella pueda entrar totalmente en nuestras almas y poseerlas. No ahorres esfuerzos en este trabajo y ya verás que, aun si sólo consigues dar un poquito de ti mismo, recibirás infinidad de gracias. Y no te atormentes si aún no le perteneces plenamente:persevera, no te canses, pídele siempre ayuda, que nunca te fallará: es Nuestra Madre. Poco a poco irás viendo que Ella te va transformando y purificando, casi sin que te des cuenta, y hará vivir tu alma para Jesucristo, y a Jesucristo en tu alma.
También son muy necesarios los ejercicios, prácticas y símbolos de piedad marianos para alimentar el amor a la Santísima Virgen: el Rosario, el Ángelus, la Medallita de la Milagrosa, el Acordaos, el Escapulario… Os ayudarán a tener “la mirada puesta en María, que es la obra maestra de Dios. Modelo ideal de toda vida consagrada. Fortaleza para todos los heroísmos apostólicos” (Pablo VI).
Aquellos que deseen profundizar aún más en esta devoción pueden leer el famoso “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”, de S. Luis María Grignión de Montfort, en el cual encontrarán además la mejor forma de consagrarse a Ella.

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